Newell’s variantes de escudos 1990/91

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El recordado equipo de Newell’s de la temporada 1990/91 también dejo un regalo para esta sección, aunque cueste recordarlo. Es cierto, el detalle no era fácilmente detectable desde la tribuna y tampoco desde la pantalla del televisor. Pero si observamos la foto nos vamos a dar cuenta de las diferentes variantes de camisetas que, accidentalmente o no, utlizaron los jugadores en un mismo partido. Gamboa y Ruffini visten lo que, entendemos, debía ser la casaca original, con el escudo y el trefoil de adidas sobre la mitad roja. Pochettino, en cambio, tiene un escudo alternativo que no incluye el color negro. Boldrini, un tanto desprolijo, no sólo posee la insignia del club borroneada, sino que además muestra el logo de la marca alemana semi destruído. El barbado Darío Franco, para completar, no luce escudo. Lo que puede llegar a hacer un mal lavado…o una cábala de campeón.

Lucadamo César

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César Lucadamo

La formación rescatada por la desaparecida revista Fútbol muestra al equipo de Quilmes que en 1985 enfrentó a Racing en el estadio Monumental, por las semifinales del Reducido que otorgaba el ascenso a Primera División.

Al lado de Segovia y abajo del Beto Pascutti, un rubio de barba que jugaba de delantero hacía una de sus 7 presentaciones con la camiseta blanca del Cervecero. Ese muchacho, que arrancó entrando en los segundos tiempos y terminó jugando desde el arranque por las ausencias de Víctor Martínez, Baille y el Negro Andreuchi, jamás pudo sentir suyo el puesto y se fue sin goles en su haber. Ah, también sin ascenso, pero eso tenía más que ver con el estigma de la institución que con su actuación individual.

Lucadamo había llegado de Vélez Sársfield, donde disputó 16 partidos y anotó 2 goles entre 1983 y 1984. Después, silbando bajito, tuvo su fugaz paso por Quilmes y continuó en el under con Estudiantes de Buenos Aires (1985/86) y Defensores de Belgrano (1986/87), hasta desaparecer de los primeros y segundos planos.

Googleando su apellido encontramos a un César Lucadamo que se dedica a la fotografía y un tal Tomy Lucadamo que en un interesente blog dedicado al arte posteó un hallazgo: uno de los dos goles que hizo en Primera el de apellido difícil (?). Y encima, musicalizado. A disfrutar.

Under ladrón: Hugo Lopes Da Silva

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Hugo Cesar Lopes Da Silva Soares

Un verdadero artista itinerante, capaz de ganarse la vida y buscar la felicidad con cosas tan distintas como el fútbol y la música. Acá algunos tuvieron la suerte de conocerlo cuando militó en tres instituciones tradicionales del ascenso. Pero la historia de este fenómeno había empezado antes.

Nacido en Angola, la tierra de su madre, escapó junto a su familia de la guerra civil y también tuvo la posibilidad vivir y criarse en países como Portugal (de ahí es su padre), Paraguay, Brasil y Argentina.

A nuestro país llegó con 12 años y tiempo después se le dio por probar sus condiciones de delantero en clubes como San Lorenzo, Ferro y River, donde no quedó por problemas de documentación. Recién la suerte tocaría a su puerta cuando lo vieron jugando un partido con futbolistas libres y le otorgaron la chance de empezar su trayectoria en Bolivia, con la camiseta de San José de Oruro, donde fue campeón.

Regresó a nuestras pampas para la temporada 1996/97 y, contra todos los pronósticos, hizo goles para ascender con Defensa y Justicia al Nacional B en un equipo que contaba con jugadores como Sandro Ventoso y Pedrito Sallaberry.

Como buen mochilero que es, no tardó en cambiar de rumbo y enfiló para Venezuela, donde volvió a consagrarse, esta vez con el Atlético Zulia. Ya tenía estigma de amuleto, pero pronto se ocupó de desmentirlo con un fallido paso por Deportivo Pesquero de Perú, donde le dieron pocos minutos y no pudo anotar goles, dentro de una campaña que fue realmente muy mala.

«Cuando vas a otro lugar lo primero que te choca es la diferencia de culturas. A veces criticaba como un porteño… Me di cuenta que extrañaba este país«, dijo alguna vez y fue rescatado por el blog Camisetas del Ascenso. Y por eso regresó para actuar en Comunicaciones (1999) y Excursionistas (1999/2000), completando 67 encuentros y 22 goles en el under. Nada mal para un angoleño de rastas del que poco se esperaba.

Seguir sus pasos, vale aclarar, no es nada fácil. Su espíritu aventurero lo llevó de aquí para allá, y lo poco que pudimos averiguar es que en los últimos años desplegó su talento deportivo en el ascenso español, con los colores del Sabadell, Unión Esportiva Montblanc y Unión Esportiva Torredembarra.

Su otro talento, quizás menos promocionado, es el musical. Abocado a su carrera como solista, contó el mes pasado antes de un show en España: «Durante mi infancia, con viajes por Sudamérica y Europa, fui escuchando los ritmos que hoy día empleo tanto en la composición, como en la interpretación. El tipo de repertorio que tocaré en el Minimercat, será a base de algunas composiciones mías y otras interpretaciones de bosanova, una u otra de Cabo Verde y Angola. Este repertorio ha sido hecho especialmente para este evento en un formato simple y acústico, a base de guitarra, saxo y voz.«

Y para no desconfiar de su grandeza, una muestra de lo que hace:

Cresta Sergio

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Sergio Daniel Cresta

Digamos la verdad. El tipo perdió la gran chance de aprovechar y explotar su apellido hasta ganar la tan preciada tranquilidad económica. Podría haber popularizado el movimiento punk en la Argentina antes que Los Violadores. Pero no, por entonces era muy pendejo y no alcanzaba a divisar la importancia de llamarse Cresta.

Nacido el 5 de octubre de 1967 en la ciudad de Córdoba, hizo las inferiores como volante ofensivo en Instituto (1986 a 1988) y allí mismo debutaría oficialmente, compartiendo vestuarios con el Coco Reinoso, Dalcio Giovagnoli, Enrique Nieto, José Paniagua y Renato Corsi, entre otros.

Con tan sólo 4 partidos en la máxima categoría y sin demasiado interés por parte de los equipos que peleaban cosas importantes, se armó una carpeta con recortes y salió a ganarse la vida por el Mundo, bajo la filosofía del Do It Yourself.

Después de jugar en el fútbol del interior (Alvarado de Mar del Plata, por ejemplo), en julio de 1991 apareció en Europa y estuvo probándose en el Hospitalet, de la Segunda División B española. En las prácticas y partidos amistosos, el pibe la rompió, pero su condición de extranjero le jugó en contra y se quedó con las ganas de actuar oficialmente.

Se dijo por esos días que tenía una chance de incorporarse al Espanyol de Barcelona. Pero los punkies no gustan de Los Pericos, y menos de Los Periquitos. Entonces nunca más supimos de él.

Nos gustaría saber si escucha Los Ramones o La Polla Records, si alguna vez fue a un show de Attaque 77, Dos Minutos o aunque sea a uno de Shaila. Es más, también lo vamos a querer si le tiene bronca al gordo de Airbag (?). Pero por favor, Dios no quiera que haya utilizado su grandioso apellido para laburar de Pollo Justiciero en Bahía Blanca. Enterarnos de su falsedad fue difícil de digerir. Aunque pensándolo bien, un pollo bien puesto – en el punk – no está mal visto.

Nieto a Racing 2008

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Habiendo eliminado el descenso a través de una promoción ante Belgrano de Córdoba, el Racing del Chocho Llop buscaba un delantero de área para encarar la temporada 2008/09 sin la eficiente presencia del Colorado Facundo Sava.

La crisis institucional de La Academia complicó las cosas más de lo esperado y los refuerzos de categoría tardaron en llegar…o mejor dicho, nunca llegaron. Al técnico se le había ocurrido que la solución para la anemia ofensiva era el arribo de Federico Nieto, centrodelantero de dudosa efectividad. Y hacia él apuntaron las negociocaciones.

Con el pase sin arreglar (le pedían a Racing 600 mil dólares por el préstamo, más los pases de Prichoda y Sánchez Sotelo), el jugador se incorporó a los entrenamientos en Avellaneda y después de cuatro prácticas abandonó el club para sumarse a Banfield, equipo para el que finalmente disputó el Apertura 2008 con estadísticas negras: 8 partidos y ningún tanto.

En el Clausura 2009 fue el innecesario 9 del Huracán de Cappa, donde se mostró por debajo del nivel de sus compañeros pero al menos se dio el gusto de hacerle un gol al Racing de Llop.

No te saluda por la gripe A, pero quedate tranquilo

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A raíz de sus goles y sus buenas actuaciones, Jorge Luis Gabrich pasó gran parte de su juventud fuera de la Argentina. Y esa lejanía con la tierra que lo vio nacer le hizo perder contacto con cosas muy importantes para cualquier ser humano.

En uno de sus tantos regresos a Rosario, a fines de los 80’s, comprobó lo cruel que suele ser la carrera del futbolista errante. No sólo parecía un bicho raro vestido a la europea, con chomba salmón y pantalón con tramado escocés, sino que además había estado ausente en un momento especial en la vida de los Gabrich.

Unos días antes de su llegada al país, su hermana menor murió de un ataque de risa y alguien de la familia, que la noche anterior había visto «Fin de semana de locura«, tuvo la brillante idea de disimular el fallecimiento de la pobre adolescente, vistiéndola de forma horrible y parándola defectuosamente para recibir al goleador. Lo que hace la familia para que uno no sufra…