Independiente Clausura 2002

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Si uno hace memoria y asocia a Independiente con el 2002, indefectiblemente recordará el equipo del Tolo Gallego que salió campeón del torneo Apertura. Pero ese mismo año el Rojo realizó la peor campaña de su historia. Y vale la pena homenajearlo.

En la foto, arriba: José Luis Zelaye, León Bustos, Mariano Pernía, Matías Villavicencio, Hernán Franco, Pablo Guiñazú y Ariel Rocha. Abajo: Leonardo Pekarnik, Juan Eluchans, Pablo Cuba y Matías Vuoso. También formaron parte de ese plantel Darío Sala, Federico Insúa, Andrés Silvera, Gastón Galván, Satanás Páez, el Yerbatero Claudio González, Livio Prieto, Emanuel Rivas, Juan Carlos Tissera, Juan Carlos Ramírez, Franco Troche, Matías Manrique, Ariel Donnet, Jeremías Caggiano, Maxi Ayala, Gabriel Milito, Matías Marchesini y Damián Albil.

En cuanto a los entrenadores, la lista también fue bastante larga. La dupla (?) Clausen-Bochini dirigió hasta la fecha 11, cuando cayeron 1 a 0 ante Argentinos Juniors y después del interinato de una fecha a cargo del binomio Tardivo-Luli Ríos, llegó Américo Gallego, que no pudo ganar en ninguna de sus 7 presentaciones.

Con esos nombres, Independiente terminó último en la tabla de posiciones con sólo 15 unidades, producto de 3 victorias, 6 empates y 10 derrotas, con 14 goles a favor y 28 en contra.

Andreani Sandro

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Sandro Elmo Andreani

Portador de uno de los nombres más fantásticos de la historia del fútbol argentino, supo acompañar ese título con una trayectoria muy rara a la que prácticamente no le faltó nada, sólo triunfar en Primera División.

Volante ofensivo aunque también delantero, se destacaba por su juego atildado y eso debe haber sido clave para pasar por 4 de los 5 equipos grandes en un breve lapso. Nacido en 1966, hizo las inferiores en Racing Club hasta 1983, cuando pasó a River Plate, la institución que le daría la oportunidad de disputar sus únicos 2 encuentros oficiales en la máxima categoría.

Claro que el escenario para debutar no fue el mejor, ni siquiera estuvo dentro de los cánones normales. A Andreani le tocó formar parte de un equipo repleto de pibes que salió a afrontar un tramo del Metropolitano 1983 ante un conflicto de los jugadores profesionales.

Junto a Gorosito, Karabín, Nicosia, Dacko, Dalla Líbera, De Vicente y Nigro, entre otros, Sandro sufrió la vergüenza de salir penúltimo en la tabla de posiciones, trauma que tardaría 25 años en cicatrizar.

Si bien los datos sobre su carrera no son del todo certeros, dicen que en 1984 quedó libre y volvió a Avellaneda…para jugar en Independiente. Lo de jugar, claro, es una manera de decir. No sumó minutos a su, por entonces, promisoria carrera y algunos años después se incorporó al plantel de San Lorenzo de Almagro. Sí señor, ya parecía que le faltaba nada para cantar línea con una transferencia a Boca, pero el destino quiso que pasara a otro conjunto con camiseta franjeada: Platense. Allí estuvo a préstamo en la temporada 1988/89 y fiel a su costumbre, no jugó.

A esa altura, ya no era un pibe y había prometido mucho más de lo que había concretado. Pero había un motivo, por supuesto. Reiteradas lesiones frenaron el andar de este fino volante. Y eso tiró abajo su horizonte, aunque no su talento.

Bajó al Nacional B y en esa categoría vistió las camisetas de Cipolletti (1989/90, 35 partidos, 3 goles), Quilmes (1992/93, 1 partido), y Laferrere (1992 a 1994, 48 partidos, 1 gol). Sin embargo, no lograría identificarse con esos colores como sí lo hizo con los de Talleres de Remedios de Escalada (1990 a 1992 y 1994/95, 90 partidos, 8 goles).

Dicen que en la temporada 1995/96 defendió los intereses del Olimpia de Honduras y que un año más tarde amagó con retirarse en la tierra de Junior, pero se ve que el Deportivo Patagones no era un club tan copado para colgar los botines. De hecho lo encontramos en 1999, integrando el plantel de Villa Mitre de Bahía Blanca que ascendió al Nacional B.

¿Qué hizo en los últimos tiempos? Increíblemente, siguió jugando al fútbol. En 2007, por ejemplo, fue compañero de Daniel García (el hijo de Claudio) en Juventud Pueyrredón de Venado Tuerto, equipo que participó del Torneo del Interior. ¿Y el grosso del Turco qué dijo ante semejante robo de su pibe acompañado por un veterano? Nada, qué iba a decir, si él era el entrenador. Además está acostumbrado a los robos (?).

Hace poco, Andreani armó el bolso y se fue a La Carlota (Córdoba) para jugar sus ¿últimas? cartas como jugador y entrenador en Independiente de Pueblo Italiano. Y ya que iba para allá le encajaron tres Oro 24, y siete Postal Simple. Gajes del oficio (?).

Álvaro Domínguez a Newell's 2007

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Proveniente del Deportivo Cali, el colombiano Álvaro Domínguez llegó a fines de 2006 a Rosario y se convirtió en el primer refuerzo de Newell’s de cara al Clausura 2007.

Nadie sospechó algo raro luego de la firma del contrato y mucho menos después de verlo en acción en algunos partidos amistosos, como el que disputó ante Defensor Sporting por la Copa Ciudad de Arroyo Seco (?). Esa noche, la Lepra derrotó 3 a 1 a los uruguayos y Domínguez estrelló un tiro en el palo.

¿Qué pasó después? El club presidido por Eduardo López no cumplió con el primer pago por el préstamo del futbolista, como ya había ocurrido unos años antes con Jairo Patiño, entonces su par cafetero hizo el reclamo correspondiente y Domínguez tuvo que armar las valijas y volverse a su país.

Panathinaikos 0 – River 1

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En el verano europeo de 2004, el River de Leonardo Astrada visitó tierras holandesas para disputar el Amsterdam Tournament junto al Ajax, Arsenal de Inglaterra y el Panathinaikos de Grecia.

Tras empatar 0 a 0 con los ingleses, los Millonarios enfrentaron a los griegos con una formación bastante barata: Costanzo; Barzola, Gandolfi, Tuzzio y Juan Fernández; Toranzo, Méndez, Sambueza y Ludueña; Cuevas y Maxi López. Y aunque parezca mentira, River ganó 1 a 0 con gol del Drogba Blanco pero no se pudo alzar con el trofeo porque el Ajax, que también había ganado uno y empatado el otro, había marcado más goles y eso, según el reglamento del torneo, se traducía en puntos para la tabla de posiciones.