Ludueñas en taparrabos

Para Alvin Lee, como para toda una generación, el festival de Woodstock fue un hecho que marcó su vida para siempre. El músico inglés pasó, de un momento a otro, de tocar en bares a actuar en estadios. Y no sólo sufrió los cambios artísticos. En aquel lejano 1969 también se dejó llevar por la explosión de las drogas, la paz y el amor libre, que incluía las relaciones interraciales.

Aquella etapa de experimentación condujo a Lee a tierras africanas, más específicamente a Zimbabwe. Allí conoció a gente de color, a la que le dijo (quizás para sonar extravagente) que venía desde un país de Sudamérica llamado Argentina, donde se practicaba un deporte con una pelota de cuero y dos arcos.

«Somos negros, no boludos«, le contestaron. «Además, acá leemos la SuperFútbol. Y vos sos el Flaco Lamadrid, no nos jodas«.

Ortiguera Maximiliano

Maximiliano Fabián Ortiguera (El Facha)

Quizás alguna vez lo confundieron con Ortigoza, porque también jugó en Nueva Chicago y tiene un apellido parecido. Pero no, nuestro homenajeado es distinto al volante de Argentinos Juniors. Por empezar, no tiene joroba y jamás coqueteó con dos selecciones al mismo tiempo.

Además se diferencian por cuestiones puramente futbolísticas. Ortiguera es lateral izquierdo y, comprobaremos en este post, tuvo menos fortuna que Ortigoza.
Subió al plantel profesional del Torito en 2001 y debutó en Primera División en la jornada inicial del Clausura 2002, cuando el equipo dirigido por la dupla Brown-Enrique trataba de mantener el equilibrio en la elite del fútbol argentino. En su estreno, Maxi ingresó por Ezequiel Amaya para aguantar (?) los últimos minutos de la derrota 4 a 2 ante San Lorenzo de Almagro.
Una semana más tarde fue titular en la victoria 1 a 0 frente a Colón de Santa Fe y tres días después volvió a integrar el once inicial que perdió con Gimnasia y Esgrima La Plata.

Con el regreso de Barbona a la titularidad, se le redujeron las chances y comenzó a mirar con buenos ojos la posibilidad de emigrar a Europa. De hecho estuvo a punto de pasar al Racing de Ferrol (luego se dijo que lo buscaba el Athletic de Bilbao) pero la operación se cayó por tema de papeles y tuvo que quedarse a pelearla. En el Apertura de ese año volvió a jugar 2 partidos, que serían los últimos de su corta vida en la A.

A fines de 2002, Pipo Gorosito hizo depuración y anotó a 5 jugadores en una lista de prescindibles: Ariel Jesús, Nahuel Fioretto, Damián Castellanos, César Carranza y, por supuesto, Maxi Ortiguera. Un verdadera injusticia para un pibe del club que unos días antes había sido invitado por Olé a ver la final del Abierto Argentino de Polo de la que participaba La Dolfina, el equipo de Adolfito Cambiaso, también simpatizante de Chicago. El tema es que ese día Ortiguera fue al Campo de Palermo acompañado por Facundo Argüello y…D*n*el T*lg*r. Ahí comenzó su declive.

Esperó un par de semanas para ser transferido pero nadie preguntó por él. Resignado, siguió entrenando en el club pero con tanta mala leche que en marzo de 2003 sufrió una luxación de hombro. Su situación no cambió con el correr de los meses, pero al menos se dio el lujo de decir que iba a votar a López Murphy en las elecciones de ese año. Ah, aparentemente el Bulldog no fue elegido Presidente.

La malaria ya era evidente cuando se decidió a dejar Chicago y se fue a Junín para vestir los colores de Sarmiento (2004/05), con el que llegó a enfrentar a su ex club en el Nacional B.
Pero no volveríamos a tener noticias de su poca dicha hasta la temporada 2007/08, cuando firmó para Ben Hur de Rafaela…¡y no lo pusieron en todo el campeonato!

Ortiguera, el que no llegó a debutar

No debe haber muchos casos de un jugador que llega como refuerzo a comienzos de una temporada, pasan dos cuerpos técnicos y con ninguno tiene la chance de jugar, aunque sea un minuto, en un partido oficial.
Pero se dio en Ben Hur con Maximiliano Ortiguera, que fue al banco de suplentes en casi una decena de oportunidades, pero no llegó a debutar a pesar de que Ricardo Zielinski le dio cabida a casi todos los jugadores en su proceso y justamente en el sector izquierdo de la defensa hubo muchos inconvenientes en el campeonato. De más está decir que este ejemplo es uno de los errores que se citan en cuanto a la conformación del plantel, y que potenciado con cuatro o cinco jugadores más que se incorporaron y no rindieron en la medida esperada, terminaron contribuyendo a la pérdida de la categoría.

Fuente

A mediados de 2008 se incorporó al plantel de Almagro. ¿Y qué esperaban? ¿Que meta 20 partidos seguidos? No. Lo suyo es otra cosa. Fue titular (luego reemplazado) en el debut del Tricolor ante la CAI de Comodoro Rivadavia y después, como siempre, comió banco a morir y sólo alcanzó a disputar 25 minutos en un match ante Platense. En los primeros días de 2009 fue dejado libre. Y ahora, con mucho tiempo para reflexionar, se debe estar preguntando si 16 partidos en 8 años de carrera profesional no representan una recompensa escasa para tanto esfuerzo y dedicación.

River con 3 pantalones 1996/97

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A pesar de haberla estrenado con una derrota ante Juventus, por la Copa Intercontinental, River Plate pudo revertir la situación y convirtió en ganadora la camiseta adidas de la temporada 1996/97. Lo que no se entiende es por qué tardó tanto en definir el pantalón que completaba el conjunto.

En su estreno, utilizó el que parecía ser el definitivo (1), pero a la vuelta de su viaje a Japón mostró en cancha uno alternativo (2), también de color negro, aunque con vivos blancos y ya no las gruesas tiras rojas.

Para sumar confusión, en mayo de 1997 usó un pantalón (3) que corespondía al modelo suplente de la temporada 1995/96. Y no le dio nada de suerte, porque ese día el equipo de Ramón Díaz perdió 5 a 1 con Colón.

Convencidos de que tenían que volver a las fuentes, los Millonarios se quedaron con la primera opción y la mantuvieron hasta fines de 1998.

Agostena Martín

Martín Esteban Agostena

Polifuncional categoría ’81 que supo prometer en el mundo del ascenso, a tal punto que tuvo la posibilidad de probar sus condiciones en el fútbol de elite, donde hizo sapo y, en consecuencia, retornó con la cola entre las patas al under para desaparecer de los primeros planos en forma paulatina.

Cuando todavía era un purrete, sorprendió positivamente en el mediocampo de Estudiantes de Caseros que logró el ascenso al Nacional B en la temporada 1999/2000.

Sólo le duró un año la estadía con el Pincha en segunda división, ya que el equipo perdió la categoría y entonces aprovechó para buscar un mejor horizonte. Estuvo entrenando unos días en Independiente pero finalmente pasó al Vélez de Compagnucci, donde vendió un poco de humo a su llegada: «Yo tengo una anécdota de una concentración con Estudiantes. Era un viernes en pleno invierno y en el medio de la noche se apagaron las estufas. Chupamos un frío terrible y dos o tres compañeros se resfriaron. Me quedó grabado porque jugaron enfermos. Eso en Vélez no pasa«.

Esa porción de demagogia no le sirvió para tener mucho rodaje, pues sólo actuó en un partido de la Copa Mercosur (ante Peñarol) en su primer semestre. Y durante todo el 2002 no le fue mucho mejor. En el Clausura jugó 25 minutos en una derrota 3 a 2 ante Estudiantes y el Apertura fue titular en el empate 3 a 3 frente a San Lorenzo, pero fue reemplazado por Bernardo Leyenda ante la expulsión del Gato Sessa.

A fines de ese año los dirigentes fortineros arreglaron la cesión de Agostena a Defensa y Justicia, pero según se informó, todo dependía de las ganas del volante de mudarse a Florencia Varela.

Se ve que no le copó mucho ir al Halcón, porque terminó en Caballito con los colores de Ferro Carril Oeste (2003/04). Sin demasiadas chances, al fin de temporada se despidió de Lagorio, Sekagya, León Bustos y M’Bed, antes de volver al club de sus inicios.

Cual tipo divorciado que vuelve a la casa de sus padres, flaco, barbudo y con unas ojeras de una semana de insomnio, quiso regresar a Estudiantes de Buenos Aires pero se confundió de camiseta blanquinegra y desembarcó en El Porvenir (2004/05), donde no hizo demasiado.

Pareció revivir en All Boys (2005/06) gracias a la continuidad que le dieron en Floresta y gracias a eso lo llamaron nuevamente de Vélez…para decirle que quedaba libre.

Desde 2007 se gana el mango en la Primera C, con la camiseta de Argentino de Merlo. Y allí abajo, en ese lindo ambiente repleto de precariedad y vacío de lujos, seguramente mirará sus videos (1,2,3) y recordará las tardes en las que se escapaba de la concentración del Fortín para comprar pastillas en el kiosco. Cubero, Ladino y Valdemarín elegían menta. Y Agostena Cherry.