La noche del 10, sin el 10

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Aunque parezcan espontáneas y hasta hijas de la casualidad, las típicas fotos de revista de chismes en la que aparece un grupo de faranduleros en un boliche, generalmente tienen una pre-producción difícil de imaginar.

Antes de gatillar, un buen papparazzi debe preparar la escena del crimen como corresponde. Por ejemplo, si uno de los protagonistas es un mánager que está involucrado en el mundo de las drogas, se le debe pedir que se saque los lentes de sol. Si además su representado esa noche está muy hecho mierda, se lo debe dejar fuera de cuadro y, en lo posible, tapar con una servilleta la sustancia que habita en su vaso.

Pero ojo, porque ahí no termina todo. En el caso de que hubiese una señorita con una minifalda demasiado corta, es fundamental ocultar su intimidad más alfombrada con algo bien discreto. Un almohadón estaría bien.

Por último, y prestar mucha atención a esta recomendación porque no todos la cumplen, si un baldosero se quiere colar en la foto, es imprescindible pedirle un poco de mesura. Esos tipos tienen tanta desesperación por obtener algo de fama, que son capaces de ponerse una camisa de rumbero.

Especiales: un argentino en el Santos

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Antonio Alfredo Lemmi

En febrero de 1988 la revista El Gráfico le dedicó unas líneas a un muchachito de 19 años que era el tercer arquero del Santos de Brasil. Según apuntaba la publicación, el pibe había debutado con Pelé…o mejor dicho, en la Copa Pelé de 1987, siendo titular el equipo junior del Peixe.

Nacido en Buenos Aires y formado en la cantera de Tristán Suárez, donde su padre Alfredo fue Presidente entre 1985 y 1991, logró sorprender a propios y extraños cuando se divulgó que era pretendido por clubes como el Corinthians y el Cruzeiro.

«Existe la posibilidad de que Rodolfo Rodríguez sea negociado al Sevilla, por eso los directivos me informaron que tendré la oportunidad de discutir la titularidad con el segundo arquero del plantel, Nilton«, decía por esos días el Tony.

¿Pero qué pasó con Lemmi?, ¿por qué no se lo volvió a nombrar?, ¿dónde continuó su carrera?, ¿continuó su carrera?, ¿fue un espejismo?, ¿o sólo se trató de un invento periodístico? Demasiadas preguntas para responder un lunes. Si de acá al viernes no obtenemos al menos una respuesta, nos vamos a empezar a preocupar.

Alfonsín Sergio

Sergio Omar Alfonsín

No es que nos interese homenajear a un ex Presidente de la Nación y tampoco nos atraen los temas de actualidad, pero el fallecimiento de Raúl Alfonsín nos llevó a indagar la vida deportiva de su familia, en la que encontramos a un futbolista que llegó a Primera División y a otro que al menos lo intentó.

«Nuestro padre, Mario David, es primo lejano del Presidente, pero en 1976 hubo un problema con él y nos alejamos, lo que impidió una relación más estrecha. Si antes de que fuera Presidente no nos veíamos, ¿por qué hacerlo ahora, no? Igual lo votamos«, declaraban en 1983 a la revista El Gráfico, los parientes de flamante P̶r̶i̶m̶e̶r̶ ̶M̶i̶n̶i̶s̶t̶r̶o̶ Presidente.

Sergio Omar (izquierda) tenía 20 años y actuaba como segundo marcador central en la Reserva de Platense. Recién en la temporada 1985/86 le tocó debutar en la máxima categoría y sumó 4 partidos con la casaca del Calamar. Aparentemente también vistió los colores del Angouleme de Francia en la temporada 1987/88.

Su hermano Rubén Darío (derecha), tenía 18 años al momento de la nota y jugaba como número 2 en la Quinta del Marrón. No llegó a la Primera y por ende, no alcanzó el rango de baldosero, aunque el parentesco suma tantos puntos que no podía quedar afuera de este post.

Ambos nacidos en Santo Tomé y fanáticos de Colón de Santa Fe, aparecieron futbolísticamente con la vuelta de la democracia y casualmente, desaparecieron al compás del gobierno de su tío.

(Gracias Juan Imborrable)

Juira Bicho: el Hombre Tarjeta

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Héroe de estos tiempos. Figura reconocible dentro de la última generación de mascotas del fútbol argentino. Apareció tras del éxito del Oso de la Nueva Seguros e intentó, de alguna manera, apoderarse de la escena local haciendo base en la zona sur del Gran Buenos Aires.

Desde la cancha de Banfield, generalmente, se las arregló para inmiscuirse entre promotoras y jugadores, con el propósito de mostrar su cara en la televisión. Pero no una cara cualquiera, sino la de un tipo desdentado, con la sonrisa forzada y un petrificado gesto de «Mirá las cosas que tengo que hacer para parar la olla«. Con el tiempo, fue conociendo otros estadios y se ganó un lugar en la fauna de Primera División, junto a porristas, jugadores, árbitros y tipos que van caminando a patear los córners.

Sus patrones de CartaSur, además, han apoyado a algunos equipos del ascenso, como Almirante Brown, Sportivo Italiano, Los Andes y Deportivo Merlo, donde el Hombre Tarjeta suele ser local y se anima a sentarse en la platea sin que nadie le diga nada.

Su limitada movilidad provocó muchas veces que se lo haya tenido que esperar a que abandone el campo de juego para empezar el partido. Es por eso, quizás, que no siempre aparece junto a las formaciones. Bah, debe ser por una cuestión económica, pero quedaba lindo decir otra cosa (?).

Desde aquí nuestro homenaje para este laburador de los fines de semana que en verano o en invierno, con calor o frío, con Tarjeta Plata o Tarjeta Shopping, mantiene vivo el espíritu mascoteril.

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Ficha Técnica

Club/Empresa:CartaSur.
Liga: Primera División de la Argentina.
Características: Rectangular, rostro casi humano. Pocos dientes.
Nombre provisorio: El hombre tarjeta de crédito.
Nombre oficial: aparentemente no tiene, aunque en su cuerpo se lee «Andrés Lucial».

Edison Méndez a Racing 2003

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—¿Sabés que Racing te quiere para el próximo campeonato?

—Sí, y eso me enorgullece. Racing es lo máximo. Y no crean que estoy haciendo un acto de demagogia. Es así…

—¿Por qué?

—Porque es uno de los clubes grandes de Argentina, porque su historia es muy rica y porque su gente es muy fiel, acompaña en los buenos y en los malos momentos. Al menos eso fue lo que me comentaron.

—¿Quién?

—Pedro Marchetta, mi técnico, se la pasa hablando de su época como entrenador en Racing. Tiene los mejores recuerdos, se la pasa contando vivencias, anécdotas, habla de todo…

 

Con esas declaraciones al Diario Olé, el ecuatoriano Edison Méndez, que en el Mundial de 2002 le había convertido un gol a Croacia, le daba crédito a los rumores que indicaban que pasaría del Deportivo Quito al Racing Club de Avellaneda.

Las cosas se fueron encaminando en aquel verano de 2003 e incluso se llegó a anunciarlo como el nuevo refuerzo de La Academia. «Voy a Argentina con todas las ganas de triunfar y de demostrar internacionalmente que el fútbol ecuatoriano atraviesa por un gran momento«, decía por esas horas.

Pero algo pasó en el interín, porque el jugador comenzó a dudar y unos días más tarde firmó a préstamo con El Nacional de su país. Como correspondía, los dirigentes del Deportivo Quito se disculparon con sus pares de Blanquiceleste pero, claro, el daño ya estaba hecho.