Arzuaga a River 2005

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«Estoy muy contento, con la enorme satisfacción de ir a un equipo grande a nivel internacional y con la ansiedad de aportar mis condiciones futbolísticas y humanas. El lunes estoy en Buenos Aires«, afirmaba el delantero colombiano del Junior, Martín Arzuaga, en julio de 2005. Acababa de arreglar su pase a River y por eso se animaba a responder unas preguntas del Diario Olé:

—Martín, ¿escuchaste hablar del Búfalo Funes?
—¿Del Toro Funes? Bueno, allí creo que le decían el Búfalo… Sí, por supuesto que me hablaron de él, ¿por qué me lo preguntas? ¿Por el parecido físico?

—Llegó a River desde Colombia (Millonarios) con el apodo de Toro. Acá se hizo Búfalo y ganó la Libertadores…
—Sí, lo sé. Quizás tenemos un parecido, él era potente y goleador… Pero creo que yo la fuerza la utilizo con otros métodos: con movilidad y rapidez. Funes hizo historia en River, y a mí también me encantaría ganar la Copa Libertadores como él.

—¿Tus modelos son los delanteros fuertes, tipo Valenciano?
—Me gusta el juego de Saviola. Al Conejo lo miraba cuando pasaban los partidos de River, me impactaba su velocidad, su habilidad…

—O sea, ¿sos un Saviola muuuy fuerte?
—(Se ríe). Nooo, como Saviola no hay. Yo quiero trabajar y ganarme el cariño de la gente con goles. Los goles vienen como consecuencia del trabajo.

—Goles, precisamente, es lo que te van a exigir…
—Es un reto muy importante triunfar en River y no le voy a esquivar al desafío, ni le pienso dar la espalda. Voy a darle la cara de frente, y a trabajar mucho, como en su momento lo hicieron Juan Pablo Angel y Mario Yepes, mis compatriotas.

—Ellos, en cierta medida, ¿te abrieron las puertas?
—Sé todo el esfuerzo y el empeño futbolístico que dejaron en River, y ahora me toca a mí. Quiero que me vaya igual o mejor que ellos. Y estoy dispuesto a pelearla por el valor de la camiseta.

Al día siguiente llegó a la Argentina (le robaron una maleta en Ezeiza), encaró para el Monumental y se hizo la revisión médica que le terminaría dando malos resultados. Se habló de una lesión crónica en la rodilla, de dos desgarros mal curados y de un problema en la columna.
«Yo no siento nada roto. Nunca estuve ni siquiera cerca de un bisturí. Jugué cinco años en el Junior, hice un montón de goles… Nada me ha impedido jugar al fútbol, solamente cuando los entrenadores no me han tenido en cuenta«, alcanzó a decir, triste, el atacante. A los pocos días se reincorporó al Junior pero tiempo más tarde tuvo revancha en nuestro país, donde vistió los colores de Godoy Cruz y Rosario Central, equipo con el que logró convertirle un gol al conjunto millonario.

Pogany Japón 70’s

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A simple vista parece la imagen de un arquero japonés a punto de abalanzarse sobre la pelota para evitar el gol. Si uno se acerca a la pantalla, puede comprobar que en realidad es la imagen de un arquero argentino, que simula ser japonés, a punto de abalanzarse sobre la pelota para que finalmente se le escape y sea gol. Más de una vez Esteban Pogany defendió el arco de Independiente, aunque a juzgar por la foto, su sueño era atajar para Japón.

González Juan

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Juan Diego González
Otro de los tantos colombianos que pasaron fugazmente por nuestro país, beneficiado por los buenos antecedentes de sus compatriotas Oscar Córdoba, Chicho Serna y el Patrón Bermúdez. Tener a un futbolista cafetero en el plantel parecía ser garantía de algo ¿De qué? Todavía no sabemos.

Con pasado en el Envigado (1996 a 1999) e Independiente Medellín (1999/2000), arribó a la Argentina y se sumó a ese pelotón de buscafortunas llamado Almagro (2000/01). Para muchos chicos de las inferiores, jugar con el Tricolor en Primera era un regalo del cielo. Para el homenajeado, significaba su primera vivencia internacional y nada menos que en una liga poderosa como la nuestra.

Los sueños de consagración, sin embargo, tuvo que guardarlos para otra ocasión porque sólo le permitieron jugar 2 partidos oficiales. Uno ante Gimnasia y otro ante Racing. En ambos formó dupla con Rubén Córdoba y se fue con la cabeza gacha, pero al menos vivió la emotiva experiencia de estar bajo las órdenes (?) de Diego Maradona, mánager a mitad de camino que manejaba todo desde Cuba.

Lo curioso es que luego de ese breve y frustrante capítulo apareció entrenando en San Lorenzo de Almagro, que venía de consagrarse campeón. Así fue como, sin filtros rigurosos, quedó en el plantel durante el Apertura 2001 y se relacionó con Juan Piombo, Alexis Cabrera, Lucio Filomeno y Félix Benito.

Un buen día se dio cuenta de que jamás le darían la chance de debutar en el Ciclón y ni bien terminó el año se volvió a su tierra. Pasó de nuevo por el Envigado (2002) y paseó fue nombre de actor de telenovela por Deportivo Pasto (2002), Independiente Santa Fe (2003-04), Independiente Medellín (2005), Once Caldas (2005 y 2006/07) y hasta volvió a probar suerte en el extranjero con la divisa del Santos Laguna de México (2006).

Desde 2007, este marcador central que también supo vestir la casaca de su Selección sub-20, mantiene el equilibro junto a grossos como Wilson Carpintero y Stalin Motta en La Equidad Seguros de Vida y Administradora de Riesgos Profesionales F.C, un equipo que se caracteriza por tener una hinchada muy brava que antes de los partidos difunde las letras de sus canciones por medio de panfletos. He aquí un delicioso ejemplo:

Con nuestras manos
y con sus pies,
en esta tarde
¡Hay que vencer!
¡Vamos muchachos!
¡Vamo’ EQUIDAD!
¡Porque esta hinchada
siempre va de titular!

Gattesco Gonzalo

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Gonzalo Alfredo Gattesco (El Gato)
Imposible no recordar su apellido si uno le prestó atención al fútbol cordobés de fines de siglo pasado. Gattesco…Gattesco, suena a volante derecho de largo recorrido y breve participación. Huele a titularidad no asegurada. Sabe a desaparecido en acción. El simple hecho de mencionarlo, además, trae inevitablemente recuerdos borrosos de Lillo, Roth, Rami y Pronetto. Pero…¿Quién es y qué pasó con Gattesco?

Gonzalito fue un mediocampista sin suerte que atravesó como pudo una trayectoria minada de inconvenientes, algunos poco frecuentes. Debutó con Talleres de Córdoba en el Nacional B (1997/98) pero sin lugar tuvo que marcharse a Godoy Cruz de Mendoza (1998/99), donde se asoció con el Polaco Dobrik y Lentz. Al terminar el campeonato de la B Nacional, encaró una nueva pretemporada en el Tomba pero a último momento adujo que no podía quedarse en tierras mendocinas porque tenía un familiar enfermo y se volvió a la Docta. El técnico Trullet no le creyó y lo acusó de mentiroso.

Ya en sus pagos, firmó para Racing de Nueva Italia (1999/2000) y tuvo el honor de entrenar con el Pelado Dertycia. También se destacó haciendo 5 goles que rápidamente despertaron el interés del dueño de su pase, Talleres. Y hacia allí partió.

El 18 de junio del 2000 hizo su estreno en la máxima categoría ante River (derrota 2 a 0), ingresando por Andrés Cabrera a los 10 minutos del segundo tiempo. Una semana más tarde y en la función de marcador de punta por derecha, fue titular en la caída 3 a 1 frente a Newell’s. Por cábala no lo iban a poner jamás, eso estaba claro.

Al finalizar la temporada, el Gato fue pretendido nuevamente por Racing y ante una un eventual tironeo entre dirigentes se puso firme y anunció que sólo se quedaba en la T si tenía chances concretas de jugar. ¿Resultado? Continuó en el plantel de Primera División y se sacó las ganas de lograr una victoria en su tercer y último match: 3 a 0 contra el Racing del Pampa Jorge.

Siguió perteneciendo al equipo pero no volvió a aparecer en los diarios hasta que en 2002 se conoció la noticia más dura. Los médicos le detectaron una desviación en la columna que le impedía practicar el fútbol profesionalmente (había tenido también una rotura de menisco externo en la rodilla izquierda).
Ante esa triste realidad y con tan sólo 24 años, Gattesco tuvo que colgar los botines: «Era muy riesgoso seguir intentando jugar, ya que podría esforzar mucho la espalda. Me operé de hernia de disco cuando era chico, por problemas en la columna vertebral. Los médicos me dijeron que era muy riesgosa otra cirugía, ya que no sería cuestión de la operación, sino de suerte. Entonces decidí retirarme«, declaró al Diario Olé.

El próximo paso fue aceptar una propuesta de Mario Ballarino, quien le ofreció trabajar en las inferiores del club. Y allí estuvo algunos meses dirigiendo con éxito a la Quinta y Sexta División, hasta que se cansó de que no le pagaran (todavía tenía contrato de jugador) y se alejó de Talleres.