Argentina pantalones celestes 1999

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La experiencia de la AFA con la empresa Reebok no fue de lo mejor. Después de tantos años de relación con la alemana adidas, Grondona se entusiamó con la jugosa oferta de la firma inglesa (80 millones de dólares por 8 años) y a comienzos de 1999 cambió de proveedor. El contrato debió interrumpirse antes de tiempo por problemas económicos de la marca británica (en 2001 volverían las 3 tiras) y como recuerdo de ese frustrante experimento quedaron un par de perlitas de innegable mal gusto. En junio de 1999 la Selección de Bielsa perdió 1 a 0 ante Estados Unidos en Washington. Pero eso no fue lo peor, sino que lo más feo estuvo del lado de la indumentaria argentina. Con unos horribles pantalones celestes (utilizados generalmente en los entrenamientos) debajo de las polémicas camisetas azules (con cuello blanco y la inscripción AFA ¡en dorado!) el conjunto nacional salió a la cancha para pasar vergüenza. Fue la última vez que se usaron esos cortos. Por suerte.

Juan Pordiosero

Fuera de stock: el cosito de la nariz

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En los 90’s se respiraba mejor
Su condición de coso le permitiría ingresar a la genial enciclopedia de Podeti. Su corta vida y su extrema inutilidad, lo convirtieron en un producto obsoleto que sin embargo, hace poco más de una década fue un artículo de primera necesidad para el futbolista de vanguardia.

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Su nombre oficial, «dilatador nasal«, pasaba casi desapercibido para los jugadores locales que, no muy enterados de los mágicos efectos del novedoso sistema que ayudaba a mejorar la respiración, no se animaban a pedirlo en las farmacias y apenas se conformaban con la caridad de algún experimentado compañero, ya curtido en la temática, que ofreciera un ejemplar de gentileza. Pero sólo uno porque, como es sabido, el primero siempre te lo regalan y el segundo te lo venden.

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Creado para otras actividades como el atletismo o el ciclismo, fue también conocido como cuchuflo, pituto (era pre-Belsunce) o simplemente «cosito de la nariz«. En el fútbol argentino ganó popularidad a mediados de los 90’s y fue perdiendo vigencia a comienzos de 2000, hasta ausentarse definitivamente de las canchas. Sus principales impulsores (Gustavo Buena, el Loco Abreu, Iván Córdoba y Morel Rodríguez, entre otros) nunca dieron la cara para explicar el por qué de tan misteriosa desaparición.

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Esteban Fuertes, el abanderado
El Bichi no fue el único que lo utilizó, claro está. Pero fue el más estoico representante de la generación cosito. Su fanatismo por el complemento nasal lo llevó a trasladar tan decadente tendencia a la Premier League inglesa, cuando vistió los colores del Derby County. Incluso se lo pudo ver en Colón de Santa Fe (2003 a 2006), luciendo orgullosamente el controvertido producto, como añorando una época bien baldosera y difícil de repetir.

 

Se entierra solo

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Podrán decir que la moda es la culpable. Que a comienzos de los 90’s era muy difícil conseguir mallas como la gente. Que Dieguito Latorre estaba confundido por la fama. Lo que quieran. Pero lo que tiene puesto no tiene perdón.

Juan Pordiosero

Ruiz Néstor

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Néstor Omar Ruiz (El Mono)
Arquero de esos que uno siempre siente nombrar pero que rara vez puede ver en acción por su nula participación en partidos oficiales.
Lo de Néstor Ruiz en Racing fue admirable. Después de haberse consagrado campeón en 1999 con la afamada Cuarta campeona (la integraban, entre otros, Diego Milito, Cristian Milozzi, Leonardo Tambussi, Chiche, Arano, Luciano Sapia, Gustavo Arce, Manuel García, Yocco y Pessacq) subió al plantel de Primera y fue portero suplente hasta mediados de 2005, cuando fue dejado en libertad de acción. Generalmente transformado en 3º opción para el arco académico, vio pasar al Gato Sessa, Cubito Cáceres, Cristian Naranjo, Juan Hirigoyen, Campagnuolo, Luchetti, Pezzuti y otros más. Pese a no haber tenido su chance para ser titular, al menos pudo formar parte del plantel que obtuvo el Apertura 2001, ingresando en la historia de la institución.
Antes de su partida, en mayo de 2005, fue víctima de la delincuencia en Avellaneda. Y no hablamos de un episodio más de la empresa gerenciadora. Ruiz fue asaltado por dos ladrones que se subieron a su auto y lo obligaron a recorrer varios cajeros automáticos en busca de dinero. Ante la ausencia de efectivo en la cuenta del futbolista, los malvivientes le robaron el coche y unas cadenitas.
Ese mismo año, tratando de encontrar la continuidad negada, bajó hasta el Argentino B para jugar en Estudiantes de San Luis (2005). Y si bien cumplió aceptablemente, luego fue separado del plantel, según cuenta un diario local, por cuestiones disciplinarias. Algo no muy raro en un equipo que después sufrió sanciones por incidentes en un encuentro ante Villa María, donde se vieron involucrados cinco jugadores, el técnico Luis Mammana, el preparador físico, el médico y un auxiliar.
La última vez que supimos algo del ex Racing, fue cuando se probó en Talleres de Remedios de Escalada, a comienzos de 2007. A esta altura se nota que no encontró su lugar en el Mundo. Quizás sea tiempo de pegarse una vuelta por el Cilindro, nunca se sabe cuando hace falta un relevo. Sobre en épocas donde abundan los correntinos indecisos y los baldoseros de nacimiento.

Juan Pordiosero

Rodríguez Correa Daniel

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Daniel Fernando Rodríguez Correa (El Rulo)
Eterno abonado a la Reserva de Gimnasia y Esgrima La Plata, hizo de los partidos preliminares una linda forma de sobrevivir. Durante 4 años se curtió en ese filtro entre la Cuarta y la Primera, al lado de otras promesas como Pittaluga, Sagorak, Schleig, Siro Darino y Rastelli.
Su relación con el plantel superior, en cambio, fue intermitente. En la temporada 1997/98 Griguol lo sumó al team profesional y le dio la camiseta número 17 para que tomara confianza junto al Toto Hernando y Fernando Gatti.
La chance de jugar con los consagrados, sin embargo, recién le llegaría en el hexagonal de Necochea, en el verano de 1998, cuando fue titular en el mediocampo del Lobo, enfrentando al Rosario Central de Ayuso, Lapisonde, Rochi y Bustos Montoya. Ese mismo año estuvo en el once inicial cuando el Tripero viajó a Los Ángeles para disputar las semifinales de la Copa Coliseo ante Comunicaciones de Guatemala.
En 1999, decidido a tener algo de continuidad, aceptó ser prestado a otro equipo, y tras probarse en algunas instituciones recaló junto a Molina y Tarabini en Defensores de Cambaceres (1999). De nuevo en Gimnasia (2000), entrenó con la esperanza de recuperar terreno perdido pero no lo logró. Dicen que incluso ese año estuvo en el Bellinzona de Suiza, dato que contrasta bastante con su destino más próximo: San Martín de Tucumán en la temporada 2001/2002, compartiendo escena con el Anguila Gutiérrez y el Bochón Biazotti.
No sabemos a qué se dedica por estos días y en La Plata tampoco se preocuparon mucho por andar averiguando.

Juan Pordiosero

Gigena al Fortaleza 2007

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Extraño caso el de Darío Gigena. En junio de 2007 dejó el Once Caldas de Colombia y firmó con el Fortaleza de Brasil. Fue presentado oficialmente con una conferencia de prensa en la que se anunció que, por cuestiones burocráticas, recién comenzaría a jugar a partir de agosto. En ese interín, entrenó con el conjunto tricolor y tuvo tiempo para viajar a su país para recoger a su familia. Pero, cuando tocó suelo argentino, su representante le avisó que un dirigente del Fortaleza lo había llamado para decirle que ya no lo querían. Todo muy raro.

Juan Pordiosero