López Turitich 1984

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Uno de los casos más recordados en el sub-mundo de los porteros de ocasión, es el de Oscar Paulino López Turitich, aquel marcador de punta de Platense que en abril de 1984 le atajó un penal al uruguayo Fernando Morena.
Ante la lesión del arquero Gabriel Puentedura, con todos los cambios realizados y score adverso por 2 a 0, el conjunto de Vicente López tuvo que recurrir a un jugador de campo para terminar dignamente el partido ante Boca Juniors. Lo curioso es que, con el defensor paraguayo en el arco, el calamar llegó al empate con goles de Falero y Alegre, generando una proeza pocas veces vista que tuvo como frutilla del postre la jugada que motiva este homenaje.
Sober el final del match, el árbitro Demaro cobró un penal para los xeneizes que el Potrillo Morena, de magra campaña en Argentina, se encargó de ejecutar, haciéndose cargo de la responsabilidad que implica enfrentar a un golero improvisado.
Y el charrúa falló. O mejor dicho, López Turitich brilló. Con una gran atajada detuvo la pelota y entró en la historia.

Juan Pordiosero
(Créditos a Gustavo Lamy «Pesca». Gracias a Christian Lourido)

Garay Sebastián

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Sebastián Jesús Garay
Enganche cordobés de insignificante tarea en la máxima categoría de nuestro país, pese a ser señalado en algún momento por Jorge Griffa, como una firme esperanza de la cantera de Boca Juniors.
En el xeneize cumplió al pie de la letra con los pasos previos para llegar a Primera entre 1998 y 2002, pero su sueño comenzó a truncarse en la Reserva (llegó a entrenar con ¡Caniggia!), cuando la gran cantidad de juveniles que querían estar en el equipo profesional lo fueron relegando hasta quitarle la posibilidad del debut.
Reconfortado al menos por haber compartido su división con Doffo, Magnano, Caneo, Monesterolo y el primo de La Sole, recaló en Talleres de Córdoba pero inmediatamente fue a rellenar el plantel de Colón de Santa Fe en (2002/03) usado como vuelto por el pase de Gerardo Solana. Allí tampoco tendría oportunidades concretas y sacaría pasaje a su ciudad natal, San Francisco, para actuar en Sportivo Belgrano (2004/05) en el Torneo Argentino B.
Después de un año sin mayores repercusiones y decidido a negociar su estabilidad futbolística de una buena vez por todas, sacó de la manga su carta más fuerte y con el rótulo de «hermano de Diego Garay» volvió a Talleres para jugar en la B Nacional durante el 2005, en una verdadera deformación que recolectó players de todas las razas posibles, como Joel Barbosa, Renzo Ruggiero, Gabriel Meta, Luciano Leguizamón, el ecuatoriano Johnny Baldeón y más de 20 artistas invitados.
Por supuesto que el apellido no le sirvió para zafar de ese mamarracho y en 2006 retornó a Sportivo Belgrano para luego jugar con su hermano y de paso, vaya uno a saber, recriminárselo en la cara. Aunque no creemos que haya sido tan HP, si gracias a los contactos del ex Newell’s, por ejemplo, disputó un amistoso ante Pumas con la camiseta de Irapuato de México e incluso, según él cuenta, hizo un gol.
Si diferencias entre los Garay buscamos, podemos destacar varias, pero nos quedamos con la más curiosa: el mayor, a pesar de todo, pudo ganarse el apodo de «el Diego cordobés«. Al homenajeado, en cambio, ya le usufructuaron el mote.

Juan Pordiosero

Fernández Adrián

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Adrián Alfredo Fernández
Amante del juego de pelota en todas sus variantes, se hizo un tiempo para atajar en Primera División del fútbol argentino y también para incursionar en el fútsal, actividad que le permitió ser entrenador y jugador al mismo tiempo.
Su momento de mayor exposición se dio en 1997, cuando defendió la valla de Banfield en 7 oportunidades y tuvo un partido consagratorio, el 23 de febrero de ese año, enfrentando a San Lorenzo. Esa tarde estuvo inspiradísimo, sacó todo y le ganó el duelo al Loco Abreu, que se fue re caliente por el empate 1 a 1 y los polémicos fallos del árbitro Oliveto que lo privaron de un gol sobre el final del primer tiempo y de un penal a favor tras un empujón del propio Fernández.
Durante la temporada 1997/98 el arquerito (que a juzgar por la imagen ya tenía pinta de viejo) hizo lo que pudo aprovechando los huecos de un plantel que tenía a otros porteros de la talla de Ciancaglini, Pardal, Areso y un jóven Laucha Luchetti.
Después de haber robado participación en una foto del diario Clarín, detrás de Craviotto y Gorosito, se dio por satisfecho y dio inicio a su carrera en el under, donde jugaría sin demasiado reconocimiento con los colores de Huracán de Corrientes (1998/99), Brown de Adrogué (1999/2000), Talleres de Remedios de Escalada (2000/01 y 2002/03) y Almirante Brown de Isidro Casanova (2001/02).
Al margen de su trayectoria en cancha de 11, también hizo lo suyo con espacios reducidos. Con el equipo de futsal de Banfield se destacó en el arco y también desde el banco, cumpliendo doble rol de jugador y DT. A comienzos de 2006, sin embargo, colgó los guantes y se abocó de lleno a la conducción del plantel. «Es muy difícil desarrollar las dos tareas al mismo tiempo, prefiero estar del otro lado de la línea y ver el partido más tranquilo. En la última temporada no pensaba atajar, pero se me fue un arquero, se me lesionó el otro y como el equipo me necesitaba me puse el buzo y di la cara”, declaró en su momento, aunque deslizó una breve chance de seguir atajando: «Por las dudas que pase algo, me voy a fichar también como jugador, pero no está en mis planes jugar«.
En noviembre de este año fue reemplazado en su cargo por el ex entrenador de Racing, Diego Ortega, y perdió la oportunidad de seguir dirigiendo al pollo de Maradona, el Bocha Ricardo Ramírez.

Juan Pordiosero

Por las dudas, felices fiestas

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Trataremos de volver a la normalidad lo antes posible. Gracias y disculpas por las molestias ocasionadas.

En Una Baldosa

NdR: No recomendamos comentar en los posteos por ahora (quizás se pierdan). Mientras tanto, pueden entretenerse con la página de Tony Gómez. Y de paso nos explican por mail cómo hizo para ganar tantas copas.

Vení pibe, que te llevo a comprar ropa

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Al correcto Agustín Mario Cejas se le podría reprochar hasta su parecido físico con el marido de Adriana Aguirre, pero no su trajeada facha. A su «reencarnación» futbolística (según la revista Solo Fútbol en 1991), en cambio, se le puede criticar todo. La campera de Carlos Ángel Roa: inclasificable. De jean celeste con detalles morados…¡Horrible! Por debajo, como si fuera poco, pide prisión preventiva una camiseta de raso marca Uhlsport, con un violeta en degradré desagradable. Como no podía ser de otra manera, el conjunto se completa con un vaquero encintado casi a la altura del ombligo.

Juan Pordiosero (Gracias Cazador)

Brondino Cristian

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Cristian Alejandro Brondino
La rigidez de su peinado, demasiado prolijo para la época, contrastaba con la desfachatez de jóvenes promesas como Cristian Akselman y la Pantera Sanzotti. Será por eso que ellos sí llegaron al Mundial Sub 17 de Italia ’91 y no así Brondino, que tuvo que conformarse con representar a la Argentina en el Sudamericano que se disputó ese año en Paraguay.
Marcador de punta por izquierda, tuvo su debut en Primera División con la camiseta del Deportivo Español (1994/95). En el Gallego jugó 4 partidos y se codeó con personajes de la talla de Ramón Castro y el Turco Naif.
Su siguiente paso fue en forma descendente, aunque en el Nacional B hallaría continuidad, algo que hasta ese momento sólo conocía por ver a Sofovich en la TV.
Entre 1995 a 1997 logró vestir los colores de Nueva Chicago en 47 oportunidades y encima se trató con baldoseros deluxe como Benetti y otros más terrenales como Frangella.
Alejado por mucho tiempo de la actividad, quizás refugiado en la glostora y en la sensación inigualable de una raya al costado bien marcada, volvió al ruedo como ayudante de campo del técnico Amilcar Ivanovic, con el que tuvo la oportunidad de trabajar en Guaraní de Paraguay (2004-05), tras el ciclo de otro hombre homenajeado en este sitio, el ex San Lorenzo Félix Darío León.

Juan Pordiosero