Oyola Diego

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Diego Adrián Oyola
Si de futbolistas ignotos hablamos, el caso de Diego Oyola debe tener, al menos, un lugar privilegiado en el arcón de los recuerdos innecesarios, esos que no le interesan a nadie.
Su profesión, la de mediocampista con orientación a la desaparición física, la practicó en Rosario Central (1995) y Douglas Haig (2000). En el Canalla sólo disputó 2 encuentros mientras que en el Milan de Pergamino (Varsky dixit) registró 8 presentaciones.
Desconocemos qué hizo antes y después de esos laburitos, pero mirando su foto interpretamos que estuvo entrenando durante varios años para que su ceja izquierda se parezca cada día más a una virgulilla (~).

Juan Pordiosero

Rodríguez Gabriel

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Gabriel Ricardo Rodríguez
Un nombre muy común. Demasiado. Merecedor por defecto del pormenor más cruel para un futbolista que busca reconocimiento: la indiferencia. ¿Cómo puede ser que casi nadie recuerde a este enganche con más de 20 partidos en la Primera de un club grande? Las razones apuntan siempre a lo mismo, el nombre.
Llamarse Gabriel Rodríguez lo condenó a la penosa tarea de romperse el lomo para ser uno del montón. Y a pesar de su esfuerzo, vale decirlo, en nuestro país no lo logró.
Disputó 23 encuentros con la camiseta de San Lorenzo, entre 1991 (debutó en un 0 a 0 ante Argentinos Juniors) y 1994, compartiendo jornadas con Mario Ballarino, Marcelo Maydana y el Yayita Rossi.
Con aspecto de veterano, pese a sus cortos 21 años, vivió varias experiencias en el club. Una de ellas fue ser prestado a una institución de la Primera B, el Deportivo Armenio (1993/94), junto a Bangert, Adrián González y Walter Sanfilippo, entre otros.
Afuera fue prolífico. Jugó, jugó y jugó. Pasó por el Atletico Tambetary de Paraguay, metió un brochet de equipos en Perú (Sports Boys, Deportivo Pesquero, UPAO, Deportivo Municipal y Cienciano) y actuó dos años en el Hakoaj Ramat Gan de Israel.
El envejecimiento, evidente en su rostro, lo hizo abandonar la actividad a muy temprana edad y en 2006 ya estaba dirigiendo a Sol de América de Formosa, en el Torneo Argentino B. Se puso contento cuando le comentaron que entre sus jugadores iba a tener a uno de los tantos Chaparro que andan dando vueltas por la provincia. Pero él, curtido en esto de homónimos y sosias, preguntó: ¿Es aquel de Ferro? Y ahí recibió la respuesta imaginada. No Gaby, el más conocido baldoseó en Huracán. Y conformate con eso que ya es es bastante.

Juan Pordiosero

Agradecimiento x 2

A destiempo, pero nos acordamos. La gente de DeporTEA Mar del Plata nos realizó una nota que salió publicada en la revista institucional del mes pasado. Por otra parte, el equipo conformado por Gonzalo Bobadilla, Luis Massa y compañía, del programa Estilo Deportivo (Radio FM Activa, 91.9, Caseros), nos entrevistó el último viernes y nos pidió que por favor no consideremos baldosero al ya indultado Beto Yaqué.
Gracias a todos.

En Una Baldosa

Amaya Marcelo

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Hugo Marcelo Amaya (Pirulo)
Intentaron adosarle el apodo del viejo y fiero Tigre Amaya, pero ni así pudo hacerse temer en la Primera División. Ante sus colegas prevaleció Pirulo, un mote que si bien remite a héroes de estos tiempos también hace referencia a baldoseros extra large.
A este delantero cordobés iniciado en la escuela de Renato Cesarini le faltaron varias materias para recibirse de imponente y quizás haya sido porque de entrada le tocó jugar en equipos de nombres poco respetables como Buenos Aires al Pacífico de Arroyo Los Patos (1995/96) y Los Andes de Alejo Ledesma (1996/97).
Repuntó a nivel profesional cuando pasó a Aldosivi de Mar del Plata (1997 a 1999) para jugar dos años en el Nacional B. Suplente casi siempre (21 partidos, 6 goles) aunque extrañamente con un aura especial que le daba la chapa de promesa, recaló en Belgrano de Córdoba para actuar en la máxima categoría.
En el Pirata tuvo bastante continuidad durante su primer año. En la temporada 1999/2000 disputó 16 partidos y marcó en 3 oportunidades, haciendo dupla con Josemir Lujambio o con Cristian Carnero y teniendo de compañeros a Heber D’Assise, Javier Villarreal y al desaparecido de la Docta dura Julio López, entre otros.
Su vínculo con la institución cordobesa culminó antes del inicio del Apertura 2001 pero permaneció en la ciudad para actuar en General Paz Juniors (2001/02), donde le dieron la oportunidad de patear penales y tiros libres. Y como todo tiene que ver con todo, como diría Pancho Ibáñez, gracias al sitio Pelota Parada descubrimos que el ex atacante de Belgrano, a veces convertido en enganche, la sigue metiendo en el club Rivadavia de Río Primero, en la Zona Noroeste de la Liga Regional de San Francisco.

Juan Pordiosero