Pases malos

Hoy tocó el turno de hablar de la sección Mal Pase en el aire de Rock & Pop Beach (FM 98.9, Mar del Plata). Aprovechando estas semanas de transferencias truncas (Tecla Farías al Toluca, el humo de Roly Zárate a Morón y el Hilario Navarro gate), repasamos los históricos casos de Valderrama a Newell’s, Almeyda a Independiente, Tolo Gallego a Boca, Cascini a Lanús, Sergio Vázquez a San Lorenzo, Palermo a San Martín de Tucumán y el casi bostero Flaco Vivaldo, entre otros.

Para terminar, les dejamos un video del mejor episodio de los últimos meses, el Ratón Ayala al Villarreal.

Otras emisiones:

#1– Nota a Sebastián Ablín.
#2– Informe sobre los Gatti’s.
#3– Nota a Darío Dubois.
#4– Informe sobre los que cambiaron de deporte.
#5– Nota a Luciano Zaidelis.
#6– Informe sobre los brasileños ladris.
#7– Informe sobre los futbolistas y sus mujeres.
#8– Nota a Rodolfo de Paoli.
#9– Informe sobre los futbolistas que estuvieron presos.
#10– Informe sobre los europeos que pasaron por nuestro país.
#11– Nota a Orestes Katorosz.
#12– Informe sobre los «hijos de».
#13– Nota a Edgardo Mazzeo.
#14– Informe sobre los que pasaron a la fama por un gol.
#15– Allegue y Homero Simpson.
#16– Nota a Guillermo Malbrán (Independiente de Madariaga).

En Una Baldosa

Ayala Cristian

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Cristian Damián Ayala (El Ratoncito)
Barbita metrosexual, parentezco ineludible y por consiguiente un apodo en diminutivo. ¿Algo más para ser baldosero? Sí, una trayectoria en orden descendente que aún no tocó fondo y que promete contarnos en muy poco tiempo qué hay allá abajo, entre el Torneo Argentino C y los confines del infierno.
Marcador central como su hermano Roberto Fabián y su padre Roberto Camilo, una vieja gloria de Atlético Paraná de Entre Ríos, también inició su carrera en las divisiones menores de ese club. Una vez crecido y con el Ratón consolidado como jugador de Selección, se incorporó a las inferiores de Ferro Carril Oeste, donde tocaría la Primera División en el Apertura ’99.
Alto, cabeceador y con Gustavo Mascardi de representante, no se entiende como no llegó a más. Quizás lo afectó el hecho de compartir el departamento con Roberto Galant, un arquero del conjunto de Caballito que posiblemente lo haya invitado más de una a vez a pasar al «living del amor».
La mala época en el verdolaga lo obligó a perder la categoría después del Clausura 2000 junto a otros chicos incendiados como Rodrigo Lagos, Félix Décima y Juan Cracco. Permaneció un tiempo con la institución en el Nacional B pero luego se sumó a ese paraíso fiscal llamado Locarno (2001), de la segunda división suiza.
En Los Andes conocerían sus condiciones en la temporada 2002/03. Allí se recuerda una expulsión heroica tras un planchazo al jugador de Defensa y Justicia, Damián Cirillo. Heroica desde el momento en el que se hizo de público conocimiento la reputación de los Cirilos.
No pasaría mucho tiempo para un inevitable retorno a Ferro, en 2003, donde vivió dos años alternando buenas y malas (algún gol en contra, para no romper la tradición de sangre), con una rotura de ligamentos que le impidió sumar millas en cualquier paquete especialmente preparado por su apoderado.
Bajo esas condiciones, no puso muchos peros para volver a las fuentes. En 2005 llegó a Paraná y se puso la camiseta de Atlético, el equipo donde, en teoría, se tendría que retirar para hacer de esta historia un lindo cuento familiar. Pero no, acaba de pasar a Central Córdoba de Santiago del Estero, que participa del Torneo Argentino B.
Se sabe que los Ayala no son amigos de los buenos finales. Y esta no es la excepción.

Juan Pordiosero

Camara Zakaria

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Zakaria Camara
Misterioso jugador de origen africano que estuvo en Racing en el crudo invierno de 1997. Aunque a la distancia el caso parezca extraño, en aquel entonces las bizarreadas se superaban unas a otras en el club de Avellaneda. Simultáneamente, mientras el hombre de Mali probaba sus condiciones, también lo hacía el camerunés Cyrille Bella, la hinchada estrenaba la bandera más grande del Mundo, La Academia se preparaba para disputar las semifinales de la Copa Libertadores ante el Sporting Cristal y el plantel reclamaba sueldos atrasados. Bien a lo Racing.
Iniciado en el AS Real de la ciudad de Bamako, uno de los más importantes de su país, debió luchar contra la lógica ya que en su tierra el fútbol es mucho menos que semi profesional. Cansado de tener un trabajo paralelo, cuando cumplió 22 años tomó la determinación de expandirse internacionalmente y agarró la primera oportunidad que tuvo: una prueba en la Argentina.
El Coco Basile lo evaluó pero no le gustó. El delantero, morocho y grandote, había tenido la chance de mostrarse en algunos amistosos de la Reserva y entrenamientos de la Primera.
Luego jugó en equipos de Francia y Portugal, hasta que entendió que lo suyo estaba fuera de la línea de cal y se dedicó a robar como coach en escuelitas estadounidenses. Hoy está en la Soccer Field Academy, donde chapea con la nacionalidad francesa y un pasado en el fútbol argentino.
Se comenta que cada vez que vuelve a Mali los parientes le preguntan «¿Por qué nunca traés fotos?». Y él, apesadumbrado responde: «si tuviese Cámara Zakaría«.

Juan Pordiosero

Bochini a Boca 1988

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La prensa es responsable de muchas transferencias alocadas que, al no tener más sustento que una razón periodística y comercial, han quedado en la historia por no haberse concretado. Un caso de catálogo es la famosa tapa de El Gráfico con Ricardo Bochini vistiendo la camiseta de Boca. Eso ocurrió en enero de 1988, cuando el ya veterano ídolo de Independiente intercambió prendas con Jorge Comas, el delantero boquense, y un fotógrafo de la revista gatilló en el momento adecuado. El resto fue pura responsabilidad de los editores. Portada exclusiva y las razones de por qué el Bocha podía ser Xeneize: Su buena relación con Pastoriza, su contrato sin renovar con el Rojo y unas supuestas ganas de cambiar de aire.

La historia dice que Bochini jamás jugó en otro equipo. Al menos hasta 2007, cuando regresó a la actividad con los colores de Barracas Bolivar.