
Nicolás Hernández (Nico)
Otro de los tantos pollos de Rubén Darío Insúa que asomaron en Ferro a fines del milenio pasado. En sus comienzos en Caballito (1999/2000) mostró condiciones prometedoras: gol, velocidad y una melena rubia que hacía recordar al Pájaro Caniggia.
Jugó 17 partidos en esa temporada (3 tantos), pero no pudo desviar el destino del verdolgaga, el descenso al Nacional B.
Entre intentar el regreso con el mismo equipo y seguir remándola en otro club de Primera, eligió esto último y firmó para Colón de Santa Fe (1999 a 2002), donde vegetó durante gran parte de su estadía (escasos minutos en 10 partidos) pero al menos conoció a su «compañero más feo», Leonardo Mina Polo.
Luego de un efímero y olvidable paso por el Cremonese de Italia (2002), fastidiado quizás por las posibilidades negadas, vio en el under una buena chance de recuperar protagonismo y por eso pasó a San Martín de Mendoza con la intención de estar 6 meses, romperla, y acceder de una buena vez al fútbol europeo de elite.
La primera parte del plan se cumplió ya que fue titular en el conjunto que dirigía Carlos Roldán. Pero ese semestre en la segunda categoría se extendió más de lo previsto. A mediados de 2003 pasó a Huracán de Parque Patricios y allí se frustró un largo tiempo (se fue en junio de 2005) buscando el pasaje a la Primera División y exhibiendo por momentos unas trencitas a lo Bo Derek que no hicieron otra cosa que confirmar lo que se sospechaba desde un principio: el secreto de su andar por el fútbol argentino estaba en su pelo. Un delantero del montón con mechas rubias siempre tendrá más posibilidades de obtener una buena transferencia que un discreto morocho de pelo corto.
Tal vez ese factor también lo hizo desembarcar en la pomposa MLS después de media temporada en el Cobreloa de Chile (2005), donde insinuó bastante pero no hizo nada del otro Mundo.
Desde el año pasado colabora con el circo estadounidense, bajo el techo que le supo dar Colorado Rapids, equipo en el que también juega Pablo Mastroeni, el uruguayo José Cancela y el ex Talleres Facundo Erpen. Ah, y dicen que desde que conoció a su compañero Ugo Ihmelu se le fueron las ganas de hacerse esos dreadlocks de cotillón.
Juan Pordiosero





