Boca gris 2000

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Uno de los modelos que anticipó la moda grisácea durante el nuevo milenio fue el creado por la empresa Nike para Boca Juniors en el 2000.
La firma norteamericana, en su afán por innovar, presentó un conjunto color plata (según los entendidos), con vivos azules. Desde lejos, incluso, los jugadores parecían latas de la cerveza que ponía su marca en el pecho. Lo curioso es que eligieron un momento inoportuno para sacarla a la cancha: un partido con niebla ante Olimpia de Paraguay. La gente tenía que hacer un gran esfuerzo para distinguir un equipo de otro. Al año siguiente, el Xeneize la volvería a usar en el Torneo de Verano y luego la abandonó hasta la llegada de un nuevo diseño, similar, pero con la franja amarilla, que también formó parte de la moda de casacas grises a la que se sumaron varios clubes.

Juan Pordiosero

Suárez Luis

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Luis Ceferino Suárez
Volante de marca y poco gol que irrumpió en la escena platense con los colores de Estudiantes. Allí sobrevivió, entre escasas posibilidades y ausencias pronunciadas, para completar 35 partidos desde 1988 a 1992.
Luego su carrera entraría en el terreno de las sombras, ya que las noticias de jugadores argentinos en naciones limítrofes no abundaban a finales del siglo pasado. Su paso por el Melgar de Perú y sus experiencias en el fútbol boliviano con los colores de San José (1993 y 1996/97), Bolivar (1994), Real Santa Cruz (1995), The Strongest (1998) e Independiente Petrolero (1999) jamás fueron advertidas por los dirigentes de nuestro país que suelen repatriar viejos conocidos.
Suponemos que en la tierra de la coca conoció al delantero Roger Suárez y le dijo «si algún día pasás por Argentina, andate a Mar del Plata y probá las rabas. Cualquier cosa decís que sos primo mío«. Así fue como Sucha cayó este año en Aldosivi para pasar una lindas vacaciones en el Centro Comercial del Puerto.

Juan Pordiosero

Papá yo quiero

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El tema «hijos de» fue tratado hoy en la versión radial de En Una Baldosa, en el aire de Rock & Pop Beach. Haciendo un poco de memoria repasamos los casos de Juan Cruz Wolff, Pablo Sabbag , Juan Ignacio Brown, Alejandro Glaría, Emiliano Díaz, Mariano Pasini , Junior Ischia, El Gomita Vidal, Edson Uribe, Bruno Calabria, Martín Tocalli, Diego Comelles, Sebastián Fillol, Claudio Carnevali, Norberto Alonso, Jeremías Gallego, Los Garré, Brian Robert, Alan Valderrama, Los Pernía, el Chavito Anzarda y el peligroso Dalo Bucaram.

Un poco tarde pero lo decimos: ¡Feliz día del padre!

Otras emisiones:

#1– Nota a Sebastián Ablín.
#2– Informe sobre los Gatti’s.
#3– Nota a Darío Dubois.
#4– Informe sobre los que cambiaron de deporte.
#5– Nota a Luciano Zaidelis.
#6– Informe sobre los brasileños ladris.
#7– Informe sobre los futbolistas y sus mujeres.
#8– Nota a Rodolfo de Paoli.
#9– Informe sobre los futbolistas que estuvieron presos.
#10– Informe sobre los europeos que pasaron por nuestro país.
#11– Nota a Orestes Katorosz.

En Una Baldosa

Harguindeguy Gastón

Gastón Harguindeguy
De paso olvidable por la Primera de Racing, este marcador de punta con cara de malo pero de buen corazón dejó el recuerdo de su excelente apellido, indeleble para aquellos gustan de la combinación «me suena de algún lado» + «me parece que era malísimo».
Iniciado en las inferiores de La Academia, fue subido al plantel superior en 1999, cuando integraba la famosa Cuarta campeona de Diego Milito, Gustavo Arce y Carlos Arano.
Él no pudo levantar esa copa, ya que en el interín fue promovido por Gustavo Costas, junto al olvidable grupo de los boy scouts (Yocco, Pessacq, Musa, Orellano y Zubeldía), chicos que pintaban bien y que fueron quemados de golpe.
Con una docena de partidos en Reserva, Harguindeguy aprovechó una lesión de Pablo Cucit y salió a la luz cuando desplazó de la titularidad a Luciano Castillo.
En la temporada 1999/2000 disputó 3 encuentros pero la superpoblación de defensores le terminó jugando en contra. De un día para el otro su invocación fue menos frecuente y cuando el hincha de Racing se quiso acordar el pibe ya formaba parte de la larga lista de desaparecidos en vida.
Seguirle los pasos no fue sencillo, pero Google, en un acto de generosidad a los que nos tiene acostumbrados, acercó un día este resultado, proveniente de un sitio tandilense:

«Bueno les cuento que hace mas de 4 años que estoy viviendo en México estoy jugando al futbol, como muchos saben estuve jugando al futbol ahi en Tandil desde chiquito, luego pase por Bs. As. y jugué en equipos como Ferro y Racing club de Avellaneda, jugando partidos en primera division, ahora si estoy jugando, estuve jugando en un club de segunda division llamado Veracruz Sporting, y ahora estoy jugando en una liga llamada liga española de fútbol ya hace un año que estoy ahi. Bueno sin más para decir ya que creo que soy una persona a la que mucha gente de Tandil tenia olvidada, gracias por tener esta pagina atte Gastón Harguindeguy – Distrito Federal – México«.

Efectivamente, el ex hombre de La Acadé había estado surcando tierras aztecas y, ya cansado de ver a Chabelo los domingos por la mañana, tiró la plomada, con escasa carnada, en la ciudad que lo había visto nacer.
Increiblemente la treta online dio resultados porque en 2005 se puso la camiseta de Santamarina y en 2006 la de Grupo Universitario, equipos tandilenses del Torneo Argentino B. Allí cumplió su labor con creces e incluso actuó como mediocampista central.
A comienzos de este año, mientras nos enterábamos de su traspaso a Ferroviario de Coronel Dorrego, un nuevo mensaje en la web estremeció el mercado latinoamericano (especialmente la conexión salamín-tequila que él mismo había inaugurado):

«Nombre : GASTON HARGUINDEGUY
Edad : 27
Localidad : DISTRITO FEDERAL
Comentario :HOLA CON QUIEN DEBO DE HABLAR PARA PODER ENCONTRAR Y FORMAR PARTE DE EL GRUPO DE TRABAJO EN LA ZONA DE QUINTANA ROO TENGO EXPERIENCIA EN FUTBOL , ESPERO RESPUESTAS ATTE GATSON HARGUINDEGUY.
»

No creemos que los mexicanos sean tan jodidos de no llamarlo por haber escrito mal su nombre. Cualquier ser humano coquetea con la dislexia alguna vez en su vida. Y mucho más en Tandil, donde la gente crece nerviosa al no saber cuál es la verdadera piedra movediza.

Juan Pordiosero

Correa José Luis

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José Luis Correa
Su llegada al fútbol grande de la Argentina tuvo ribetes glamorosos. Se sumó a Independiente de Avellaneda al mismo tiempo que lo hacían otros grandes valores, como el mítico Eduardo Pereira y un juvenil Claudio Úbeda.
A mediados de 1988 los simpatizantes del Rojo desconocían el pasado Correa, un puntero izquierdo que había brillado en Atlético Lugano, en la Primera D. Tampoco tuvieron la chance de disfrutarlo demasiado. Sólo participó en 5 encuentros de Primera División y estuvo presente en la Copa Libertadores de 1990.
Ese año finalizó su relación con la institución y un par de temporadas después reapareció en el fútbol más pobre de nuestro país, con las camisetas de Talleres de Remedios de Escalada, Defensores Unidos de Zárate, Claypole (1993/94) y Brown de Adrogué (1995/96).
Desde aquí el recuerdo para una promesa olvidada que al menos, en su corto periplo por la superficie de la actividad local, pudo conocer a uno de los más extraordinarios bigotones de la década del ’80.

Juan Pordiosero

Ayala Celso 2001

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El paraguayo Celso Ayala fue otro de los tantos futbolistas de River que durante las prácticas en la era Comizzo, se probaron un ratito en el arco. Acá lo vemos en un entrenamiento de 2001, con los guantes de Franco Costanzo.

Juan Pordiosero