¿Hola, Diego?

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Con un pase al exterior casi asegurado y con la fama a punto nieve, Diego Latorre no quiso perderse de nada en 1991. Lejos de la cancha, donde regalaba lo mejor de su repertorio con la camiseta de Boca, se mostraba por las calles de Buenos Aires vistiendo una campera rompeviento muy desagradable (eso sí, tenía los colores Top de la época) con unos bolsillos bien grandes ¿Por qué? Porque tenía que guardar su Movicom , el viejo y no tan querido ladrillo que marcó una generación entre los nuevos ricos.

Escuchen a Latorre hablando de esta foto haciendo click acá.

Juan Pordiosero

La Biblia junto a la Maxim

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Ya pueden adquirir en cualquier kiosco del país la edición de junio de la revista Maxim con la sección baldosera dedicada a Toninho «El Bíblico», delantero brasileño que pasara fugazmente por River y que logró destacarse a lo largo de su carrera por repartir la sagrada escritura en cada uno de los partidos que le tocaba disputar.
Si la oferta les sigue pareciendo escasa, deléitense con Victoria Vanucci y Claudia Fernández, las chicas de la tapa.

En Una Baldosa en Maxim
Marzo 2007: Karateca Vallejos.
Enero 2007: Kurt Lutman.
Diciembre 2006: Fernando Kuyumchoglu.
Noviembre 2006: Simpson Allegue.

En Una Baldosa

Houseman al Buffalo Soccer/Detroit Express 1979

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La carrera del Loco Houseman, por cuestiones ajenas a lo futbolístico, se fue a pique a partir de la Copa del Mundo que logró con la Argentina en 1978. Al año siguiente de su momento cumbre con la Selección viajó a los Estados Unidos con un representante del club Huracán para cerrar una transferencia al Buffalo Soccer Team, equipo del que no se sabía mucho pero que aparentemente ponía la plata. Allí lo recibió el Presidente de la institución yanqui, Sal Di Rosa, acompañado por Marcelo Houseman (hermano de René), que ya tenía todo acordado de palabra. Las conversaciones finales no fueron por buen camino y a último momento Di Rosa sugirió que el Loco se probara durante un mes, cosa que no fue aceptada. Inmediatamente surgió la posibilidad de contactarlo con dirigentes de otro club, el Toronto Soccer, pero le contestaron que no tenían el dinero suficiente para contratar a un Campeón del Mundo.
Después de 3 días de dar vueltas, el domingo 9 de diciembre de 1979, el Director Técnico y el Director Ejecutivo del Detroit Express se enteraron de la situación del delantero y lo llamaron para arreglar su pase. El martes 11 René llegó a Detroit y luego de ponerse la camiseta y conocer el estadio Silverstone, al día siguiente comenzó a entrenar con sus futuros compañeros. Mientras tanto, las 700 lucas verdes que pedía Lovelle, el gerente de Huracán, asustaron a los norteamericanos, que preguntaron por la posibilidad de un préstamo hasta fines de enero y ante la negativa siguieron negociando hasta colmar la peciencia del propio Houseman, que al conocer un supuesto interés del Mónaco de Francia volvió a Buenos Aires.

Una gran frustración económica, y una foto de la revista El Gráfico que quedó en la historia de los pases malogrados.

Prego Leandro

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Leandro Agustín Prego
Su apellido de basquetbolista lo excluyó del ambiente futbolero. Incluso habiendo debutado antes que el ex alero de Boca y Ben Hur de Rafaela cargó con esa indiferencia del público. Nadie le tuvo fe al pibe Prego. Y eso se vio reflejado en su diminuta vida en la actividad local.
Mostró su rulienta porra en la Copa Centenario, aquél torneo ganado por Gimnasia en la temporada 1993/94. Independiente hizo un papel bastante flojo (cayó con Racing) y quedó eliminado de la ronda de perdedores tras sufrir un adverso 3 a 0 ante River. Ese último encuentro el Rojo lo jugó con juveniles, entre los que se encontraban Regules, Boldorini, Cassano, Aragón, Brocardi, Rambert, Cristian Fernández, Mahía, Carlos Desio, Matute Morales, Venier y un desconocido ser humano denominado Dolce, que hoy debe estar sufriendo las consecuencias de llamarse así.
Prego (en la foto, despatarrado ante la presencia de Silvani y la mirada del Burrito Ortega) no volvió a conquistar el corazón del técnico de la Primera y en cuestión de meses pasó al olvido.
Como cualquier hijo de vecino que no triunfa en ese sector de Avellaneda bajó de categoría para actuar en Arsenal (1994/95), y ahí fue donde disputó una veintena de encuentros en el Nacional B. Luego se esfumó, como lo hubiese hecho cualquier ilusionista de este siglo. No es por algo en especial, pero nos gustaría saber si sigue usando rulos.

Juan Pordiosero

Guatemala 0 – River 2

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El River de Griguol se topó con el combinado nacional de Guatemala en la gira que realizó en el invierno de 1987. El miércoles 29 de julio visitió el estadio Mateo Flores de la capital guatemalteca y se retiró victorioso con un 2 a 0, con goles de Centurión y Funes. En la foto, el Negro Palma intenta avanzar entre dos marcadores locales.

Juan Pordiosero