Chilavert al Liverpool (1998)

José Luis Félix Chilavert venía de consagrarse campeón con el Vélez de Bielsa y de jugar el Mundial de Francia con su Selección. Había tenido un gran semestre, que coronaba de alguna manera todo lo bueno que había hecho en los años 90. A esa altura, se merecía una nueva transferencia al fútbol europeo, después de su experiencia en el Zaragoza. Sin embargo, los dirigentes del Fortín no lo interpretaron así.

El Liverpool de Inglaterra ofreció 3 millones de dólares limpios por el arquero paraguayo, pero el club de Liniers pretendía 4. «Estoy muy desilusionado. Yo había hablado en Francia con algunos empresarios del Liverpool y hoy estuvieron reunidos con los dirigentes de Vélez haciendo una oferta millonaria. Pero la rechazaron. Yo no sé qué tienen en la cabeza.», decía Chila, que al día siguiente no fue a entrenar. ¿Caliente? Naaah.

Mientras tanto, el presidente Raúl Gámez declaraba: “Sé que José Luis (por Chilavert) está enojado, es lógico porque cada uno defiende lo suyo, pero no es la primera vez que se enoja, y luego vuelve a jugar y se destaca. Varias veces tuvimos dialogos tirantes con él, pero siempre terminamos poniéndonos de acuerdo, ya que sabe perfectamente todo lo que lo valoramos en este club, con el que ganó todos los títulos que un jugador profesional pueda ambicionar ganar”.

Efectivamente, el uno se quedó en Vélez hasta el 2000, cuando fue transferido al Racing de Estrasburgo por 2 millones de dólares…que fueron toditos para el propio jugador, ya que el Fortín mantenía una deuda con él.

Años más tarde, Chilavert terminaría jugando en Peñarol de Uruguay y ahí, por lo menos, pudo enfrentar al Liverpool (?).

Under Ladrón: Joe Vargas

Joe Louis Vargas Giménez

Desde que ganó una plaza en el Nacional B, en las reestructuración de 1996, Aldosivi de Mar del Plata trató de mil maneras dar el último paso que lo depositara nuevamente en Primera División, cosa que recién lograría en 2014, gracias a los múltiples ascensos impulsados por el torneo de 30 equipos. En el medio, al conjunto del Puerto le pasó de todo, incluso descender al Argentino A, pero lo que nunca perdió fue esa capacidad para incorporar jugadores falopa, muchos de ellos arrastrados hasta la costa por los buenos sueldos, la gastronomía y la poca exigencia de los marplatenses, ya resignados por tantas campañas de mitad de tabla.

Bajo esas condiciones, a mediados de 1998 apareció el ecuatoriano Joe Louis Vargas (¿le debe el nombre al Bombardero de Detroit?), un volante de 23 años que llegaba desde el Barcelona de su país, con un currículum que también acreditaba pasos por el Filabanco, el Aucas y el fútbol portugués. Aldosivi, de la mano del Indio Solari, había perdido la final por el segundo ascenso ante Belgrano de Córdoba y buscaba mejorar la fórmula en la temporada 1998/99. Claro que sumar a Vargas, no fue la mejor decisión.

Junto a él, también arribaron Walter Reyna, Iván Varisco, Mauricio Celebroni, Fabio Radaelli, Pablo Parra y Andrés Malvestitti, entre otros. Sin embargo, nadie ninguno llamaba tanto la atención como Vargas, oriundo de una tierra que no solía (ni suele) nutrir a nuestro ascenso.

El andar del hombre de Ecuador pasó desapercibido, ya que sólo alcanzó a disputar 3 encuentros oficiales. ¿Su mayor recuerdo? Un amistoso ante el Boca campeón de Bianchi, que terminaría 1 a 1. Ese día, Joe fue titular y pudo enfrentar a jugadores como Bermúdez, Samuel, Riquelme, el Mellizo Guillermo, Palermo y Emiliano Rey (?).

Poco después, se fue de Mar del Plata y regresó a su terruño, donde dirige a la Sub 16 de River Plate de Ecuador, al mismo tiempo que forma parte de los Atletas de Cristo. «En estos quince años que estoy en el ministerio he tenido experiencias maravillosas, una de ellas fue que tuve un problema en el tendón de Aquiles cuando jugaba en Barcelona, y a los tres meses que me convertí, como siempre orábamos por sanación, ese problema se me desapareció” (?), contó hace poco.

Y sí, Joe Vargas fue un milagro del fútbol.

River 110º aniversario con pantalón gris (2011)

En esa larga y dura temporada que le tocó vivir en el Nacional B, River Plate tuvo tiempo, incluso, para presentar un modelo de camiseta alusivo a los 110 años de su fundación. El cumpleaños, en realidad, había sido en mayo de 2011, pero aparentemente nadie tenía ganas de festejar (?), así que la presentación oficial se produjo en noviembre de ese año, recibiendo a Atlético Tucumán.

La casaca de la firma adidas se destacaba por su diseño sobrio y clásico, con cuello y botones; la banda un poco más ancha de lo habitual y un escudo circular flanqueado por laureles, las iniciales del club y la inscripción: 1901- 110′ ANIVERSARIO -2011. Además, la rareza radicaba en los pantalones de color gris, como los que solían usarse a comienzos del siglo XX.

Lamentablemente para el Millonario, la prenda no dio buena suerte: perdió 2 a 0 contra los tucumanos y empató 0 a 0 contra el Deportivo Merlo. Rápidamente, el equipo volvió a vestirse con el viejo modelo con el que había perdido la categoría, el mismo con el que finalmente terminaría ascendiendo.

Son decisiones: los 108 convocados de Maradona

Allá lejos y hace tiempo, la selección argentina de fútbol era un equipo conformado por los mejores jugadores del país. Para integrar ese selecto grupo, había que destacarse durante un lapso prolongado en Primera División, no alcanzaba con una buena racha de rendimientos, ni mucho menos con la manija del periodismo coimero. Romperla, sobre todo en un club grande, aumentaba las chances de ser llamado por el DT de turno, aunque esto luego fue cambiando con los años.

En la era Passarella, por ejemplo, lo primordial era jugar bien, pero en River. A lo sumo, podía aceptarse un jugador que no hubiese vestido la banda roja, pero sí o sí tenía que ser representado por Gustavo Mascardi. Fue la era VIP de la AFA. Ponerse la celeste y blanca no era para cualquiera. Pertenecer era la clave.

Toda esa exclusividad del famoso grupo del Dánieeeeel, que tuvo continuidad con Bielsa (aunque, con las concesiones del caso), fue abriéndose cada vez más con los años, aunque nunca dejó de ser algo privativo para los futbolistas del montón. Nunca, hasta la llegada de Diego Armando Maradona al banco de la Selección. Ese día, las cosas empezaron a cambiar.

La breve gestión del Dié (noviembre de 2008 a julio de 2010) se destacó, fundamentalmente, por Passman vos también la tenés adentro la amplitud de criterio para citar jugadores, favorecido por los amistosos falopa. Además de los viejos conocidos que actuaban en el extranjero, comenzaron a ser llamados aquellos que formaban parte del ámbito local. ¿Los que jugaban bien? Sí. Y los que no, también (?). Sólo hacía falta que al Diego los viera por TV, un sábado a la noche mientras se comía una pizza (?), para que se le cruzara la idea de convocarlos.

El caso más recordado, seguramente, es el de Ariel Garcé, que terminó yendo al Mundial de Sudáfrica, gracias a que había aparecido súbitamente en un sueño del entrenador. Pero el Chino, al que le encomendaron la compra de alfajores en sus inesperadas vacaciones pagas, no fue el personaje más encandalosamente convocado.

El colmo de lo insólito se produjo en febrero de 2010, cuando Maradona llamó a 18 jugadores para el amistoso ante Jamaica, en Mar del Plata. La lista, que incluía debutantes como Mariano Echeverría, Walter Acevedo, Leonel Galeano, Lucas Licht y Gabriel Mercado, alcanzaba la increíble cifra de 99 citados en todo el ciclo. Parecían muchos, pero aún faltaban.

Apenas un rato después del llamado, la AFA envió un comunicado, informando que Clemente Rodríguez, Enzo Pérez, José Sosa y Mauro Boselli, de Estudiantes de La Plata, quedaban desafectados. ¿Por qué? Porque justo en esos días estaban disputando la Copa Libertadores. El Diego nunca se enteró y ninguno de sus colaboradores atinó a avisarle. Colgaron, puede pasar (?).

Fue entonces que el DT de Argentina, rápido de reflejos (?), llamó a Ignacio Canuto, Jesús Méndez, Patricio Toranzo y Juan Pablo Pereyra, debutantes con la albiceleste estos dos últimos. Para ese entonces, el listado llegaba a los 101 nombres en un año y pico de trabajo (?), pero esperen porque obviamos un detalle.

Ese mismo día, los medios se dieron cuenta de que ¡Maradona había convocado a un jugador lesionado! Sí, aunque cueste creerlo, desde la AFA nunca se percataron de que Juan Pablo Pereyra, de Atlético Tucumán, había sido operado de una fractura del tabique nasal y tenía para 15 días de recuperación, por lo que se le hacía imposible sumarse a los entrenamientos de Argentina, mucho menos disputar el partido ante los jamaiquinos. Y bue, también son cosas que pasan (?).

En su reemplazo, Diegote (o el que manejaba el fax de la AFA, a esa altura) citó a Claudio Bieler, que esperaba con muchas más ganas una convocatoria de Ecuador. Ah, como si fuera poco, El Taca luego fue desafectado por una lesión.

En mayo de 2010, la lista se extendió a 108 (¡en menos de dos años!), cuando el DT llamó a José Luis Fernández y Cristian Villagra, para ocupar las vacantes que habían dejado Vangioni y Fabián Monzón, lesionados de cara al último amistoso más o menos serio (?) ante Haití, del que también formó parte Ariel Ortega, a modo de homenaje.

Lo que vino después es historia conocida. Veintitrés de esos ciento ocho fueron a Sudáfrica y se volvieron cuando se cruzaron con el chamuyo de Alemania. A esa altura, ya habíamos comprendido que ya no hacía falta ser Maradona para jugar en la Selección.

Ver la lista completa

Gimnasia y Tiro con dos marcas (2013)

A mediados de 2013 y de cara a una nueva temporada del Torneo Argentino A, Gimnasia y Tiro de Salta cambió de sponsor técnico, dejando atrás a la firma Dunlop (asociada al tenis), para firmar con Sport 2000, históricamente relacionada a los equipos del ascenso de nuestro país.

La presentación de la nueva marca iba a ser a lo grande, ya que estaba estipulado un amistoso con River Plate y la marca se ofreció a hacer una camiseta única para ese partido. Como los tiempos estaban apretados, solamente llegó un juego de 16 camisetas, con sus respectivos pantalones y medias, con la fecha y los nombres de los equipos grabados en la espalda, a modo de homenaje.

Luego del match ante el Millonario, esas mismas camisetas fueron sorteadas entre el público presente, con el fin de apalear gastos de la pretemporada. Entonces, para el próximo partido amistoso contra Juventud Antoniana, Gimnasia debió jugar con su vieja camiseta Dunlop, acompañada por los pantalones y medias Sport 2000 que habían quedado del partido con River. Lo mismo ocurrió en el siguiente amistoso contra otro equipo de la ciudad, Central Norte. Pero claro, eran partidos amistosos. La idea era que no pasara también en debut oficial.

A días de arrancar el nuevo torneo, los dirigentes de Gimnasia debían mandarle a la marca los correspondientes sponsors para la confección de la nueva camiseta, algo que se demoró más de la cuenta…y entonces ocurrió el desastre nunca deseado.

En la primera fecha del Argentino, versus Tiro Federal de Rosario, Gimnasia y Tiro jugó como lo venía haciendo: casaca Dunlop (en este caso, la alternativa azul y rosa), con pantalón y medias Sport 2000. El partido lo ganó Gimnasia y Tiro 2 a 1, pero eso es lo que menos nos importa.

Créditos a Mono_gytsalta.

Everton 0 – River 1 (2009)

En julio de 2009, el River de Néstor Pipo Gorosito encaró una gira por Canadá, que dejaría algunos partidos extraños que sólo sirvieron para seguir alimentando esta sección. Aunque, claro, también esos encuentros dejaron algunas perlitas, como el regreso de Ariel Ortega con la camiseta de la banda, después de un semestre en Independiente Rivadavia y otro tiempo en el que estuvo parado.

Para recordarnos que su talento seguía intacto, el Burrito marcó el único tanto del segundo match en Norteamérica, ante el Everton de Inglaterra. ¿Amistoso? Sí, pero no tanto. Ya que en un momento casi se van a las manos. Una vez que Archubi había tirado un caño (?).