Aflojá el cogote, bigote

La saludable aparición de Roberto Ayala en la escena nacional provocó una producción de la revista El Gráfico, en 1992, con los mejores marcadores centrales surgidos en Ferro Carril Oeste. La idea del fotógrafo, la de retratar ese momento en la utilería del club con los jugadores sosteniendo una camiseta, fue finalmente lo que terminó salvando al Ratón de una vergüenza mayor. La casaca verdolaga tapó acertadamente la camisita floreada que había elegido para la ocasión. Quien no se salvó del escrache noventoso fue nuestro abanderado, Sergio Vázquez, que para diferenciarse del estilo sobrio y parco de Héctor Cúper, eligió una camisa multicolor que hoy en día nadie se pondría ni siquiera para pagar una apuesta. Encima la usó con el cuello bien cerrado. Fea, muy fea. Pero el bigote todo lo perdona.

Juan Pordiosero

San Lorenzo con El Jardín de Oscar (1989)

El campeonato 1988/89 estaba llegando a su fin, pero para la mayoría de los equipos de Primera División la actividad no se detendría ahí. Es que de manera inmediata comenzaría la Liguilla Pre-Libertadores. Y, para afrontar esta competencia, San Lorenzo presentaba un inconveniente: la finalización de su vínculo con adidas, la empresa que se hacía cargo de su indumentaria desde 1982.

Sin demasiado tiempo para negociar con grandes marcas, durante un par de partidos el Ciclón fue vestido por El Jardín de Oscar, el mítico negocio de Oscar Tubio.

Aquella camiseta presentaba franjas horizontales a la altura del pecho y verticales en su parte inferior. Sin embargo, lo que más llamaba la atención era el dibujo de un gaucho sobre la parte la derecha. La camiseta suplente, con los mismos logos, pero completamente blanca, nunca se usó.

Si el diseño de esta prenda parecía jugado, qué se puede agregar sobre el pantalón. La cara de Pipo Gorosito parece decirlo todo: el fútbol de esa época no estaba preparado para semejante revolución.

Tempone Gustavo

Gustavo Ernesto Tempone
Dueño de una pegada formidable pero inconstante para demostrar sus cualidades, Gustavo Tempone no tuvo tiempo para consolidarse en nuestro país y la peleó afuera, donde incluso llegó a representar a otro seleccionado y pudo jugar contra la Argentina.
Oriundo de la ciudad de Mar del Plata y moldeado en el club local Quilmes, recaló en las inferiores de San Lorenzo de Almagro y llegó a la elite en 1988. Poco tiempo después, más precisamente el 10 de diciembre de 1989, convirtió su único gol en Primera División ante Racing, en lo que sería la despedida del Bambino Veira, el DT que le había dado confianza.
Sus días en el Ciclón duraron hasta mediados de 1991, cuando abandonó la institución con 37 partidos en el lomo y una chapa respetable para ganarse el mango en el exterior. Y así lo hizo.
Jugó más de 8 años en Perú y al mejor estilo Twetty Carrario no dejó camiseta sin vestir. Anduvo por Universitario (1993), Deportivo Sipesa (1994), Alianza Lima (1995), Deportivo Municipal (1997), Sporting Cristal (1998), Melgar (1999), Sport Boys (2002/02), Cienciano (2002) y César Vallejo Trujillo (2004).
Su rendimiento parejo le permitió formar parte de ese no tan selecto grupo de futbolistas extranjeros que en algún momento formaron parte de la Selección de Perú. Si bien el caso de Tempone no es tan conocido como el de Ramón Chupete Quiroga, el arquero del Mundial ’78 que se comió 6 goles con el conjunto de Menotti, el volante también integra la lista de argentinos nacionalizados peruanos que enfrentaron a la albiceleste.
En 2000, el técnico Francisco Maturana, necesitado de un recambio en la mitad de la cancha, lo convocó de urgencia para un partido ante el combinado de Bielsa, por las eliminatorias mundialistas. «Fue una linda sorpresa, no por lo que uno venía haciendo, sino porque siempre se me ha catalogado como ‘el argentino’, como ‘el che’. Ahora daré todo por Perú, ténganlo por seguro. Si se me presentara la posibilidad de jugar y si se me diera la posibilidad de anotar un gol lo celebraría con la misma intensidad con la que celebro cualquier gol«, afirmó.
El 3 de septiembre de 2000 reemplazó al Chemo del Solar a los 46 minutos, en el Estadio Nacional de Lima, y pudo ver de cerca, dentro de una cancha, a aquél gran equipo que tenía a Juan Sebastián Verón, Diego Simeone y Hernán Crespo. En pocos minutos, el ex San Lorenzo se destacó e incluso provocó, con un tiro libre, un gol en contra de Walter Samuel.
Esa particularidad, la de sembrar terror con sus lanzamientos de media y larga distancia, lo llevó a ser el jugador que fue. Podía poner un centro para un gol importante (en 2001 apuntó a la cabeza a Juan Pajuelo para que Perú igualara 1 a 1 con Brasil, en San Pablo), como también podía entrar unos minutos para patear córners en el Torneo Argentino A, como finalmente le sucedió. En pocos años pasó de jugar con el Ñol Solano a tener de compañero a Cachabacha Paratore (¡Ojo con el cuco!).
Además de su paso por el Deportivo Pereira de Colombia (1996) y el Bnei Yehuda de Israel, fuera de las tierras incas se las arregló para volver su país de origen. En el Nacional B se puso las camisetas de San Martín de Tucumán (1998/99) y Godoy Cruz de Mendoza (1999/2000), mientras que una categoría más abajo, siempre en el interior, defendió los colores de Aldosivi de Mar del Plata (2003/04). En el Tiburón, ya en el ocaso de su carrera, aún evidenciaba la vigencia de su pegada cuando lo ponían, 15 o 20 minutos por encuentro, para que tirara centros al área o tuviera la pelota, según el resultado. Los tiros libres, su especialidad, tampoco estuvieron ausentes.
Su trayectoria, como se presumía, la culminó en Perú, donde conoció a su mujer y se hizo un nombre relativamente importante en el ambiente del fútbol, aunque por sus constantes traspasos y algunos problemas con los técnicos (alguna vez lo insultó en vivo, por radio, al entrenador Sergio Markarián), no llegó a ser ídolo ni mucho menos. Desde acá, el recuerdo para un tipo que en San Lorenzo conoció a Manuel Santos Aguilar cuando tenía sólo 2 ojos (recordemos que el Sopa se tatuó un tercero) y que, pese a que muchos no le auguraban buen futuro, pudo jugar en la Selección y ponerse la camiseta de River ¡Y todo al mismo tiempo!

Juan Pordiosero

Noticias varias

Aprovechamos la acumulación de sucesos novedosos para resumir todo en un post informativo.

1- Queríamos comentarles que estamos en el proceso final del traslado a WordPress que planemos hace casi un año (sí, somos lentos). Queremos tener todo listo para el tercer aniversario de la baldosa. En mayo, si todo va bien, notarán los cambios que comprenden, entre otras cosas, un sistema de comentarios como la gente (el de ahora sobrevive como puede) y un plus de laburo que se verá reflejado en la actualización de los homenajes, sobre todo en los más viejos.

2- Incorporamos un refuerzo. Pronto lo van a conocer.

3- En Una Baldosa vuelve a sus orígenes. En unos días van a saber un poco más.

4- Se viene un nuevo indulto. Pueden sugerir nombres por mail o en el foro.

5- Le damos la bienvenida a un nuevo integrante de la comunidad baldosera. Selajugaron.com intentará rendir honores a los futbolistas que pasaron por Chile con más pena que gloria.

6- Ya nos habíamos enterado de la existencia de varios equipos que, teniendo a la baldosa como referente, se habían anotado en distintos torneos con algún nombre alusivo al sitio. Pero ninguno fue tan lejos como BALDOSERO FC, un conjunto que se anotó en el Torneo de Cantilo y que en su debut se retiró victorioso con un categórico 9 a 5 (bah, al lado del 35 a 3 no es nada). Mientras se negocia un posible sponsoreo, prometieron dejarse el bigote si llegan a la final. Esperamos que eso suceda y que lleven los colores de la baldosa bien alto.

Por ahora nada más, seguimos en contacto.

En Una Baldosa

Mohamed Lennon

Queda claro que el Turco Mohamed debería tener un carnet de socio vitalicio de esta sección. Genio y figura durante la época de las vinchas, las colitas, las pulseras y las calzas fluo, no dejó accesorio por conocer…y mostrar. En esta ocasión, lo vemos al ex delantero de Huracán con jardinero de jean azul combinado con blanco y unos tiradores al tono que enmarcan el chivo bien grande de Soho, la marca de la remera. Completan el cuadro y le dan vida a la gloriosa imagen, dos artículos de primera necesidad en la casa de cualquier vanguardista que se preciara de tal a principios de los 90’s: unas gafas oscuras a lo John Lennon y una gorra a lunares, como para descontracturar un poco la formalidad del conjunto. Delicioso, Turquito. ¡Gracias por existir!

Juan Pordiosero

Unión sin marca 2005

Como muestra del caos que reinaba en Unión de Santa Fe a comienzos de 2005 vale esta foto donde se destaca la presencia de Daniel Bazán Vera con una remera de Super Mer K-2, un grupo de cumbia sobre el cual no podemos aportar mucho y esperamos nunca poder aportar. El objetivo del Indio seguramente fue clausurar visualmente la camiseta hecha de apuro por el club después de rescindir contrato con la empresa Puma. Como se puede observar en el resto de sus compañeros, la casaca (con la publicidad mal estampada, además) tenía un diseño similar al utilizado por Argentina en el Mundial 2002 aunque con un tira menos en los hombros, lo que nos da la pauta de que, con un poco más de entusiasmo y menos pudor, se hubiesen animado a copiar casi a la perfección el modelo de adidas. Como si todo eso no alcanzara para completar el paisaje, al arquero tatengue parece que le avisaron sobre la marcha sobre el cambio de pilcha y ni tiempo tuvo de llevarse un buzo nuevo desde la casa. Después, Unión firmó contrato con Lotto.

Juan Pordiosero

Jiménez Aguilera Américo

Américo Jiménez Aguilera
Arquero paraguayo del estilo Manuel Serrano, morocho, petiso y atajador, aunque este último ítem haya quedado en duda después de una fastidiosa tarde de octubre de 1989, cuando se comió 7 goles de Independiente defendiendo la valla de Chaco For Ever, equipo que le dio la chance de probar suerte en la Argentina.
El nivel individual estuvo condicionado por el colectivo, por cierto, ya que ese conjunto chaqueño la pasó bastante mal durante la temporada 1989/90 y apenas safó del descenso ganando un desempate ante Racing de Córdoba.
En su país se había desarrollado en Nacional y en Cerro Porteño durante los 80’s. Después, tuvo un transitar poco elogiado por Colombia, donde defendió la divisa del Deportivo Pereira y Unión Magdalena. Una vez llegado al fútbol argentino, le tocó compartir el arco con Néstor Merlo. El ex Boca disputó 25 partidos en ese campeonato mientras que el guardameta de Paraguay se sometió a un acribillamiento sin piedad: 24 goles en 13 encuentros. Esa experiencia le dio el empujón necesario para abandonar el fútbol.

Juan Pordiosero y ustedesnoexisten
(en simultáneo con Bestiario del Balón)