Villarreal Rubén

Rubén Mario Villarreal
Surgido de las inferiores de Rosario Central, se destacó en una camada que tenía a Luciano de Bruno, Juan Pablo Rochi y Hugo González como valores más importantes. Promovido a la Primera División en 1998, tuvo en ese año su momento de gloria. No sólo disputó 3 partidos en la máxima categoría sino que además integró una poco recordada Selección sub 20 que participó de un torneo amistoso en España. Aquel combinado, ya mal parido de entrada por la negativa de los clubes de ceder a los jugadores consagrados, estuvo conformado por algunos medianamente conocidos, como Diego Trotta, Daniel Islas, Iván Moreno y Fabianesi, Damián Manso y Mario Turdó, y otros un tanto ignotos como Miguel Córdoba y Miguel Castilla. El pibe Villarreal cumplió jugando como lateral por la izquierda. Incluso hizo un gol ante el Levante en aquella gira que no dejó demasiado para contar.
A su regreso a la Argentina tuvo la chance de jugar en el torneo Apertura pero siempre vio sus posibilidades acotadas pese a su versatilidad, ya que también se las arreglaba como volante zurdo o enganche.
Tras una temporada de pura incertidumbre, a mediados de 2000 se incorporó a Almirante Brown de Arrecifes con la intención de mantenerse activo y ganar terreno perdido. Dos años en la tierra de los Di Palma le dieron suficiente confianza para bajar a la Primera B sin bajonearse. De hecho jugó en esa categoría con Argentino de Rosario (2002/05) y se bancó un descenso que pronto remendó con un regreso a la división de siempre.
Justo cuando se estaba convirtiendo en un histórico del Salaíto, pasó a Atlético Tucumán (2005) para sentir la presión de jugar en un equipo grande del Argentino A. Pero a su carrera, claro, le faltaba algo fundamental: una viaje al exterior. Y así fue como en enero del año pasado fichó para Real Potosí de Bolivia, donde le tocó actuar de forma salteada. Doce meses más tarde, fue descartado para integrar el equipo que se preparaba para disputar el torneo local y la Copa Libertadores.
El rosarino, obstinado, empezó a practicar con el San José de Oruro pero cuando se quiso dar cuenta estaba entrenando con 7 argentinos (Hernán Medina, Leonardo Torres, Serio Watson, Cristian Chaparro, Mauro Moraga, Juan Maraude y Lisandro Moyano), un colombiano (Jhon Peña Carabali) y un paraguayo (Arístides Núñez). El problema era que los dirigentes sólo habían planeado la contratación de 4 extranjeros. Hoy por hoy no figura en las crónicas del fútbol boliviano y estimamos que fue desafectado, pese a que había actuado en algunos amistosos de la pretemporada.
Las jornadas de aquel lejano 1998, cuando era una incipiente figura y pintaba para ser el número 3 de Central, parecen desvanecerse cada vez más en el recuerdo de la gente. Pero Villita alguna vez prometió. Y como muchos de su especie, terminó sobreviviendo en la más absoluta indiferencia.

Juan Pordiosero

Moriconi Mono 1992

Ya hicimos referencia en alguna oportunidad sobre la costumbre de algunos arqueros de atajar con buzos pertenecientes a colegas del extranjero. Si bien este caso no pertenece al mismo rubro, no deja de sorprender la precariedad del atuendo de Gustavo Moriconi, legendario portero argentino que en 1992, a modo de maniquí de la empresa Olan, se calzó un buzo celeste que tenía en sus mangas detalles del mismo diseño del Camión que ideó y popularizó Navarro Montoya por aquellos años. Interpretamos que la firma, porque aquel entonces proveedora de indumentaria de Platense, se quedó corta con la tela celeste y tuvo que recurrir a su stock más preciado para cubrir los brazos del modelo. De otra manera no se entiende. Tiempo más tarde Moriconi pasó a Newell’s y para el album de figuritas retocaron la imagen, borrándole la publicidad. Al menos eso queremos creer. Nos costaría aceptar que ese mamarracho, con el escudo del Calamar además, haya sido utilizado por el 1 durante su estadía rosarina.

Juan Pordiosero

López Ariel

Norberto Ariel López
El Falso Chupa. Más conocido por su segundo nombre, aprovechó el hecho de ser el homónimo del ex delantero de Lanús y robó un poco por la zona sur de Buenos Aires, aunque sin tanta repercusión.
Si bien asomó en Banfield en épocas de Nacional B (2000/01), su carta de presentación fue y será un video con algunos partidos como titular en Primera División, gracias al técnico Luis Garisto que lo hizo jugar bastante durante 2002.
Por ejemplo, actuó de entrada ante Boca (1 a 0, gol de Battaglia) y ante Racing (1 a 0, gol de Pavlovich). No sólo eso, sino que en Avellaneda además fue reemplazado por Ariel Suligoy (el trucho, no el gran ídolo del PC Fútbol) a los 23 minutos del segundo tiempo.
Luchándola junto a otros no consagrados en el Taladro, como Pablo Lezcano, Yari Silvera y Pablo Russo, aceptó, con el tiempo, aparecer cada vez menos hasta julio de 2003, cuando se abrió el libro de pases y lo dejaron libre.
Su condición de mediocampista comodín (a veces es lo mismo que jugar de nada) le permitió ser tenido en cuenta por Jorge Ginarte, que se lo llevó para Los Andes en el segundo semestre de 2003. Pero, como era de esperar, tuvo un insignificante período que derivó en una transferencia a Brown de Adrogué, de la Primera B. Después de dos años en los que no supimos bien cómo anduvo y qué hizo, en 2006 se encontró con la manzana rodeada y aceptó, sin ponerse colorado, bajar a la Primera C. Sí señores, firmó para Cañuelas y asimiló el cambio de 4 categorías distintas en 3 años. Lo que se dice un verdadero tobogán.

Juan Pordiosero

Colombia 1 – Independiente 1

Curioso choque el protagonizado por Independiente de Avellaneda y la selección de Colombia en 1995. Ambos equipos buscaban renovar con éxito los planteles del año anterior. Y más allá de que al Rojo la apuesta le salió un poquito mejor (ganó la Supercopa), las formaciones son un fiel reflejo de la pobreza que reinaba en esa etapa de recambio. Independiente alineó en Cali a Carlos Morales; Gordillo, Arzeno, Carlos Bustos y Meijide; Cascini, Tony Gómez, el Pollo Vidal y Diego Cagna, Usuriaga y Orlando Maturana.

El conjunto local, en cambio, presentó a Eddy Villarraga; Wilmer Cabrera, Osmar López, Jorge Bermúdez y Edison Domínguez; Bonner Mosquera, John Wilmar Pérez, John Mario Ramírez y Oscar Pareja; Freddy León y John Jaime Gómez.

Las 42 mil personas que fueron al estadio Pascual Guerrero (entraron con una tapita de gaseosa gracias a una promoción), gozaron y sufrieron con las gambetas del Palomo Usuriaga, figura de la cancha y gritaron el gol de Freddy León. El Avión Ramírez, con un remate desde afuera del área, señaló la igualdad.

Juan Pordiosero (Gracias Bestiario)

Váttimos y Morales 1994

Huracán estaba ganando, jugaba bien y se perfilaba como candidato al título. En resumidas cuentas, estaba dulce. Ese 1994 fue un año ideal para que algunos jugadores como Humberto Váttimos y Hugo Morales, se pusieran por un rato la pilcha de Marcos Gutiérrez y jugaran a ser arqueros en los entrenamientos del Globo.

Juan Pordiosero

¡Ya estás Grande, che!

En su momento más rolling stone, allá por 1995, Andrés Grande se dio todos los gustos habidos y por haber para un pibe de su edad. El título de Campeón del Mundo obtenido con la selección Sub 20 no debe significar nada en su vida, si lo comparamos con la remera que alguna vez habrá comprado creyendo que tenía mucha onda y que mostró en una producción fotográfica de la revista Goles que lo promocionaba como una gran promesa, junto a Mariano Juan, Federico Domínguez y Germán Arangio. La prenda, ceñida por demás y estampada con decenas de cabezas de Mickey Mouse,debería formar parte de algún museo de la ridiculez yanqui-argentina o algo por el estilo. A su vez, Andrés acompañó la remera con unos jeans elastizados en color negro y las infaltables zapatillas blancas de lona que a esta altura, vale aclarar, casi las observamos como un accesorio de distinción.

Juan Pordiosero