Luca Marcelo

Marcelo Antonio Luca
Arquero surgido de las inferiores de Independiente y que tuvo la fortuna de integrar el plantel de la Primera División desde 1996 a 2000. En ese lapso fue al banco de los suplentes en varias oportunidades e incluso le tocó jugar en un encuentro ante Boca Juniors, por la Copa de Invierno de Neuquén en 2000, gracias a la posibilidad que le dio Osvaldo Piazza, que lo hizo ingresar en el segundo tiempo reemplazando a Leo Fernández, que estaba a prueba.
Luego se supo que esa aparente chance que le había dado Piazza en realidad era una despedida, ya que a los pocos días el club lo dejó libre. Pero las cosas no salieron como los dirigentes esperaban. Al no cerrar el acuerdo con Fernández, tuvieron que llamarlo de apuro a Luca para que se reincorpore. Esa desprolijidad no podía culminar de otra manera: al poco tiempo el juvenil arquero se fue de Independiente.
En su ciclo por el club de Avellaneda tuvo que vivir bajo la sombra de otros porteros como Marcelo Pontiroli, Faryd Mondragón y Norberto Scoponi. Y eso le dio suficiente experiencia como para mantener un aceptable nivel en el ascenso. Primero con el buzo de Español (2000-02) y luego con el de Deportivo Armenio, donde tuvo la posibilidad de jugar con el gran Adrián Zen Bonacorsi.
Inteligente a la hora de planear su futuro, matizó su vida de partidos y concentraciones con sus estudios terciarios. En 2005, y luego de cuatro años, terminó el profesorado de Educación Física en el Instituto Pío XII de Avellaneda e incluso tuvo tiempo de ejercer en sus ratos libres.
«Hice toda la carrera de noche. A veces, por las concentraciones, pedía permiso en el Instituto o alguna constancia en el club, pero está claro que se pueden encarar las dos cosas a la vez. En cuanto a las prácticas docentes que debía cumplir, las hacía a la tarde en algún Jardín o en colegios primarios y secundarios. Yo elegí esto porque me gusta, porque creo que uno tiene que prepararse de cara al futuro y porque hay una amplia gama de trabajos posibles. Además, me daba la posibilidad de abrir la cabeza y buscar caminos paralelos al fútbol. En definitiva, fue algo así como un cable a tierra. Lo que más me interesa es el entrenamiento de alto rendimiento. En fútbol, por supuesto, pero también en distintos deportes. En estos momentos, por ejemplo, estoy en un curso para ser Entrenador Nacional en natación», declaró en la página de Agremiados en septiembre del año pasado.
Y agregó «la carrera de Educación Física la había iniciado antes, pero abandoné durante seis meses y retomé en el Pío XII. Realmente tengo que agradecerle eternamente a la Fundación El Futbolista por todo el apoyo que me brindó. En el ascenso, se sabe, uno no cobra grandes sumas, y se me hacía bastante difícil, hasta que un compañero, Eduardo Lima, me dijo que fuera a la Fundación y allí encontré un respaldo fundamental, porque me costearon buena parte de los estudios. Sin esa ayuda, no sé si hubiese terminado».
Hoy la sigue luchando en Armenio junto a Diego de la Vega.

Juan Pordiosero

Mintinho

Hilton Soarez Lima Filho (Mintinho)
Centrodelantero brasileño de dudosa reputación que vino a probar suerte a nuestro país sin que se le cayera la cara de vergüenza, pues ya se le había caído cuando eligió el nombre que lo identificaría de por vida.
De un personaje apodado «Mintinho» no se podía esperar demasiado. Llegó a la Argentina en el verano de 1991 para probarse en el River de Passarella. Venía con una chapa terrible luego de destacarse en el Atlético Marañón de su país. Allí, según cuentan, había sido goleador del Campeonato Estadual Marañense en 1989, con 19 tantos. En la temporada previa a su arribo al Millonario había convertido 12 goles, por lo que algunos presumieron que estaban frente a un gran atacante.
Lo cierto es que no convenció y a los 25 años (nació el 5 de junio de 1965) perdió su única y última chance de incorporarse a un equipo argentino. Eso si, antes de despedirse se sacó una foto para El Gráfico.
Se desconoce a que dedicó el resto de sus días como futbolista profesional, pero una vez retirado siguió haciendo goles (y muchos) con la camiseta del Apocalipse, en los torneos de veteranos de la Asociación Atlética Banco de Brasil.

Juan Pordiosero

Escobar Ramón

Ramón Andrés Escobar

Delantero paraguayo con nombre de colombiano asesinado que supo suplir su escaso poder de gol con otras características de juego que jamás fueron develadas. Con 2 goles en la Primera División sobrevivió durantes 3 años vistiendo los colores de Mandiyú (25 partidos, desde 1992 a 1995), y compartiendo momentos inolvidables con otras figuras como el Indio Morán y Pablo Sixto Suárez. Nadie sabe como lo hizo, pero lo hizo. Después, como muchos otros que transitaron los primeros años de los 90’s con el conjunto algodonero, decidió quedarse en la misma provincia para lucharla con Huracán de Corrientes. Y le fue bastante bien, porque integró el plantel que ascendió de la mano de Humberto Zucarelli, en la temporada 1995/96.

Luego quiso jugársela en tierras desconocidas y optó por irse a Costa Rica. Alí fue contratado por la Liga Deportiva Alajuelense (1996/97) e hizo quedar mal al fútbol argentino, a pesar de ser paraguayo (ver post en «Paquetes»).
Regresó al país para agarrar algo de ritmo en la Primera B, con la camiseta de San Telmo (1997/98). Con el Candombero sólo disputó 13 encuentros pero marcó 4 tantos, algo bastante importante teniendo en cuenta sus antecedentes en Primera.

Sus últimos años los repartió entre el Jorge Wilstermann de Bolivia, Sportivo Iteño de Paraguay, y varios equipos de la Provincia de La Pampa.

Gracias a La Pelota No Dobla

Agradecemos los conceptos elogiosos hacia nuestro sitio por parte de los integrantes de La Pelota No Dobla (Rock & Pop, FM 95.9), durante la entrevista que mantuvieron ayer con el ex jugador de Quilmes y actual líder de La 25, Mauricio Lescano. El periodista Marcelo Gantman hizo un repaso por la carrera futbolística de Junior tomando como referencia lo publicado en esta página, y llegó a preguntarle por su amistad con Mauro Camoranesi, que quiso llevárselo a México cuando fue transferido al Santos Laguna.
Saludamos a todo el staff del programa y agradecemos una vez más por los comentarios.

En Una Baldosa

Gervino Gabriel

Gabriel Alejandro Gervino
Mediocampista o marcador central santafesino que hizo poca carrera en nuestro país. Dedicó, casi con exclusividad, sus días al fútbol portugués, que le dio lugar y lo alimentó durante varios años.
Surgido en las inferiores de Argentinos Juniors, debutó en la primera del Bicho en 1989. Permaneció un año en el plantel pero sólo disputó 3 encuentros. A mediados de 1990 eligió jugar en Primera B para tener más minutos en cancha y se puso la camiseta de El Porvenir. Su trayectoria parecía estar condenada a las sombras propias de un futbolista mediocre cuando en 1991 le llegó la oportunidad de su vida. Fichó para el Portimonense de Portugal (29 partidos y 4 goles, en la 1991-92) y allí se dio cuenta de que no se había equivocado en la elección. Luego de una temporada de adaptación, junto a sus compatriotas Esteban Koleff y Roberto Alday, se incorporó al União de Leiria, donde se destacó por su altura, se ganó el respeto de varios y jugó bastante tiempo (156 cotejos y 14 tantos, desde 1992 a mediados de 1998). Luego pasó por el Paços de Ferreira (44 encuentros y 2 goles, desde 1998 a 2000), Olhanense (2000/01), Marinhense (2001/02) y Caranguejeira (2002/03), donde colgó los botines.
Al parecer, regresó al país porque en octubre de 2002 se dio a conocer en La Plata, la transferencia de un Fondo de Comercio del rubro Remisería a nombre de Gabriel Alejandro Gervino. El local, sito en la calle 66 entre 16 y 17 , se llamaba, al menos por aquel entonces, «Mallorca». No se sabe con certeza si le cambió la denominación. Pero bien le podría haber puesto el nombre de algún equipo portugués, en agradecimiento a tantos años vividos por aquellas tierras.

Juan Pordiosero

Falero Rodolfo

Rodolfo Falero (Rodi)
Volante uruguayo de breve e improductivo paso por el fútbol argentino. Con apellido de Jockey muchos pensaron que se dedicaría a los «burros». Otros, malintencionados y fabuladores, afirman que lo logró con creces.
Nacido en Montevideo, en abril de 1974, se destacó jugando para Bella Vista de su país, en 1996. Su fama de mediocampista derecho con buena distribución lo llevó a ser considerado por algunos equipos de mayor relevancia. Fue así como cayó en Rosario Central, en 1998. Jugó el torneo Clausura de ese año y aunque Miguel Ángel Russo le dio algunas chances no pudo jugar el campeonato entero. Disputó 11 encuentros con la casaca de Canalla y anotó 1 gol (a Gimnasia y Tiro, en Salta).
Aprovechando que estaba dulce, pegó una transferencia al fútbol mexicano, y allí pudo anotar otro gol significativo. Con un magistral tiro libre, según cuentan las crónicas, sentenció un 1 a 0 sobre el Celaya, estirando a tres la racha de victorias consecutivas de su equipo, el Atlas, en el torneo de Invierno de 1998. Allí compartió vestuarios, entrenamientos y partidos con Hugo Castillo, Federico Lagorio, Pablo Lavallén.
Permaneció en México hasta el año siguiente pero luego retornó a Bella Vista, donde tuvo un buen 2000, con participación en Copa Libertadores incluída. Ese equipo estaba integrado por Alejandro Mancuso, Juan Ramón Fleita, Fabián Pumar y Henry López Báez, entre otros.
A mediados de ese mismo año se fue a Alianza de El Salvador, y su entrenador, Jaime Rodríguez lo recibió con una frase que aquí pudo haber sido malinterpretada: «es un tipo de colmillo y muy profesional«. Dicen que después de escuchar eso se retiró.

Juan Pordiosero

D’Ascanio Gabriel

Gabriel Osvaldo D’Ascanio
Atacante de Rosario Central con buenos antecedentes en divisiones inferiores (alguna vez lo catalogaron como «pichón de Kempes»), que tuvo la mala leche de lesionarse gravemente en una de sus primeras presentaciones en la Primera División. Debutó en 1990, y en la 9º fecha del Torneo Apertura de ese mismo año vio pasar la película de su vida en cuestión de segundos cuando el arquero de San Lorenzo, Rubén Ruíz Díaz, le salió al cruce provocándole la fractura de tibia de la pierna izquierda. Había ingresado 7 minutos antes (en reemplazo de Tapita García) para intentar cambiar el rumbo de un 0 a 0 caliente.
Tuvo varios meses de rehabilitación, pero cuando volvió recuperado no le dieron chances importantes y prefirió irse a préstamo. Recaló en Argentinos Juniors (1992) pero no le fue bien, ya que sólo disputó 1 encuentro de manera oficial. Al año siguiente retornó a Rosario y completó su trayectoria en el Canalla con 13 partidos y 1 gol.
Sin nada que hacer en la Argentina, quiso probar sus condiciones en el extranjero. Y no le fue tan mal, aunque las noticias jamás llegaron a nuestro país. Primero se destacó en el Olmedo de Ecuador (1996), junto a su compatriota Fernando Lavezzi. Ambos colaboraron para entrar por primera vez a la Liguilla Pre Libertadores, algo histórico para esa institución.
D’Ascanio, que gozaba de buena reputación, luego mudó sus goles a Técnico Universitario, aunque allí no tuvo la misma suerte. Fue lo último que se supo de esta promesa condicionada por aquella maldita tarde de 1990.

Juan Pordiosero

River / Aldosivi 1999/2000


ESPECIAL: Combo riverplatense a Aldosivi
A mediados de 1999 el Club Aldosivi de Mar del Plata vivía una situación incómoda desde lo deportivo. Había pasado un año de la gran campaña que lo tuvo a un paso de la Primera División y necesitaba volver a ilusionar a su público, ávido de buenos resultados. Por eso se prestó a trabajar junto a River Plate, bajo el típico convenio que suele servir para que los equipos grandes se saquen de encima los jugadores sin cabida. Y este caso no fue la excepción. Los Millonarios, con la intención de quedarse con las promesas surgidas del club de Mar del Plata, ofrecieron a cambio un millón de pesos y se desprendieron de 9 pibes sin futuro en la Primera pero con chapa suficiente luego de haber jugado varios años en inferiores de AFA. El paquete incluyó a Matias Díaz de Borbón, Christian Rodríguez, Darío Figueroa, Walter Montenegro, Victor Peralta, Luciano Beutler, Jhony Aquino, Juan Carlos Graf y Roberto Paccor.
En un principio se habló de que también integrarían el plantel los jugadores José María Paz, Cristian Green, Héctor Villalba, José Sand, Leonardo Barraza, Alejandro Saccone y Diego Cochas, pero ninguno de ellos viajó a Mar del Plata.
El acuerdo sellado entre los presidentes de ambas instituciones (Oscar Salerno y David Pintado), contaba por la supervisación general de Humberto Grondona y contemplaba la inclusión de un entrenador y su correspondiente cuerpo técnico. Y así fue como se hizo cargo de ese experimento el DT Hugo Zerr, junto a su ayudante, Luis Landaburu.
La experiencia fue bastante frustrante porque a pesar de que el objetivo en un principio era ascender (o de última permanecer), el Tiburón terminó descendiendo al Torneo Argentino A. Luego, algunos de ellos (más otros de River de su misma camada) continuaron en Defensores de Belgrano, gracias a otro convenio de similares características.
Aqui, las trayectorias de los protagonistas:


Matias Díaz de Borbón
El más veterano de todos. Cuando llegó a Mar del Plata tenía 27 años. Su apellido, mucho más acorde a una familia de alta sociedad que a la naturaleza de un simple jugador de fútbol, lo hizo identificable en las planillas de inferiores. Subió al plantel profesional a comienzos de los 90’s, de la mano de Daniel Passarella, quién llegó a afirmar que el pibe podría ser su sucesor.
Pero con el tiempo sus chances de debutar se fueron agotando. Sin lugar, se fue en 1993 al Wanderers (Uruguay), donde tampoco jugó y se peleó con el DT.
De nuevo en Nuñez, no lo tuvieron en cuenta y partió al Stoke City de Inglaterra en 1995, donde se lesionó y no pudo jugar.
Otra vez en River, decidieron deshacerse de él y lo mandaron a Aldosivi, donde tampoco jugó. Cuando todo hacía preveer que retornaría al Millonario, lo dejaron libre.
La búsqueda de datos relacionados con su nombre en Internet arroja resultados increíbles. Por un lado, figura en una lista de libres en el sitio de Futbolistas Argentinos Agremiados. Pero por otra parte, se lo encuentra en un foro llamado «El Verdadero Amor«. Y allí dejó el siguiente mensaje: «Me llamo Matias y estoy leyendo su web y estoy plenamente de acuerdo en que hay que volver a las fuentes que son los evangelios. Yo soy o era catolico(ahora no se que denominación ponerme), y después que empecé a conocer la Biblia me di cuenta de que «mi» iglesia estaba equivocada. Ahora tengo una duda porque mi hija está haciendo el catecismo para tomar su primera comunión. Pero veré que hago. Dios los bendiga».


Christian Rodríguez
Un lateral de muy pocas condiciones técnicas y con mucha garra, al que a veces se le iba la mano y lo expulsaban seguido. A pesar de ese impedimento, logró llegar a la primera de River, sin jugar ni siquiera amistosos de práctica.
En 1995 fue cedido a Laferrere, junto a Paccor, y jugó en Primera B.
Nuevamente en Nuñez, quedo congelado hasta 1999, cuando pasó a Aldosivi. En el conjunto del Puerto no jugó, pero quedó en las estadísticas de ese equipo como un culpable del descenso.
Luego retornó a River y fue dejado en libertad. No existen dátos precisos sobre su actualidad.


Víctor Peralta
Delantero que se definió como «goleador, habilidoso y muy rapido». Eso se habrá visto en en las inferiores de River. En el plantel profesional no lo demostró o Ramon Díaz no lo supo ver, porque no lo tuvo muy en cuenta, aunque jugó un par de partidos. Sin chances, en 1999 se fue a Aldosivi, donde llegó a hacer dupla con Adrian Hormaechea o Luciano Beutler. Tampoco allí demostro sus atributos. Descendió, regresó a River y fue dejado libre. Según dicen, luego anduvo por la liga chaqueña.


Luciano Beutler
Promesa signada por las lesiones. Con tan solo 16 años debutó en Atlético Campana, en la Primera C. En 1996 hizo algunos goles y ascendio a Primera B donde jugó 16 encuentos y convirtio en 3 oportunidades.
Un empresario local le propuso probarse en River y así se inició su relación con la institución de Nuñez . Jugó en la Quinta y de ahí pegó el salto a la Reserva, donde compartió partidos con Javier Saviola. Sus buenas actuaciones en 1997 le valieron una convocatoria al seleccionado Sub 20, con el que jugó en varias oportunidades.
Ramon Díaz lo hizo debutar en 1998 frente a Estudiantes ( victoria 2-1, con goles de Cardetti y Netto) y le dio algunas chances más. Jugó en total 3 partidos en la Primera del Millonario pero no llegó a convertir.
Algunos medios de comunicación se vieron asombrados por su juego y enseguida comenzaron a buscar parecidos. El diario Clarin le puso «el clon de Cardetti», y Cronica lo comparó con Ronaldo, en versión miniatura. Cuando el Pelado Díaz empezó a confiar en él, se rompió los ligamentos y estuvo 5 meses parado. Se recuperó y lo prestaron a Aldosivi. Pero con tanta mala leche que cuando llegó, se volvió a romper en un amisotoso ante Temperley y tuvo que quedarse 7 meses inactivos. Regresó a Buenos Aires, entrenó con la Reserva millonaria, y cuando estuvo mas o menos a tono regresó con una declaración conmovedora: «volví porque entre Aldosivi y yo hay un asunto pendiente». Jugó algunos partidos e incluso hizo goles pero no le alcanzó para salvar al equipo del descenso.
Esa campaña le sirvió para pasar a Chacarita en el 2000, donde también jugó poco y convirtió algunos goles. Antes, había estado entrenando con Platense de la mano de Caruso Lombardi. Allí compartió entrenamientos con Marcelino Fuertes, hermano del Bichi.
A mitad del 2000 recibió una oferta del Novara de Italia para jugar la C2 y fue uno de los goleadores del campeonato con 12 goles en 14 partidos. Siendo figura se fue al América de Brasil (2001), y según su currículum hizo 6 goles en 10 partidos.
En 2001 pasó al Fiorenzuola, otro equipo de la C2 italiana. Con Kempes como DT, compartió plantel con el ex Deportivo Español, Gaston Romancikas.
En 2003 regresó a Mar del Plata, quizás influenciado por el sabor a revancha que le había quedado en su etapa en el Tiburón. Pero no fichó para el equipo del Puerto, si no para San Lorenzo, que disputaba la liga local. Beutler aportò 7 goles en la campaña que culminó con la vuelta olìmpica del equipo rojinegro.
De La Feliz voló a España (2004)para jugar en el Iliturgi de la primera division andaluza. Alli se convirtió en ídolo. Hizo 15 goles en 28 partidos, el equipo salio campeón y él fue llevado en andas por la ciudad.
De Andalucia se fue a Jaen para jugar en la Union Olimpica Jienense, donde casi no jugó por una nueva lesión.
Hoy continua alli, esperando triunfar en alguna liga regional de España.

UPDATE

En Marzo del 2006 andaba haciéndose publicidad en distintos foros; pero sigue en el Olímpica Jienense de la Primera División Andaluza (Regional Preferente – 5° División); el 11 de febrero en el partido contra Los Villares, se calentó con el árbitro y le metió varias piñas provocando el KO del juez y la suspensión del partido.


Roberto Paccor (El Chino)
Cuando se nombra a este arquero enseguida se lo asocia con el ascenso, pero su formación fue en equipos grandes. Hizo inferiores en San Lorenzo, donde logró el título de séptima división en 1992, junto a Ariel Montenegro, Manuel Avedikian, Diego Righetti, Leonardo Giraudo, Gabriel Chiachio, Ariel Graña, Leonardo Sueiro, Gabriel Ramírez y Jacinto Coronel, entre otros; y luego en River. Tuvo la suerte de debutar en el comienzo de su estadía en Aldosivi, pero su arriesgado estilo (no es muy alto y atajaba parado en el borde del área grande) lo condenó. No jugó nunca mas en el Tiburón.
Pasó por Laferrere, Liniers, San Miguel y Argentino de Merlo. Desde mediados de 2005 está en Lamadrid.

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Walter Montenegro
Volante central con fama de chocador, nacido en Escobar. Mostró lo mismo en River (1998-99) que en Aldosivi (1999-2000): nada de nada. Encima, ni bien llegó a Mar del Plata, le tiró un palo a los simpatizantes del Tiburón cuando un periodista del Diario El Atlántico le aseguró que el público acompañaba al equipo: «nos dijeron que ultimamente no iba mucha gente a la cancha«, le retrucó Montenegro.
Tambien jugó en Defensores de Belgrano (2002), Colegiales y Acassuso.


Darío Damián Figueroa
Volante ofensivo eternamente prestado por River. De buena técnica y con algo de gol, pasó por muchos equipos antes de encontrar estabilidad en el fútbol venezolano. En 1996 estuvo a préstamo en el Yokohama Marinos de Japón. Allí jugó en el «sateraito» (la Reserva) y luego alternó con la Primera, que por ese entonces tenía a Gustavo Zapata, David Bisconti, y el Beto Acosta como figuras.
Después de hacer sapo en Aldosivi (1999-2000), Quilmes y Ferro (2002) pudo encontrar su lugar en el Mundo. Firmó a comienzos de 2003 para el Unión Atlético Maracaibo de Venezuela y en su primera temporada se consagró campeón. Al año siguiente pasó al Deportes Quindío de Colombia pero duró apenas 6 meses y volvió al país que le dio todo. Hoy sigue cosechando éxitos con el Maracaibo, junto a otros argentinos como Lucas Bovaglio y Guillermo Beraza.


Juan Carlos Graf
Mediocampista que no tuvo chances de jugar en River. Con 20 años todavía vagaba en Cuarta y Reserva, sin alternar en la Primera. Fracasó con Aldosivi (1999-2000) y luego de estar libre durante un tiempo se incorporó a Villa Dálmine. Su primera escala internacional la hizo con el Táchira de Venezuela. Luego pasó al Real España de Honduras, pero defraudó a los dirigentes. Ni bien llegó, firmó contrato por 6 meses, y comenzó a entrenar. Pero antes de un partido amistoso, en agosto de 2002, armó las valijas y anunció que se iba. Ante el asombro de todos, comenzó a explicar las razones de su alejamiento, que no tenían otro objetivo que el económico: el Luis Ángel Firpo de El Salvador le ofrecía más guita.
«Con lo que arreglé en mi contrato no estaba muy conforme. Cuando uno no tiene club la opción es firmar. Y si se dio esta oportunidad, es un contrato mucho más seguro en lo económico», afirmó el ex River sin ponerse colorado.


Johnny Eduardo Aquino
Volante central uruguayo que prometía, pero que quedó sólo en eso. De aceptable manejo y buena pegada, no tuvo lugar en River y fue cedido a Aldosivi, para iniciar de esa manera una interminable carrera por el ascenso. Luego de su frustrante paso por Mar del Plata , tuvo una oferta de Quilmes, pero pasó a Defensores de Belgrano(2001-04), donde tuvo una excelente campaña en la Primera B, logrando el ascenso al Nacional. Ya una vez en la segunda categoría de AFA, volvió a mostrar su flaco nivel. Antes de pasar a Ferro Carril Oeste (2005) estuvo seis meses inactivos en los que vio fustradas las chances de pasar a Rosario Central (estuvo a prueba y no convenció) y al Numancia de España (había una posibilidad pero demoró en hacer el pasaporte). Una vez en Caballito, fue partícipe fundamental de un polémico y sospechado partido ante Chacarita (ver comentarios). Después pasó a All Boys, donde aún permanece, junto a su compañero de andanzas, Carlos Bangert.
Y pensar que Burruchaga alguna vez lo pidió para Arsenal.

Juan Pordiosero – Cazador