Comelles Diego

Diego Ruben Comelles
Delantero que asomó en la selección juvenil de Mostaza Merlo de 1991, como una promesa a tener en cuenta. Jugó el Mundial sub 17 de Italia, junto a otros chicos de su camada como Rodolfo Arruabarrena, Gustavo Lombardi, Marcelo Gallardo, Luciano Oliveri, Cristian Akselman, Juan Sebastián Verón, Damián Garófalo, Matute Morales y Norberto Alonso (Hijo), entre otros. La rompió en los cuartos de final, ante Australia, cuando convirtió 2 goles (victoria 2 a 1 de Argentina). Luego el equipo caería ante España en semifinales.
Se hizo delantero para salir en la tapa de los diarios capitalinos, pero tuvo tanta mala suerte que en sus pocos partidos en la Primera de Argentinos Juniors, donde hizo las inferiores, no convirtió (12 encuentros, entre 1994 y 1996). En 1997 se fue al Cruz Azul de México, pero sólo estuvo en un torneo de preparacion, no oficial (jugó con Paco Palencia). Al año siguiente fichó para Gimnasia de Jujuy y conoció el gol en la máxima división, algo que no había experimentado. Hasta mediados de 2000 disputó 53 partidos con la camiseta del Lobo y convirtió en 4 oportunidades (se recuerda uno a Estudiantes, y de otro de Palomita, ante Racing). Regresó a México con la intención de jugar nuevamente en el equipo cementero, pero se tuvo que conformar con integrar una de las filiales, el Cruz Azul Hidalgo (2001-02). Sin temor a que se le rían en la cara, al año siguiente pasó a Los Chapulineros de Cruz Azul Oaxaca, pero a comienzos de 2004 se fue de esa filial y retornó a la otra, la de Hidalgo. Se desconoce si está mareado por tantos «cruzazules». Lo cierto es que no se sabe nada sobre su actualidad.

Juan Pordiosero

Marchesini Matías

Matías Alberto Marchesini
Su apellido ayudó a que sea memorizado inmediatamente por los hinchas de Boca. Pero luego, debido al poco lugar que había en el equipo titular, no le pudo agregar a eso unas buenas actuaciones que le hubieran permitido jugar durante algunos años más en el primer nivel. Buen zaguero, entrerriano, y primo segundo de Victor Hugo Marchesini, aquél defensor que pasara por Boca y Ferro, debutó en la primera del Xeneize el 26 de enero de 2000, en un choque ante Racing por la Copa de Oro. Luego, le tocó participar de aquella heroica victoria de los pibes de Boca en el superclásico del 9 de febrero en Mar del Plata, que terminó con el primer ciclo de Ramón Díaz como técnico de River. Siguió en el plantel hasta mediados de ese año (incluso llevó la camiseta 5 en la lista de la Copa Libertadores, aunque no jugó y luego su lugar fue ocupado por el Chicho Serna).
En julio de 2000 fue prestado al América de México pero una distensión en las primera prácticas le complicó el panorama. Volvió a la Argentina y fue cedido a Los Andes (2000/01) para que se saque el gustito en la Primera División. En el equipo de Lomas de Zamora pudo jugar con regularidad, pero cuando se quiso acordar se había ido al descenso y tenía que volver a Boca. Llegó al club de sus inicios envalentonado por el aceptable rendimiento que había mostrado y encima Bianchi parecía tenerlo en cuenta. Pero de a poco fue comprendiendo su situación (si se quedaba era para ser suplente nuevamente) y optó por pasar a préstamo a Independiente (2001/02). En el Rojo disputó 11 encuentros y pasó momentos futbolísticos muy feos (se le recuerda un gol en contra ante River), junto a José Zelaye, Satanás Páez, Juan Tissera, Mariano Pernía, León Bustos, Franco Troche y Maxi Ayala, entre otros. Tal es así que nunca más volvió a pisar la maxima división del fútbol argentino.
En la 2002/03 se cobijó en Los Andes, ya en la B Nacional, y tuvo la oportunidad de hacer dupla con Maximiliano Flotta. En ese equipo también coincidió con Fernando Gatti y Carlos Netto. Cuando se le terminó el préstamo, a mediados de 2003, quiso retomar su carrera internacional. Se fue a la segunda división del fútbol ecuatoriano para ponerse los colores de Técnico Universitario. No le fue mal, e inclusó alcanzó a jugar en Primera, pero cuando se estaba consolidando le apareció una oferta de Chile y la aceptó. Allí se hizo un estandarte del Deportes Temuco (2004-05) y le dieron la responsabilidad de patear penales y tiros libres. Lo curioso es que después de estar a un paso de fichar para la Universidad Católica, apareció jugando en el Delfín de Manta, un modesto conjunto del ascenso ecuatoriano. Allí volvió a mostrar buenas actuaciones pero también vivió una situación desagradable. En un partido de la Primera B se olvidó del «no se olviden» y agredió al árbitro Jose Luis Cabezas. Resultado: un mes de suspensión. Todavía no se entiende como regala su fútbol en un torneo de tan poca importancia.

Juan Pordiosero

Vergel Javier


Javier Agustín Vergel (La Flaca)
Volante santafesino especialista en pasar inadvertido por distintos clubes del mundo. Quizás no le interesa demasiado trascender, y por eso su carrera está desprovista de momentos interesantes.
Participante silencioso del proceso que derivó en el ascenso de Colón en 1995 (había debutado en 1992, en el Nacional B), no tuvo mucho rodaje en Primera y apenas jugó un encuentro. En julio de 1996 se alejó del Sabalero y pasó a Atlanta. Pero en el Bohemio tampoco pudo destacarse demasiado. Resignado, se mudó a Tucumán para jugar en San Martín, donde estuvo en la temporada 1997-98.
Cuando se abrió el período de fichajes no lo dudó y se fue a Venezuela. Allí se puso la camiseta del Minervén y vaya a saber uno por qué duró tan poco tiempo, pues en 1999 firmó para el Vigorlamezzia, un conjunto de excelente nombre de la Serie C3 de Italia. No conforme con lo que habia hecho, quiso hacer un intento más en una tierra poco explorada por los argentinos: Honduras. Y allí jugó para el Real España en 2000.
Sin que nadie lo notara, regresó al país en la 2001-2002 y se incorporó a Talleres de Remedios de Escalada. Pero como su espíritu de viajero (que no es lo mismo que aventurero) le pedía otro paisaje, eligió las sierras y se fue a Racing de Córdoba (2003). Fiel a su costumbre, duró poco y ese mismo año partió hacia Uruguay gracias a las gestiones de Miguel Torres del Sel (sí, el mismo de MIDACHI) y se sumó a Wanderers. Estuvo sólo 6 meses y como bien lo reflejó la gente amiga de Seducidos & Abandonados, se encargó de dejar en claro que lo suyo es la intrascendencia. En una nota, el enganche nacido en Santa Fe adjudicó su mal paso a cuestiones físicas y tácticas (se desgarró y además el técnico lo hacía jugar de wing izquierdo).
En el 2004 se fue al Municipal de Guatemala. Pero ya para julio de ese mismo año se lo vio en Rafaela, probandonse en Ben Hur. Se desconoce que hace en la actualidad pero desde aquí desmentimos por completo que sea el mismo Javier Vergel que acusó serios problemas de uña encarnada en varios medios colombianos. Sería demasiado grosso para un tipo que durante toda su carrera fue lo más parecido a un eterno actor de reparto.

Juan Pordiosero

Botana Marcelo

Marcelo Aníbal Botana
Tuvo suerte de entrada. De haber nacido una década más tarde hubiese cargado con el peso de apodarse «Maru», algo que pudo esquivar gracias a una cuestión generacional.
A diferencia de muchos que se alejan de las canchas y no encuentran una fortuna similar sin los pantalones cortos, Marcelo Botana supo trascender más como empresario que como futbolista. Apareció en la primera de Racing en 1987, y llegó a jugar 31 partidos (1 gol) hasta 1990. En Avellaneda se lo recuerda como un jugador limitado y propenso a cometer errores infantiles. Luego desapareció de los primeros planos y se lo volvió a ver a principios de los 90’s con varias camisetas del Nacional B. con todas tuvo un paso breve, aunque logró una cantidad importante de encuentros disputados. Primero estuvo en Defensa y Justicia, en la temporada 1992/93 (36 partidos, 8 goles); y luego en Douglas Haig de Pergamino (1993/94, 28 partidos, 1 gol), Deportivo Laferrere (1994/95, 6 partidos) y Nueva Chicago (1996/97, 6 partidos). Después bajó de categoría y jugó para Argentino de Quilmes (1997/98) junto al otro baldosero ex Racing como Jorge Alfonso.
Una vez retirado siguió ligado al fútbol pero en su faceta empresarial, ya que trabaja como intermediario en varias transferencias de jugadores sudamericanos.
A fines de 2004 su nombre estuvo en los medios debido a una polémica que se generó en torno al fichaje del peruano Juan Vargas. El ex hombre de Racing hizo el nexo entre el club dueño del pase (Universitario) y la institución interesada, el Mónaco de Francia. Pero a último momento surgieron dudas por parte del grupo que representaba al actual jugador de Colón (incluso se habló de que estaba metido el Olympique de Marsella) y la operación no se concretó, creandose un manto de sospecha alrededor de todos los participantes del frustrado negocio. Es más, el mismo Vargas llegó a dar declaraciones al respecto cuando la transferencia aún estaba en pie y le preguntaban sobre el valor de su pase (un millón de dólares): «El Mónaco es un gran equipo con buenos jugadores y si mi amigo Botana lo dijo, son cosas de él. Si valgo un millón, es cuestión administrativa. Emigrar para mí sería lindo«. Finalmente, el peruano terminó recalando en Santa Fe.
Botana, lejos de haberse intimidado, continúa representando jugadores de renombre internacional como el colombiano Rodrigo Saraz y el inolvidable John «Tyson» Galliquio.

Juan Pordiosero

Menéndez Damián

Damián Gonzalo Menéndez
Luego haberse consagrado Campeón en el Clausura de 1992, sorprendió la actuación de Newell’s en el torneo siguiente, ya que terminó último, con 3 partidos ganados y 12 derrotas en su haber. La decepcionante labor del elenco rosarino en ese campeonato se vio beneficiada por la gran cantidad de jóvenes promesas que alternaron la titularidad en varios partidos. Algunos de ellos sobresalieron con el pasar de los años y se convirtieron en jugadores muy bien conceptuados, como el caso de Claudio Enría. Sin embargo, otros como el homenajeado en cuestión, no corrieron con la misma suerte y desaparecieron del mapa como si nada hubiese ocurrido.
Damián Menéndez debutó ese año y se sostuvo como pudo hasta 1993 en la Primera de La Lepra. Sólo completó 6 partidos oficiales, sin goles (era marcador de punta), y nunca más se supo de él.
A ciencia cierta, sólo se conoce que no volvió a Primera División. Pero saber que hizo el resto de sus días es casi imposible. Al parecer, hizo escala en Central Córdoba de Rosario y luego gastó sus últimos cartuchos en Ferrocarril Urquiza de Concordia. Una incognita más del amplio mundo baldosero.

Juan Pordiosero

Larrea Alejandro

Alejandro Javier Larrea (Bruye)
Mediocampista o delantero uruguayo con apellido de prócer que pasó sin mucho ruido por el fútbol argentino.
Nacido en Montevideo, se inició en el club Progreso (1989-90) y luego paseó sus condiciones por otras instituciones como Sud América (1990-91) y Central Español (1992). Después quiso probar suerte en el extranjero y enfiló hacia la Argentina. Estudiantes de La Plata lo recibió con los brazos abiertos en 1992 y allí estuvo hasta 1994 (compartió el plantel con el Rulo París, Fontana, Yorno, Ruben Capria, Marcelo Maidana y Calderón, entre otros). Con el Pincha disputó 35 encuentros y convirtió 4 tantos. Lo curioso es que después de haber jugado en una liga tan respetada como la de nuestro país no haya chapeado en un club de similares características en Sudamérica. Eligió bastante mal y se incorporó al Marte de El Salvador (1995-97).
Condenado a jugar en campeonatos de menor prestigio, se fue a Costa Rica y con el Saprissa la rompió. Hizo 20 tantos y salió goleador del torneo. Después se dio cuenta de que estaba gastando polvora en chimangos, y se fue a hacer la diferencia económina a China, con la camiseta del Puddong (1999). Al año siguiente regresó a Uruguay, repleto de historias vividas en todo el planeta. Y tuvo todo el año 2000 para contárselas a sus compañeros del Montevideo Wanderers, donde se consagró campeón. Ni lerdo ni perezoso, aprovechó que estaba dulce y retornó a la tierra que lo habaía tratado tan bien. Fue así como jugó en 2001 para Alianza de El Salvador. A mitad de ese año volvió al paisito y se puso de nuevo los colores de Wanderers.
Terminó sus días como futbolista en Costa Rica, donde había dejado un buen recuerdo (sin embargo, no le fue tan bien en el Ramonense). Por eso cuando se retiró lo llamaron de Saprissa para que se forme como entrenador. Actualmente integra el cuerpo técnico de Hernán Medford y fue el encargado de recibir las órdenes a través de un handy cuando el ex jugador de la selección tica fue sancionado por 4 partidos, en 2005. Eso si, las indicaciones a los jugadores las da el otro técnico alterno, Óscar Ramírez. El viejo y querido teléfono descompuesto.

Juan Pordiosero

Cerino Roberto

Roberto Jorge Cerino (El Potro)
Puntero derecho nacido en San Nicolás, que rompió las barreras del fútbol de su ciudad y regaló goles y situaciones divertidas a lo largo y a lo ancho del continente. Se formó en el Belgrano nicoleño y también jugó en la selección juvenil local. Luego pasó a Newell’s, pero no supo hallar un lugar definitivo en el equipo titular que se consagró campeón a principios de los 90’s. Debutó en 1989 (a los 18 años), ante Boca, y permaneció hasta 1991, con 9 partidos y 1 tanto en su haber (a San Lorenzo). Pese a ese pequeño detalle, pudo edificar una carrera por toda América sin temor a equivocarse a la hora de elegir equipos. No se privó de nada y eso lo hizo grande.
Fracasó en Ecuador, con la Liga Deportiva Universitaria de Quito (1995), en un conjunto de medio pelo que tenía a la Vieja Reinoso como artista invitado. Pero encontró revancha en Chile, donde vistió las camisetas de Coquimbo Unido, La Serena, Santiago Morning y Unión Española. En todos dejó algunos recuerdos. De los buenos (por ejemplo, con la Unión Española consiguió el ascenso a la máxima división) y de los malos.
En Santiago Morning, en 2002, los hinchas, enfurecidos por el mal rendimiento del equipo sumergido en zona de descenso, lo acusaron de ser uno de los principales culpables de la situación (incluso dijeron que había ido a menos en un partido). Y Cerino, tratando de defenderse, tiró una frase que quedó para la posteridad: «no pueden echarme la culpa y menos tratarme de huevón«.
Pero lo más ridículo lo vivió en Coquimbo, cuando surgió una controversia a raíz de una nota concedida por el entrenador José Sulantay, en la que se trataba el exceso de peso por parte de algunos futbolístas. Cerino, siempre guapo a la hora de luchar por lo suyo, se sintió tocado y declaró «Obvio que nos molestó, es una falta de respeto hacia los profesionales. No es que siempre uno esté gordo, a veces la ropa te engorda un poco«.
Luego tuvo un paso fugaz por el Cienciano de Perú (7 partidos en el primer semestre de 2003), donde compartió plantel con Marcelo Vega, y después se radicó en Canadá, donde militó en Les Verts de Sherbrooke. Allí tuvo la oportunidad de dirigir a un equipo de juveniles.
A fines del 2004, cansado de recorrer el Mundo, volvió a su San Nicolás natal. Pero ni bien llegó, le salió una chance de jugar en Indonesia y se olvidó por un momento del agotamiento que implican los viajes. Voló, se probó y pegó la vuelta para jugar nuevamente en el ascenso (lo había hecho para Atlético Tucuman), defendiendo los colores de La Emilia. Actualmente disputa el Torneo Argentino B y continúa haciendo goles.

Juan Pordiosero

Armoa Adrián

Adrián Fernando Armoa
Delantero oriundo de Avellaneda que hizo las inferiores en Lanús y debutó en la Primera del Granate en la temporada 1998-99. Allí fue utilizado como suplente en varios juegos pero sólo pudo disputar dos encuentros de manera oficial. Se notaba que tenía pasta (en reserva había hecho varios goles) pero nunca le dieron la suficiente confianza. En la 1999-2000 lo prestaron a Los Andes junto a Fabio Pieters, Sebastián Salomón y Andrés Bressán. Y la apuesta salió bien para todos, porque el Milrayitas subió a Primera y los jugadores cedidos por el Grana tuvieron más minutos en cancha. Aunque, a decir verdad, Armoa no se colocó en la vidriera del fútbol grande como algunos imaginaban y tuvo que seguir jugando en el ascenso. Primero lo hizo en Deportivo Morón (2000-01) y luego pasó por El Porvenir (2001), 9 de Julio de Rafaela (2002) y San Telmo (2002-2004). En el Candombero se reencontró con los hermanos Ciglic, viejos amigos de Lanús.
A comienzos de 2004 se probó en Alvarado de Mar del Plata y quedó. Fue así como disputó el Torneo Argentino B al lado de otros grossos como Omar Gauna, Christian Daguerre y Stranges. Aún continúa en la Ciudad Feliz, y hasta baja a «volantear» cuando no tiene lugar entre los delanteros.

Juan Pordiosero