Zegarra Pablo

Pablo Zegarra
Volante peruano que pasó sin pena ni gloria por nuestro país. Nació en Lima, en 1973 y un tiempo después comenzo a entrenarse en las inferiores del Sporting Cristal. A los 17 años ingresó a la universidad para estudiar Administración de Empresas, carrera que al poco tiempo tuvo que dejar por una jugosa transferencia al fútbol colombiano (Independiente Santa Fe).

Llegó a Argentinos Juniors para la temporada 94/95, dónde sólo jugó 4 encuentros. Después de su breve periplo por tierras argentas, inició un derrotero internacional de bajo vuelo (Badajoz y Salamanca de España; y Farense de Portugal).
En 2003, cuando muchos especulaban que volvería al club que lo vio crecer, pegó un volantazo y firmó para Alianza Lima, otro grande de Perú.
En 2004 fichó para el Guijuelo, un modesto conjunto de la 2° División B de España.

Juan Pordiosero

Vallejos Abelardo

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Abelardo Eliseo Vallejos (El Karateca)

Cuando la idea de crear ésta página era mucho menos que eso (allá por 1999), el nombre de Vallejos surgió casi como un caso ejemplar de lo que queríamos hacer: homenajear a aquellos futbolistas que nos habían hecho emocionar gracias a diversos motivos, que no siempre estaban ligados con la belleza del juego.

El Karateca reunía (y reúne) todos los requisitos que después fuimos detallando de manera caprichosa y que no siempre son patrones comunes en todos los jugadores que habitan este blog. Vallejos fue promesa (Humbertito Grondona lo calificó como «el mejor stopper del país«), se estancó y decepcionó. Vallejos robó afuera. Vallejos se hizo famoso por sus jugadas bruscas y su melena rubia salvaje. Vallejos sobrevivió gracias a sus antecedentes en Primera. Vallejos nunca ocultó sus gloriosos nombres (Abelardo Eliseo) que, combinados con su excelente apodo, generaron una química difícil de igualar. Vaya aquí nuestro recuerdo para un paradigma de EN UNA BALDOSA.

Se inició en 9 de Julio de Rafaela. Debutó en la Primera de Paraguay en 1987 (en Guaraní). Un año después se lució en Mandiyú (42 partidos, 1 gol). En el conjunto correntino mostró porciones de su extremada rudeza y sus acciones violentas. Racing lo compró y en la temporada 91-92 debutó con los colores albicelestes. Silenciosamente se hizo caudillo del fondo. Su jugada fetiche era la plancha. Podía hacerla en cualquier sector de la cancha y en cualquier circunstancia del juego. Muchas veces trataba de disimularla con una media-chilena, acción que pudo haber patentado de no haber sido por su terrible ineficacia y nula ortodoxia. No le tenía temor a la muerte. Ni a la propia ni a la ajena. Cada pelota dividida parecía ser la última de su vida. Después de 61 partidos oficiales en La Academia pasó a Platense, donde apenas jugó 3 encuentros.

Continuó su carrera en Godoy Cruz de Mendoza y Ben Hur de Rafaela. Se retiró para seguir la carrera de su hija Noelí, una destacada jugadora de Pelota Vasca que compite a nivel internacional.

Juan Pordiosero

Maydana Marcelo

Marcelo Maydana
Delantero iniciado en Argentino de Quilmes que tuvo su día de gloria en noviembre de 1993. Jugó en Estudiantes de La Plata en la temporada 91-92 (8 partidos) y pese a no convertir llamó la atención de otros equipos. Asi fue como San Lorenzo lo contrató a préstamo al año siguiente. El Bambino Veira, DT de aquél equipo, le dio confianza y lo llevó al banco en el clásico ante Huracán del Apertura ’93. El partido fue equilibrado y la ineficacia del Luifa Artime (en uno de los peores partidos que se le recuerden) provocó el ingreso del debutante Maydana a los 42 minutos del segundo tiempo. El pibe no se intimidó. Se asoció con el Balín Bennett, provocó un corner y fue a buscar la pelota del triunfo. Néstor Lorenzo bajó el centro de cabeza y el bueno de Maydana la mandó a guardar sobre la hora. Con sólo 3 minutos en la Primera del Cuervo, le daba un triunfo histórico a toda la gente del Ciclón. Después de aquella épica jornada vendrían los reportajes, los autógrafos, los pedidos de cotización y los buenos augurios sobre su carrera. Nada de eso fue consistente. Todo fue efímero. Completó otros 8 encuentros con la casaca azulgrana y en ninguno de ellos anotó. En 1994 pasó a Newell’s y jugó 1 partido (por supuesto que no convirtió). El Profe Castelli lo dejó libre y nunca más se supo de él.

Juan Pordiosero

Aguerre Raphael

Raphael Aguerre
Atacante uruguayo con nombre de cantante melódico que supo vestir los colores Rosario Central. En la «Chicago argentina» algunos recuerdan sus escapadas por la punta derecha, a pesar de que sólo jugó 8 partidos en la temporada 92-93. Nació en Montevideo en 1969, pero se inició en Racing (1987). Después de tres buenos años en Wandereres, cruzó el charco y se incorporó al Canalla. Allí no supo revalidar sus antecedentes (jugó para su selección en 1991) y debió marcharse. En su país también jugó para Danubio y Rampla.

Juan Pordiosero

Cáceres Germán

Germán Cáceres (Pirulo)
Delantero con más pinta de boxeador que de futbolista. Sin embargo, el peso de los años ha agregado a su juego sabiduría y sutileza , aspectos que no supo encontrar en su paso por el fútbol grande. Debutó con la camiseta de Lanus en el Nacional B. Con el Grana en Primera jugó 20 partidos e hizo 4 goles. Después de un comienzo alentador, decayó un poco y perdió la titularidad. En 1993 Se vio seducido por la propuesta de Alvarado de Mar del Plata, que se preparaba para afrontar el Torneo del Interior con jugadores de renombre como Juan Barbas y Silvio Rudman, bajo la dirección técnica de Cayetano Rodriguez (testaferro futbolístico de Menotti). Ese equipo fracasó y Cáceres también.
Pasó por Quilmes y al año siguiente se fue a Newell’s, donde tampoco rindió (19 partidos, 1 gol). Fue así como le dijo adios a la máxima categoría y comenzó su periplo «under». Jugó en Atlanta,San Martín de Tucumán, Berazategui, Argentino de Quilmes, Atlanta y J. J. Urquiza.
La foto que ilustra este post es un verdadero hallazgo (lo muestra a punto de marcar uno de sus 5 goles en Primera).

La 25 Rock and Roll

La 25 Rock and Roll
A continuación, una exhaustiva investigación sobre un grupo de promisorios futbolistas de Quilmes que se dedicaron a la música. Como banda lograron algo más de trascendencia que con el fútbol. Sin embargo, sus carreras deportivas tienen un par de datos interesantes para destacar.


Mauricio «Junior» Lescano

Líder de la banda. Todos lo conocen por su apodo, pero su verdadero nombre estuvo alguna vez anotado en la planilla de un partido de Primera División. Nació el 8 de Agosto de 1972 en Quilmes, Provincia de Buenos Aires.
Hizo las inferiores en el Cervecero y un buen día le tocó el turno de debutar en Primera. Jugó en el Torneo Clausura ’92, con el equipo recién ascendido. Y el diario Clarín del 16 de Marzo de 1992 publicó «¿Qué mostró Quilmes?. La movilidad de Lescano, aunque debe mejorar su imagen física».
El porte y la silueta de Lescano no parecía la de un futbolista medio. Sin embargo, siguió jugando. En la máxima categoría del fútbol argentino disputó 11 partidos. Del 92 al 94 en el Nacional B, jugó 26 encuentros e hizo 3 goles. Si, Lescano también fue partícipe de la década fatídica en la que Quilmes no pudo obtener el ascenso.
En el 94 le llegó una chance importante. Le dijeron, «¿no querés jugar en Mar del Plata?».
Aldosivi jugaba los Torneos del Interior, pero tenía grandes Jugadores. Un Par de Nombres: Pablo Piro, Marcelo Ríos, Titta Rizzo, Mariano Mignini, Claudio el «Novillo» García y Mauro Camoranesi.
Es más, cuando el volante de la Juve se fue al Cruz Azul de México, se lo quiso llevar a Junior con él , pero los dirigentes se lo negaron.

Júnior dejó su marca en el Tiburón. Convirtió 4 goles y después deambuló por la Primera B. Jugó en Defensa y Justicia y se retiró en Berazategui, en la temporada 97-98 .

Tiene una amistad con Nelson Vivas. La leyenda cuenta que el ex Arsenal iba a dejar el fútbol de joven, pero un conocido de Junior le dijo que se pruebe en Quilmes (donde todavía continúa currando).


Marcos Lescano
Hermano de Junior. Es uno de los guitarristas de la banda y según dicen, podría haber llegado a cosas importantes si se hubiera dedicado. Hizo hasta la tercera división en Boca Juniors. Y después jugó en Argentino de Quilmes y Defensa y Justicia.


Hugo Rodriguez

También toca la viola en La 25. Las crónicas cuentan que fue un centrodelantero de buenas condiciones. Jugó con la 9 de Quilmes en el Nacional B. Formó parte del plantel que ascendió el sábado 1° de junio de 1991 con un gol de tiro libre de Mario Tortuga Gómez, que selló el 1 a 0 ante Almirante Brown.
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Un dato que hace a La 25 una banda misteriosa: los tres músicos reniegan de su pasado futbolistico, o por lo menos eso demuestran. Cuando les preguntan sobre sus carreras deportivas, responden con evasivas o tratan de cambiar de tema. Quizás pretenden olvidar aquellas tardes de gloria.

Juan Pordiosero

Boldorini Walter

Walter Boldorini
Marcador de Punta y defensor central que surgió a la consideración del hincha de Independiente en la Copa Centenario de 1993. En aquel certamen, el conjunto de Avellaneda puso a varios juveniles para afrontar la ronda de perdedores. El resultado fue magro (terminó con un 0-3 ante River, en cancha de Vélez). De aquel grupo de púberes futbolistas salió Boldorini, un defensor que trató de ocultar su rostro en cada uno de los lugares dónde robó (como bien muestra la foto).
En el rojo jugó 4 partidos y anotó un gol. Después hizo carrera en el ascenso (Laferrere, Arsenal, Chaca, General Paz Juniors, San Telmo y Racing de Códoba).
Durante toda su vida tuvo que explicar «no, no soy Boldrini…yo soy defensor y mi apellido tiene otra ‘O’ «.

Juan Pordiosero

Cangialosi Daniel

Daniel Cangialosi
Un clásico enganche que no tuvo suerte en el fútbol grande. La rompió en Sarmiento de Junín (Logró el ascenso al Nacional B con ese equipo, en 1993). Se destacó por su pegada y sus notables condiciones técnicas que lo diferenciaban del resto de sus compañeros y rivales. Generó tanta expectativa su futuro que Vélez decidió contratarlo. Fue así como Bianchi lo hizo debutar en Primera. Jugó sólo un puñado de partidos (8, en 1995). No pudo ganarse el puesto y pasó a Platense, dónde tampoco pudo descollar (10 encuentros, 1 gol).
Cansado de no ser la figura de su equipo, emigró al fútbol chileno (Deportes Concepción y Audax Italiano).
En la temporada 2000/2001 volvió al club que lo vio nacer.
Su apellido trascendió las barreras del fóbal y muchas veces se lo cita (especialmente en los medios) para demostrar que se consiguió algo (comida, ropa, alojamiento, etc) mediante «canje».

Juan Pordiosero