Gracias a Gerardo
Archivo del Autor: juancastromdp
Maldivas (2013)
Zielinski Ricardo
Real Madrid 1 – Argentina 0 (1977)
Invitada a participar de los festejos por el 75º aniversario del Real Madrid, la selección argentina dirigida por César Menotti pisó el Estadio Bernabeu, en 1977, para disputar el un cuadrangular denominado Torneo Intercontinental.
En el primer match, jugado el 22 de marzo, el equipo albiceleste igualó 1 a 1 ante Irán, al que luego venceria en los disparos desde el punto del penal. Esa victoria le permitió, dos días mas tarde, enfrentar al dueño de casa, que venía de derrotar 2 a 1 al Mouloudia Chaâbia de Argelia.
En la final, los merengues, con figuras como Camacho y Breitner (en la foto, persiguiendo a Bertoni), fueron superiores a los argentinos. ¿El resultado? Apenas 1 a 0, con un gol de Del Bosque a los 82 minutos.
Patronato titular y alternativa (1998)
«Si la camiseta titular de Patronato es rojinegra y la suplente es blanca, juntemos ambas en un mismo diseño», habrá pensado un creativo del mundo de la indumentaria, dando lugar a una casaca que, de tan innovadora, terminó siendo un espanto.
Blanca lisa, del pecho hacia arriba. Roja y negra a bastones, del pecho hacia abajo. Aquella particular prenda, cuyo aparente beneficio era el de prescindir de una camiseta alternativa, fue vista en 1998, época de Gustavo Alfaro al mando del club de Paraná.
Rosario Central 3 – Lazio 0 (1979)
Eran otros tiempos, claro. En la Argentina, la tierra de los campeones del mundo, se realizaban partidos y torneos amistosos para todos los gustos. Fue así como, en mayo de 1979, la Lazio de Italia arribó a Rosario para disputar un cuadrangular internacional junto a Central, Newell’s y el Gremio de Brasil
En el primer encuentro, el conjunto europeo no ofreció demasiado resistencia ante El Canalla, que se impuso 3 a 0, con goles de Miguel Ángel Manzi (de penal), José Luis Gaitán y el Rubén Díaz.
Tras esa victoria, Rosario Central avanzó a la final de la Copa «Semana de Mayo», donde vencería a Gremio por 4 a 1.
Gracias Historia del Fútbol Rosarino
Clark Ricardo
Ricardo Alexander Clark
Si bien el término baldosero se acuñó luego de la creación de este sitio, el concepto que encierra esa palabra existe desde tiempos inmemoriales. Baldoseros, por suerte o desgracia, hubo siempre. Basta con repasar un poco la historia para encontrarnos, por ejemplo, con Ricardo Alexander Clark, un guatemalteco que en los años 60 hizo sapo en Huracán.
Todo se originó en enero de 1966, cuando El Globo visitó Guatemala para jugar algunos amistosos ante equipos locales. Uno de ellos, frente a Municipal, sirvió para que los caminos de Clark y Huracán se cruzaran. El moreno delantero inquietó a la defensa quemera y, pese a que no hizo ningún gol, los dirigentes argentinos enseguida anotaron su nombre para llevarlo a Parque Patricios. Sin dudas, una mala decisión.
Unos días más tarde, el atacante guatemalteco llegó a la Argentina, junto a su compatriota Rodolfo Nixon García, arquero de Municipal. El 1 no pasó la evaluación y debió volverse a su país, pero lo de Clark era distinto. Jugaba de centrodelantero, se movía bastante bien y tenía buenos antecedentes de goleador, al menos era lo que decían. A Huracán eso le cerraba por todos lados.
Lo cierto es que, en su debut contra Quilmes, el héroe de Guatemala no la pudo meter, pero generó los primeros comentarios de la prensa:
Se considera aceptable el debut del futbolista Guatemalteco Richard Alexander Clark Henry en el equipo de Huracán, ayer frente a Quilmes por el torneo Argentino. El citado futbolista fue contratado con el proposito de hallar un hombre gol, del que carece la delantera de Hurracan. Si bién no logró ningún tanto, Clark demostró en su primera presentacion buen físico, es pujante, salta bien y luce cierta habilidad para desmarcarse, recibir y pasar el esferico, aunque muestra alguna dureza para maniobrar solo con la pelota.
El deportista guatemalteco en declaraciones formuladas despues del partido que su clúb gano por uno a ceró, comentó: «Entré temblando a la gramilla, recién en el segundo tiempo se me fué el susto. A mí aca nadie me conoce, me encuentro en un ambiente distinto. Debido a eso es que pienso que no se puede responder de acuerdo a todo lo que estoy acostumbrado».
Señaló luego que en el futbol Argentino le llamó la atención la marcación. «Acá se encima mucho, no te dejan armar. Además, la facilidad con que lo dejan pagando a uno en el off side. En mi pais no ocurre».
Ya en sus declaraciones, Clark se mostraba algo arrepentido de haber cambiado de país. Y esas ganas de desaparecer las llevó a la cancha, donde apenas pudo marcar 1 gol en 10 presentaciones. ¿Su víctima? El arquero Poletti, de Estudiantes de La Plata, con un remate desde la mitad de cancha. Al menos eso es lo que dice Clark.
A los pocos meses el guatemalteco recibió un llamado de Municipal y optó por regresar al equipo que le había dado fama. En 1968 volvió a probar sus condiciones en el extranjero, cuando firmó con el Toronto Falcons, un equipo canadiense que participaba de la NASL, la liga de los Estados Unidos.
Allí, en el Norte, el ex Huracán pasó a llamarse «Richard Clark», aunque su suerte no cambió. Apenas convirtió 1 tanto en 7 partidos, para un team que también contaba con el argentino Bernard Vargas (?), el uruguayo Peter Cubilla (?) y el húngaro Branco Kubala (?). La franquicia, como no podía ser de otra manera, desapareció ese mismo año.
¿Y qué fue de Richard? Se quedó viviendo en los Estados Unidos.
Deformaciones: La Bolivia del Bambino Veira
Después de haber finalizado en el penúltimo lugar de las Eliminatorias para Francia 1998, los dirigentes de la Federación Boliviana de Fútbol tomaron la decisión de encarar un proyecto a largo plazo que depositara a la Selección en el Mundial de 2002. Para tal fin, necesitaban un director técnico responsable, serio, respetable, formal, sobrio…y eligieron al Bambino Veira (?). Aquí la historia.
La llegada de Héctor Veira a Bolivia se dio a fines de 1998. Ese mismo año se había ido de Boca Juniors, dejando los cimientos de lo que luego sería el exitoso equipo de Carlos Bianchi. Sin embargo, por aquel entonces no se lo valoraba al Bambino. Todavía no era un chiste de sí mismo, pero en los programas humorísticos y hasta en la calle se lo parodiaba hasta el hartazgo, con algunas de sus frases típicas, como «la base está» o «Esto no es un cabaret».
Una selección como la boliviana, sin la presión ni la exigencia diaria de un club, parecía ser un lugar ideal para el entrenador argentino, que enseguida despertó la curiosidad de los medios locales, porque después de cada entrenamiento se quedaba tomando sol en la pileta del hotel. No lo dejaban vivir (?).
El debut del Bamba se produjo en un amistoso con Estados Unidos, ante unas 35 mil personas que colmaron el estadio Ramón Tahuichi Aguilera de Santa Cruz de la Sierra, el lugar escogido por el técnico para hacer de local. Con muchos jugadores jóvenes, el team sudamericano estuvo cerca de caer y apenas si pudo rescatar un 0 a 0 ante los yanquis. Un comienzo pobre.
Todo lo que vino después no fue mucho mejor. Bolivia llegó a la Copa América en Paraguay 1999 con intenciones de ser protagonista. Contaba con jugadores como el arquero José Fernández; los defensores Marco Sandy, Gustavo Quinteros y Óscar Sánchez; los volantes Luis Cristaldo, Fernando Ochoaizpur, Erwin Sánchez y Marco Antonio Etcheverry; más los delanteros Limberg Gutiérrez, Milton Coímbra, Jaime Moreno y Víctor Hugo Antelo. Plantel tenía, pero los resultados no aparecieron.
El equipo verde igualó 0 a 0 con el dueño de casa en el primer partido, pero luego sufrió una derrota con Perú y un empate ¡ante Japón!, que lo terminaría eliminando.
La prensa no tardó en culpar al DT por la escasa preparación y rápidamente se instaló el tema de su sueldo exagerado: 30 mil dólares. Eso terminó de escandalizar a la gente, que a partir de ese momento comenzó a mirar de costado a Veira. El final se acercaba.
La falta de gol de aquel conjunto boliviano también quedó en evidencia en la Copa de las Confederaciones de 1999, a la cual había llegado por haber sido finalista de la Copa América de 1997.
En aquella competencia, llevada a cabo en México, los dirigidos por Veira arrancaron bastante bien, igualando 2 a 2 ante Egipto, pero después empataron 0 a 0 con Arabia Saudita y perdieron 1 a 0 con El Tri. Otra vuelta a casa antes de tiempo, otra frustración. La historia de Bolivia, bah (?).
En enero de 2000, Veira llevaba 14 meses en el cargo y su situación ya era bastante incómoda. Un día le aplicaron una multa de 85 mil dólares por trabajar sin el carnet laboral para los extranjeros, entonces entendió que ya era momento de enderezar la nave y partir.
Entre la selección mayor y la Sub 23, Héctor Rodolfo Veira dejó el saldo de 23 partidos dirigidos y apenas 2 victorias. ¡Una beshheeeeza, nene!
Publicado en simultáneo con www.unmundialparaenunabaldosa.com











