En junio de 1987 Rosario Central viajó a Los Angeles para participar de la Copa de Oro, un torneo amistoso del que también formaron parte el Guadalajara y América de México; Dundee United de Escocia, Roma de Italia y Vasco da Gama de Brasil.
El por entonces campeón argentino jugó ante las Chivas en el primer partido de su grupo y lo venció 1 a 0 con gol de Omar Palma (no Oscar, como dice el relator). Unos días después, el Canalla se impuso ante los escoceses por 3 a 1, con goles de Argota, el Negro Palma y Candella, obteniendo el pase a las semifinales, donde enfrentaría a los italianos.
La foto parece de 1944 pero es de 2001, época en la que dos clubes marplatenses, Mitre y Peñarol, unieron sus fuerzas para participar de la liga local.
Bajo la denominación de Alianza Mitre Peñarol y con la camiseta de Rosario Central (modelo Penalty de 1993/94) que se conseguía en las tiendas de la ciudad a muy bajo costo, la extraña fusión salió a la cancha quizás con la intención de confundir al rival (?). Cuatro equipos que no terminaban siendo ni uno solo.
Hoy, en nuestra clásica sección tipos que no tenemos ni las más puta idea de cómo jugaban pero los homenajeamos de tanto haberlos visto en las figuritas (?), llega el turno del Hugo Pérez que no era Perico. O sea, el ahorrista traidor no, el otro, el crack de Estados Unidos.
La gran mayoría conoció su melena enrulada en el álbum del Mundial ’90, con el chaboncito usando la casaca blanca de USA que tenía un escudo que parecía del FBI. Pero, antes de eso, había tenido una vida. Nacido el 8 de noviembre de 1963 en El Salvador, emigró al gran país del norte a la tierna edad de 11 años.
Inquieto como él solo (?), practicó varios deportes hasta que supo que lo suyo era el fútbol. A los 17 firmó su primer contrato profesional y ya para 1982 se ilusionó con viajar al Mundial de España para representar a su tierra natal, pero no le dieron cabida. Indignado, se nacionalizó gringo y durante los 80’s jugó para Los Angeles Aztecs, Tampa Bay Rowdies y Los Angeles Heat. Eso sólo en cancha de 11, porque también tuvo un paso por el fútbol de salón, con el San Diego Sockers (diferentes pasos entre 1983 y 1990). En esa especialidad ganó el torneo de la MISL en 1988 y fue elegido el jugador más valioso, ganándose el interés del Ajax de Johan Cruyff. Sin embargo, el equipo yanqui no quiso liberarlo y Perico se tuvo que quedar.
En 1990 también estuvo cerca de pasar al Parma tano, pero la transferencia quedó en la nada. Para entonces ya era conocido por haber vestido la camiseta de la selección estadounidente en los Juegos Olímpicos de 1984 y en las Eliminatorias del Mundial de Italia. Paradójicamente, en esa Copa del Mundo lo descubrimos pero no la llegó a disputar. Un par de meses antes de la competencia, Huguito se fracturó jugando para el Estrella Roja de Saint-Ouen, en el fútbol francés. Una nueva frustración.
Masticó bronca durante un tiempo en el Örgryte IS de Suecia y el Al-Ittihad Al-Ittihad de Arabia Saudita e incluso siguió actuando como jugador libre para su Selección. Así llegó al Mundial que lo tendría como integrante del equipo local, en 1994. Y ahí sí pudo sacarse el gusto de estar en la máxima cita internacional, con 66 minutos en la derrota 1 a 0 ante Brasil, en octavos de final. Poco, pero al menos le ganó el duelo al Hugo Pérez argento, que ni siquiera entró.
Luego del mundial se quedó en Estados Unidos para bailar en Los Angeles Salsa (1994) y dos años más tarde terminó retirándose en su país de orígen, vistiendo los colores del FAS. En los últimos tiempos se ha dedicado a dirigir y fue incluído en el Salón de la Fama del Soccer, pegadito a Eric Wynalda y Marcelo Balboa.
Con este videíto, gol al Milan incluído, #ElRepresentanteDeMaxiLópez lo vendía a un equipo de Marte, mínimo.
Marcador central que salió a la luz en Primera División con aquel piberío que se puso la camiseta de River Plate en 1983. Su carrera no tuvo el mismo brillo que la de Gorosito, Dalla Líbera y De Vicente, está claro; pero al menos integra este sitio, poniéndose a la altura de próceres como Fabio Nigro, Mauricio Trillo y Sandro Andreani.
Su participación, no está mal aclarar, fue insignificante comparada con la de muchos baldoseros de su camada. Apenas si jugó 2 encuentros, ante Unión y Platense, en aquel difícil momento del Millonario. Para colmo, en el match ante el Calamar chocó accidentalmente con Daniel Vélez, causándole a su compañero un grave problema renal.
Robertito no volvió a aparecer en los primeros planos y, lo que es peor, en el Museo de River hoy se lo recuerda como Ricardo Diéguez. Ah, ¿de qué jugaba? De marcador central. Hasta en eso le pifió, si tenía apellido para calzarse la 10 y esperar a que la coincidencia se convirtiese en milagro.
Una rara combinación de experiencia, juventud baldosera y el balón de oro del Mundial, pero 10 años antes (?). El Apertura 2000 fue un mal torneo para Independiente, que apenas pudo ganar 6 partidos y perdió 8, terminando 14º en la tabla de posiciones.
En la foto, arriba, vemos a Zelaye, Juan Carlos Ramírez, Satanás Páez, Fram Pacheco, Ariel Montenegro, Passet y Jorge Martínez. Abajo: Leandro Ávila, Panchito Guerrero, Forlán y Gastón Galván. Jugaron en ese campeonato, además, Ariel Rocha, Damián Albil, Gabriel Milito, Mariano Pernía, Carlos Estigarribia, Sebastián Rozental, Domizzi, Vitali, Cambiasso, Garnero, Eluchans, Pekarnik, León Bustos, Livio Prieto, Cristian Zárate, Mario Osito Nuñez, Sebastián Rambert y Matías Vuoso.
Cuesta recordar a la selección argentina con pantalones de otro color que no fuese el negro durante la era Le Coq Sportif. El que el short del conjunto titular se usaba incluso con la camiseta suplente. Sin embargo, la imagen correspondiente al empate 1 a 1 ante México, en noviembre de 1985, nos muestra como el equipo de Bilardo jugó en Puebla con un short blanco con vivos azules a los costados, acompañado por unas medias rayadas que habitualmente se utilizaban en los entrenamientos. Una rareza, al margen de las piernas de Bochini (?).
Con plata dulce en el bolsillo tras las ventas de Sergio Agüero y Oscar Ustari, Independiente salió decidido a romper el mercado a fines de 2007. Fue así como fue en búsqueda de una estrella como Humberto Suazo, que por aquel entonces no andaba tan bien en el Monterrey de México.
Luego de varios días de negociación, en los que incluso los dirigentes mexicanos reconocieron que la costosa operación ya estaba abrochada, el delantero chileno terminó quedándose en los Rayados, al no haber acuerdo entre los clubes. ¿El Rojo? Contrató a Pablo Vitti. Casi lo mismo (?).
Si miramos la foto así bien rápido podemos pensar tranquilamente de que se trata de un partido entre Venezuela y Venezuela, lo que representaría una aberración tremenda para el fútbol (?). Pero si agudizamos la vista, al punto de ponernos chinos, nos daremos cuenta de que uno de los venezolanos no es venezolano. No, es coreano. Y del Norte, para más datos.
Esta extraña combinación se dio en marzo de 2010, cuando le selección asiática realizó una gira por Latinoamérica que tuvo varios inconvenientes, entre ellos uno importante: la pérdida de la indumentaria de juego provista por la marca china Erke. Ante esa dificultad, Corea Del Norte tuvo que recurrir a la utilería de su rival, que gentilmente le prestó camiseta, pantalón y medias alternativas, todo de la marca adidas.
La gente presente en el estadio, que tuvo que bancarse 2 horas de demora para el inicio del encuentro, pensó en romper las entradas (?) que había adquirido en LavaTickets cuando vio que salían al césped la Vionotinto A y la Vinotinto B. Pero había algo que distinguía a los equipos, claro. ¿Qué hicieron los coreanos? Taparon el escudo con cinta, bien a lo sudamericano. Esas son soluciones.
El partido terminó igualado 1 a 1 y días más tarde los coreanos estrenaron un uniforme de marca mexicana, pero esa será historia de otro post.