Fuera de stock: Súper Equipo Budweiser de El Gráfico

Opacado por la aparición del diario deportivo Olé y perdiendo lectores de a montones semana tras semana, la revista El Gráfico intentó recuperar terreno de mil formas en la segunda mitad de la década del ’90: cambió el formato, sacó fascículos coleccionables, publicó suplementos polideportivos, echó a los que escribían bien (?) y hasta lanzó un diario. Entre tantos manotazos de ahogado, también tuvo tiempo para estrenar un juego que prometía competir mano a mano con El Gran DT, que ya se había instalado en el pueblo futbolero de nuestro país.

En febrero de 1997 apareció Súper Equipo Budweiser en las páginas de la revista deportiva. El juego tenía similitud con el de Clarín, pero aseguraba tener la fórmula original creada en Inglaterra. A diferencia de El Gran DT, el nuevo chiche de El Gráfico ofrecía una particularidad cautivante (?): inscribirse en cualquier momento del campeonato, sin plazos para entregar los cupones. ¿Cupones? Sí, claro, Internet todavía no era masiva y la inscripción se podía llevar a cabo a través del correo o por medio del número telefónico 0-600-1-8004. Si quieren, prueben llamando ahora a ver qué onda (?). Ojo, en aquel momento estaba $0,45 más IVA el minuto.

Después la mecánica era más o menos la misma. Elegir 11 titulares y un suplente para cada puesto y esperar a que terminase la fecha para calcular los puntos, que se otorgaban de acuerdo a las siguientes reglas que aquí transcribimos:

GOL: 3 puntos (al jugador que convirtió).

ASISTENCIA: 2 puntos (al que hace un pase gol, o le cometen un foul penal, o provoca un hand penal (?) o un gol en contra).

45 MINUTOS JUGADOS: 1 punto (sólo al arquero y a los defensores laterales y centrales).

GOL RECIBIDO: -1 punto (sólo al arquero y los defensores laterales y centrales)

 

Para saber si uno había ganado o al menos si había entrado en la lista de los primeros 100, había que comprar la revista, lógico. Y en aquella época 5 mangos eran mucha guita. Pese a la 4×4 como premio para el ganador del torneo, el juego no tuvo la aceptación deseada, mucho menos para los que elegían a Wilmer Cabrera y les clavaba un -5 (?).

Para el Clausura 1997 la publicación de la Editorial Atlántida se la jugó (?) y además de poner promotoras anunció un cambio importantísimo. Extender a 100 la lista de ganadores de la fecha. ¡Buenísmo! ¿Y el premio para ellos? Una bolsita con números viejos de la revista, porque lo importante era el resarcimiento moral (?). También había un viaje al Mundial de Francia ’98, pero a esa altura nadie esperaba demasiado del juego. Ni siquiera los editores, que por entonces ya omitían lo del Súper Equipo Budweiser en la tapa.

Al año siguiente la revista optó por dar de baja su entretenimiento estrella, sacar videos en VHS relacionados a la Copa del Mundo y reducir el precio del ejemplar a $3,90. Aquello que en algún momento había prometido superar, o al menos igualar, a El Gran DT, terminó desapareciendo en poco menos de un año. Un éxito, ¿no?

Caniggia a Independiente 1997

Parado como tantas otras veces y sin preocupación alguna gracias a su buena posición económica y a su privilegiado estado físico, Claudio Caniggia arrancó el verano de 1997 viendo si pintaba jugar al fútbol o si era más conveniente extender sus ya de por sí largas vacaciones. Así fue como en los medios se mencionó su posible regreso a Boca Juniors e incluso la revista El Gráfico convirtió en tapa una pequeña posibilidad de que el Pájaro pudiera aterrizar en Avellaneda para actuar en Independiente.

Lo curioso del caso, además, es que el Photoshop que hicieron para ponerle la camiseta Rojo era más prolijo que el que realizaron para colocarle la de Boca. Si observamos bien, la casaca tiene los detalles de Nike del modelo que usaban por entonces….¡pero con el cuello de Olan! Ah, el Cani siguió disfrutando de la vida, nunca jugó en Independiente y recién volvió al Xeneize para el Apertura de ese año.

San Lorenzo 1 – Lazio 1

Con su estadio nuevito y casi vacío, San Lorenzo de Almagro recibió en 1994 a la Lazio de Italia,  para disputar la prestigiosa (?) Copa Cabildo, en conmemoración al 25 de mayo de 1810.

El Bambino Veira aprovechó aquella oportunidad para darle minutos de juego a algunos pocos futbolistas que durante el Clausura no venían actuando. El resto, viejos conocidos. Ese 24 de mayo el Cuervo formó con Passet; Escudero, Arévalo, Simionato y Manusovich; Monserrat, Cardinal, Fernando Batista y Roberto García (Gabriel Rodríguez); Biaggio y Castellón (Maydana). En el banco quedaron Dubra, Tuzzio y Néstor Lorenzo.

El conjunto italiano dirigido por Gianfranco Oddi, por su parte, alineó a Orsi (Torchia); Bonomi, Boli, Cravero (Gorino) y Favalli; Di Matteo (Saurini), Bacci, Sclosa y Negro; Boksic (Di Mauro) y Scoria. Se quedaron sin entrar Calegari e Ingalini.

A los 27 del primer tiempo, el arquero tano se ganó que lo protegieran en el entretiempo (?) con una pésima salida que Monserrat transformó en gol. Parecía que el triunfo quedaba en Argentina, pero a 2 minutos del final el marfileño-francés Basile Boli puso el empate. Y al Ciclón le quedó claro quien mandaba su nuevo barrio (?).

(Gracias La revista del Ciclón)

Quilmes con la camiseta de Boca 1955

Puede que Quilmes haciendo de local en la Bombonera no sea un hecho demasiado curioso. Es más, hasta puede pasar de largo el dato que el árbitro del encuentro ante Argentino de Quilmes haya sido el inglés Joseph Thurman. Lo que no podemos asimilar, a pesar del paso de los años, es que el Cervecero haya usado ¡la camiseta de Boca!.

Ese singular hecho se produjo el 16 de junio de 1955, en el duelo quilmeño que terminó igualado 1 a 1, por la fecha 12 de la Primera B. El QAC tuvo que pedirle prestada de apuro la cancha al Xeneize y en agradecimiento se puso la casaca azul y oro. Más de medio siglo después sus hinchas cantan «Ni gallina ni bostero, voy a morir cervecero» (?).

(Gracias a Martín y FDM. Créditos a QAC Fotos Retro)

Fondato Matías

Matías Emanuel Fondato

A pesar de haber llegado a Primera División y haber recorrido el mundo gracias a su condición de futbolista, mirar los partidos desde las tribunas parece ser la especialidad de Matías Fondato, un marcador central al que siempre le costó entrar en equipo titular y muchas veces, incluso, se le hizo difícil ingresar al banco de suplentes.

Asomó primero en una Selección sub 17 de Tocalli que, allá por 1999, tenía valores como Germán Lux, Spinelli, Coloccini, March, Perzán, el eterno juvenil Nico Medina, Gabriel Marra, Oscar Ahumada, Emanuel Centurión, Ponzio, Cristian Morales, Rovira y Calandria, entre otros. Fondato se desempeñaba como primer o segundo marcador central y pintaba como referente.

Ya para 2002 lo citaron para la pretemporada con su club, Newell’s y un año más tarde, con el Bambino Veira, tuvo su debut, con todo lo que eso implica. En 2004, con el arribo del Tolo Gallego, su situación fue fluctuando. Pasó de ser considerado titular como volante central a no ser tenido en cuenta en el semestre siguiente, cuando llegaron varios refuerzos para conseguir el Apertura. Con sólo 5 partidos con la camiseta de La Lepra y un campeonato local como ñoqui (?), Fondato se preparó para conquistar otras tierras. Y a su modo lo logró.

Recién en 2007 emergió en Guaraní de Paraguay y al año siguiente pasó al Ionikos de Grecia, un predecible destino para los jugadores que nunca sabemos dónde corno están. En ese mismo 2008 sorprendió yéndose al Antwerp de la 2º división belga. Ya estaba hasta las manos.

En febrero de 2009 regresó al país y se incorporó a Instituto de Córdoba para reemplazar al lesionado Pablo Frontini. Ni bien llegó vio que jugaba Tomás Charles y dijo pan comido (?), pero las cosas no fueron sencillas. Primero debió esperar bastante para firmar su contrato y luego una lesión en una de sus rodillas lo alejó de las canchas.

La mala racha continuó en Colombia con la casaca del América de Cali (2010), donde lo terminaron limpiando junto a Julio Marchant y Sergio Galván Rey. Desde que arrancó el 2011 estamos tratando de encontrarlo. Frustrados por la tarea, nos entretenemos viendo los videos de sus mejores jugadas en Youtube.

Mi hermano (t)Rolo

La nota de la revista Gente rescatada por el blog Esférico Balón muestra a un joven Antonio Mohamed, que allá por comienzos de los 90’s decía: «Yo soy así, medio especial para muchos, pero la verdad es que me entreno como un verdadero profesional, trabajo como loco en el gimnasio. Sí, claro que me gusta tomar sol, salir con chicas y bailar de vez en cuando. Pero ojo, tengo en claro que antes que nada está el fútbol. Me gustaría jugar en Europa pero antes salir campeón con Huracán y con la Selección en 1994«.

Sueños truncos al margen (?), el Turco aprovechó aquella ocasión para presentar a su hermano Rolo, que a pesar de sus tiernos 6 añitos ya le copiaba el look a su hermano, con vincha blanca y todo. Y estamos casi seguros de que el pibe declaraba «Sí, claro que me gusta tomar nesquik, jugar a la mancha con las nenas y juntar figuritas de vez en cuando. Pero ojo, tengo claro que antes que nada está 1º grado» (?).

Guillermo Barros Schelotto a San Lorenzo 1996

Cansado ya de pelear torneos locales sin poder consagrarse, Guillermo Barros Schelotto buscaba aires nuevos allá por 1996. Y aunque el equipo interesado en sus servicios era ni más ni menos que San Lorenzo de Almagro, el que le había arrebatado el título a Gimnasia un año antes, el Mellizo no tuvo inconvenientes en ponerse la camiseta del Cuervo en una nota televisiva. Después el pase se pinchó y recién en 1997 dejó el Lobo para irse a Boca.

Imhoff Guillermo

Guillermo Sergio Imhoff (el Pelado)

Marcador central y lateral izquierdo con una marcada tendencia a rellenar planteles que habitualmente pelean abajo. Su apellido, históricamente relacionado con el rugby, se metió de a poco en los partidos de fútbol de Primera División pero la escasa suerte le impidió adornalo con gloria.

Llamó la atención tempranamente en Colón de Santa Fe (2003 a 2004), cuando debutó ante Vélez y al minuto hizo el gol de la victoria. Pero tuvo tanta mala leche que el Diario Olé destacó que Carignano le comía a la hermana (?). De más está decir que ese fue su único tanto en la Argentina.

Tras 14 encuentros en el Sabalero, le ofrecieron embarcarse en la locura de Huracán de Tres Arroyos, que ya tenía su destino marcado en aquel Clausura 2005. Disputó 11 encuentros junto a Jeremías Caggiano, Leonel Gancedo, Nilton Pardal, Julio César Rentería, Martín Mandra, Jonatan Vannieuwenhoven, Francisco López Rojas, el Bibi González y los hermanos Dragojevich, entre otros.

Obvio que el equipo perdió la categoría, pero se ve que se quedó con ganas de seguir sufriendo (?) y pasó al recién ascendido Gimnasia de Jujuy (2005/06), donde hizo lo que pero no pudo evitar el 18º puesto en su primer torneo. A esa altura no se pagaba casi nada por otro descenso de Guillermito, pero el Lobo jujeño logró un histórico 4º puesto en el Clausura ’06 y zafó.

De regreso en Colón, apenas pudo jugar 4 encuentros en el Apertura ’06 porque se rompió los ligamentos de la rodilla izquierda en un entrenamiento. Con 24 años, su incipiente carrera se llenó de dudas. Y si bien nunca más pudo regresar a la máxima categoría, al menos pudo continuar.

Agarró un mapamundi y fue señalando con los ojos cerrados: se recuperó en el Wacker Innsbruck de Austria (2007/08), se probó sin suerte en el Red Bull de Estados Unidos, volvió a Tristán Suárez (2008), donde lo terminó limpiando Salvador Pasini; marchó al Jorge Wilstermann de Bolivia (2009), pegó fichaje en el Sion de Suiza (2010) y desde hace unos meses juega en el ¡Bali Devata de Indonesia! Baldosa, sí. Y encima Carignano la está metiendo seguido.