
Luis David Cerutti
Recordado delantero de características similares a las de Claudio Paul Caniggia (rubio, veloz, con escaso poder de gol) que amagó mucho más de lo que concretó. Y viendo la foto, al reconocer a su lado a Abelardo Eliseo Vallejos, es fácil imaginar el porqué: una lesión lo sacó de las canchas cuando estaba pasando su mejor momento. Si bien esta afirmación es correcta, el ex defensor de Racing no tuvo nada que ver. Fue otro baldosero, Gastón Vales, de All Boys, quien supo romperle los ligamentos de una artera patada. Y desde allí, nada fue igual para Cerutti, que nunca terminó de explotar.
Su mejor etapa la tuvo en sus inicios, en Belgrano, donde jugó entre 1996 y 2001. Y lo mejor de lo mejor (?) los mostró en sus primeros años, cuando el Pirata jugaba el Nacional B. Su rendimiento comenzó a decaer luego de la mencionada lesión, producida en 1997. “Si eso no pasaba, tal vez hubiera sido otra mi vida. Me contaron después de esa lesión que estaba casi lista una transferencia a España”, contó el delantero años después, en el sitio Día a Día. Y agregó, como para que no queden dudas: “Seguro que en lo futbolístico esa lesión me marcó”.
También tuvo palabras con respecto a su agresor: “Vales nunca me llamó, ni para preguntarme si estaba bien. No es que yo quería que me pidiera perdón, aunque fue una falta durísima y quizá de mala leche. En esa época jugaba Palito Manrique en Belgrano y conocía a Vales. Le habló y le dijo que me llamara, pero nunca me llamó. Es más, una vez sonó como refuerzo de Belgrano. Me acuerdo que vino el Loco Tito (el jefe de la barra de Belgrano) y me preguntó: “¿Qué querés que hagamos con Vales?”. Así de calientes estaban todos con él. Obvio que no arregló con Belgrano y que no pasó nada y que lo de Tito fue una broma, pero las cosas fueron así”.
Con Belgrano consiguió el ascenso en 1998, pero para jugar en la máxima categoría tuvo que esperar hasta el 26 de febrero de 2000, cuando debutó en una derrota frente a Vélez, reemplazando a Cristian Carnero a los 9’ del segundo tiempo. Esa temporada disputó dos encuentros más (en todos los casos, ingresando desde el banco de suplentes), dejando el club a mediados de 2001 con estos números: 51 partidos oficiales (sólo 3 en la A), 7 goles. Todo en 5 años. O sea, un promedio de poco más de 10 partidos y un gol por año. Si esa fue su mejor etapa, imaginen el resto…
Con el cartelito de “promesa eterna” colgado, volvió a la categoría que lo había visto brillar fugazmente, el Nacional B. Juventud Antoniana (entre 2002 y 2004) y Chacarita (2004/05) lo cobijaron. Luego de su paso por el Funebrero, se le presentó la oportunidad de volver a Belgrano. No se dio. Así lo explicó: “Me hice la revisación médica y el doctor Rodolfo Visconti quedó en llamarme y nunca me llamó. Estaba descansando y vino mi señora llorando para decirme que la radio estaba diciendo que Belgrano no me contrataba porque no había aprobado la revisación. Imaginate, me puse loco. ¡Si estaba sano!”. Otro cartelito para Cerutti: “jugador roto”.
Más allá del malentendido (?) con la gente del Barrio Alberdi, el blondo delantero regresó a Córdoba, para jugar el Argentino A con General Paz Juniors (2005). A continuación, tuvo su primera experiencia internacional en Ecuador, cuando jugó en el Olmedo (2006). Regresó al país para ponerse en un puñado de partidos la camiseta de Sarmiento (2006) y luego marchó a Bolivia, donde defendió los colores de Universitario de Sucre (2007), San José de Oruro (2008) y The Strongest (2009), donde se retiró luego de un paso previo por 9 de Julio de Morteros, su ciudad natal.
Una vez que colgó los botines, intentó ganarse la vida como representante de jugadores pero no tuvo demasiado éxito. Posteriormente, regresó a las canchas, para formar parte del cuerpo técnico de Julio Cesar Toresani, acompañándolo en clubes como Deportivo Madryn, Textil Mandiyú y Alumni de Villa María. No debe faltar mucho para que se largue a dirigir solo. Y seguramente hará una buena carrera. Salvo que se le cruce Vales.