Frágola Gabriel

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Gabriel Pablo Frágola

Jugando al papi fútbol en torneos amateurs y dando notas a algún canal de cable zonal. Así transcurrió la mayor parte de la vida futbolística de este mediocampista que sólo registró unos minutos en la elite del fútbol argentino. Fue con la camiseta de Platense, en un partido histórico para el Calamar: victoria 2 a 1 frente a Rosario Central, el 15 de mayo de 1994. ¿Por qué lo de “partido histórico”? ¿Se salvaba del descenso? No, porque con ese triunfo se transformaba en el único líder del Torneo Clausura, luego de 48 años. Más que un hecho histórico, un hecho raro.

Esa tarde, por la 9° fecha de aquel campeonato, en Vicente López, el local formó con: José Miguel; Saraiba, Mayo, Loyola, Broggi; Villoldo, Amodeo, Maisterra, Bustos; Espina y Spontón. Ingresaron Marchi y Frágola, y en el banco quedaron Parada, Hanuch y Diego Díaz, al lado de Ricardo Rezza, el entrenador. Luego, Platense entraría en una racha más acorde a lo que su historia dicta (?) y de los siguientes 10 partidos sólo ganaría un par.

Mientras tanto, Frágola no sumó más minutos en el equipo y se iría a Excursionistas (1996/97), que militaba en la Primera C. Pronto dejaría el fútbol en cancha grande, y pasaría a despuntar el vicio entre oficinistas, estudiantes y monotributistas (?) a los que podría contarles que una vez Platense estuvo arriba de todos. Y él, lo vivió desde adentro.

Racing 1 – Milan 0 (1970)

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La imagen corresponde a uno de los partidos jugados por Racing Club, en una mini gira realizada por Estados Unidos. El rival más importante al que se enfrentó la Academia fue el Milan, vigente campeón Intercontinental.

Primero, hubo una igualdad sin goles y, unos días después, se jugó la revancha. Fue el 19 de Junio de 1970 en Rochester (Nueva York). El equipo argentino se llevó el triunfo y le dio una pequeña alegría a sus hinchas, que ya llevaban tres eternos (?) años sin ganar un título.

Olimpo Topper copia de Adidas (1989)

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Hermoso. Así, sin vueltas ni discusiones, podría definirse en una sola palabra el modelo de Adidas que popularizó la Selección de Alemania en 1990. Aunque el template (?) de esta camiseta ya había sido vista antes en nuestro país, usada por Boca Juniors. Y también había tenido su imitación, de la mano de Topper, en Olimpo de Bahía Blanca.

El conjunto del sur de la provincia de Buenos Aires, que por esos años jugaba el Torneo del Interior y se destacaba más en básquet que en fútbol, presentó esta particular prenda alternativa, claramente inspirada en la marca europea. La única diferencia estaba en la cantidad de tiras: en lugar de tres, eran dos: afanarse el logo, lo único que les faltó.

Bermejo Martín

Martín Sebastián Bermejo

Hay que ver más allá de la imagen. Porque la foto en sí, no dice nada: vistiendo una camiseta Adidas, se puede apreciar a un joven futbolista. Para buscar algún dato adicional, es necesario analizar la escasa información que se tiene. Vamos por partes.

“Vistiendo una camiseta Adidas”: primera mentira. La camiseta es Taiyo. A principios de los 90’s, la marca realizó un modelo muy similar al que usaban varios equipos vestidos por la empresa alemana. Conociendo el uniforme, más el detalle no menor de los colores blanco y marrón, es fácil distinguir el equipo: Platense. Y ahí se empieza a aclarar un poco más el panorama.

“Se puede apreciar a un joven”: hagamos un freno ahí. El joven es bien joven (?). Seguramente, todavía no había debutado. Ni adentro, ni afuera de las canchas. Entonces, adelantamos unos años y llegamos a 1996. Más precisamente al 19 de agosto. Última fecha del Torneo Clausura. El Calamar recibe a Ferro, en un típico partido de los lunes. Y ahí está Bermejo, haciendo su presentación como lateral derecho, en una línea de cuatro que completaban Christian Díaz, Erbín y Montefiore. Platense perdió 1 a 0, pero eso no importaba: todavía quedaba la última palabra.

“Futbolista”: y acá es donde se cae el castillo de naipes. Porque Bermejo no jugó nunca más después de ese agridulce debut. ¿Cómo terminar esto? Empezando de nuevo: ver más allá, ampliar los límites. De nuestra imaginación. O de la única fuente de información con la que contamos: la fotografía.

Ahora, sí. Ahí está el futbolista. Había que ver más allá de la imagen, nomás.

Busico (1948)

Apenas cinco años después de sufrir la lesión de su arquero en un partido frente a Boca, Chacarita correría la misma (mala) suerte, contra el mismo rival, pero con un final distinto. En 1943 había sufrido una dura caída por 10 a 1. En 1948, a pesar de contar con un portero improvisado, se impuso por 5 a 1.

Uno de los héroes de esa jornada fue el puntero Marcos Busico, quien había convertido el primer gol del partido y luego reemplazo al lastimado Segundo Díaz, cuando el Funebrero ganaba 2 a 1. Para colmo, Boca tuvo un penal, pero el remate de Boyé dio en un poste. Y, con los ánimos elevados, Chacarita convirtió tres goles más, para llevarse una histórica victoria.

En la imagen, Busico, custodiado por el zaguero García, contiene un avance de Corcuera.