Bossio a Gremio (2007)

Brasil nunca se destacó por ser tierra de arqueros seguros y confiables. Así que a nadie debió extrañarle que Gremio buscase a un guardavalla tan irregular como Carlos Bossio para que defendiese su arco.

Recién comenzaba 2007 y el cordobés ya era cuestionado por más de un hincha de Lanús, por eso vio con buenos ojos una transferencia, igual que los directivos. Claro que ellos no lo iban a dejar irse tan fácil: pretendían un resarcimiento económico, ya que el arquero tenía un contrato vigente con el Granate. Sus pares brasileños se negaron a abonar lo que pedían desde Guidi y Arias y, aunque Chiquito ya había arreglado su contrato, el pase se cayó.

Medri Ariel

Ariel Raúl Medri

Hay jugadores que quedan inscriptos para siempre en la historia de un club: los máximos goleadores, los futbolistas con más partidos jugados, los entrenadores que ganaron mayor cantidad de títulos. Pero también está la otra cara, los menos, que igualmente forman parte de la semblanza de una institución. Y así, a la sombra de un Labruna, un Amadeo Carrizo o un Ramón Díaz, se puede colar algún apellido ignoto, pero que comparta un pedacito de grandeza riverplatense. Este es el caso de Medri, récord absoluto por la cantidad de minutos jugados en River Plate: uno y medio.

Aquel 2 de mayo de 1987, última fecha del campeonato, se definía el torneo. Y también que equipo descendería. El Millonario no estaba involucrado en ninguna de las dos disputas, pero sí lo estaba su rival de esa tarde: Platense. El Calamar luchaba, como era habitual, por forzar un desempate para mantener la categoría, y lo lograría gracias a un polémico triunfo. Nuestro héroe (?) ingresó al campo del Monumental en reemplazo de Salaberry, cuando faltaban 90 segundos para la finalización del partido. Ese fue el debut y la despedida de este delantero del equipo que dirigía Héctor Veira.

Comenzaba una nueva temporara, el violeta Bambino dejó su cargo y asumió Carlos Griguol. Medri fue dado a préstamo a Talleres (1987/88), donde jugó poco y nada en un equipo que terminó último y que se salvó del descenso gracias a los promedios. Más adelante acreditó pasos por Villa Dálmine (1990) y Macará de Ecuador (1991).

Nunca volvió a River, pero su nombre ya estaba escrito en la historia. «No sé si hay mucha gente que sabe que jugué un minuto y medio. En mi currículum, en mi mente y en mi corazón lo tengo presente. A mí me sirve, no para andar diciéndolo. Lo valoré mucho. Eso sí, hubiese querido tener la posibilidad de jugar por lo menos diez partidos para demostrar si podía andar, porque siempre a uno le queda la duda», aseguró hace un tiempo. Por lo menos, acá lo tuvimos en cuenta. Felicitaciones (?).

Mac Allister a Independiente (1992)

En conflicto con la dirigencia de Argentinos Juniors, Carlos Javier Mac Allister se fue del club en pleno Torneo Clausura ’92. Todavía quedaban varias fechas por jugar, y el Colo no quiso perder ritmo, por eso decidió que lo mejor era seguir entrenando. Y gracias a su representante, Settimio Aloisio, Independiente le abrió las puertas y lo recibió como uno más del plantel, junto con Diego Cagna, quien atravesaba una situación similar.

Todo parecía encaminado a que ambos se sumaran al equipo de Avellaneda para la siguiente temporada. Y eso sucedió con el mediocampista.  Sin embargo, el caso del defensor fue diferente: Mac Allister arregló su situación con los directivos del Bicho, volvió al cuadro de La Paternal y al poco tiempo pasó a Boca Juniors. Y todo sin pedirle coimas a nadie (?).

Bordón Adolfo

Adolfo Enrique Bordón

Jugadores que vistieron las camisetas de dos equipos históricamente enfrentados los hubo y los habrá siempre. Acá y en cualquier lado. Pero si se trata de recordar futbolistas que únicamente acrediten pasos por esos clubes, la cosa se complica. Y si hay que hacerlo de memoria, sin la ayuda de Google, Wikipedia o aunque sea la Encarta, la tarea es titánica.

Y así resultó el caso de este marcador de punta, con una trayectoria tan breve como extraña. Surgido de las inferiores de Racing, debutó en 1981 como alternativa del Vasco Olarticoechea, Osvaldo Pérez o  Enrique Veloso. En la Academia acumuló 33 partidos oficiales hasta 1983 y se dio el mayor gusto de su carrera: compartir la tapa de El Gráfico con Maradona. De espaldas, medio cortado y mientras Diego se aprestaba a gambetearlo, eso sí.

Con Racing descendido, se consumó la traición (?): llegó a Independiente en 1984 para reforzar un equipo que jugaría los torneos Nacional, Metropolitano y la Copa Libertadores. Bordón sólo lo hizo en las competencias de cabotaje, algo lógico teniendo en cuenta las presencias del Loco Enrique, Rodolfo Zimmermann y Néstor Clausen. Apenas disputó 10 partidos, en su mayoría acompañando a los pibes que le daban descanso a los que disputaban la copa.

Después, la nada misma. En los diarios de la época, no figura. En la red de redes, no hay noticias sobre su paradero. Y en la mente de los hinchas, su apellido se esfumó. Desconocemos si a Bordón le importará algo todo esto. A veces, hay cosas que es mejor olvidarlas.

Oscar Fabbiani a River (1979)

Comenzaba 1979 y River Plate buscaba un goleador. Oscar Fabbiani, un argentino de 28 años que la estaba rompiendo en el Palestino de Chile, fue el hombre elegido. El acuerdo constaba de un pase de 300 mil dólares y la recaudación de dos amistosos, una importante inversión para la época. Las negociaciones estaban tan encaminadas que en la edición de El Gráfico del 30 de enero Popeye posó con la camiseta del Millonario.

Sin embargo, hubo un problema contractual (al parecer, el delantero la caruseó pidiendo un porcentaje) y el pase se cayó. El  tío del Ogro terminó ganando buenos dólares en el fútbol de Estados Unidos y River fue campeón de los torneos Metropolitano y Nacional, sin necesidad de ver hinchas que causaran vergüenza ajena en las tribunas.