Giúdice Claudio

Claudio Luis Giúdice

A fines de los 70’s y principios de los 80’s, River Plate trataba de pagar su mayor deuda pendiente: la obtención de un título internacional. Gracias a estos intentos, mientras los titulares se cansaban de dar vueltas olímpicas a nivel local y al mismo tiempo sólo cosechaban fracasos al cruzar la frontera, muchos juveniles tuvieron la posibilidad de mostrarse con la camiseta del Millonario. Algunos duraron un suspiro, otros consiguieron una carrera decente y sólo unos pocos tuvieron tuvieron una trayectoria larga y fructífera. A Giúdice podemos incluirlo dentro del primer grupo, pero no tan lejos del segundo.

Es que, si bien no es de los apellidos más recordados de esa época, alcanzó a jugar la nada despreciable cifra de 43 partidos con la Banda. Su debut fue con un pibe por la 6º fecha del Metropolitano 1980, en la visita a Avellaneda que terminó en victoria 1 a 0 frente a Racing. Desde entonces se convirtió en una pieza de recambio en la defensa de los equipos de Labruna y Alfredo Di Stéfano, jugando generalmente como segundo marcador central. La mayoría de sus apariciones fueron en campañas falopa como la del Nacional 1982, o en derrotas humillantes como el 1-5 frente a Boca en el Monumental, pero, bueno, son detalles (?).

En silencio, se marchó en 1984 para jugar en Chacarita un total de 12 partidos, al lado de glorias como Argüeso, el Ruso Zielinsky, Luis Abramovich y Fonseca Gómez. Desde entonces, no hubo noticias sobre su actividad hasta que hace unos años agradeció su propio post de Fútbol Con Bigote. Esperamos su regreso a estas páginas para que nos cuente alguna anécdota de aquellos planteles, de su vida fuera de las canchas o algún otro recuerdo que complete este alicaído relato.

Lucas Barrios a Necaxa (2007)

Después de haberla dejado chiquitita en el Cobreloa de Chile, el argentino Lucas Barrios fue por más y allá por el 2007 encaró hacia el norte: lo esperaba México, la meca para los que buscan un fútbol sin presiones y con buen dinero.

Llegó al Necaxa acordando un préstamo por un año y se puso a disposición del cuerpo técnico. Incluso, mientras realizaba la pretemporada, habló con los medios y se despachó de lo lindo: “Estoy contento porque llego a una institución muy seria, importante, Necaxa es un club interesante y habrá que aprovechar de la mejor manera que uno está aquí. Vine por un año, pero ojalá se den bien las cosas y pueda quedarme algunos años más”.

La cuestión es que solo había un acuerdo de palabra con el equipo de Aguascalientes. Poco duró Barrios allí. A los pocos días apareció el Atlas y se lo llevó. Seguramente habrá tenido buenas razone$.

Almeyda a Universidad de Chile (2005)

Época movidita para el Pelado. Al cerrar su etapa en el fútbol italiano, pensó en anunciar su retiro del fútbol. Aunque la vuelta a las canchas argentinas lo tentaba, por eso estuvo a punto de jugar en Independiente. No pudo ser y pensó en retirarse. En eso estaba, cuando llegó una oferta de la Universidad de Chile. Después de analizarlo, decidió arreglar con el club chileno. Eso sí, antes debía realizarse unos chequeos médicos para ver si estaba en condiciones físicas. El resultado no fue el esperado: los médicos le informaron que padecía una lesión crónica en el tendón de su pierna derecha y que debía operarse.

El pase se cayó, y Matías Almeyda otra vez estuvo cerca de colgar los botines, pero apareció Quilmes y lo contrató para jugar la Copa Libertadores. Para que el caso sea aún más absurdo, ambos equipos estaban en el mismo grupo y el mediocampista terminó su etapa en el Cervecero, jugando frente al cuadro trasandino.