
Anthony Higgins. Mediocampista escocés. Jugó entre 1972 y 1987.

Anthony Higgins. Mediocampista escocés. Jugó entre 1972 y 1987.

Josip «Škija» Katalinski. Mediocampista yugoslavo. Jugó entre 1965 y 1978
Época movidita para el Pelado. Al cerrar su etapa en el fútbol italiano, pensó en anunciar su retiro del fútbol. Aunque la vuelta a las canchas argentinas lo tentaba, por eso estuvo a punto de jugar en Independiente. No pudo ser y pensó en retirarse. En eso estaba, cuando llegó una oferta de la Universidad de Chile. Después de analizarlo, decidió arreglar con el club chileno. Eso sí, antes debía realizarse unos chequeos médicos para ver si estaba en condiciones físicas. El resultado no fue el esperado: los médicos le informaron que padecía una lesión crónica en el tendón de su pierna derecha y que debía operarse.
El pase se cayó, y Matías Almeyda otra vez estuvo cerca de colgar los botines, pero apareció Quilmes y lo contrató para jugar la Copa Libertadores. Para que el caso sea aún más absurdo, ambos equipos estaban en el mismo grupo y el mediocampista terminó su etapa en el Cervecero, jugando frente al cuadro trasandino.
Brasil nunca se destacó por ser tierra de arqueros seguros y confiables. Así que a nadie debió extrañarle que Gremio buscase a un guardavalla tan irregular como Carlos Bossio para que defendiese su arco.
Recién comenzaba 2007 y el cordobés ya era cuestionado por más de un hincha de Lanús, por eso vio con buenos ojos una transferencia, igual que los directivos. Claro que ellos no lo iban a dejar irse tan fácil: pretendían un resarcimiento económico, ya que el arquero tenía un contrato vigente con el Granate. Sus pares brasileños se negaron a abonar lo que pedían desde Guidi y Arias y, aunque Chiquito ya había arreglado su contrato, el pase se cayó.
Ariel Raúl Medri
Hay jugadores que quedan inscriptos para siempre en la historia de un club: los máximos goleadores, los futbolistas con más partidos jugados, los entrenadores que ganaron mayor cantidad de títulos. Pero también está la otra cara, los menos, que igualmente forman parte de la semblanza de una institución. Y así, a la sombra de un Labruna, un Amadeo Carrizo o un Ramón Díaz, se puede colar algún apellido ignoto, pero que comparta un pedacito de grandeza riverplatense. Este es el caso de Medri, récord absoluto por la cantidad de minutos jugados en River Plate: uno y medio.
Aquel 2 de mayo de 1987, última fecha del campeonato, se definía el torneo. Y también que equipo descendería. El Millonario no estaba involucrado en ninguna de las dos disputas, pero sí lo estaba su rival de esa tarde: Platense. El Calamar luchaba, como era habitual, por forzar un desempate para mantener la categoría, y lo lograría gracias a un polémico triunfo. Nuestro héroe (?) ingresó al campo del Monumental en reemplazo de Salaberry, cuando faltaban 90 segundos para la finalización del partido. Ese fue el debut y la despedida de este delantero del equipo que dirigía Héctor Veira.
Comenzaba una nueva temporara, el violeta Bambino dejó su cargo y asumió Carlos Griguol. Medri fue dado a préstamo a Talleres (1987/88), donde jugó poco y nada en un equipo que terminó último y que se salvó del descenso gracias a los promedios. Más adelante acreditó pasos por Villa Dálmine (1990) y Macará de Ecuador (1991).
Nunca volvió a River, pero su nombre ya estaba escrito en la historia. «No sé si hay mucha gente que sabe que jugué un minuto y medio. En mi currículum, en mi mente y en mi corazón lo tengo presente. A mí me sirve, no para andar diciéndolo. Lo valoré mucho. Eso sí, hubiese querido tener la posibilidad de jugar por lo menos diez partidos para demostrar si podía andar, porque siempre a uno le queda la duda», aseguró hace un tiempo. Por lo menos, acá lo tuvimos en cuenta. Felicitaciones (?).
En conflicto con la dirigencia de Argentinos Juniors, Carlos Javier Mac Allister se fue del club en pleno Torneo Clausura ’92. Todavía quedaban varias fechas por jugar, y el Colo no quiso perder ritmo, por eso decidió que lo mejor era seguir entrenando. Y gracias a su representante, Settimio Aloisio, Independiente le abrió las puertas y lo recibió como uno más del plantel, junto con Diego Cagna, quien atravesaba una situación similar.
Todo parecía encaminado a que ambos se sumaran al equipo de Avellaneda para la siguiente temporada. Y eso sucedió con el mediocampista. Sin embargo, el caso del defensor fue diferente: Mac Allister arregló su situación con los directivos del Bicho, volvió al cuadro de La Paternal y al poco tiempo pasó a Boca Juniors. Y todo sin pedirle coimas a nadie (?).