En São José do Rio Preto, por la fecha 25 del Brasileirão 2001, Palmeiras y Vasco Da Gama protagonizaron un partido bastante entretenido. Casi sin chances matemáticas de avanzar a los cuartos de final, los dos salieron decididos a buscar el triunfo para mantener la ilusión. Fue el Verdão, que venía de seis derrotas consecutivas, el que pegó primero a través del paraguayo Francisco Arce. En el segundo tiempo, Romário puso el empate y, enseguida, Ely Thadeu lo dio vuelta para Vasco.
Faltaban poco menos de diez minutos para el final cuando el eterno arquero de Palmeiras, Marcos, salió a cualquier lado y lo bajó a Dedé fuera del área. Roja directa. El mediocampista Rodrigo Taddei, que había entrado un rato antes, se puso el buzo y tuvo buenos reflejos para despejar el tiro libre de Romário.
El duelo se repetiría sobre la hora, cuando tras una falta tonta de Magrão sobre Ely Thadeu, el Chapulín remató desde los doce pasos y, pese al esfuerzo del goleiro improvisado -que adivinó el palo-, esta vez no falló. Fue victoria por 3 a 1 para el cruzmaltino.
El 1 de noviembre de 2014, el hasta entonces ignoto Independiente del Valle enfrentó al Barcelona de Guayaquil en el Estadio Municipal General Rumiñahui por la fecha 13 de la segunda etapa del campeonato ecuatoriano de Primera División. Ambos equipos llegaban en lo más alto de la tabla. El cuadro canario tenía la posibilidad de escaparse en soledad, mientras que para los rayados del Valle era la chance de alcanzar la punta, cuando quedaba poco menos de la mitad del torneo.
No era un partido más. Era una final adelantada. Y así se vivió. Barcelona se puso en ventaja antes del cuarto de hora gracias al tanto de Aarón Peñafiel, pero no supo aguantarlo y a los 35’ Daniel Angulo lo empató para Independiente.
Iban apenas 42 minutos del primer tiempo cuando el arquero titular de Barcelona, Máximo Banguera, recibió la segunda amarilla de parte del referí Vinicio Espinel por hacer tiempo. La situación, que ya venía muy tensa, se descontroló cuando Damián Lanza, el suplente, que estaba haciendo los movimientos precompetitivos, también vio la roja por supuestos agravios a la terna arbitral.
Después de 15 minutos de suspensión, la responsabilidad de pararse bajo los tres palos y aguantar lo que viniera recayó sobre el delantero Ismael Blanco que, aunque no pudo hacer demasiado en el segundo gol de Daniel Angulo, anduvo bastante bien.
¿Faltaba más? Sí. A quince del final, el argentino intercambió roles con Alex Bolaños y el moreno ex Olimpo tomó la posta. Decidido a empatarlo, Blanco encabezó un contrataque sobre la hora que terminó en un penal a favor de Barcelona, que el Pony Oyola se encargaría de depositar en las manos de Librado Azcona.
Barcelona perdió momentáneamente la punta ante Independiente, aunque pudo recuperarla algunas fechas después. Sin embargo, fue derrotado en la gran final por el ganador de la primera etapa del campeonato, Emelec.
¿Fin de la historia? Ni ahí. ¿Hay algo más baldosero? Claro que sí. Una tradición centenaria en Ecuador es la quema del monigote. ¿Qué carajo es un monigote? Nos preguntamos lo mismo. Se trata de un muñeco gigante, generalmente hecho de cartón y papel, que se incendia a fin de año como una forma de dejar atrás el pasado y proyectar el futuro.
¿Qué tiene que ver esto con el fútbol? En aquel 2014, uno de los monigotes más buscados fue el del Zungui Blanco. No cualquiera, claro, sino uno vestido de arquero, como el que vemos en la imagen de arriba. También estaba la versión jugador de campo (bastante más falopa, por cierto). Al menos un hincha fervoroso de Barcelona de Guayaquil desembolsó la friolera de 300 dólares por aquel coso (?) que se hizo cenizas en cuestión de minutos.