
Nicolás Alejandro Dul del Río
“Nene, ¿vos jugás de ocho?”. El vozarrón, esa mezcla perfecta entre pucho y whisky, lo agarró desprevenido. Corría marzo de 2007 y Alfio Basile comenzaba a delinear la selección del medio local de cara a la Copa América de ese año, pero por diversos motivos (algunas lesiones y otros debieron volver a sus clubes para disputar la Libertadores) se quedó corto de jugadores y tuvo que apelar al grupo de sparrings que también entrenaban en el predio que la AFA posee en Ezeiza.
Justo ahí estaba Nicolás Dul, mediocampista de la categoría ‘88, que al ratito apareció en el equipo titular de Argentina, parado al lado de Juan Sebastián Verón y Agustín Pelletieri.
Pero en River Plate, su club desde las infantiles, no pasaba por su mejor momento. Era suplente en Reserva y con frecuencia lo bajaban a la Cuarta. «Estoy un poco bajoneado porque las cosas no se me están dando como quiero. Sabía que no sería fácil llegar a la Primera. El tema es que siempre fui titular, y quedar un poco relegado a esta altura me angustia», confesaba por aquel entonces.
Algún tiempo atrás, había sido una de las figuritas repetidas de las convocatorias de la Sub 17, aquella que fracasó -terminó 7° entre 10 equipos- en el Sudamericano de Venezuela en 2005 y no llegó al Mundial, era tenido en cuenta para la Sub 20 y hasta había practicado con la Primera del Millonario, donde le auguraban un gran futuro.
Pero en Núñez no tenía espacio y tuvo que salir a buscar oportunidades bien lejos de casa. Las encontró en el Pontevedra español (2008/09) donde, tras una grave lesión, actuó con cierta regularidad, aunque en un nivel que dejó bastante que desear. Según algunos medios europeos, su lentitud en la creación del juego ofensivo fue uno de los factores por los cuales tuvo dificultades para ganarse un puesto entre los titulares. En España disputó 16 partidos, ninguno completo, y cuando se terminó el préstamo lo devolvieron con moño.
De nuevo en la Argentina, rescindió su contrato con River y se fue a un club más acorde a su status baldosero. Sarmiento de Junín (2009/10), en la Primera B Metropolitana, le abrió las puertas de par en par y le dio varias chances de demostrar su categoría en la mejor liga del mundo.
¿Y? Si bien el Verde se quedó al borde del ascenso (perdió la Promoción contra Deportivo Merlo), el rendimiento de Dul en lo personal fue bastante flojo y no permaneció mucho tiempo más en el plantel.
Recién volvimos a tener noticias suyas a mediados de 2012, cuando lo encontramos jugando para no perder el ritmo (con grandes actuaciones, hay que reconocerlo) al fútbol amateur en un equipo bautizado mágicamente como Deportivo Tanganeta.
Fue en ese momento que nos enteramos que en 2011, y de nuevo desde agosto de 2013, hace las delicias de los hinchas del under italiano con los colores del San Basilio Palestrina de la Serie D.
Baldosa de exportación.








