
Cristian Alejandro Ríos (El Chino)
Cuando irrumpió con todo en la Primera de Unión de Santa Fe encandiló a unos cuantos, incluso a los propios dirigentes de Boca Juniors que vieron un negoción a futuro y poco dudaron a la hora de comprarle el 75% del pase en un millón de dólares más el 25% de la ficha del defensor Fernando Ortiz. El buen nivel que había mostrado durante el Apertura 2000 (debutó el 31 de julio, ante Chacarita, 0-0) fue fundamental al momento de tomar la decisión.
Claro que hacerse de un lugar en el plantel xeneize no era una tarea fácil y Ríos fue gentilmente cedido a préstamo al Tatengue hasta el final de la temporada, en la que redondeó 23 partidos y anotó 4 goles.
Si de proezas hablamos, algún día ya de grande podrá contarle a sus nietos que fue campeón con Racing después de 35 años y técnicamente estará diciendo la verdad. Es que hizo un cameo en la temporada 2001/2002 jugando un solo partido en el Clausura 2002 ante Estudiantes de La Plata en el Cilindro, en el que salió reemplazado a los 60 minutos por Diego Milito.
Así se sacó el gusto de ser dirigido por Reinaldo Mostaza Merlo, y de compartir entrenamientos con Gustavo Norfords, Néstor Ruiz y Manuel García, entre muchos otros ñoquis.
Después de ser parte del milagro volvió a su querido Unión (2002/2003) para disputar 16 encuentros y descender al Nacional B jugando con el Sapo Marchant y Jorge Manduca.
La llegada de Luis Amaranto Perea a Boca trajo aparejada la cesión de Ríos al Deportivo Independiente Medellín por seis meses. Llegó con cierta chapa. Sin embargo, en tierras colombianas, siguen esperando que el jugador logre la mejor forma física, además no contaba con el visto bueno del técnico Víctor Luna, lo que terminó de atentar contra cualquier posibilidad de jugar.
A principios de 2004 retornó a Boca Juniors, donde tres años después de ser comprado debutó oficialmente. Jugó los últimos 3 partidos del torneo Clausura mientras los titulares se preparaban para enfrentar al Once Caldas por la final de la Copa Libertadores. Ante Olimpo en Bahía Blanca (2-2) salió reemplazado por Diego Cagna. Siete días mas tarde, contra Colón (0-0) le dejó el lugar a Roberto Colautti y en la despedida ante San Lorenzo (0-1) abandonó el campo para que ingresara el Chipi Barijho. Dificilmente podrá olvidar que compartió equipo con Joel Barbosa, Federico Carballo y el belga Mikael Yourassowsky.
Días más tarde estuvo a prueba en el Torpedo Metallurg de Rusia, pero no convenció y pegó la vuelta. Recaló en Almagro (2004/2005) para acompañar a dos ex Boca, Barbosa y César González. A lo largo de los 30 partidos (con 2 goles) que disputó con la casaca del Tricolor vio desfilar en el banco a la dupla Hrabina – Sánchez, Jorge Solari y el Tata Brown. Claro está, el descenso era inevitable.
En 2005 fichó por un año con San Martín de San Juan y en Julio de 2006, luego de una buena temporada, se unió a Talleres de Córdoba. Antes de terminar el año, Ricardo Gareca le comunicó que se buscara un nuevo club ya que no sería tenido en cuenta para el Torneo Clausura.
Fue así que tomó coraje, armó el bolso y cruzó la Cordillera. Mal no le fue, ya que desde 2007 se mantiene jugando en la competitiva (?) liga chilena, defendiendo los colores del Cobreloa primero, y en la actualidad la divisa del Cobresal, donde ya nadie espera que explote.



