Ruffini Adelquis

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Adelquis Ruffini
Desde el vamos se supo que le iba a costar mucho, muchísimo, llegar a la Primera, y ni hablar de consolidarse. No sólo por el mágico nombre que eligieron sus padres al momento de anotarlo, sino por el puesto que escogió para desempeñarse dentro de la cancha. Es que ser arquero en Boca Juniors llegando desde las divisiones inferiores parece ser, o en realidad a esta altura es, una misión imposible.
Oriundo de Carcarañá, los pagos de Germán Lux, e integrante de la categoria ’83, aquella que supo cobijar al recordado Gustavo Eberto, Pablo Jerez, Sebastian Monesterolo, Víctor Magnago, Miguel Caneo, el Sepo Ginóbili trucho y al primo de La Sole, José María Pastorutti, entre otras luminarias.
Adelquis tuvo su efímero momento de gloria en junio de 1999, cuando atabaja en séptima división y el Suplemento Boca del Diario Olé le hizo una nota destacando su habilidad como poeta. En el verano de 2003, a través de la empresa de marketing deportivo TSM Comunications, Boca lo había tasado en 150.000 dólares.
Su escasa participación en un encuentro de Primera División se remonta a la última fecha del Clausura 2003, cuando enfundado en el buzo número 35 formó parte del plantel del Xeneize que perdió 7 a 2 contra Rosario Central en el Gigante de Arroyito. Aquella tarde, desde el banco de suplentes, al lado de Pablo Álvarez y Mauro Zanotti, fue testigo privilegiado del baile que se comieron los pibes por parte del Canalla.
Semanas después, con un combinado juvenil de Boca, fue campeón del Eurovoetbal, una competición para menores de 21 años que se disputa anualmente en Holanda, y que en aquella oportunidad tuvo como figura a Fernando Gago y como goleador a Juan Matías Fischer. Ese mismo año, también conquistó el Jersey Football Tournament.
A mediados de 2004 no le ofrecieron firmar el primer contrato y lógicamente quedó libre. En mayo de 2005, se sumó a Belgrano de Serodino, equipo que disputa la Liga Regional Totorense de Fútbol. Tras varias buenas actuaciones, el arquero se mudó a la Asociación Deportiva Everton Olimpia (ADEO) de Cañada de Gomez.
Cuando parecía que ya estaba condenado a morir en la intrascendencia de las ligas regionales pegó el pase de su vida. Así fue que a comienzos de este año fichó con Tiro Federal y Deportivo Morteros, conjunto que participa del Torneo Argentino B, donde tiene como compañero a otro baldosero como lo es Ariel Giaccone.
Todavía no sabemos si ataja con las manos en los bolsillos o lo hace sólo para posar en las fotos.

Buz Jeremías

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Jeremías Emmanuel Buz
Mediocampista surgido en las divisiones inferiores de San Lorenzo de Almagro, pero que contó con sus escasos minutos en la Primera división de nuestro país en la vereda de enfrente, defendiendo los colores de Huracán de Parque Patricios.
Tuvo su bautismo de fuego el 24 de noviembre de 2002, cuando en la fecha 18 del torneo Apertura, ingresó faltando cinco minutos ante Gimnasia y Esgrima La Plata en lugar de Ramón Ortiz, y se ganó la tarjeta amarilla. Con el Globo sumergido en el fondo de la tabla y poco después de perder el clásico ante el Ciclón, el Inglés Babington había otorgado licencia a la gran mayoría del plantel y decidió apostar con los pibes de las inferiores en las últimas dos jornadas. Fue así que ante el Lobo platense salieron a la cancha Martín Rios, Juan Zalazar, Darío Pranich, Ramón Pedro Ortiz, Cristian Fernández, Alejandro Alonso, Pablo Monsalvo, Ramón Antonio Ortiz, Diego Cochas, el paraguayo Francisco López Rojas y Emanuel Villa. Luego ingresaron el Lagarto Juan Ramón Fleita y los debutantes Buz y Paolo Goltz, quienes ni siquiera habían jugado en Reserva. Sin ver acción se quedaron el malogrado Sergio Schulmeister y Sebastián Lipo. Aquella tarde, con el arbitraje de Juan Pablo Pompei, los pibes del Quemero aguantaron el cero en su valla y se fueron aplaudidos por los 3200 hinchas que habían llegado hasta el Palacio Tomás Adolfo Ducó.
Una semana más tarde, ante Olimpo de Bahía Blanca (derrota por 2 a 0), la formación fue la misma, pero Buz se quedó esperando los noventa minutos en el banco de relevos.
Ya en la B Nacional alternó entre la Primera y la Reserva, aunque la nota la dio cuando se lo vinculó sentimentalmente con Lissa Vera, integrante del grupo musical (?) Bandana.
En 2004 quedó en libertad de acción y siguió su carrera en otro Huracán, el de Comodoro Rivadavia, en el Argentino B. Allí se dio el gusto de lograr el ascenso a mediados de 2005 al lado del gigante Silverio Penayo y el descenso un año más tarde. Tras dos temporadas en el Sur decidió irse un poco más arriba y tras fracasar en una prueba en Temperley, partió a Atlético Juventud Alianza de San Juan (2006), en lo que sería el paso previo a su experiencia europea.
En 2007, arribó a Hungría, donde anduvo por el Diosgyor, y posteriormente en el poderoso Ferencvárosi Torna Club, más conocido como Ferencvaros. Desde entonces su figura no volvió a aparecer en una cancha de fútbol.