Landro Juan Sebastián

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Juan Sebastián Landro
El plantel de Estudiantes de La Plata de la temporada 1997/1998 probablemente sea lo más parecido a un dream team baldosero. Bajo el mismo cielo convivían Raul Román Garay, Nicolás Tagliani, Cristian La Grottería, Sergio Catán, Martín Mazzuco, Martín Fúriga, Roberto Lanfranchi, Mauro Scaloni, Juan Martín Turchi, Leandro Temporini y Gonzalo Pavone, sin olvidar que en el banco estaba el gran Profe Córdoba.
En esa época, Juan Sebastián Landro era un lateral izquierdo que pedía a gritos una chance en Primera División, aunque opacado por defensores con más cartel. Con el arribo de Patricio Hernández a la dirección técnica, el pibe que apenas unos meses atrás había firmado el primer contrato quedó en libertad de acción, sin siquiera haber disputado un minuto de manera oficial.
No se hizo demasiado problema en cruzar el océano y llegar al por aquel entonces no tan concurrido fútbol suizo. Tampoco tuvo pelos en la lengua a la hora de decir que fue por la guita o que a futuro se veía jugando con la camiseta del Lugano, o algún equipo de Francia, Alemania o España.
En el país de los relojes cucú y los chocolates, el muchacho con nombre de traidor arrancó en el Chiasso (1998/1999) y continuó en el Delemont (1999/2000). Fue allí donde dejó de surcar el lateral para convertirse en un doble enganche con la obligación de repartir bien el balón y raspar.
Ya sin ganas de pegar la vuelta, siguió viajando por Europa hasta llegar a Italia, donde se encargó de meter una carrera descendente. En la península defendió los colores del Avellino (2000/2001), Salernitana (2001/2002), Battipagliese (2002) y Ebolitana (2003), de la Serie D.
En este último equipo fue noticia por última vez en febrero de 2003, cuando en una trifulca digna del conurbano bonaerense o partido de la Primera B Metropolitana, recibió un bonito cinturonazo en la nuca, proveniente de algún tifosi enardecido.
En una de esas, esta circunstancia bochornosa lo haya hecho recapacitar y a los 26 años, colgar los botines de manera definitiva para robarla en otro ámbito menos peligroso. Después de todo, Landro es anagrama de ladrón.

KeyserSoze

Lobo Luis

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Luis Miguel Lobo
El cierre de 2003 encontraba al mismo River Plate en realidades opuestas. Mientras que en la Copa Sudamericana llegaba a las instancias definitivas, el panorama en el torneo Apertura dejaba mucho que desear.
Hundido en el fondo de la tabla, y con los titulares pensando en el certamen internacional, el equipo de Nuñez afrontó las últimas fechas del campeonato local con suplentes y varios juveniles que hacía rato venían pidiendo pista. Así, pudieron pisar el verde césped personajes de la talla de Cristian Nasuti, Franco Miranda, Darío Conca, Rubens Sambueza, Pablo Frontini, René Lima, Federico «CFNM es mi peor pesadilla» Almerares, Kilian V*rv*escas y el homenajeado del día.
Lobo (algunas veces llamado Lobos -nunca nadie se puso de acuerdo para nombrar su apellido-) tuvo su bautismo en la Primera División el 23 de noviembre de 2003, en la derrota por 1 a 0 (gol de Germán Lux, en contra) ante Chacarita. Si bien arrancó impreciso con el correr de los minutos levantó su nivel y redondeó un partido aceptable. Su buena actuación no pasó por alto para el DT Manuel Pellegrini, que inmediatamente, y ante la escasez de jugadores, lo incluyó en la lista de buena fe de la Copa Sudamericana.
La gran cantidad de defensores lesionados, obligó al chileno a meter a Luis Miguel (?) en el 11 inicial contra el Cienciano de Cuzco en el partido de ida de la final copera conformando una temible línea de 4 al lado de Cristian Tula, Ricardo Vaselina Rojas y Vividorescas.
Con la llegada de Leonardo Astrada a la dirección técnica parecía que el pibe de El Talar de Pacheco iba a sentar cabeza. Pero no. En el verano de 2004, Hernán Díaz lo definía así: «Es un lateral con mucha marca, que se proyecta bien y que resuelve cuando está en el área rival. No salen muchos como él. Le tenemos un montón de confianza», y Lobito devolvía gentilezas: «Hernán siempre fue uno de mis espejos. Cuando él jugaba, me fijaba en lo que hacía. Lo que más me gustaba era su garra y la personalidad que tenía dentro de la cancha. No sé si tengo esas mismas características. Pero ojalá pueda llegar a ganar algo de todo lo que él ganó, a parecerme a la mitad de jugador que fue…«.
Para llevar el índice de humo a niveles insospechados la Hormiga seguía: «Tiene esa llamita que cualquier profesional debe poseer para triunfar. Leo usa mucho la palabra hambre y creo que a Luis le sobra. Además, está siempre bien predispuesto a hacer lo que le pidas. Si le decís que ahora tiene que subir corriendo al Aconcagua, lo va a hacer. En eso se parece a mí cuando yo empecé. Por eso trato de charlar con él, de hablarle. Ojalá que me escuche..
Parece que el pibe no lo escuchó, o lo hizo demasiado y así le fue. En su primera pretemporada disputó varios minutos, pero no conformó, o los consejos de Hernancito le jugaron en contra y poco a poco fue desapareciendo del plantel principal, hasta convertirse en un habitué de la Reserva. Ya sin chances de pelear por un lugar en la Primera, a mediados de 2005 quedó libre.
Finalmente pasó a Huracán (2005/2006) para conocer al Maldini Sudaca, Mariano Juan, Hernán Vigna, Claudio Marini, el Bati Larrivey y Nilton Pardal, y después de una temporada en el ostracismo se incorporó al Deportivo Anzoátegui venezolano, donde juega seguido, es compañero de Guillermo Santo y el Chino Carboni. Además, según cuentan, le va bastante bien. Medida elocuente de lo que es el fútbol en tierras bolivarianas…

KeyserSoze

Díaz Maturana Eliécer

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Eliécer Darío Díaz Maturana
Colombiano y según dicen, sobrino del mítico Pacho, razones más que suficientes para encasillarlo bajo el mote de ladri.
Lejos de dejar huella en nuestro país como sus compatriotas Oscar Córdoba, Jorge Bermúdez, Mario Yepes o Amaranto Perea, lo suyo se pareció más a lo realizado por Leonardo Fabio Moreno, Arley Dinas o Arley Betancourt.
Tuvo su debut profesional en 2001, enfundado en los colores del Cortuluá, equipo con el que un año más tarde disputó la Copa Libertadores.
Previo paso en falso por el Atlético Nacional y el Deportivo Independiente Medellín llegaría a Córdoba, a comienzos de 2004, para jugar a préstamo por un año en Talleres, a quién ya había enfrentado en el certamen continental tiempo atrás. «Sé que en el Argentina no me conocen, pero mi intención es hacerme un lugar», tiró este volante ofensivo, que se definía a sí mismo como rápido, explosivo, con buen dominio del balón, que le gusta llegar al arco rival y hacer goles.
Sin embargo, Díaz Maturana nunca se pudo ganar la consideración de J.J. López y se fue de La Docta sin disputar un sólo minuto en cancha. Al menos, de recuerdo, le quedarán las tardes compartidas con Darío Capogrosso, la Anguila Gutiérrez, Chicho Serna, Luciano de Bruno, el ex novio de Nazarena Vélez (Aldo Osorio) y el que lo usaba de maletero, Víctor Piriz Alves.
De nuevo en tierra cafetera, deambuló sin demasiado éxito por el Atlético Huila (2005), Bello FC (2006) y el incomparable La Equidad (2006/2007).
A comienzos de este año tomó la decisión de volver a probar suerte en el exterior y por estos días se gana la vida en el Estrella Roja… de Venezuela, equipo que cuenta con el apoyo de las Fuerzas Armadas Bolivarianas.

KeyserSoze

Molina José

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José Ezequiel Molina
Si algún día se dictara un curso intensivo de baldoseo, José Ezequiel Molina debería ser uno de los profesores, sin objeciones. Marcador lateral, aunque también pudiéndose desempeñar como carrilero por izquierda, se incorporó a Boca Juniors en el verano de 2002 y fue enviado a la cuarta división. Sus buenas actuaciones en las inferiores le abrieron las puertas de la Primera. En junio, debutó extraoficialmente, cuando viajó con el plantel profesional a Estados Unidos y disputó un amistoso contra el New York/New Jersey MetroStars, que terminó en derrota por 3 a 2. A la vuelta, fue de la partida en un recordado match contra Tristán Suárez que el Xeneize ganó por 1 a 0 con gol de Facundo Bonvín en la agonía del reloj.
A comienzos de 2003, con Carlos Bianchi en la dirección técnica, viajó a la pretemporada y se sacó el gusto de participar en prácticas contra equipos regionales de la costa compartiendo experiencias con jugadores a los que le quedaba poca vida en el club (como Esteban Herrera, Alfredo Moreno y Omar Pérez).
En marzo, el plantel del New York/New Jersey MetroStars se encontraba realizando una gira por Buenos Aires y decidieron hacer un partido informal contra Boca. Molina, al igual que Juan Marcos Forchetti y José Galván estuvo en el 11 inicial… pero del conjunto estadounidense. Promediando la segunda mitad fue reemplazado por el también xeneize Sergio Páez. El desempeño de Molina, Forchetti y Galván superó las expectativas del cuerpo técnico yanqui que, inmediatamente, pidió a los 3 jugadores argentinos como refuerzos. Sin embargo, Molina nunca viajó a Estados Unidos y, al no haberle sido ofrecida la firma del primer contrato, quedó libre de Boca.
Lejos de ser uno del montón, le surgió una posibilidad para continuar en Primera, defendiendo los colores de Atlético de Rafaela, equipo que recientemente había ascendido a la Primera A en la temporada 2003/2004.
De los 40 partidos que disputaron los rafaelinos en la primera categoría (los 38 de la temporada y 2 de la Promoción), Molina y el tercer arquero Barovero fueron los únicos que no jugaron ni un minuto.
Después de haber baldoseado por partida doble, aterrizó en el triste Chacarita de la temporada 2004/2005, rejunte de ex jugadores con pasado en La Boca (Herrera, Galván, Verón, Cepeda, Forchetti y Christovao) dirigidos por Ernesto Mastrángelo, que tenían como objetivo retornar rápidamente a Primera División.
En octubre de 2004, se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha y nunca más volvió a defender la casaca del Funebrero.
En la temporada 2005/2006 vistió los colores de 9 de Julio de Rafaela en el Torneo Argentino A. A fines de 2006, se desvinculó y decidió cruzar el Río de la Plata para sumarse al plantel de Tacuarembó. En la tierra donde habría nacido Carlos Gardel duró poco y desde mediados de 2007 forma parte de la plantilla de Sportivo Italiano, en la Primera B Metropolitana.

KeyserSoze