
Brian Caswell. Defensor inglés. Jugó en los 70’s y 80’s.

Brian Caswell. Defensor inglés. Jugó en los 70’s y 80’s.
Sebastián Bodnar
Defensor surgido de la inagotable cantera de Newell’s Old Boys. En la temporada 1997/1998 integró el plantel profesional, lo que le permitió interactuar con el eterno Ricardo Rocha, Daniel Fagiani, Lautaro Trullet y Diego Crosa. Sin chances de jugar oficialmente, tuvo que conformarse con unos minutos en la Copa de Necochea de 1998. A la par de Pablo Villar, Martín Pisonero, Pablo Pooli, Oscar Alsina y la eterna promesa Diego Quintana, los pibes del Leproso lograron imponerse por penales a los titulares de Gimnasia LP que contaban con el refuerzo de Vlamiro Bahl, quedándose así con el prestigioso torneo estival.
A mediados de año pasó a Argentino de Rosario (1998/2000 y 2001/2002) para conocer al genial Estanislao Ayuso y Gastón Vanadía. En el interín vistió los colores de Platense, donde hizo buenas migas con Paulo Miranda, Guillermo Santo, Hernán Maisterra, Gandín, Mario Pobersnik, Javier Formidábile, Darío Capogrosso, el ascendente Santiago Hirsig y como si esto fuera poco, dirigido técnicamente por Ricardo Caruso Lombardi.
Cegado por el humo que emana el gran Richard en 2002 abandonó el país para hacer una aventura europea. Luego de una primer parada en el fútbol polaco llegaría al under italiano, donde siempre acompañado de compatriotas ladris encontraría su lugar en el mundo.
En la península itálica defendió los colores del A.C. Chioggia Sottomarina (2004/2007) con Gustavo Ferretti, Leandro D’Amico, Sebastián Rovira, y los hermanos David y Esteban Solari. Desde mediados del año pasado juega en Monselice Calcio, al lado del ex Tiro Federal de Rosario, Federico Bugatti.
KeyserSoze

El 6 de julio de 2003 mientras el plantel profesional festejaba la obtención de la Copa Libertadores, Boca Juniors cerraba su participación en el torneo Clausura enfrentando a Rosario Central. Dirigido por Oscar Regenhardt el conjunto xeneize formó con Gustavo Eberto, Raúl Osella, Joel Barbosa, Federico Carballo, Víctor Magnago, Leonardo Verón, Matías Silvestre, Juan Pablo Caffa, Jonathan Fabbro, Mauro Boselli y Héctor Bracamonte. Luego ingresaron Víctor Ormazabal y Edilio. Mientras que desde el banco lo vieron Adelquis Ruffini, Pablo Álvarez y Mauro Zanotti.
En un partido ninguneado hasta por los medios (sin TV y casi sin radios) el resultado fue un anecdótico 7 a 2 a favor del equipo rosarino con 5 tantos de Luciano Figueroa -goleador del campeonato-, César Delgado y Mariano Messera, mientras que Hector Bracamonte y Jonathan Fabbro descontaron para Boca.
KeyserSoze

Andrés Sebastian Romano
Olvidado delantero que tuvo sus 15 minutos de fama (o menos) a comienzos de siglo. Nacido en Aguaray (aunque alguna vez dijo que era oriundo de Quilmes), un pueblito salteño ubicado en el límite con Bolivia, este goleador por naturaleza (como se autodefine) hizo sus primeras armas en el fútbol en Gimnasia y Esgrima de Jujuy (1998/2002).
Su estadía en el Lobo jujeño le permitió conocer a sus dos referentes, Mario Lobo y Gustavo Balvorín. Claro que debido a la presencia de ambos, Romano se vio bastante relegado y debió conformarse con unos pocos minutos en cancha, generalmente ingresando como suplente en los segundos tiempos.
Su día de gloria lo tuvo el sábado 22 de abril de 2000. Aquella tarde el Lobo visitaba a Boca Juniors en La Bombonera y pocos acreditaban que Gimnasia se llevaría algún punto. Más teniendo en cuenta que el equipo norteño llevaba 307 días sin ganar en otra cancha que no fuera la propia y para colmo, el Xeneize llevaba un envidiable invicto de casi 2 años sin perder en condición de local. En la previa, el técnico Raúl Sosa había desafectado a David Bisconti, José Luis Almaraz y Fernando Casartelli, para incorporar a Carmelo Ruscitto, Miguel Coronel, y los juveniles Mariano Inglemona y el propio Romano, que ocupó un lugar entre los relevos sin saber lo que le deparaba el destino.
A los 25 minutos de la segunda mitad, Andrés ingresó en reemplazo de Carlos Garnier. Y 660 segundos más tarde, aprovechó un descuido de la defensa, dejó pagando a Walter Samuel y ante la atenta mirada de Oscar Cordoba le dio la victoria al Lobo. Así se convirtió en el hombre más buscado de la tarde: «Siento una alegría inmensa, porque todos los días no se le gana a Boca en su cancha. Espero que mi viejo me perdone. Le pido disculpas porque él es fanático de Boca«, dijo el pibe después del partido.
A final de cuentas, el Lobo se fue al descenso y Romano se quedó para intentar volver lo más rápido posible a la primera división.
Desheredado por el padre (?) a causa de aquel gol que bajó a Boca de la lucha por el campeonato, en 2002 surgió la posibilidad de robarla descaradamente hacerse algunos dinerillos en el exterior y no lo dudó. A unos pocos kilómetros de su casa, en Bolivia, lo recibió Real Potosí, junto al argentino Rubén Cecco.
Su carrera entró en un agujero negro hasta comienzos de 2004 cuando apareció a prueba en Gimnasia y Tiro de Salta. Quedó, pero en el campeonato jugó poco y a mediados de año se fue. Durante la temporada 2004/2005 vistió los colores de Atlético Ledesma de Jujuy.
En el segundo semestre de 2005 regresó al altiplano para jugar en el poderoso Universitario de Beni de la B boliviana. Acostumbrado al estilo de vida nómade, en 2006 pasó por Deportivo Roca de Río Negro en el Torneo Argentino B, misma categoría que lo cobijó en 2007, defendiendo las camisetas de Estudiantes de Río Cuarto y Maronese de Neuquén.
Cuando ya se daba por descontado que nunca pegaría un viaje importante, a fines de 2007 dio el salto de calidad. Una tentadora oferta del fútbol malayo lo obligó hacer las valijas para firmar con el UPB-My Team FC.
¿Lo curioso? Ese club nació en 2006 mediante la fusión del antiguo Perak UPB FC y el MyTeam, un equipo completamente conformado mediante la realización de un reality show (al mejor estilo Camino a la gloria, pero más baldosero). En la temporada 2006/2007, el UPB-My Team FC fue invitado a participar del torneo de segunda división, logrando el ascenso a la máxima categoría.
KeyserSoze

Andrew Watson. Mediocampista escocés. Jugó entre 1976 y 1989.
Gustavo Martín Franco (El Chino)
Actor de reparto en la larga novela del fútbol argentino. Surgido en las divisiones inferiores de Vélez Sarsfield, hizo su primer bolo en el Fortín cuando el 14 de noviembre de 1999 reemplazó a Cristian Bassedas en un partido ante Racing correspondiente al torneo Apertura. Esa tarde, como marcador central, se dio el gusto de compartir cancha con el arquero/delantero Ariel de la Fuente, Gonzalo Schmidhalter y la Furia Husaín.
En 2000 partió para una corta experiencia en el fútbol mexicano y retornó para ser extra en Belgrano de Córdoba, donde no llegó a jugar oficialmente.
En 2003, luego de quedar libre, tuvo un breve paso por el CEFAR (Centro de Entrenamiento para Futbolistas de Alto Rendimiento), y conoció a Nilton Pardal, Chiche Soñora, Roberto Monserrat, Patrulla Jiménez, Cristian Zermatten y Darío Scotto, entre otras glorias con pasado en la máxima división. Con un puñado de minutos en Primera y una fallida experiencia en el exterior, Franco salió a buscar su primer protagónico en el under nacional.
En el Torneo Argentino A defendió los colores de Douglas Haig de Pergamino (2003/2004 y 2005/2006) y fue figura de renombre en Guillermo Brown de Puerto Madryn (2004/2005). En 2006 incursionó durante seis meses en la Primera B Metropolitana ya que, recomendado por Ariel Ércoli, recaló en Flandria. Un rato más tarde, apareció nuevamente en su hábitat natural, el Argentino A, vistiendo la camiseta de Rivadavia de Lincoln y compartiendo cartel con Leandro, integrante de la influyente (y rústica) dinastía Schiavi.
KeyserSoze

Claudio Juan Viscovich. Volante argentino. Jugó entre 1977 y 1991.
Leandro Nicolás Evangelisti
Es bastante complicado no caer en la tentación del chiste fácil y dejar pasar por alto que un tipo de apellido Evangelisti arrancó su carrera defendiendo los colores de un club llamado La Armonía de Bahía Blanca. Hubiese sido muy gracioso que compartiera equipo con Pablo Paz, Guillermo Amor o alguien más cercano a su nivel, como Ariel Jesús.
Curiosamente, a lo largo de su carrera este bahiense se destacó por ser un tipo de emociones violentas que no escatima en responder que en un clásico de inferiores le pegó una piña a un rival.
Mientras era el tercer arquero de Estudiantes de La Plata (2000/2003) vio pasar en el banco de suplentes a Solari, Malbernat, Bilardo y Craviotto.
Sin lugar en la ciudad de las diagonales salió a buscar un club que le pagara el sueldo y le diera, al menos, un asiento entre los relevos. Fue así que recaló en Quilmes (2003/2005). En un principio postergado por la presencia de Pontiroli y Elizaga se recluyó en la Reserva para acompañar a Leandro «lo puteé a Grafite y caí en cana» Desábato, Diego Torres y un amigo de la casa como La bestia Pablo Bastianini. Calladito esperó su chance que llegaría al año y medio. En febrero de 2005, por la segunda fecha del Clausura, el Cervecero derrotó a Vélez por 2 a 0 y Evangelisti jugó desde el arranque. Compartió cancha con «lo que quedaba de» Diego Markic y el «Champeta» Velázquez.
Contento por haber ganado en su único partido en Primera y por haber conocido varias ciudades de Sudamerica gracias a los viajes por la Libertadores, torneo en el cual comía banco sentado al lado de Gabriel Lobos, decidió salir a buscar nuevos objetivos.
La posibilidad de ascender con Unión de Santa Fe lo entusiasmaba y hacia allá partió. Las cosas en el plano futbolístico no marchaban bien y eso repercutió en el seno del plantel. El 19 de febrero de 2006 San Martín de San Juan derrotó al conjunto santafesino por 1 a 0 y Néstor Craviotto presentó su renuncia. Al final del partido y con los ánimos muy caldeados, Darío Cavallo, jugador del Tatengue, le pidió a Evangelisti explicaciones por algunas recriminaciones en el transcurso del partido. Debido a la insistencia del ex Gimnasia y bastante tiempo antes del affaire Zidane-Materazzi, el Uno le tiró un cabezazo. Acto seguido se agarraron a trompadas y sus compañeros tuvieron que interceder para separarlos.
Claro que la historia no terminó ahí. Horas después y por intermedio de un empleado del club, Evangelisti se enteró que no iba a regresar a Santa Fe en el micro con el resto del plantel por decisión de los propios jugadores.
Así fue que pasó la noche en un hotel de San Juan y con algo de plata que le dio la comisión directiva (y mayoría de su propio bolsillo) emprendió la vuelta en taxi. Días más tarde rescindió el contrato.
Desconocemos si es el mismo que dejó su huella (horrores de ortografía al margen) en un foro de fútbol pero estamos seguros que después de meter un mal pase a Villa Mitre de Bahía Blanca se incorporó a Villa del Parque de Necochea. En la ciudad balnearia dio muestras de su calidad con grandes tapadas y hasta animándose a patear (y convertir) penales. En contrapartida, también exhibió una fuerte dosis de cabezadetermismo que una carta de lectores dejó en evidencia.
A mediados de 2007 pasó a San Telmo para pelear el puesto con los pibes de inferiores Juan Carlos Ávila y Marcos Fasanella. En una primera etapa del campeonato para el olvido (18º entre 21 equipos) disputó 6 encuentros y algunas lesiones le impidieron adueñarse del arco.
En fin, esta es la historia de Leandro Evangelisti, un personaje que de pacífico tiene poco y nada.
KeyserSoze