López Gustavo

Gustavo Fabián López
No se trata de una versión subdesarrollada del mundialista en Corea/Japón 2002, y tampoco del periodista deportivo. Ni siquiera sabemos si tiene algún tipo de parentesco con ellos, aunque eso es lo que menos importa.
Lo cierto es que este volante (aunque alguna vez también utilizado como delantero) surgido en las divisiones inferiores de Lanús debutó en Primera en el arranque del Clausura 2003. Aquel día ante Independiente, Osvaldo Sosa lo mandó a la cancha los últimos 10 minutos del partido en reemplazo de Hugo Morales para aguantar el resultado (y cumplió, mantuvieron el 1-0).
A lo largo de ese campeonato disputó otros 4 encuentros (incluído el clásico ante Banfield) a la par del Chupa López, Matías Larretchart, Luis Zubeldía, Emiliano Gianunzio y Matías Pérez García.
En el Apertura de ese mismo año, bajo la dirección técnica de Miguel Ángel Brindisi, apenas sumó 39 minutos diseminados en 3 partidos en los que ingresó como suplente.
Terminada su pasantía en la categoría grande del fútbol argentino, fue a hacerse unos pesos al exterior. En Venezuela pasó por Estudiantes de Mérida (2004) y luego por Trujillanos (2005) sin demasiado suceso y con muy poco gol. A mediados de 2005 volvió al país para romperla en Huracán de Comodoro Rivadavia (2005/2006) en el Torneo Argentino A.
Sin dudas, la diferencia económica la está haciendo ahora mientras afana sigilosamente en el Persela Lamongan de Indonesia (desde 2006), al lado de un baldosero con (casi) todas las letras como el ex Independiente, Maximiliano Vallejo.

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Scott Elvis

Elvis Geovany Scott Ruiz
Pocos hondureños pasaron por el fútbol argentino pese a que los goles, las patadas y los tobillos rotos que dejó el Balín Eduardo Bennet durante su estadía le abrieron las puertas a otros compatriotas. Así llegaron a prueba hombres como Wilmer Velázquez y años después, Elvis Scott.
Habiendo jugado en Platense y Olimpia de su país y con un puñado de partidos en la selección, aterrizó a mediados de 2002 para probarse en Colón de Santa Fe gracias a la usual bondad de Claudio Graf, que había abandonado el Sabalero para unirse a Chacarita.
Unos pocos días le bastaron al técnico uruguayo Jorge Fosatti para desestimar su fichaje y mandarlo de vuelta a su país.
Retornó a Honduras para jugar en el Marathon (2002), donde se dio el gusto de convertirle a River Plate en un partido amistoso que terminó 3 a 1 a favor de los centroamericanos. Al año siguiente volvió ponerse la casaca del Olimpia y en 2005 pasó al Universidad, donde logró salvar al equipo del descenso con sus goles.
Su derrotero de clubes continuó en Motagua (2005/2006), y desde 2006 en el Changchun Yatai de China, donde juega actualmente.
Hace poco, en una entrevista, este fanático del basket tiró: «En esta ciudad ya me reconocen y me tratan muy bien, hasta me invitan a programas de televisión. A veces siento que soy una celebridad». Humo, mucho humo.

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Acassuso 2003

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La desprolijidad reinó en Acasusso durante buena parte del Apertura 2003. Mientras que para pelear el campeonato se sumaban tipos con experiencia en Primera como Claudio Spontón, Jorge Cordon y Carlos Andersen, la indumentaria del equipo de Boulogne era digna de un club de barrio.
Por este motivo, en algunos partidos pudo verse a Ssuso jugando con una camiseta blanca sin marca ni publicidad acompañada de unos pantalones a veces Envión, otras Don Balón (auspiciado por un anestésico) y en reiteradas ocasiones marca ACME con el diminuto escudo del club .
Todo muy precario, como nuestra Primera C.

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Giménez Oscar

Oscar Gabriel Giménez Barrera
La historia de este marcador central paraguayo es tan misteriosa que da miedo. Nacido en 1982 en la localidad de Coronel Oviedo, a 132 kilómetros de Asunción, se desconoce en qué momento de su vida cruzó la frontera y arribó a tierras gauchas.
Sin haber jugado en clubes de su país un buen día apareció en las divisiones inferiores de Chacarita. En 2002, el malogrado José Omar Pastoriza le echó el ojo y lo ascendió al plantel profesional al igual que Sergio Acuña, Ariel Sangregorio y Víctor Figueroa (el que más suerte tuvo de los cuatro). Su debut llegó en la última jornada del Clausura 2003, ante Newell’s y bajo la dirección técnico del interino Oscar Manis (que reemplazaba al renunciante Carlos Babington).
Al día siguiente el diario Olé lo liquidó: «Nerviosismo, falta de experiencia o ansiedad por el debut, lo cierto es que los juveniles de Chaca estuvieron en otra sintonía, sobre todo el chico Oscar Giménez.»
El Apertura 2003 lo vio desde la Reserva y resurgió en el Clausura 2004. Con la soga al cuello y el gordo Garisto en el banco, Giménez disputó otros 4 encuentros. Con el dorsal número 13 fue de la partida ante Rosario Central y Vélez e ingresó desde el banco contra Boca y Talleres dándose el gusto de jugar al lado de Iván Furios, Tomatito Pena, Diego Rivero, Claudio Graf, la Vieja Moreno, Carucha Muller, Mister Fantastic Pedernera, el Tano Piersimone, Tito Pompei, el Polaco Arzeno y Burtovoy.
Como era de esperarse Chacarita descendió y nuestro héroe decidió quedarse para conocer a los baldoseros xeneizes (Herrera, Forchetti, Christovao, Verón, Galván, Molina, Cepeda, Quiñonez), Santiago Del Sotto y al Flaco Vivaldo.
Poco después se esfumó. Dicen que agarró el tereré, se subió a la nave y retornó a su planeta. Nunca más se lo vio por San Martín. Algunos osados aseguran que se fue asustado luego de que un ex compañero (cuarentón, apodado Mono) le pronosticara buenos augurios.
El instinto baldosero nos dice que es uno de los tantos Oscar Giménez que juegan en el ascenso paraguayo, pero el hecho de que haya conocido y cruzado algún diálogo con CFNM nos hace dudar, y mucho.

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Méndez Pedro

Pedro Omar Méndez (Chori)
Un histórico de las divisiones inferiores de Boca Juniors. Este lateral derecho nacido el 17 de febrero de 1981 llegó a comienzos de los 90 y se puso a transitar el camino que lo depositaría en Primera, o al menos, cerca. En el verano de 2000 Carlos Bianchi lo llevó a la pretemporada y ahí se pudo sacar las ganas de ponerse casi oficialmente la azul y oro ante Vélez y River en Mar del Plata. En mayo de ese mismo año, iba a debutar ante Rosario Central pero dos días antes del partido se rompió los ligamentos cruzados.
Pasaron los años y seguía siendo un juvenil. En abril de 2003, otra vez con Bianchi en el banco, se le abrió la puerta de la Primera. Estuvo cerca de ser de la partida ante Vélez pero a último momento el Virrey prefirió no quemarlo y mandar a la cancha a alguien con más experiencia.
Un par de semanas después quedó libre al igual que Julio Marchant, Adrián Guillermo, Matías Arce, Silvio Dulcich, Mauro Astrada, Leonardo Verón, Esteban Cardinale, Diego Cepeda, Esteban Herrera, Gabriel Christovao y Ezequiel Molina.
Recaló en Almagro (2003/2004) para jugar en la B Nacional con la Rana Bilbao y Alejandro Meloño y mal no le fue. Disputó 26 partidos y logró el ascenso a Primera. Sin embargo, cuando se le terminó el vínculo con el equipo de José Ingenieros no renovó y bajó otra categoría.
En la peligrosa Isla Maciel defendió los colores de San Telmo (2004/2005). En el Candombero jugó 24 encuentros al lado de Juan Morbidoni, el Loco Muslera y Job Elías.
Después se esfumó, dicen que se fue a jugar al General Caballero de Paraguay, dato que jamás pudimos confirmar.
Quizas su apellido emparentado con el de un ex presidente mufa le jugó en contra. Nunca fue gran amigo de los medios, pocas veces se le acercaron para preguntarle algo y nadie se va a poner a buscarlo.

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Larretchart Matías

Matías Gerónimo Larretchart Servin
En un par de años hizo todo lo que tenía que hacer para aparecer en este sitio. Jugó un rato en Primera, se fue a Europa a ganarse unos pesos, desapareció y retornó a sus tierras para gastar tapones en el precario fútbol de ascenso.
Surgido en las divisiones inferiores en Lanús, estuvo en el banco de Primera en el último semestre de 2002 y ya para el Clausura 2003 pudo debutar (y también despedirse). En la decimoquinta fecha, ante Chacarita, Osvaldo Sosa lo mandó a la cancha en reemplazo del amante de la zona sur, Eduardo Bustos Montoya. En poco más de 22 minutos creemos que logró lo mismo que cualquier otro mortal futbolero, es decir, conquistar algún que otro aplauso y un par de puteadas. Sabía que tenía que aprovechar las posibilidades porque corría de atrás al Chupa López, Gabriel Iribarren, Diego Galván, Shrek Fabbiani y hasta el Tuca Risso.
Para mediados de 2003, consciente de que iba a ser dificil volver a jugar y después de trabar amistades con Gianunzio, Pucheta y Marrokle, se tomo el palo.
Con ese apellido no podía ir a otro lugar que no fuera Francia. Queriendo hacer la gran Trezeguet se probó en el Bordeaux y luego militó en el Beauvais, donde compartió plantel con el ex Vélez Matías Alcibar.
Luego de un tiempo a la deriva, a comienzos de 2006 fichó con Deportivo Armenio. En el equipo de la Cole vio de cerca a Marcelo Luca, al Zorro Diego de la Vega y se pasó al lado oscuro para tirar paredes con Jorge Luna.
Con un puñado de goles en su cuenta personal, a mediados de 2007 decidió cambiar de aire para seguir conociendo baldoseros.
Así fue que tras fracasar su pase a Flandria, se sumó a Comunicaciones con la intención de cumplir dos sueños. El primero, encontrarse con Fernando Navas. Y el segundo, colaborar con una victoria 2 a 0 que motive el trillado titular que reza «El cartero siempre llama dos veces».

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Ginóbili Sebastián

Sebastián Ginóbili
Eligió mal el deporte. Lo suyo era la zona pintada, la pelota número 7 y chapear con el apellido. De cabeza dura nomás le dio a la número 5 y así le fue. Por su nombre, más de uno pensará que se trata del Sepo Ginóbili, el base de Quilmes de Mar del Plata, más conocido por ser el hermano de Manu. Pero no. Este ni siquiera nació en Bahía Blanca, sino que lo hizo en Casilda, provincia de Santa Fe.
Un buen día llegó a Capital, se fue a probar a Boca Juniors y quedó. Dentro de su gran intrascendencia logró llamar la atención de Carlos Bianchi, que en su vuelta al club a comienzos de 2003 lo llevó a la pretemporada. Como si esto fuera poco lo hizo jugar desde el arranque ante San Lorenzo en Salta, en un encuentro televisado, y en una formación donde la mayoría ya había tenido largos minutos en cancha. A los 59 minutos Matías Donnet ingresó en su lugar y , otra vez, se alejó de las cámaras. Siguió alternando en Reserva hasta que a mediados de 2004 pasó a préstamo Estudiantes de Buenos Aires. En el Pincha de Caseros disputó 25 encuentros y convirtió 2 goles.
Mientras Manu ganaba su segundo anillo en la NBA con los San Antonio Spurs, el Sepo trucho pegaba la vuelta a La Ribera y lo dejaban libre.
Se perdió durante un tiempo hasta que lo volvimos a encontrar a comienzos de este año defendiendo la divisa de Belgrano de Arequito, donde es compañero de un baldosero ilustre como José María Pastorutti.
Hasta acá la trayectoria de un Ginóbili que los únicos triples que conoció fueron los de miga.

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Bahamonde Marco

Marco Antonio Bahamonde
Sabido es que en 1996 Marcelo Salas cruzó la Cordillera de los Andes para jugar en Boca Juniors y que Carlos Bilardo rechazó su contratación alegando que el chileno no triunfaría en nuestro país. En eso apareció River, se quedó con el jugador y el resto ya es historia conocida.
Con la lección aprendida, dos años más tarde, Boca se aseguró a dos juveniles chilenos con aparente futuro de selección, Alberto González y Marco Antonio Bahamonde.
Ambos venían del Provincial Osorno y se incorporaron a las divisiones inferiores xeneizes como una apuesta a un futuro no tan lejano. De González nunca se supo nada, y del homenajeado del día, muy poco.
Como de costumbre, en 2000, Carlos Bianchi hizo del torneo de verano un banco de pruebas y mandó a la cancha a varios pibes que pedían pista a gritos. Así Bahamonde disputó algunos minutos ante Racing y Vélez. Sin embargo, su noche de gloria la vivió ante el River de Ramón Díaz el 9 de febrero.
Aquel día, el conjunto de la Ribera formó con: Abbondanzieri, Méndez, Burdisso, Marchesini, Imboden, Marchant, Battaglia, Pinto, Bahamonde, Ruiz y Moreno. En el banco esperaron Caballero, Báez, Barbosa, Rey, Pérez y Bonvin. El resultado fue de 2 a 1 a favor del xeneize y provocó la salida del segundo riojano más famoso dos días después. Para Bahamonde, fue la última vez que se calzó la azul y oro.
A mediados de año, pasó a préstamo a El Porvenir junto con Juan Aróstegui, Guillermo Báez, Domingo Cardozo y Gabriel Amadei. En Gerli casi ni jugó y la temporada siguiente retornó a Provincial Osorno. En 2003 estuvo a prueba en la Universidad de Chile pero no convenció y volvió a su club, donde permaneció hasta el año siguiente.
Pasaron varios años hasta encontrarlo de nuevo en una cancha de fútbol. Fue en 2007, defendiendo los colores del Arauco, un club de la desprestigiada tercera división del país vecino.

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