Guillermo Maximiliano Ayala (Chucho/Machi)
Un delantero sin gol es como un arquero sin manos, o un defensor que no pega. Para un tipo que vive de sus conquistas, pasar 2 años sin visitar la red debe ser algo difícil de sobrellevar, bastante frustrante y digno de plantearse seriamente cambiar de posición en la cancha, e incluso pensar en dejar la actividad a nivel profesional.
Algo así prometió Guillermo Maximiliano Ayala cuando lo dejaron libre de River Plate. Sin nada que perder, en 1999 fue a probarse al club de sus amores, Independiente y sin demasiado preambulo tiró: «Si algún día llego a quedar libre acá, dejo el fútbol porque mi sueño es jugar sólo para Independiente. No quiero ir a ningún otro club».
Como cualquier otro transitó el camino de las divisiones inferiores esperando su chance en la Primera División. En el Clausura 2002 los delanteros del Rojo (Andrés Silvera, Matías Vuoso, Pablo Cuba, Claudio Yerbatero González, Gustavo Carraro) venían con la pólvora mojada.
El 17 de marzo, en la séptima fecha y contra Gimnasia en el Bosque, Nestor Clausen se la jugó y mandó a la cancha al «Chucho» para ver si cambiaba un poco la suerte. No pudo hacer mucho y a los 31 minutos del segundo tiempo se fue reemplazado por Jeremías Caggiano. En ese torneo jugó otro partido más y volvió a las inferiores.
En el Apertura 2002 (Independiente campeón) con Américo Gallego no jugó y reapareció en el Clausura 2003 con Oscar Ruggeri en el banco. A cuentagotas disputó 120 minutos divididos en 4 encuentros.
Osvaldo «equipo chico» Sosa apenas lo puso en 2 partidos en el Apertura 2003. El «Pato» José Omar Pastoriza confió en él y lo hizo jugar 10 encuentros, Ayala le devolvió la confianza convirtiendo su primer y único gol en Primera (2 años después de haber debutado) ante San Lorenzo en el empate 1 a 1 un sábado por la noche.
Con la llegada de Daniel Bertoni y las incorporaciones del «Tati» Bustos Montoya y el eterno Turu Flowers debió probar suerte en otro lado. Con los pergaminos de 18 partidos y un tanto, llegó a Europa para sumarse a préstamo al FC Zurich de Suiza, pero no hubo acuerdo entre los dirigentes y el pase se cayó.
Fue entonces a un Instituto de Córdoba (2004/2005) repleto de delanteros. En una de las primeras prácticas se rompió los ligamentos cruzados (algunos atribuyen este hecho a CFNM, que lo habría abrazado y deseado suerte antes de irse de Avellaneda). Luego de estar 8 meses parado disputó unos pocos encuentros en La Gloria, y nuevamente sufrió un desgarro que lo dejó fuera de competición.
A mediados de 2005 retornó al Rojo, donde no fue tenido en cuenta por Julio César Falcioni. Según sus propias palabras: «Recorrí por todos los clubes, no había cupos por ningún lado y tuve que quedar parado 6 meses y no tuve competición profesional.» Visiblemente aburrido por su poca actividad en las canchas se creó un fotolog. Durante algunos meses defendió los colores de La Plata FC. «Jugué un par de partidos, pero la competición no era buena, no era sana y la verdad que no tengo nada contra los árbitros pero no te protegían, me pegaron mucho y quizás más a mí porque venía de jugar en Primera división. Preferí no jugar para evitar todo tipo de problemas» y rescindió el contrato a mitad del torneo.
A comienzos de 2006 se incorporó a Ben Hur, donde conoció al «Máquina» Giampietri, Damián Andermatten, José María Paz y Emiliano Romay. Ante la prensa aprovechó para venderse un poco: «No soy un «9» que se quede estancado abajo del área porque no es mi función. Juego más libremente por la derecha o por la izquierda, me gusta tirarme un poquito atrás, porque me gusta jugar con la pelota y llegar al gol».
A mediados de año quedó libre, y si bien no cumplió con su promesa de retirarse se volvió a sus pagos para hacer goles cerca de los suyos. Fichó con Sarmiento de Chaco (2006) para conocer a Marcelo da Silva. Lejos estaba de ser el delantero que no hacia mucho tiempo jugaba en Primera y el quiebre se dio cuando el también baldosero Fernando Regules le atajó un penal.
Según algunos rumores de Sarmiento se fue mal, casi no hubo noticias de él en el último año, parece que ya nadie lo extraña.
Dicen los romanticones que una imagen vale más que mil palabras, pero este video vale más que 4211 caracteres.
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KeyserSoze