Gasparini Sebastián

Sebastián Horacio Gasparini
Poco interesante y bastante monótona la trayectoria de este defensor nacido en Pergamino el 18 de agosto de 1980.
Habiendo completado con éxito el arduo camino de las divisiones inferiores en Rosario Central y llegado a la mayoría de edad, a mediados de 2001 firmó el primer contrato con un grupo de jugadores que pasaron inadvertidos por Arroyito.
Así fue que puso el gancho al igual que Cristian Campestrini, Marcelo Márquez, Gustavo Suárez, Ceferino Bernabé Ferreyra, Maximiliano Raschetti Sánchez, Ricardo De Alberto, Carlos Gumersindo (!) Aquino, Germán Acurso, Mauro Marchano, Pablo Vacaría y el hombre de la Lazio, Lucas Correa, entre otros.
Siguió rompiéndola en Reserva hasta que tuvo la oportunidad de hacerlo en la categoría grande. Fue en el Clausura 2002 y bajo la dirección técnica de Daniel Teglia.
Con la llegada de César Luis Menotti no fue tenido en cuenta y ni siquiera participó de la pretemporada. Recién con Miguel Ángel Russo disputó unos miserables 16 minutos en los que se ganó una tarjeta amarilla y fueron el cierre de su carrera en la Primera División.
Sin mucho más que hacer en Arroyito ni zonas aledañas (bien podría haber jugado en Central Córdoba, pero no) se dedicó a frecuentar la conexión aérea Argentina-Italia. A mediados de 2003 pasó al Truentina Castel di Lama del ascenso tano. En la temporada siguiente defendió la divisa del reconocido Cosenza.
Dos años después de su partida pegó el salto de calidad cuando se unió al Milan, pero al de Pergamino, claro. En Douglas Haig batalló durante toda la 2005/2006 teniendo como compañero a Gustavo Sandoval y siendo dirigido por Miguel Echecopar (que nada tiene que ver con el puteadísimo Baby).
Una vez culminada la misión cerca de los suyos, volvió a tomarse un avión. Durante algunos meses jugó en el ignoto Petacciato Calcio (2006) hasta que nuevamente fue tentado por el Cosenza.
Punto final para la historia de este fantasma del fútbol, que sin grandes actuaciones, ni declaraciones vendehumo logró hacerse un lugar en este decálogo de historias truncas llamado En Una Baldosa.

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Morello Martín

Martín Morello
El tener un apellido reconocido desde chico lo puso en aprietos y seguramente le jugó en contra durante toda su carrera. Sabía que si no se destacaba en algo iba a vivir en las sombras de la fama de Tom Morello (guitarrista de Audioslave y Rage Against The Machine) y Marcela Morelo. Lucirse en el plano musical se le iba a hacer demasiado difícil y eligió seguir el camino de Bono, no el líder vendehumo de U2 sino Diego, el baldosero.
Habiendo hecho las divisiones inferiores en Independiente, el Pato José Omar Pastoriza lo hizo debutar a los 21 años el 19 de junio de 2004 en la derrota por 2 a 1 ante Atlético Rafaela en el cierre del torneo Clausura. Claro que se le complicó jugar demasiado por la presencia de los impasables Charles, Eluchans, Manrique, Martínez, Muñoz Mustafá y Salinas, entre otros.
Así y todo logró disputar 9 partidos hasta su partida a comienzos de 2006. Luego de estar colgado durante gran parte del Apertura 2005, los dirigentes del Rojo, envuelto en papel para regalo lo mandaron a Europa. Cayó en equipo del ascenso como la Ponferradina, donde va la resaca de los clubes argentinos (por allí pasaron Gatti, Raponi y Screpis). En España no encontró la continuidad deseada, apenas jugó unos minutos y una vez finalizado el préstamo lo devolvieron con moño a Avellaneda.
Como no iba a ser tenido en cuenta y no servía ni como moneda de cambio, lo dejaron libre en un grupo de jugadores entre los cuales se destacaban Maxi Ayala y Esteban Rivas, además de varios que no habían convencido como Culio, Miranda, Leyenda o Bustos Montoya.
Otra vez armó las valijas pero se fue un poco más cerca. En Colombia defendió la divisa del Unión Magdalena, donde con los ojos cerrados podemos afirmar que no le fue bien porque a los seis meses estaba de vuelta en tierras argentinas.
Poco le importó ser suplente en la Primera B en Flandria con tal de rascarse los huevos junto al especialista Hernán Ocampos y Roberto Castellón.
Por estas horas gasta tapones jugando en la poco competitiva liga hondureña, representando a Platense al lado de Darío Fabbro, hermano del ex Boca y Once Caldas.
No hay caso, llamarse Martín Morello es sinónimo de baldosero.

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Monzón Matías

Alberto Matías Monzón
Algunos llegan a Primera División y se quedan, otros terminan deambulando por el ascenso o van a hacerse la tan ansiada diferencia económica al exterior peregrinando por clubes de segunda o tercera categoría, y un grupito bastante reducido desaparece.
En este último ítem entra la corta e insignificante carrera de Alberto Matías Monzón, un volante que debutó en Argentinos Juniors en el Apertura 1999.
Sobrevivir a varias depuraciones de plantel le permitió conocer a Eduardo Hurtado, Rodrigo Burela, Matías Mantilla, Guillermo Crudo, Diego De La Vega, Fernando Zagharián, los Belforti y Pablo Aurrecochea entre tantas glorias que pasaron por La Paternal.
A base de su perfil bajo permaneció en el Bicho hasta mediados de 2002 cuando, con el descenso consumado, quedó libre. Dejó muy poco, apenas 17 partidos y un gol (a Los Andes) antes de esfumarse.
El último dato certero indica que estuvo a prueba en Deportivo Español y no quedó, aunque algunas versiones dicen que en la temporada 2002/2003 jugó en el Cucuta Deportivo colombiano pero nunca pudimos comprobarlo.
Se agradecerá cualquier dato sobre este tipo que la peleó y conoció infinidad de baldoseros (ya no va a tener que envidiarlos). Evidentemente en el fútbol, este Monzón perdió por knock out.

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Evandro

Luis Fornari (Evandro)
Viendo la foto, con la escalera y porongo en mano, cualquiera pensaría que se trata de un laburante uruguayo, pero no. La realidad indica que Luis Fornari es un volante nacido en 1980 en Curitiba, la capital del estado de Paraná, en el sur de Brasil.
Hizo sus primeras armas en Paraná Clube, para a mediados de 2002 emprender un viaje al Viejo Continente. En España estuvo probando suerte durante 4 meses en el Getafe, donde sufrió una grave lesión, y luego recaló en el UD Fuerteventura.
En los últimos meses de 2003 permaneció a prueba en el Sambenedettese Calcio pero terminó fichando por el siempre candidato CD Corralejo Grandes Playas (donde al parecer no dormía) de alguna división regional española.
Un buen día a mediados de 2004 le ofrecieron volver cerca de sus tierras y no lo pensó. Apareció en Boedo, y de la noche a la mañana era jugador de San Lorenzo. Le tocó vivir en carne propia la salida del Pipo Gorosito y la posterior llegada del Bambino Veira.
Llegó chapeando con un pasado en la juveniles brasileñas al lado de Geovanni, Fabio Rochemback y Ronaldinho y aprovechó sus escasos minutos de fama para vender humo: «Todos los partidos son importantes, pero jugar contra Boca y River es lo que espera todo jugador. Porque Huracán está en Segunda, ¿no?». Cuando me toque, los torcedores verán a un jugador que pone mucha voluntad y que peleará por ayudar».
En el Ciclón apenas tocó la pelota en Reserva haciendo buenas migas con Juan Manuel Olivera.
A comienzos de 2005 y sin poder conocer a su compatriota Edilio se volvió para Brasil. Tuvo un breve paso por el Avaí Futebol Clube de Santa Catarina antes de pasar al Messiniakos del fútbol griego.
Actualmente defiende los colores del J. Malucelli (antes conocido como Malutrom) que participa de la primera división del campeonato estadual paranaense.
Por un momento nos ponemos serios y nos sorprendemos, qué raro que no haya debutado con el Bambi.

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Ayala Maximiliano


Guillermo Maximiliano Ayala (Chucho/Machi)
Un delantero sin gol es como un arquero sin manos, o un defensor que no pega. Para un tipo que vive de sus conquistas, pasar 2 años sin visitar la red debe ser algo difícil de sobrellevar, bastante frustrante y digno de plantearse seriamente cambiar de posición en la cancha, e incluso pensar en dejar la actividad a nivel profesional.
Algo así prometió Guillermo Maximiliano Ayala cuando lo dejaron libre de River Plate. Sin nada que perder, en 1999 fue a probarse al club de sus amores, Independiente y sin demasiado preambulo tiró: «Si algún día llego a quedar libre acá, dejo el fútbol porque mi sueño es jugar sólo para Independiente. No quiero ir a ningún otro club».
Como cualquier otro transitó el camino de las divisiones inferiores esperando su chance en la Primera División. En el Clausura 2002 los delanteros del Rojo (Andrés Silvera, Matías Vuoso, Pablo Cuba, Claudio Yerbatero González, Gustavo Carraro) venían con la pólvora mojada.
El 17 de marzo, en la séptima fecha y contra Gimnasia en el Bosque, Nestor Clausen se la jugó y mandó a la cancha al «Chucho» para ver si cambiaba un poco la suerte. No pudo hacer mucho y a los 31 minutos del segundo tiempo se fue reemplazado por Jeremías Caggiano. En ese torneo jugó otro partido más y volvió a las inferiores.
En el Apertura 2002 (Independiente campeón) con Américo Gallego no jugó y reapareció en el Clausura 2003 con Oscar Ruggeri en el banco. A cuentagotas disputó 120 minutos divididos en 4 encuentros.
Osvaldo «equipo chico» Sosa apenas lo puso en 2 partidos en el Apertura 2003. El «Pato» José Omar Pastoriza confió en él y lo hizo jugar 10 encuentros, Ayala le devolvió la confianza convirtiendo su primer y único gol en Primera (2 años después de haber debutado) ante San Lorenzo en el empate 1 a 1 un sábado por la noche.
Con la llegada de Daniel Bertoni y las incorporaciones del «Tati» Bustos Montoya y el eterno Turu Flowers debió probar suerte en otro lado. Con los pergaminos de 18 partidos y un tanto, llegó a Europa para sumarse a préstamo al FC Zurich de Suiza, pero no hubo acuerdo entre los dirigentes y el pase se cayó.
Fue entonces a un Instituto de Córdoba (2004/2005) repleto de delanteros. En una de las primeras prácticas se rompió los ligamentos cruzados (algunos atribuyen este hecho a CFNM, que lo habría abrazado y deseado suerte antes de irse de Avellaneda). Luego de estar 8 meses parado disputó unos pocos encuentros en La Gloria, y nuevamente sufrió un desgarro que lo dejó fuera de competición.
A mediados de 2005 retornó al Rojo, donde no fue tenido en cuenta por Julio César Falcioni. Según sus propias palabras: «Recorrí por todos los clubes, no había cupos por ningún lado y tuve que quedar parado 6 meses y no tuve competición profesional.» Visiblemente aburrido por su poca actividad en las canchas se creó un fotolog. Durante algunos meses defendió los colores de La Plata FC. «Jugué un par de partidos, pero la competición no era buena, no era sana y la verdad que no tengo nada contra los árbitros pero no te protegían, me pegaron mucho y quizás más a mí porque venía de jugar en Primera división. Preferí no jugar para evitar todo tipo de problemas» y rescindió el contrato a mitad del torneo.
A comienzos de 2006 se incorporó a Ben Hur, donde conoció al «Máquina» Giampietri, Damián Andermatten, José María Paz y Emiliano Romay. Ante la prensa aprovechó para venderse un poco: «No soy un «9» que se quede estancado abajo del área porque no es mi función. Juego más libremente por la derecha o por la izquierda, me gusta tirarme un poquito atrás, porque me gusta jugar con la pelota y llegar al gol».
A mediados de año quedó libre, y si bien no cumplió con su promesa de retirarse se volvió a sus pagos para hacer goles cerca de los suyos. Fichó con Sarmiento de Chaco (2006) para conocer a Marcelo da Silva. Lejos estaba de ser el delantero que no hacia mucho tiempo jugaba en Primera y el quiebre se dio cuando el también baldosero Fernando Regules le atajó un penal.
Según algunos rumores de Sarmiento se fue mal, casi no hubo noticias de él en el último año, parece que ya nadie lo extraña.
Dicen los romanticones que una imagen vale más que mil palabras, pero este video vale más que 4211 caracteres.

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Simovic Edgardo

Edgardo Damian Simovic Ramsés
Cuando el ex presidente uruguayo Jorge Batlle declaró «los argentinos son una manga de ladrones» seguro no conocía la trayectoria de su compatriota Edgardo Simovic.
Antes de arribar a nuestro fútbol este delantero con apellido de faraón nacido el 8 de febrero de 1975 había derrochado talento siendo goleador en inferiores del Liverpool uruguayo. En ese equipo jugó en 3 períodos (1994/1995, 1997 y 1999/2002), luego pasó por el Sport Clube Vianense (2 meses en 1996) y Marítimo de Portugal (1996), Tigrillos de Monterrey de México (1998), Miramar Misiones de Uruguay (2003), Platense (2003) y Marathon de Honduras (2004/2005), y Olimpia de Paraguay (2006).
También había integrado la selección charrúa sub 17 en el Sudamericano de Ecuador 1991 y el sub 20 en Colombia de 1992. Visitó la Argentina en 1995 formando parte de la delegación que participó del Preolímpico Sub 23 en Mar del Plata.
A mediados de 2006 vino a conocer Buenos Aires. Pasó por el Obelisco, la Plaza de Mayo, el Congreso y de yapa se probó en Nueva Chicago. Rodolfo Motta dio el visto bueno y sin que nadie lo notara alcanzó a disputar 2 partidos en el Torito. Ante Gimnasia de Jujuy y Quilmes ingresó desde el banco en lugar de Jorge «te desbordan todos» Martínez y Lucio Filomeno, respectivamente. Además se quedó con las ganas de entrar ante Colón de Santa Fe.
A fin de año, así como llegó se fue. Claro que un tipo de su talla no podía irse a jugar a Bolivia, Perú, Chile o quedarse a pelearla en el ascenso local. Para nada. No le importo estar en una zona de riesgo extremo y se fue a Irán, para romperla en el Zob-Ahan Sport Culture de la Primera División.
Hace algunos días, cansado de escuchar en la tele los consejos del Mickey palestino se tomó el primer avión con destino a Sudamérica. Así llegó a la Sociedad Deportivo Aucas de la segunda división de Ecuador.
Para el primer semestre de 2008 no descarta sumar otro sellito en su pasaporte número 2.648.465-2 (no, no es joda) y espera ofertas de países como Afganistán, Omán y por qué no Irak, total no le hace asco a nada.

KeyserSoze