Maxi Lopez 2007

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El vuelo eterno. La fotogenia de siempre. Maxi López, el Drogba Blanco, se estira para evitar un gol durante un entrenamiento del Mallorca. La imagen corresponde a la temporada 2006/07.

KeyserSoze

Carballo Héctor

Héctor Federico Carballo
La época de la convertibilidad daba para todo. Para los clubes grandes era poner un palito verde y recibir al menos 4 o 5 pibes con buen futuro. Boca Juniors lo hizo con Argentinos y también con Ferro Carril Oeste. Así llegaron a la Ribera varias promesas del semillero Verdolaga como Facundo Bonvin, José Molina, Héctor Carballo y Carlos Quiñonez.
Pasaban los años y mientras Quiñoñez se rompía cada dos por tres y Bonvin se iba a préstamo a Europa, Molina y Carballo deambulaban entre las inferiores y la Reserva.
Quizas eran cábala y por eso no les daban el pase libre, tal vez les tenían mucha fe y pensaban que algún día podían llegar a explotar. En fin, podríamos estar días exponiendo teorías y nunca nos acercaríamos a la verdad.
Lo cierto es que a comienzos del 2001 le ofrecieron irse prestado al Motagua de Honduras junto con otros exponentes de la cantera xeneize como Fernando Pasquinelli y Gastón Díaz, y sin pensarlo agarró viaje.
Pero los pibes la pasaron mal: «No hicimos nada, pero allá parecíamos los más delincuentes. Sólo por el hecho de cenar a las nueve, como ellos lo hacían a las seis, ya decían que vivíamos de joda. Un lunes teníamos libre y fuimos a un cantobar. Y nos cruzamos con una mina que no sé… Yo estaba con Gula (Díaz) y nos empezó a insultar. Y discutimos un poco. La mina, que después nos enteramos que era hija de un diputado, decía que nos iba a denunciar. Lo encaró a Gula y ahí la piba se cayó. Y empezó a gritar que éramos unos asesinos. Bueno, al final nos fuimos. Al otro día nos llamaron del Motagua, un secretario. Le contamos lo que había pasado y nos dijo que nos quedáramos tranquilos, que la gente buscaba a los jugadores para sacarles plata. Y después nos dijeron que la mina había hecho una denuncia por intento de violación y que había dicho que la golpeamos en el piso. Como la mano se estaba poniendo pesada, nos aconsejaron volver Argentina» comentó Pasquinelli alguna vez.
Por su parte Carballo aseguró: «Cuando llegamos había como 300 periodistas. Y ya empezaron a matarnos. Al otro día, los diarios publicaron: Llegaron los tres refuerzos con poca pinta de jugadores. Los dirigentes y los compañeros nos trataron muy bien, eso sí. Pero la prensa era muy dura. Que estábamos borrachos, de joda, es todo mentira. Yo andaba bien allá, y querían que me quedara, pero quién me daba garantías de que no me iba a pasar nada: nadie».
Así se desvanecieron las ilusiones de los argentinos que habían ido a ganarse unos pesos y futbolísticamente no la pasaban mal (Pasquinelli y Carballo eran titulares, incluso el defensor había marcado un gol).
Luego de unos meses, los dirigentes, que no se querían desprender de él y le hicieron firmar el primer contrato lo cedieron a los Potros de Zitacuaro (2001/2002) de la segunda división del fútbol mexicano.
A la vuelta se convirtió nuevamente en un partenaire de la Primera y un habitué de la Reserva. Con 23 años todavía no había debutado oficialmente. Pero en el fútbol todo llega. Y su oportunidad tardó, pero llegó.
El 29 de junio de 2003 Boca se preparaba para disputar la final de la Copa Libertadores ante el Santos de Brasil. Por ese motivo Carlos Bianchi mandó a la cancha a un conjunto alternativo para enfrentar a Independiente. El resultado fue un 3 a 1 a favor del Xeneize (goles de Caneo, Calvo, Bracamonte y Emanuel Rivas, respectivamente) casi anécdotico. ¿Por qué? Porque gracias a ese triunfo Boca superó al Rojo en el historial.
Tendría otra chance de mostrarse, siete días más tarde en Rosario, ante Central. Claro que el contexto no era el mismo, los jugadores más experimentados aquel día eran Bracamonte y Fabbro, y para Eberto, Magnago, Osella y varios más era el bautismo y despedida en la categoría grande del fútbol argentino.
En dos semanas había jugado más que en 2 años, pero esos no serían sus únicos partidos. Un año después, con Boca otra vez en la final de la Libertadores, viajó a Bahía Blanca y fue de la partida ante Olimpo en un empate en dos tantos.
Con 24 años, 3 partidos en el lomo y sin mucho más que hacer en La Boca quedó libre.
Dicen que siempre se vuelve al primer amor, y así regresó a Caballito para vestir la casaca de Ferro Carril Oeste (2004) y jugar al lado de Carlos Bangert, el Nuno Molina y Carucha Lagorio entre otros en la B Nacional.
En 2005, acompañado de su buen amigo Carlos Quiñonez, se tomó un avión que lo dejó en Malasia, y fichó por el poderoso Kuala Lumpur.
En 2006 pasó por el Estudiantes de Mérida de Venezuela y desde comienzos de este año juega en el Provincial Osorno equipo de la segunda categoría de Chile.

KeyserSoze

Long Marcelo

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Marcelo Eduardo Long
Conseguir una foto suya, verán, costó. Tampoco fue fácil seguirle el rastro, ya que en cuestión de semanas pasó de jugar en Primera a lucharla como un obrero más en una liga regional.

Nacido en Posadas (Provincia de Misiones) en 1982, este volante creativo dio sus primeros pasos en los típicos clubes de barrio de la tierra colorada. Más tarde pasó por las divisiones inferiores de Mitre y Guaraní Antonio Franco hasta que el ex futbolista Lucas de Filippi le consiguió una prueba en Colón de Santa Fe.

Así fue que con la llegada del nuevo milenio abandonó su tierra natal por un rato: «Me costó mucho adaptarme. Llevó su tiempo ponerme a punto en lo físico principalmente para después rendir en lo futbolístico. Pero la verdad que todo el esfuerzo vale la pena» contó tiempo después.

En el Sabalero, sin que nadie lo notara, pasó de la Reserva a la Primera de la mano de Jorge Fossati. Fue el uruguayo quién le dio minutos en cancha, y Long, tipo agradecido si los hay se deshizo en elogios: «Fossati tuvo mucho en cuenta a varios pibes y por eso yo llegué a primera. A mí me dio mucha confianza cuando me tocó jugar y por suerte no me pide nada del otro mundo, sólo lo mismo que realizo en los entrenamientos o en los partidos de la reserva. Tuve una muy buena temporada pero puedo dar mucho más todavía. Jugué sólo seis partidos. El primer partido que me tocó con la primera fue ante Independiente. También entré contra Newell´s, Central y Lanús».

Sus días de fama y gloria se terminaron en 2003 cuando quedó libre y tuvo que irse a jugar a Rivadavia de Lincoln (2003/2004), donde es probable que haya conocido a Fabio y Leandro, dos de los hermanos del rústico Flaco Schiavi.
A mediados de 2004 se tomó un avión para irse a jugar al Envigado de Colombia. En tierras cafeteras duró poco y antes de fin de año estaba vistiendo los colores de Atlético Candelaria (2004/2005 y 2006) en su querida Misiones. En el interín se hizo un tiempito para unirse a San Martín de Tucumán (2005/2006).

Durante su estadía en el equipo de La Ciudadela convivía con seis compañeros (Luciano González, Juan Elúa, David Robles, Esteban Salvatore, Jesús Díaz y el santiagueño Martín Nieva) en la que denominaban la casa de Gran Hermano. Este hecho provocó que les hicieran varias entrevistas en los medios y sus compañeros de ruta aprovecharon para boludearlo un rato. «Long tiene gonorrea en la cabeza. Se lava con jabón en pan, el Federal, ese blanco para lavar la ropa». acusó David Robles. «Escuchamos Ráfaga, La Mona Jiménez, La Nueva Luna. A todos nos gusta menos a Long. El es muy fino y anda con su disc-man. Además, no se puede dormir sin aire acondicionado» tiró Walter Molina. También la ligó por desordenado.

En cuanto a lo futbolístico, arrancó como titular y perdió el puesto con Carlos Morales Santos. A fin de año, Carlos Roldán le comunicó que no lo tendría en cuenta para el próximo torneo y Marcelito aprovechó para pegarle: «A la hora de buscar una explicación me gustaría que si Roldán creía que yo actuaba mal en mi vida privada, me lo dijera. Nunca salí de noche. No he faltado ni un día al entrenamiento ni me he peleado con el técnico. Me gustaría seguir jugando en Tucumán. No quiero retroceder en mi carrera.»

De la tierra de Palito Ortega, al menos, se llevó la amistad de sus compañeros de casa y de uno que se rasca los huevos.Desde comienzos de este 2007 juega en Real Arroyo Seco, donde vive baldoseando all day Long.

KeyserSoze

Rodallega 2007

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La Copa América de Venezuela no sólo dejó una nueva derrota del conjunto nacional en la final ante Brasil. También aportó material para En Una Baldosa.
Ya eliminados de la competencia, Estados Unidos y Colombia jugaban para cumplir. El seleccionado cafetero se impuso por 1 a 0 con la particularidad que, en los últimos minutos del partido, ante la expulsión del arquero Robinson Zapata y luego de haber agotado los tres cambios, el delantero Hugo Rodallega se calzó el buzo e hizo las veces de René Higuita, aunque para hacerla completa le faltó tirar el escorpión.

KeyserSoze

Chena Gustavo

Gustavo Roberto Chena
Volante central nacido el 16 de agosto de 1982. Arrancó jugando en su pueblo, en Ciclón Racing, tiempo más tarde se incorporó a las divisiones inferiores de Colón de Santa Fe y cuando ya estaba un poco más grandecito se vino a probar suerte a la gran ciudad. Primero pasó por Independiente, donde conoció a Hernán Losada, Pablo Bastianini, Luciano Olguín, Facundo Oreja, Juan Carlos Tissera y Maximiliano Vallejo. Luego su carrera seguiría en una curva ascendente y llegaría a Boca Juniors.
En el Xeneize coqueteó con la Primera cuando le tocó ir al banco de suplentes en el empate 1 a 1 ante Independiente, por el torneo Clausura 2002.
Antes había disputado algunos encuentros amistosos y hasta se había trenzado con José Pereda en una práctica.
Sin chances de jugar oficialmente, fue llevado por Carlos María García Cambón (que lo dirigió en Quinta en el club de la Ribera) al Persija de Jakarta, en Indonesia, conjunto que el otrora jugador y DT interino llenó de ex jugadores de Boca (también estuvo allí Matías Chávez). Lo cierto es que en el lejano país asiático Chena tuvo oportunidades y hasta convirtió un par de goles mientras era dirigido por Cambón. Luego, sin el técnico argentino en el banco, reemplazado por un ruso, no tuvo muchas oportunidades y antes de las fiestas del 2004 decidió pegar la vuelta.
Decisión más que acertada, ya que de continuar en Indonesia hubiese padecido, como mínimo, las secuelas del terrible tsunami que según contaría días después arrasó por completo una ciudad donde jugó con su club.
Así se terminaron sus días como jugador en Asia por primera vez. Con ofertas del fútbol europeo (lo llamaron Roberto Mouzo para jugar en España y Alberto Márcico para hacerlo en Francia) que finalmente no se concretaron, vaya uno a saber el motivo, Chena enfrentó el 2005 jugando para 9 de Julio de Morteros en el siempre entretenido Torneo Argentino B.
A mediados de ese año estuvo cerca de fichar con el Estrella Roja de la ex Serbia y Montenegro.
«Esta posibilidad se me presentó a través de Luis Hilbert. El se enteró que yo estaba libre. Luego lo llamaron desde Yugoslavia pidiéndole un ‘número cinco’. El me tenía en la lista, les envío mi curriculum y quedaron conformes conmigo». contó entusiasmado ante un medio local. Pero esto no fue más que una cortina de humo y volvió al país meses después.
Tal vez siendo la cuarta división del fútbol argentino demasiado competitiva y exigente, Gustavito, en 2006 optó por relajarse y defender los colores de La Perla del Oeste de Santa Fe, su ciudad, en el Torneo Argentino C, la quinta división del fútbol nacional.
Luego de dos años, decidió volver a las tierras asiáticas, así fue que a comienzos de 2007 se unió al Persebaya Surabaya, para posteriormente ser transferido al PSMS MEDAN, donde permanece hasta estos días, jugando con otro amigo de la casa como Andrés Formento y el ex Almagro Maximiliano Menendez.

KeyserSoze