Ortiz Matías

Matías Javier Ortiz
Ni el más fanático hincha de San Lorenzo de Almagro recordará la participación de este volante central en un cotejo de Primera División.
A mediados de 1998 se había consagrado campeón de Reserva compartiendo equipo con Guillermo Franco, Diego Yoder, José Ramirez y Martín Saric, entre otros. Con el título bajo el brazo, varios de estos chicos comenzaron a entrenar con la Primera que por aquel entonces dirigía Alfio Basile.
El 28 de noviembre de 1998 por la decimoséptima fecha del torneo Apertura, el Ciclón visitaba a Belgrano de Córdoba. Con la excusa de que los titulares se estaban preparando para enfrentar al Cruzeiro de Brasil por la revancha de las semifinales de la Copa Mercosur, Basile encontró el momento ideal para darle minutos en cancha a varios purretes que jugaban en Reserva o eran suplentes.
Así fue que aquel día con Ruben «Panadero» Díaz como DT en reemplazo del cabulero «Coco» saltaron a la cancha Gustavo Campagnuolo, Adrián González, Aldo Paredes, Claudio Morel Rodríguez, Damián Manusovich, Ariel Montenegro, «Panchito» Rivadero, Omar Gallardo, Juan José Borrelli, Adrián Coria y Guillermo Franco.
En el entretiempo, el entalcador (?) oficial del actual DT de la Selección nacional hizo ingresar al homenajeado del día con el dorsal número 34 en lugar de Ariel Montenegro. Luego, Romeo reemplazó a Franco y en el banco de suplentes se quedaron con la ganas de entrar el arquero titular Passet y los juveniles Pihuela y Ledesma.
La llegada de Oscar Alfredo Ruggeri, en el verano de 1999, lo dejó sin posibilidades de jugar y debió buscar suerte en otros horizontes.
A mediados de año pasó a préstamo a Almagro (1999/2000) junto con varias promesas del semillero cuervo. Pero tuvo muy poca actividad y pasó más tiempo en Reserva. Cuando volvió a Boedo lo dejaron libre.
Luego de este duro revés su cabeza hizo click y en 2001 armó las valijas y fue a hacerse algo de plata al exterior. Enfiló para el norte y firmó con el Tampa Bay Mutiny de Estados Unidos, donde conoció a una estrella (aunque en el ocaso de su carrera) del fútbol mundial como Carlos Valderrama.
A los seis meses le pegaron un tubazo de Deportivo Armenio (2001/2003) y no dudó en volver. Según una encuesta de 2003, el 82% del plantel votó a Carlos Men*m en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, desconocemos sí Matías fue uno de ellos pero preferimos creer que no.
En 2003, haciendo uso de su pasaporte comunitario partió a Europa. En Italia defendió los colores del Belluno Pontealpi (2003/2004 y 2005), Rosarnese (2004/2005) y Montereale (2004/2005).
Desde mediados de 2006, juega y hasta hace las veces de chef, en el Canistro, de la Liga Eccelenza.

NdR: Google mediante, nos topamos con su espacio en la web, además de algunos videos con goles y jugadas suyas (click acá y acá).

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Ferrero Sebastián

Sebastián Alejandro Ferrero
Nacido en el seno de una familia futbolera (su padre Ricardo, arquero de profesión, disputó más de 200 partidos en Primera), no le quedó otra que seguir el mandato y darle a la pelotita. A diferencia del viejo, eligió jugar de delantero, bien de punta.
Arrancó en las divisiones inferiores de Gimnasia y Esgrima La Plata y luego de pelearla bastante tuvo su premio.
Su debut se dio en el Clausura 2001 en una situación extraña, por las lesiones del Caio Enría, Fernando Gatti, Facundo Sava y Hernán «me picaban los huevos y se me dio por rascarme» Ocampos el viejo Carlos Timoteo Griguol (que había iniciado a su progenitor en el fútbol en 1975 en Rosario Central) lo incluyó desde el arranque para enfrentar a Huracán.
Pero el estreno no fue el ideal, aquel 10 de abril de 2001, el Lobo perdió 3 a 1 y Sebastián (como demuestra la foto) debió soportar la marca del mufa Gabriel Lobos.
Alcanzó a disputar un puñado de partidos más al lado de Fernando Zaniratto y Federico Turienzo y a comienzos de la temporada 2002/2003 le dieron vía libre.
Por recomendación del Toto Berizzo cruzó el océano y se incorporó al Celta de Vigo B. Jugó poco y en 2004 enfiló para Escocia. En la tierra de las polleras defendió la divisa del Raith Rovers en el ascenso. Al menos se dio el gusto de festejar algunos goles pero no hizo nada del otro mundo y se fue rápido.
Retornó a España para probarse en Las Palmas, pero hizo la gran Mario Augusto Gómez Urbina y de un día para el otro desapareció alegando graves problemas personales.
Pegó la vuelta a sus pagos para jugar en Central Córdoba de Rosario (2004) durante seis meses.
En el verano de 2005 se lo vio haciendo pruebas, sin suerte, en Talleres de Córdoba y en la Comisión de Actividades Infantiles.
Después de un año a la deriva y cuando, intuímos, se le empezaban a terminar los ahorros, decidió volver al Viejo Continente. No la pasa tan mal en el Sangiovannese, donde juega al lado de Sergio Comba, Carlos Aurelio y tiene de compañeros a Leto, El Padre Grassi y Porro, un delantero que en las concentraciones se la pasa hablando del faso.

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Ghini Diego

Diego Hernán Ghini
«¿Quién se acordará de mí allá en la Argentina?», debe preguntarse cada noche antes de irse a dormir este ignoto mediocampista dueño de una trayectoria digna de Football Manager.
A excepción de familiares, amigos y quienes hacemos En Una Baldosa nadie recordará que este individuo logró disputar 2 encuentros en Primera División con la casaca de Deportivo Español en 1994.
En varias ocasiones acompañó en el banco de suplentes a Marcelo Pontiroli, el gran Marcelo Caviglia, Sergio Castillo y a un Alfredo Graciani que quemaba sus últimos cartuchos en el Gallego.
Como si esto fuera poco conoció al histórico Pedro Catalano, al interminable uruguayo José Batista, Gustavo Artaza, Néstor Álvarez, Ramón Castro, Raúl Naif, José Forte, Sandro Ojeda, Alberto Vargas, Ruben Beninca, entre otras joyitas que pasaron por el conjunto del Bajo Flores y que hoy ilustran este sitio.
Sin más oportunidades en el equipo de Rios Seoane pasó a Defensores de Belgrano en la Primera B, en la temporada 1996/1997. Con los colores del Dragón disputó 25 partidos y convirtió un gol.
A mediados de 1997 se cansó de lucharla en el anonimato del fútbol nacional, decidió armar las valijas y hacerse la Europa. Primero llegó a Alemania, donde se sumó al Heilbronn (1997/1998).
La temporada siguiente partió a España para unirse al Manchego (1998/2000), donde disputó 50 partidos.
Después de 3 años le agarró melancolía y retornó a sus pagos. Fue en Talleres de Escalada (2000/2001), donde sumó 25 encuentros.
Se ve que extrañaba cobrar en euros y se fue a Italia a hacer un lindo tour. Primero pasó por el siempre candidato Imperia (53 partidos en la 2001/2003). Cuando le entraron ganas de ir a la playa rumbeó para la isla de Cerdeña con la excusa de defender los colores del Alghero (30 cotejos en la 2003/2004) en la baldosera liga Eccellenza. Al año siguiente se fue al Alba Adriática (2004/2005), pero duró poco. Después de 27 presentaciones y fichó por el Apricena (2005/2006) para disputar 20 partidos.
La temporada pasada (2006/2007) reprensentó a la divisa del Ripa Teatina.
Ni le hablen de pegar la vuelta, parece que no extraña. Por otra parte, ya no va a tener de qué quejarse tanto, ahora lo van a conocer varias personas más.

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Arce Matías

Matías Sebastián Arce (La Hiena)
Rememorar al hombre más baldosero de la década del 90, Claudio Benetti (quién otro, sino), implica traer a la mente a otro fiel exponente de los 15 minutos de fama, un tanto más actual, como lo es Matías Arce, también conocido como «el Benetti del 2000».
Las historias de estos dos héroes, a priori, parecen calcadas. Ambos llegaron del interior con sus sueños a cuestas, jugaron en Boca, convirtieron goles que le dieron el campeonato a su equipo, pasaron por Belgrano de Córdoba sin pena ni gloria y en pocos años se hundieron en el mayor de los anonimatos.
Allá por mayo de 1999 este volante con apodo de boxeador, nacido el 31 de enero de 1980 en Estación Ciucelas (aunque diga que nació en Sastre), Provincia de Santa Fe, jugaba en la Reserva de Boca Juniors y soñaba con ser como Juan Román Riquelme.
Apenas un año más tarde, el 21 de mayo de 2000, Boca le ganaba a Rosario Central por 2 a 0 y Carlos Bianchi le daba la oportunidad de debutar en Primera junto con José María Calvo y Gustavo Pinto. Aquel día, el Xeneize con la mirada puesta en el partido revancha contra River por la Copa Libertadores presentó un mix de suplentes y juveniles con Emanuel Ruiz y Fernando Navas a la cabeza. Durante ese torneo disputó otros 3 partidos y anotó 2 goles, ambos a Belgrano y en La Bombonera, en la goleada por 5 a 1. Además, jugó 5 encuentros de la Copa Mercosur convirtiéndole al Corinthians en Brasil.
En diciembre (otra coincidencia más con Benetti y van…) de 2000 vivió su tarde de gloria. En la última fecha del torneo Apertura, ante Estudiantes de La Plata, reemplazó en el entretiempo a Gustavo Barros Schelotto y 19 minutos después se calzaba el traje de salvador marcando lo que sería el gol del triunfo y el campeonato. A los 29 de la segunda parte, 10 después de la hazaña, en camilla y entre llantos abandonaba la cancha y le dejaba su lugar a Nicolás Burdisso.
Cuando terminó el partido, montañas de periodistas se le acercaron y con un poco más de tranquilidad contestó: «Me moría de ganas de hacer un gol, aunque reconozco que le pegué mal a la pelota, con mucha rabia; por suerte se dio». De todas maneras su remate se coló por entre las piernas de Nicolás Tauber. Luego Diego Armando Maradona en el aire de Radio Mitre lo saludó: «Hola goleador, te vestiste de Palermo. Te quiero felicitar; hacer un gol tan importante te va a dar confianza para seguir en el fútbol y en un club tan difícil como Boca. Ahora el técnico te tendrá más respeto» le dijo Diegote cuando lo comunicaron con el pibe desde La Habana.
Durante esa temporada disputó otros 6 partidos pero no volvió a convertir. Como si la palabra del mejor jugador del mundo lo hubiera mufado, se fue diluyendo, y nunca más volvió a vestir la casaca azul y oro. Sus números en club de la ribera cerraron en 16 encuentros y 4 tantos.
La temporada siguiente (2001/2002) pasó a préstamo a Belgrano de Córdoba. Dirigido por el impresentable Carlos «Ferrari, no hagas cagadas que no salen de acá» Ramacciotti, jugó 27 partidos y convirtió 3 goles, además de compartir jornadas al lado de Gastón Martina y Rubiel Quintana en un equipo que terminaría descendiendo pese a arrancar ganándole a Boca en la mismísima Bombonera.
Sin lugar en el plantel del «Maestro» Tabarez, y después de haber sido ofrecido en bandeja a San Lorenzo de Almagro, tenía todo acordado para pasar a préstamo al Servette de Suiza, pero lo llamó Ramacciotti y se lo llevó a Gimnasia y Esgrima de La Plata. Ya no tuvo tantas chances de jugar y redondeó 12 encuentros y una anotación. Al menos se sacó el gusto de jugar la segunda fase de la Copa Sudamericana y ver algunos partidos del Lobo en la Libertadores.
A mediados de 2003 retornó a Boca y lo dejaron libre junto a otros íconos baldoseros como Adrián Guillermo, Esteban Herrera y Julio Javier Marchant.
Sin haberse afianzado en Primera, no tuvo mucho problema en bajar de categoría y unirse a las filas de Argentinos Juniors (2003/2004) en la B Nacional para pelear el ascenso. Venciendo en la Promoción a Talleres de Córdoba lograron llegar a Primera. Arce (con 26 encuentros y 4 goles) fue uno de los puntos altos del plantel junto con Pisculichi, Gianni, el eterno juvenil Bonvin, Biglia y Cachete Oberman.
Nuevamente en la división mayor arrancó como titular pero pocas fechas después fue perdiendo protagonismo hasta quedar relegado. El equipo se salvó del descenso en la Promoción gracias a la aparición de Matías Córdoba y las horas de «La hiena» en La Paternal pasaron a tener fecha de vencimiento.
Un año más tarde volvió a la categoría que vio lo mejor de él y fichó con Godoy Cruz de Mendoza, para ser dirigido por Juan Manuel «Chocho» Llop, donde al final de la temporada y habiendo jugado bastante obtuvo el ascenso.
Pese a la posibilidad de pelear por un lugar en la división mayor del fútbol argentino con el conjunto mendocino, optó por irse al exterior por primera vez. Así fue que llegó al desconocido Aragua FC de Venezuela. En una entrevista a un diario de Maracay dijo que el objetivo del equipo era “pelear por entrar a una copa”.
Durante los seis meses que duró la experiencia bolivariana convirtió varios goles y dejó un grato recuerdo entre los hinchas.
Sin embargo, a comienzos de 2007, se unió a la Liga Deportiva Alajuelense de Costa Rica. Luego de hacer sapo en 5 encuentros, y con algunos dólares más en su cuenta bancaria se fue (lo fueron) en mayo junto con el también baldosero Gabriel Oyola.
Hoy está libre, esperando que algún club de un país exótico lo llame y así, por enésima vez contarle a los periodistas cuál fue su proeza, convertir EL gol del campeonato el día que Boca Juniors se quedó con toda la gloria.

KeyserSoze

Caruso Leandro

indultado

Leandro Rubén Caruso
De pibe era vago, no hay dudas. Le gustaba el fútbol, pero no que le hablaran de tomarse un bondi para ir a entrenar. Para nada. Este tocayo del entrañable Brian Caruso (más conocido como Gamuza), al que desde chico le gustaba darle a la pelotita, tuvo la suerte de criarse en Avellaneda y de tener 2 clubes grandes ahí nomás, a la vuelta de la esquina.
Un día se paró en el medio de la Avenida Alsina e hizo ta-te-ti a ver qué salía. «Independiente» marcó el destino, y hacia allá fue.
«Fueron ocho años ahí, de los cuales jugué cuatro como titular. Y después no me ponían. Como no crecía y mis compañeros sí, no me ponían. Me bajoneaba, me malhumoraba. Me metían en grupos especiales de trabajo. En realidad, creo que aguanté demasiado. Me tendría que haber ido antes. Mi familia me insistía para que siguiera, para que no me fuera del club. Pero volvía uno o dos días y desaparecía de nuevo. Así unas cuantas veces. Tampoco querían largar el pase. Se ve que un poco de fe me tenían» dijo a Olé en alguna ocasión.
Tiempo después probó suerte en Dock Sud, como siempre, cerca de casa. Pero duró sólo un torneo. Se cansó y volvió a largar todo. Al menos por un rato.
En el 2000 le volvió a picar el bichito. Esta vez fue a Racing pero no para jugar al fútbol en cancha de 11, sino al FUTSAL. Y la rompió. «El nivel que tuvo en el futsal fue fuera de lo común. No conocía el juego y le costó muy poco adaptarse. Fue descollante, fue una explosión. Si puede trasladar las maravillas que hace en una cancha de 20 por 40 a una cancha de once, sería extraordinario para el fútbol argentino» dijo su entrenador en la Academia, Daniel Luaces.
El 14 de julio de aquel año, Racing le ganó a River por 7 a 6 y Caruso convirtió seis goles. «Fue bárbaro. Lo más gracioso es que en el primer tiempo no me salía ninguna. No me afirmaba bien, me tropezaba, no me salía ninguna. Y no era que estaba nervioso. Pero en el segundo se puso la suerte de mi lado», aseguró.
Después de semejante actuación, Luaces se reunió con Miguel Gomis y Domínguez (técnicos de la Novena y de la Cuarta y Reserva) para pedirles una oportunidad para el juvenil, que llevaba 28 goles en 11 partidos en un equipo sin más aspiraciones que salvarse del descenso. Días más tarde comenzó a entrenarse con la Reserva.
Admirador de Pablo Aimar, parece que se tenía confianza: «Hay más espacio, se puede jugar mucho mejor. No me va a quedar grande la cancha de once. Mirá, siempre me gustó jugar de enganche y haré lo mejor para ser como Aimar.»
Luego de fracasar en los dos clubes de Avellaneda, no le quedaba otra que probar en Arsenal, y sin pensarlo dos veces enfiló para Sarandí.
Arrancó en la B Nacional, donde se destacó, y llegó a Primera. Burruchaga se apiadó de él y lo mandó a la cancha. Ingresaba generalmente en los segundos tiempos y alguna que otra vez largó desde el arranque. En 2003 hasta jugó contra su ex club y casi la mete. Con varios delanteros adelante (Calderón, Denis, Vilallonga y Adrián Romero, entre otros), debió emigrar para lograr mayor continuidad.
A mediados de 2004 se tomó un avión a México para jugar a préstamo en Pioneros de Ciudad Obregon, donde convirtió 10 goles.
Cuando regresó, un año más tarde, el técnico del Viaducto era José María Bianco. Sólo disputó un partido, ante Gimnasia de Jujuy, cuando ingresó en reemplazo de Juan Carlos Garat, que apenas iniciado el partido había entrado por el lesionado Patricio González.
Seis meses después, con 16 partidos en Primera en el lomo y sin goles, retornó a la tierra de los mariachis. Fue a Tijuana, no en busca de tequila, sexo y marihuana, sino para fichar con el Dorados de Tijuana de la segunda división.
Un semestre más tarde volvería a sus pagos. No a Avellaneda, pero ahí nomás. En Gerli jugó en El Porvenir, haciendo amistades con Mariano Monrroy y el nipón Akira Misu.
A comienzos de 2007 vio como venía la mano y por las dudas se fue, sin conocer a Daniel Tilger, otra vez a México para unirse al sublime Pegaso Real de Colima.

KeyserSoze

Del Sotto Santiago

Santiago Darío del Sotto
Pintoresca historia la de este lateral izquierdo cordobés que pasó de jugar la Copa Libertadores a participar del reñido Torneo Argentino A en cuestión de semanas.
Se inició en Unión San Vicente y tiempo más tarde llegó a Talleres de Córdoba, donde hizo las inferiores y debutó en Primera en 1999.
En el 2000 la T tenía asegurada la llegada del arquero brasileño Neneca del Paraná Clube. Como parte de esa operación Del Sotto iba a pasar al conjunto paranaense, sin embargo todo quedó en la nada y ambos players continuaron en sus equipos.
Pese a que nunca se afianzó como titular, se convirtió en una rueda de auxilio del DT de turno y así logró disputar encuentros tanto del torneo local como de la Copa Mercosur 2001 y la Copa Libertadores 2002.
A mediados de aquel año mundialista, se incorporó a Racing de Córdoba (2002/2003), para jugar el Torneo Argentino A. En la misma categoría defendió los colores de General Paz Juniors (2003/2004 y 2005) una temporada más tarde.
Convencido de que lo suyo eran las grandes ligas, en 2004 formó parte del bizarro plantel de Chacarita de Mastrangelo primero y Clausen después. Allí conoció a una banda importante de baldoseros como Juan Forchetti, Gabriel Christovao, Leonardo Verón, Esteban Herrera y Jorge Torales, además del gran Jorge «yo también tengo mi propia cumbia» Vivaldo. En San Martín duró poco y con un panorama poco alentador, retornó a su provincia.
Jugó otros seis meses en General Paz Juniors (2005) hasta que fichó con Independiente de La Rioja (2005/2006). En la tierra del mufa más grande los últimos 20 años (despues de CFNM, claro) conoció a un tipo con pasado en Primera como Carmelo Ruscitto.
En 2007 se unió a Sol de América de Formosa, donde permanece hasta estos días al lado del inglesito Paul Agüero, Cristian Jara Lunghi, Roberto Chaparro y el ex divisiones inferiores de Independiente Martín Serravalle.
Pese a su respetable currículum, conoció la fama (efímera, pero fama al fin), lejos de la pelota y cerca de las crónicas policiales, cuando en junio de 2003 fue secuestrado por un grupo de delincuentes que lo confundió con el hijo de empresario cordobés del mismo apellido. Una vez que sus captores se convencieron de que no era la persona elegida (y eso que jugó 3 en equipos locales) para reclamar el rescate, Del Sotto fue arrojado a las aguas del lago San Roque, en las proximidades de Villa Carlos Paz.

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Cappa Samuel

Samuel Norberto Cappa
«¿Qué te apuesto a que juego en Primera?» Palabras más, palabras menos, medio en serio, medio en joda, esto podría haberle dicho Samuel Cappa a algún compañero de Sacachispas diez años atrás.
Nacido en Capital Federal en octubre de 1975 y delantero por naturaleza, había arrancando su carrera en el Lila allá por 1996 y con el tiempo (gracias a sus goles) se convirtió en un típico delantero de las categorías más bajas del ascenso.
Llamó la atención en julio de 1998 cuando en cuestión de días pasó de jugar en canchas de barro, llenas de pozos y ante unas pocas personas en la Primera D al lujo y los miles de espectadores de la A.
Había llegado a prueba a Huracán junto con Raúl López (marcador central de Atlanta), Alejandro Insaurralde (volante de Atlanta) y Eduardo Fajret (enganche que jugó en San Martín de Tucumán) en un momento en que los refuerzos escaseaban y el conjunto de Parque Patricios agarraba a cualquier cosa que pateara una pelota.
La suerte lo acompañó y el 9 de agosto, en el debut en el Apertura 1998 ante Lanús, jugó su unico partido en Primera. Ese día, el Granate derrotó al Globo por 3 a 1.
Luego alternó con la Reserva y así como si nada volvió a su mundo, el ascenso.
A comienzos de 1999 pasó Lamadrid en la Primera B Metropolitana. En mayo inició un pedido de quiebra contra su ex equipo. Volvería a sorprender a mitad de año cuando se tomó un avión que lo dejó en Finlandia. En la tierra que vio brillar (?) a Corpache, Pertot y Bazán Vera actuó para el FC Inter Turku.
Al parecer en Europa se alzó con unos buenos billetes porque hasta 2003 no volvió a jugar. Esa temporada, disputó el torneo de la Primera C con la casaca de Excursionistas al lado un amigo de todos nosotros como Silverio Penayo.
En 2004, retornó a su viejo y querido Sacachispas y dio la nota. El 15 de agosto el Lila le ganó a Barracas Central por 1 a 0 con gol de Cappa en tiempo de descuento. En la última jugada del partido, quiso hacer tiempo y Mauricio Astudillo, defensor de Barracas le cometió una violenta infracción. En la caída levantó peligrosamente sus piernas contra el infractor y los dos vieron la roja.
Al miércoles siguiente, en la esquina de la AFA, tras la declaración de ambos, Astudillo (todavía con la sangre en el ojo) volvió a agredir a Cappa, aunque adujo que «sólo nos empujamos». ¿La sentencia?: 20 fechas para el hombre de Barracas Central y una para el de Saca. A fin de año reincidió y lo suspendieron por 3 encuentros.
Nunca más se lo vio en una cancha.

KeyserSoze

Giorgieff Esteban

giorgieffesteban

Esteban Armando Jesús Giorgieff
Los últimos años de la década del noventa fueron nefastos para Ferro Carril Oeste. Lejos en el tiempo había quedado la gloriosa época de los ochenta con un Beto esplendoroso Márcico flaco y el gran Carlos Timoteo Griguol en el banco.
Corría 1999 y la dupla de delanteros del Verde integrada por el uruguayo Hugo Romeo Guerra y Martín Mandra no le hacía un gol a nadie. Apelando al manotazo de ahogado, Cacho Saccardi improvisó en vano poniendo a pibes del club para quebrar el maleficio. Así tuvieron chances, entre otros, Emerson Panigutti, Leonardo Verón y el rubión Esteban Giorgieff, que venía entrenando con la Primera.
Luego de algunas campañas lamentables, el conjunto de Caballito descendió y el hombre de los tres nombres desapareció de los primeros y segundos planos.
Tras un bache bastante prolongado, reapareció lejos de Avellaneda y Martín de Gainza. Fue en 2003 en México, donde defendió los colores del Cruz Azul Oaxaca (filial de los cementeros) y un año más tarde de Villa Española.
A mediados de 2004, retornó al país para jugar en Villa Dálmine en la Primera C. En el equipo de Campana no tuvo muchas oportunidades y al año siguiente volvería a tomarse un avión para sumarse al Deportivo Táchira de Venezuela. Pocos meses después le darían vía libre junto a sus compatriotas Cristian Giacomini, Víctor Zwenger, Carlos Muñoz y Luciano Fernández.
En 2006 permaneció a la deriva y en 2007 se lo volvió a encontrar, en el Torneo Argentino C, despuntando el vicio en San Lorenzo de Luján, su pueblo, al lado de Emanuel Ruiz, Carlos Ramos, y el ex Argentinos Juniors Martín Aguirre.
Quienes hacemos En Una Baldosa, desconocemos si en los últimos días visitó la Basílica para pedir que Ferro permanezca en la B Nacional o si en el vestuario escucha los CD’s del ex Boca por un rato Luciano Pereyra (obviamente pirateados por su homónimo Mario).

KeyserSoze