Rivero Rubén

Rubén Darío Rivero

Qué duro fue haber sido juvenil en Vélez Sársfield en la segunda mitad de la década del ’90, y más aún siendo defensor y no volante o punta para brillar con goles y flanes fotográficos. Por ese sinuoso camino desfilarían también otros de la zaga como Walter Ledesma, Diego Trotta, Rodrigo Bilbao y Hernán Maldonado.

El jugador en cuestión hizo sus primeras armas en 1998 y no sólo tuvo la mala fortuna de haber salido de espalda en uno de los medios gráficos deportivos más leídos, sino que a su vez quedó escrachado porque en la fotografía, el «Luifa» Artime le gana el salto y estampa el empate transitorio.

Aquella vez utilizó la camiseta número 32, que seguramente debe tener guardada ya que no tuvo muchas chances más. En esa derrota con juveniles, fue titular junto a De La Fuente y Roy González, entre otros. Luego de eso, se perdió y se lo anda buscando. Contactamos con Missing Children y casi nos emocionamos, pero se trataba de un homónimo.

Cucu

Fogel Mariano

Mariano Sebastián Fogel
Si nos guiamos por la foto y observamos sus botines y la forma en que cubre la pelota, podríamos decir que Mariano Fogel es un futbolista espamentoso.
Sin embargo, su carrera ha transitado el camino opuesto, el de la sumisión y el perfil bajo. Surgido en la cantera de Independiente de Pueblo San José, un pueblito de 4 mil habitantes a 7 kilómetros Coronel Suárez, también hizo inferiores en Fútbol y Tenis Club de Buratovich y en Olimpo de Bahia Blanca.
A base de una buena cantidad de goles en la zona recaló en las divisiones menores de Gimnasia y Esgrima de La Plata en 1995. Coincidió con el torneo de los «campeones de la concha de su hermana» pero eso no lo amilanó. Tenía tiempo para crecer y vaya si lo hizo. Recién con 21 años pudo debutar en la Primera División del Lobo, en un partido ante Chacarita Juniors que terminó 2 a 0 para los Triperos. Como para hacer todo un poco más conceptual, ese día ingresó en reemplazo del Yagui Fernandez, coautor de la frase de Griguol que le da nombre a esa camada sub campeona.
Fogel jamás olvidará los compañeros que tuvo aquel día: Enzo Noce, Sanguinetti, Cufré, Ariel Pereyra, Adinolfi, Cavallo, Marcelo Gómez, Mariano Messera, Claudio Enría y Facundo Sava. A su lado, sentaditos en el banco, estuvieron Daniel Bertoya, Leonardo Mansilla, Guillermo Larrosa y Hernán «me rasco porque me pica» Ocampos.
Al año siguiente cayó en Cambaceres (2001/02 y ’03) y después de algunas temporadas, en 2004 volvió a Independiente de Pueblo San José para sacarle rédito a su condición de volante zurdo con gol y salir campeón de la Liga regional de Coronel Súarez.
Así es Mariano Fogel, un tipo que pese a parecer extravagante no tiene mucho para contar. Él mismo lo demostró hace un tiempo cuando lo invitaron al Diario La Nueva Provincia de Bahia Blanca para recordar al equipo que se había consagrado 10 años antes en un torneo nacional y le preguntaron:

¿Una anécdota?

– El chofer del colectivo, un personaje que se había hecho unas sábanas celestes y blancas que representaba los colores de la Liga y festejaba con nosotros. Nos llevaba a todos lados, incluso a la concentración, pero no me acuerdo el nombre.

En Una Baldosa, al mejor estilo Carlitos Balá se pregunta…¿Y la aneda?

Juan Pordiosero

Dinas Arley

José Arley Dinas
Su llegada al fútbol argentino se dio de manera un tanto extraña. Corría el invierno de 2002 cuando Boca Juniors sacudió el mercado e incorporó al húngaro Robert Waltner, Raúl Estévez, Roberto «Pampa» Sosa, Matías Donnet y Ezequiel González, entre otros. Sobre la fecha del cierre del libro de pases había anotado a dos colombianos, Andrés Orozco (que tiempo después jugaría en Racing) y Arley Dinas. Todo indicaba que Orozco sería el último refuerzo xeneize, pero de un día para el otro Dinas dejó Bogotá, se tomó un avión y arribó a Buenos Aires. Nunca se supo si llegó gratis o Boca abonó 200 mil dólares (lo que en tiempos de 1 dólar a 1,40 peso hubiese sido una estafa).
José Arley Dinas había comenzado su carrera en América de Cali (1992/1997). Con el conjunto caleño disputó la final de la Copa Libertadores 1996 ante River Plate al lado de Oscar Córdoba y Jorge Bermudez.
En 1998 pasó al Deportes Tolima, donde jugaría hasta mediados del 2000, cuando se incorporó al Deportivo Cali (2000/2001).
Casi diez años después de su debut en Primera abandonó el país cafetero para romperla en el exterior. El poderoso Bellmare Hiatsuka de la segunda división japonesa lo cobijó durante algunos meses en 2001.
Paralelamente disputó varios partidos con la selección colombiana en las eliminatorias clasificatorias para Corea/Japón 2002. Allí se dio el gustazo de jugar al lado de Faryd Camilo Mondragón, Mario Yepes, Iván Ramiro Córdoba, Alex Viveros, Gerardo Bedoya, Víctor Hugo Aristizabal, Jairo Castillo, Juan Pablo Ángel y Julián Vazquez, entre otros.
A comienzos del año mundialista retornó a Colombia para escuchar vallenato en el vestuario de Millonarios de Bogotá.
A mediados de 2002, tras ser sondeado por el Millwal inglés y San Lorenzo de Almagro, apareció en La Boca.
Alejandro Fantino se encargó de presentarlo como el nuevo «Patrón» Bermudez, y Dinas aprovechó cuanto micrófono se le pusiera adelante para vender humo: «Estoy muy contento de ir a una institución tan grande como Boca. Tengo ganas de triunfar y seguir la senda de mis compatriotas Oscar Córdoba, Mauricio Serna y Jorge Bermúdez. Seguí la Copa Libertadores 2000 por los colombianos. No me perdí un minuto de la final contra Palmeiras, que Bermúdez definió con su penal». Como si esto fuera poco, aseguró que tenía un estilo similar al de su compatriota Iván Córdoba.
Apenas 2 partidos (en realidad uno y medio, Ezequiel González lo reemplazó en el entretiempo de uno de ellos) ante Gimnasia LP por la Copa Sudamericana (eliminación incluída) bastaron para darse cuenta que en el club de la Ribera no tendría lugar.
En silencio, tal como había llegado, retornó al Deportes Tolima (2003/2004).
En 2004 sorprendió su convocatoria a la Copa América que se disputó en Perú. Allí compartió plantel con figuras como Juan Carlos Henao, Andrés Orozco, Jairo Patiño, John Viafara y Tressor Moreno. Si bien no se pudo repetir el campeonato, el cuarto lugar logrado no dejó una mala imagen.
Pero para Dinas ésta no fue una buena experiencia. En el certamen continental sufrió una lesión que lo obligó al retiro de la actividad.
Y así, con 30 años, y en medio de acusaciones mutuas entre los médicos del Tolima y la selección colombiana, Arley Dinas, un opaco zaguero central, le dijo adiós al fútbol. Lo echamos de menos.

KeyserSoze

Lozano Walter

Walter Oscar Lozano
En su breve periodo como futbolista de Independiente (27 partidos desde 1987 a 1989) tuvo la posibilidad de aparecer en la revista El Gráfico, compartiendo la tapa con otros dos pibes que prometían en el Rojo a fines de los 80’s, Fabio Lenguita y Domingo Acevey.
Su condición de recio marcador central, lejos de estancarlo en la actividad local, le permitió viajar al fútbol europeo, donde encontraría el final de su carrera profesional de forma abrupta.
Recaló en el Real Valladolid de España, pero casi no tuvo tiempo de mostrarse al principio y fue cedido al Lleida, de la Segunda División, en la temporada 1991/92.
Regresó al Valladolid al año siguiente y de a poco se fue ganando el cariño de la gente. A base de temperamento, entrega y una fuerte personalidad, Lozano se convirtió en un jugador al que los rivales le temían. Pero, como se suele decir, todo lo bueno dura poco.
Un buen día fue separado del plantel porque el entrenador, Pepé Moré, interpretó que el argentino no llegaba entero a los entrenamientos matinales. La juerga nocturna y algunos aspectos relacionados a ese ámbito fueron puestos como excusa para limpiarlo del equipo.
La presión del público, que todavía sentía afecto por el marcador central, provocó que el DT revocara su decisión. Lozano fue aceptado nuevamente a fines de 1993 pero a los pocos días faltó a una práctica y con el reglamento interno bajo el brazo, los dirigentes optaron por despedirlo.
Según se menciona en un foro del conjunto ibérico, el ex Independiente tuvo distintos trabajos ajenos al fútbol. Laburó en un boliche de mala reputación que abría a las 4 de la mañana y luego se desempeñó en una empresa dedicada a la construcción.
Su vida como jugador de las grandes ligas se terminó con aquel episodio relacionado a la noche y a los excesos. Pero como todo tiene que ver con todo, como diría Pancho Ibáñez, no pudo despegarse sencillamente de ese estigma. Hasta hace poco seguía jugando en una liga regional de aficionados españoles, defendiendo los colores de…La Seca. ¡Y no es joda!

Juan Pordiosero

Rocca Mario

Mario Rocca
Delantero que siendo juvenil de Independiente de Avellaneda fue convocado por Carlos Pachamé para la Selección Argentina Sub 15 de 1985 que afrontó el Torneo Sudamericano de Buenos Aires (le marcó un gol a Venezuela) y el Mundial de China.
En dicho plantel se encontraban figuras como Hugo Maradona, Lorenzo Frutos, Fernando Redondo, Fernando Cáceres, Gabriel Marino, Juan Cibulsky, Fabio Almirón, José Miguel, Néstor Valenzuela y Pedro Salaberry, pero que no lograron ni siquiera pasar a la segunda ronda del torneo llevado a cabo en Asia.
No se tienen antecedentes sobre alguna aparición en la primera de Rojo, pero si que tiempo después pasó por All Boys y no le fue bien. Rocca, ¿habrá sido piedra?

Cucu

Segalla Ariel

Ariel Rubén Segalla
Volante santafecino, nacido en la cantera de Colón de Santa Fe. Tuvo la mala fortuna de aparecer en una buena época del conjunto sabalero donde la formación salía casi de memoria (Leo Díaz, Luis Medero, Dante Unali, Hugo Ibarra, Castagno Suárez, Rodríguez Peña, Rodolfo Aquino, Marcelo Saralegui, Cristian Castillo, Raúl Gordillo y Pedro Uliambre, alternando Esteban Fuertes, Pablo Morant, Nelson Agoglia y el «Cabezón» Marini) y las chances de jugar fueron escasas.
Debutó en 1997 y permaneció hasta el 2000. Nunca se afirmó como titular y terminó alternando entre Primera y Reserva. De todas formas, dentro de su intrascendencia, se las ingenió para disputar algunos minutos por Copa Libertadores y Conmebol.
En 3 años conoció a baldoseros de la talla de Juan Manuel «en el PC Fútbol 6.0 la rompía» Suligoy, el «Tuca» Risso, Nicolás Lauría Calvo, Cristian Favre y Silvio Azoge, entre otros.
Con la llegada del nuevo milenio partió al extranjero en busca de la ansiada diferencia económica. En la temporada 2000/2001 defendió, en buen nivel, los colores de Palestino de Chile junto a Dwight Pezzarossi y el ex Racing, José Luis Villanueva. Fueron 43 partidos en los que anotó 9 goles.
En 2002 retornó a Colón pero se desconoce qué hizo hasta 2003 cuando se lo encontró en Universidad de Concepción, donde compartió equipo con el actual hombre del Palmeiras brasileño y la selección roja Jorge Valdivia y el baldosero Pablo Abdala. Allí disputó 26 encuentros y anotó en 2 ocasiones.
Al año siguiente (2004) se incorporó al Cartagines de Costa Rica. En un principio no convenció pero terminó siendo una de las grandes figuras del plantel. Allí se dio el gusto de conocer a otro integrante de la familia baldosero como José Zelaye.
En 2005 llevó su fútbol al Comunicaciones de Guatemala. A mediados de año, cansado de tanto viajar, pegó la vuelta a la Argentina. Poco le importó su pasado en Colón y estuvo a prueba en Unión de Santa Fe. Sin embargo no quedó y siguió camino para jugar en un club con menos pretensiones como 9 de Julio de Rafaela junto con Conrado Besel y Juan Manuel Suligoy.
Desde mediados de 2006 transpira la casaca de Patronato de Paraná.

KeyserSoze

Mazzeo Edgardo

Edgardo Pascual Mazzeo
No le fue fácil desarrollar su carrera en Primera División. Si bien Argentinos Juniors acostumbró históricamente a promover jugadores de las divisiones inferiores, no siempre lo hizo bajo las mejores condiciones. Al pibe Mazzeo le tocó una época jodida, cuando no había un rumbo futbolístico definido y todo quedaba supeditado a pequeños milagros. Ni él, que alcanzó a disputar 5 partidos en 1995, ni Pena, ni Marra, ni Sergio López Maradona y mucho menos Andrés Grande lograron revertir la situación. El Bicho terminó último en el Torneo Clausura y al año siguiente se fue al Nacional B.
Edgardito quedó de esa menera en la más pura incertidumbre y costó seguirle los pasos dentro del fútbol. Es más, no sabemos si después del Bicho tuvo la oportunidad de jugar en otro club. Pero a veces la sana costumbre de googlear arroja resultados maravillosos. El ex defensor ahora labura en una empresa metalúrgica de Ramos Mejía y haciendo uso de su bondad natural, le da empleo a la gente.

Juan Pordiosero

NdR: Aprovechando que el aviso es de hoy, lo publicamos para todo aquel interesado en trabajar con un baldosero:

Dirección: Av. Díaz Vélez 733
Ramos Mejía – 1704
Buenos Aires
Contacto: Edgardo Pascual Mazzeo
Correo-E: rrhh@blipack.com.ar

Información sobre la empresa:

Blipack S.A. es una empresa familiar de más de 30 años en el mercado interno y externo.
Actividades principales:
.fabricación de máquinas estuchadoras/blisteras
.laboratorio de especialidades medicinales

Puestos vacantes:

1. – Inspector de Control de Calidad (Ref. Calidad)

Empresa metalúrgica líder en fabricación de máquinas blisteras/estuchadoras incorporará Inspector de Control de Calidad. Experiencia: no menor a los 2 años en la especialidad, Edad: preferentemente entre los 25 y 50 años, Estudios: Técnico mecánico o similar, puede ser estudiante de Ingeniería o similar. Se le dará preferencia al que tenga conocimientos en labores bajo Sistemas de Calidad ISO 9000 ó similar, conocimientos de normas tipo IRAM 15 y metrología en general. Disponibilidad de horario de trabajo: Lunes a viernes de 7.00 a 18 hs. Se ofrece: Trabajo bajo relación de dependencia, Sueldo dentro de los estándares de plaza, Equipo de trabajo de gran camaradería, Posibilidades de promoción en una Organización de gran proyección y crecimiento.
Localidad: Ramos Mejía – Buenos Aires
Salario: A convenir
Fecha: 20 de abril de 2007

Otaño Diego

Diego Roberto Otaño
Defensor surgido de la cantera de Chacarita Juniors. Debutó en el Funebrero en 1996, en pleno Nacional B. Tuvo su mejor momento en marzo de 1999 cuando en la campaña del ascenso a Primera convirtió 4 goles en 4 partidos consecutivos. «La verdad es que no puedo creer lo que estoy viviendo. Hasta hace unos meses ni siquiera iba al banco de los suplentes y ahora, de repente, se me están dando todas: encontré la continuidad que necesitaba y encima la estoy metiendo seguido. Esto de hacer goles en todos los partidos es algo hermoso. Y más si sirven para que el equipo gane y pueda seguir peleando el campeonato». Para no caer en el exitismo dijo: «Soy consciente de que no es normal que un defensor haga tantos goles seguidos. Por eso trato de disfrutar el momento, pero sin agrandarme. Esto es simplemente una racha que algún día se va a cortar».
Sin embargo la racha se estiró un poco más de la cuenta y llegó a disputar 5 partidos en Primera División junto a otros personajes en una auténtica deformación. Incluso, a mediados de 2000 fue fichado por el Getafe (por aquel entonces en segunda división) lo que le permitió conocer a Mariano Juan, Hernán Raíces y Siro Darino. Apenas jugó 2 partidos en el fútbol español y desde entonces la suerte le dio la espalda.
Al año siguiente comenzó el declive, retornó al país para jugar en San Martín de Mendoza (2001/2002) que venía de una buena campaña y buscaba pelear el ascenso.
«Llego con muchas ilusiones de que me vaya mejor que en Chacarita, que no fue malo. Estoy con la esperanza de ascender y que todos tengamos suerte» dijo cuando pisó suelo mendocino.
Al año siguiente siguió camino para jugar en Córdoba con los colores de Belgrano (2002/2003). Fue partícipe de una de las peores rachas del conjunto pirata en los últimos años.
En 2004 siguió bajando y llegó a la Primera B Metropolitana, donde intentó defender la casaca de All Boys. Compartió vestuario y mates con Nestor Fabbri, Edgardo Arnaudo, Gerardo Cardone, Emanuel Francés, Patricio Bedrossian, Franco Troche, entre otros.
Desde 2005, con menos preocupaciones, y al lado de Pablo Cameroni, juega en la Primera C en Justo José de Urquiza.

KeyserSoze