Mércuri Andrés

Andrés Mércuri
Ferro ha nutrido a esta página de gloriosos nombres que remiten instantáneamente a los momentos menos glamorosos de los 90’s. La simple pronunciación del apellido Mércuri es una invitación a hacer memoria y recordar aquellas desparejas formaciones del verdolaga, con juveniles bastante crudos y jugadores de vuelta a punto nieve.
Promovido por la escuela Renato Cesarini, llegó a Caballito y surgió como volante por derecha en 1997, cuando la situación con respecto al descenso no era tan crítica y todavía había posibilidades de probar pibes con un margen de error. Hasta 1999 disputó 28 encuentros y no hizo goles. Pero el hecho de haber compartido vestuarios con Ariel Giaccone, Cristian Acevedo, Sergio Rodríguez y Jorge Cordon le significó una alegría mucho más grande en una conquista en el arco rival.
Con el conjunto del Oeste con la soga del descenso al cuello, Mércuri orientó su mirada hacia el fútbol español, donde recaló en la temporada 1999/2000. Claro que no fue un equipo importante de Primera quien se mostró interesado en él, sino el modesto Limense de la tercera división.
Regresó al país para jugar el Nacional B con San Martín de Tucumán (2000/01), en un recordado equipo que tenía al Negro Banegas, Garate, Corbalán, el Anguila Gutiérrez, Garaycochea, el Tero Di Carlo y Sergio López Maradona, entre otros. Eso si, los nombres no pudieron evitar el descenso al final del torneo.
No se explica como desembarcó en el Guanacaste de Costa Rica (2002/03), y mucho menos se sabe como le habrá ido. Pero confiamos en que debe haber dejado bien parado a nuestro fútbol.
En 2004 volvió a la Argentina y disputó el Torneo Argentino para Sportivo Villa Dolores de Catamarca, sentenciando su alejamiento definitivo de los primeros planos. El año pasado hizo un intento más por triunfar en el exterior cuando cruzó el charco y se puso la camiseta de Miramar Misiones de Uruguay, aprovechando que la institución charrúa estaba gerenciada por un grupo inversor italiano que estaba asociada con el club Brujas de Escazú, de la Primera División de Costa Rica. Todo muy extraño, como la carrera de Mércuri.

Juan Pordiosero

Zagharián Fernando

Fernando Zagharián (El Abuelo)
Como casi todo futbolista de origen armenio no pudo pasar desapercibido en ninguna formación que le tocó integrar en nuestro país. Su apellido lo condenó a ser señalado como el distinto del equipo sin medir sus cualidades, que también llamaron la atención durante los primeros partidos en los que le tocó actuar.
De carrera rara y proclive a no levantar vuelo, se fue alejando paulatinamente de los primeros planos sin razones evidentes. Categoría para jugar en equipos más importantes siempre pareció sobrarle. Sin embargo, se mantiene en el olvido.
De la cantera de Argentinos Juniors, fue llevado al plantel de Primera en 1998 por Chiche Sosa, que se entusiasmaba con la habilidad para encarar, definir y asistir que tenía el pibe. Y Zagharián le respondió con creces. Se destacó haciendo un gol en la victoria del Bichito ante River por 2 a 0 en el Apertura 1999 y a partir de ese momento los simpatizantes comenzaron a prestarle un poco más de atención. A contramano del resto, el DT no le dio muchas chances de jugar seguido pese a que en cada una de sus intervenciones le cambiaba la cara al equipo, que tenía a otros futbolistas jóvenes como Matías Monzón, Nicolás Medina, Fernando Sánchez y Federico Insúa. Para colmo, cuando empezaba a formar una dupla interesante con Aldo Osorio fue relegado al banco por la contratación de otros delanteros con más chapa.
En 2000, por ejemplo, perdió la titularidad gracias a la vistión del Colo Mac Allister que prefería el combo conformado por Diego Bustos y el Beto Yaqué.
Desde su bautismo en la máxima categoría hasta mediados de 2002, cuando quedó libre, jugó 54 partidos y convirtió 7 goles en el team de La Paternal.
Tomó valor y se fue al país de sus raíces, Armenia, donde lograría reconocimiento pese a que años más tarde él reconocería que la decisión de haberse ido fue un grave error en su carrera.
Llegó, firmó para el Pyunik y aprovechando que el técnico argentino Oscar López se hizo cargo del combinado nacional, ni lento ni perezoso hizo los trámites legales para jugar en la selección armenia. No corrió con la misma suerte que el gran José Bilibio ya que jamás fue convocado, y se perdió de jugar las eliminatorias para la Eurocopa 2004, ante España, Grecia y Ucrania.
En la temporada 2003/2004 regresó a la Argentina anímicamente bajoneado, no arregló con ningún equipo de Primera y terminó en Brown de Adrogué, con la idea de romperla y subir al Nacional B o pasar a algún club del exterior. Ocurrió esto último porque en la segunda mitad de 2004 anduvo por Ecuador, defendiendo los colores del Emelec y haciendo sapo de manera rotunda.
A fines de ese año volvió a la Argentina y se sumó a Morón. En poco más de un año en el Gallito compartió jornadas inolvidables con Raposo, Akerman, Seccafien y el ex Racing Cristian Naranjo.
En julio de 2006 volvió a Brown de Adrogué, donde había dejado un grato recuerdo y aún sueña con regresar a la máxima división. Aunque, si juzgamos por sus dichos, no tiene muchas posibilidades de volver a vestir la casaca de Argentinos. «La verdad, lo que más me sorprendió de Brown fue lo muy organizado que estaba el club, con los sueldos al día, un lugar para entrenarse y otro para concentrar. Se trata de una estructura que un equipo de Primera División no posee. Brown no tiene nada que envidiarle a nadie. Es más, diría que hasta tiene concentración y utilería, cosas que Argentinos Juniors ni siquiera posee«, declaró.
El gran mérito en toda su trayectoria, sin dudas, es haber integrado la lista de los armenios más famosos del mundo, elaborada por un sitio de la comunidad.
¿Quién lo hubiera dicho? ¡Fernandito a la par de Djorkaeff y Eduardo Eurnekian!

Juan Pordiosero

Ruggeri Franco

Franco Roberto Ruggeri
Las comparaciones inevitables promovidas por su apellido lo deben haber condicionado bastante durante sus inicios como profesional. De ser una promesa en las inferiores de Racing y llegar al plantel de Primera pasó a ser un olvidado marcador del ascenso.
Se dio a conocer en el verano de 1996 cuando Miguel Brindisi lo llevó a la pretemporada en Mar del Plata. En aquel numeroso grupo de jugadores, entre los que estaban Arangio, Ruiz y Lino Arce, no se pudo destacar por cuestiones lógicas (tenía por delante a hombres ya consolidados) y tuvo que conformarse con partidos en la Reserva.
Al año siguiente pasó a Temperley, donde lograría el ascenso al Nacional B tras ganar el torneo reducido de la temporada 1998/99, con compañeros como Cristian Smigiel, el Indio Bazán Vera, Pablo Campodónico, Hugo Cazajous y Diego Katip.
No se sabe si en la actualidad la chapea diciendo que es pariente del Cabezón.

Juan Pordiosero

Víctor Humoffe y Adán Molina

Víctor Humoffe y Adán Molina
Jugadores surgidos de las inferiores de River Plate que junto a Dobrik fueron promocionados al plantel superior por Carlos Bagington, aconsejado por Delem y Gallego. No sólo compartieron habitación en la pretemporada de Tandil, sino que luego tuvieron el mismo destino, la desaparición de los primeros, segundos y hasta terceros planos.

Víctor Humoffe
La vida de este jugador estuvo desde un inicio signada por la adversidad, ya que desde el día que su madre lo dio a luz, debió sortear diferentes obstáculos. Su nacimiento fue un tenebroso día 13, en el oscuro 1976 y para colmo en enero, por lo que pasó todos sus cumpleaños en vacaciones alejado de sus amiguitos. Y todo ello sin referirnos a sus nombres, que al menos para quien escribe, son de los peorcitos.
Pero pasando al plano estrictamente futbolístico, se puede decir que este lateral izquierdo actualmente treintón, realizó las divisiones inferiores en River Plate y participó en algún partido de verano en un plantel en los que también estaban Oreiro, Alonso (h), Paz, Mariano Juan y Luna entre otros.
Sin embargo, la llegada de Ramón Díaz y el desembarco de algunas figuras y la aparición de grandes juveniles le quitó lugar y terminó en Comunicaciones (1997).
Ese año fue espectador exclusivo de incidentes con los hinchas de Excursionistas, que serían la antesala de la batahola que sucedió años después en la que algunos jugadores fueron agredidos.
Posterior a ello no se supo más nada de él, pero en el 2005 apareció jugando en el sospechoso Real Arroyo Seco junto a Silverio Penayo, vendiendo humo-fe.

Adán Cristian Molina
De religioso nombre y también nacido en 1976 en San Justo, realizó las juveniles en River Plate como volante y en 1995 apareció por el plantel superior y participó en 2 partidos. Pero curiosamente al tiempo volvió a jugar en cuarta división.
En 1997, por falta de condiciones o de oportunidades, dejó la banda y recaló en All Boys (1997-2000) que por ese entonces contaba con figuras y veteranos como Fernando y Sergio Batista, Laffatigue, Levy, Trapasso, Mayor, Olarán, Walter Paz, Lettieri, Pasini, Bordi, Castano y Diz.
En el 2001 partió al interior y fichó en Huracán de San Rafael donde estuvo una sola temporada y el equipo descendió al Argentino B.
Retornado a Capital Federal firmó contrado con Deportivo Laferrere, club en el que estuvo en el 2002, pasó a Defensores de Cambaceres en el 2003 y retornó en el 2004 hasta el 2006. En los últimos años allí compartió plantel con Cubito Cáceres, Garrafa Sánchez, el Pampa Biaggio y el Mono Claut.
Pero a mitad de este año volvió a dejar el equipo y nuevamente se calzó la de Cambaceres donde es un valor fundamental al igual que Smigiel, Pablo Casado y Bogado.

Cucu

Arias Marsol

Marsol Arias Sánchez
De breve y olvidable paso por nuestro país, este delantero uruguayo se encargó al menos de dejar su glorioso nombre de pila en una planilla de la Primera División. Puntero derecho por vocación, alcanzó la suma de 24 partidos y 3 goles en la temporada 1989-90, donde compartió la lucha por un lugar con otros delanteros como Patricio Mac Allister, Fernando Di Carlo y el juvenil Leonardo Selenzo.
Nacido en Canelones, había jugado en Atlético Central San José y llegó a la Argentina sin grandes antecedentes. Después de su estadía en el Pincha buscó nuevos horizontes y le salió bastante bien porque recaló en España y se puso la camiseta del Tenerife en la temporada 1990/91. Debutó en un partido ante el Valencia pero después tuvo pocas chances de ser titular y casi ni jugó. Se desconoce que fue de su vida en los últimos 15 años.

Juan Pordiosero

Rebollo Mario

Mario Alberto Rebollo Bergero
Áspero y con ello típico zaguero uruguayo que extrañamente jugó en su selección y en un club grande de la Argentina, pero que nunca pasó por Nacional o Peñarol.
Sus primeros minutos de fama los obtuvo en el Wanderers (1987-1989) donde fue campeón y mientras pegaba patadas, compartía plantel con Pablo Bengoechea y Walter Pelletti.
Su carácter le sirvió para lograr algo no tan complicado, ser considerado para jugar en la Celeste. Allí disputó un par de partidos, pero sobre todo integró el combinando que afrontó el preolímpico. Fueron en total 10 encuentros en los cuales tuvo reconocidos compañeros como Zeoli, Herrera, Nelson Cabrera; Ruben Pereyra, Moas, Ferro, Sergio Martínez, Da Silva, Alvez, Goncálvez, Correa y Vidal entre otros.
Eso le premitió desembarcar en San Lorenzo de Almagro (1989) en donde se transformó en el 56º jugador extranjero que vistió esa camiseta pero sin dejar su nombre en la historia. Debutó el 22 de octubre ante el club Unión de Santa Fe y luego tuvo aparición en otros dos.
Dejando con tristeza a Docabo, Carrasco, Tony Gómez y Ciraolo, partió a Chile para jugar en el Temuco (1991) y de allí pasar al multicampeón Colo Colo (1992) para defender la camiseta marca Pony.
«Fue muy difícil llegar a un equipo que venía de ser campeón continental. El técnico de aquel entonces Mirko Jozic no me dejó mucho. No quiero que suene mal, pero él tenía una forma de tratar a los jugadores a la que no estamos acostumbrados», recuerda a la distancia.
Rebollo fue presentado en la tradicional Noche Alba junto a Claudio Borghi y Aníbal González, pero a diferencia de estos dos, no logró ser una estrella y terminó opacado por Margas, Ramírez y Garrido. Tan pálido fue su paso que no fue considerado para jugar el torneo doméstico y apenas integró las listas de la Copa Libertadores y la Copa Chile. De todas formas, haberse quedado ahí le posibilitó figurar en el plantel campeón de la Copa Interamericana 1992 y el vicecampeonato de la Copa Chile de ese mismo año.
La temporada siguiente lo encontraría nuevamente en su país a pesar de una oferta del Morelia de México. Pasó a Bella Vista (1993), luego iría al Aucas de Ecuador (1994), Central Español (1995-1996) y Rentistas (1997-1998), donde finalizó su carrera.
En la actualidad está bien acomodado al ser parte del cuerpo técnico de Oscar Washington Tabárez en la selección.

Cucu

De Llano Fernando

Fernando Darío De Llano (El Pelé marplatense)
Fue tanta la expectativa generada por su apodo, que muchos simpatizantes académicos creyeron que se trataba del verdadero sucesor de O’ Rei. Arribó a Racing proveniente del fútbol de Mar del Plata, donde había embelezado a mucha gente con su gambeta y su pasta de crack.
De entrada prometió ratificar los dichos que lo habían colocado entre las grandes esperanzas de la Primera División, pero de a poco su figura se fue apagando y los hinchas comprendieron, a regañadientes, que una vez más habían sido estafados por una falsa ilusión. En la temporada 1989/90 De Llano actuó en 13 oportunidades y convirtió un gol, en un equipo que contaba con nombres de la talla de Vivalda, Fabbri, Lamadrid y Lanzidei.
Sin más que hacer a nivel nacional, regresó a su ciudad y jugó varios años en Alvarado. Se puso la camiseta del Torito tanto en la liga local como en los torneos regionales y aunque se supo ganar el respeto de la parcialidad del Matadero jamás logró la idolatría que su hermano Facundo cosechó en La Feliz.

Juan Pordiosero

Yourassowsky Mikael

Mikael Yourassowsky
La excentricidad de su nacionalidad lo hizo diferente antes de que pisara un campo de juego de manera oficial. Si a eso le sumamos que su participación en la Primera División del fútbol argentino fue breve e insignificante, todo hace pensar que su baldoseridad es merecida pese a su corta edad, dato que en otro futbolista serviría como recurso de amparo para eximirlo de dicha condición.
Nacido en 1983 en la ciudad belga de Ixelles, se dedicó al fútbol pese a los consejos de su padre (trabaja en uno de los bancos más importantes de Bélgica), que prefería que estudiara. Se inició en el Anderlecht y en el año 2000 se sumó al Genk. Paralelamente estuvo en la Seleccion juvenil y hasta se probó durante cuatro meses en el Barcelona de España. En 2002 llegó a la Argentina y se incorporó a las divisiones inferiores de Boca Juniors. Fue transitando el camino típico de cualquier chico hasta que, en junio de 2004, por la decimoctava fecha del torneo Clausura, le tocó la chance de actuar en la máxima categoría. El técnico xeneize Carlos Bianchi debía presentar un equipo alternativo ante Colón de Santa Fe (los titulares descansaban para enfrentar al Once Caldas por la final de la Libertadores), y lo eligió para que juegue desde el arranque. Aquella tarde cumplió medianamente su labor de lateral zurdo y colaboró para el empate 0 a 0 frente a los Sabaleros.En la jornada siguiente también jugó ante San Lorenzo.
Sus posibilidades, que nunca habían sido abundantes, se fueron extinguiendo cuando el Virrey se alejó de Boca y desembarcó Miguel Brindisi. Mucho peor fue su situación cuando se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda. Su lugar en el plantel fue ocupado por el brasileño Baiano, en enero de 2005, aprovechando que su inclusión no se consideraba un refuerzo.
En agosto de ese año le dijo adiós a nuestro país y volvió a Europa para recalar en el Pontevedra CF del ascenso español. Pero su fichaje no llegó a buen puerto y todo terminó en un fiasco. Los medios decreían de su condición física y para colmo, el representante del lateral belga no logró ponerse de acuerdo con la dirigencia en un primer momento. El club anunció su contratación pero al no firmarse los papeles, el ex Boca estuvo más de un mes dando vueltas y sin entrenar, poniendo en riesgo las negociaciones. De hecho el Presidente, cansado de esperar, puso en duda el estado de la rodilla del futbolista y se dedicó a bucar otro marcador de punta para completar la plantilla. Pese a todo esto, Yourassowsky figuró en el sitio oficial del Pontevedra como integrante del plantel durante la temporada 2005-06.
Hoy actúa en el Kerkyra de Grecia, donde se adueñó de la camiseta número 3 y sueña con volver a los primeros planos, como en aquellos dias en los que supo jugar en un grande de la Argentina.

Juan Pordiosero