Are Ariel

Ariel Mario Are
Delantero surgido en las inferiores de la Agrupación Deportiva Botafogo, de la Liga Rosarina, que llegó a Boca Juniors con la intención de triunfar, aunque no lo pudo hacer de manera completa. Debutó, sí. Pero tuvo inconvenientes para jugar con regularidad. Desde 1987 a 1990 (cuando fue colgado por el Cai Aimar) sólo disputó 15 partidos en la Primera División. Al año siguiente, llegó Tabárez y lo hizo entrenar de nuevo con el plantel profesional, aunque no le dio chances de retornar al equipo titular.
Sin lugar, eligió irse al exterior. Y logró rearmar su trayectoria activa en el fútbol colombiano, vistiendo varias casacas. Primero pasó por el Sporting de Barranquilla (junto a un viejo conocido de Boca, Daniel Tilger) y luego por el Deportes Quindío, Pereira, América (durante muchos años dueño de su pase) y Deportivo Cali.
Desde 1997 a 1999 se lo pudo ver en Nacional Táchira de Venezuela. Y en ese país también jugó para el Deportivo Italchacao, Llaneros y Caracas FC.
En 2004, en su nuevo rol de representante o consejero, llevó al baldosero Leandro Diema a probarse al Quindío. Pero al parecer su pollo no lo hizo quedar muy bien. El pibe no quedó y terminó firmando para un club de la Provincia de Santa Fe.

Juan Pordiosero (Gracias Bestiario)

Pereira Juan

Juan Pereira
Seguramente quienes lo conocen podrían contar una infinidad de anécdotas y datos de su vida profesional y otros aspectos de lo cotidiano, porque quienes hacemos En Una Baldosa no poseemos datos de este jugador.
Por pararse abajo en la foto de los once titulares, se especula con que se trata de un hombre de ofensiva, pero con eso no alcanza.
Se inició en San Lorenzo de Almagro, pero en 1993 por un convenio con Deportivo Armenio, pasó a esta institución del ascenso. Allí intentó la hazaña de subir que finalmente no se dio, junto a Bangert, Adrián González, Walter Sanfilippo, Alex Rodríguez, Forestello, Smaldone y Gabriel Rodríguez.
De acuerdo a la proyección, aún tiene edad como para jugar, por lo que será bienvenida cualquiera información. Gracias por tanto, perdón por tan poco.

Cucu

Caserio Luis

Luis Caserio
Delantero o mediapunta que en su momento fue gran promesa de Boca Juniors pero que terminó desapareciendo al igual que la mayoría de los juveniles de ese club.
En 1995 comenzó a tomar notoriedad al marcar un gol frente a Costa Rica con la selección Argentina en el mundial Sub 17 de Ecuador. Allí, ya se codeó con Bruno Calabria, Daniel Islas, Diego Trotta, Sebastián Martino, Facundo Elfand, Leandro Ávila, Fernando Gatti, Mariano Curieses, Alfredo Torres y Sergio Caruso.
Sin embargo, a pesar de todo lo demostrado en inferiores y en reserva, inclusive haciendo buena dupla con Aróstegui, no logró ni le dejaron dar el salto. Por ello, a partir de las buenas relaciones entre Bianchi y Piazza, a punto estuvo de pasar en 1998 a Universitario de Perú como parte de pago del «Chino» José Pereda. Finalmente fue cedido a préstamo al Badajoz (1999-2000) junto a Sebastián Battaglia, Héctor Bracamonte, Diego Herrera y Guillermo Valdez.
Retornado al xeneize, quedó libre al igual que Orcellet, Orlando, Amadei y Gigante.

Cucu

Ferrari Gerardo

Gerardo Martín Ferrari
Mucho antes de la aparición y la consolidación de Paulo Ferrari como lateral derecho de Rosario Central, otro defensor con el mismo apellido intentó, fallidamente, hacer historia con la camiseta del Canalla. Se trata de Gerardo Ferrari, un ignoto lateral izquierdo que jugó apenas dos partidos en Primera División, en 1996. Después no tuvo muchas oportunidades. Le tocó conformarse con integrar la Reserva, junto a Estanislao Ayuso, Diego Duarte, Martín Boasso y Diego José, entre otros.
A mediados de 1997 pasó a Almagro, y en el club de José Ingenieros dio las últimas pistas sobre su paradero. Nadie recuerda una anécdota en particular. Nadie recuerda si era bueno o si era malo. Nadie lo recuerda.

Juan Pordiosero

Da Silva Junior

Junior Da Silva
Qué duro debe haber sido para este juvenil atacante no ser el Junior más famoso de Vélez. Es que ni siquiera con ser brasilero alcanzó, porque el hijo de Carlos Ischia se robó los flashes y las notas.
Tan profundo caló eso en su corazón, que a pesar de hacer inferiores y llegar a la reserva, apenas logró jugar en primera un sólo partido, diferente a la mayoría de sus compañeros que son parte fundamental del plantel profesional.
En el 2002, Edgardo Bauza lo hizo debutar en una derrota frente a Argentinos Juniors, siendo ese su único registro en la élite del fútbol argentino. En realidad, el único dato importante de su vida, porque tiempo después no conformó al director técnico de Club Mercedes. ¿Por dónde andará?

Cucu

Herrera Héctor

Héctor Waldemar Herrera
No existen datos precisos sobre la procedencia de este jugador, sólo que nació en Uruguay y llegó al Deportivo Mandiyú de Corrientes en 1993.
Tan grande es el desconocimiento sobre este futbolista «fantasma» que ni siquiera se pudo averiguar en que sector del mediocampo se desempeñaba. Sin embargo, se logró acceder a una foto ya que posó como refuerzo junto a grandes estrellas como Hugo Lamadrid y Roberto Cabrera.
Durante esa etapa de su carrera en la que disputó apenas 7 encuentros, compartió ricos chipá y unos buenos mates fríos con Kanapkis, Arsenio Benítez, Morán, Duré y Marinilli.
Lo que si se puede confirmar, es que los Herrera en esta página están formando una especie de colonia…o un plantel entero.

Cucu

Oyarbide Diego

Diego Ladislao Oyarbide (El Colo)
Interesante valor del PC Fútbol 6.0 que no rindió a la altura de los acontecimientos en la vida real. Como si eso fuera poco, le sumó a su historia un segundo nombre difícil de igualar, un apellido fácil para la gastada y una trayectoria en el exterior plagada de equipos extravagantes. En definitiva: un grosso con todas las letras.
Surgido de las inferiores de Newell’s, tuvo algunas experiencias en otros equipos antes de desembarcar en Primera. En La Lepra, asomó jugando como puntero izquierdo (aunque es diestro) en 1995. Sólo disputó 3 partidos ese año, pero ganó la chapa suficiente como para volver rodar por el Mundo, con múltiples regresos a nuestro país.
Afuera jugó en el Regional Atacama de Chile (1994, ver informe de La_Rompieron), Bucaramanga de Colombia (1999), Trujillanos de Venezuela (2001) e Isidro Metapán de El Salvador (2002), todos de Primera División
En la argentina, en cambio, probó un poquito de todas las categorías. Estuvo en el Nacional B con Nueva Chicago (1993), Godoy Cruz de Mendoza (1995-96), Huracán de Corrientes (1997-98) y Atlanta (1998); en Primera B con Argentino de Rosario (1995-97); en el Argentino A con Huracán San Rafael de Mendoza (2001); y en el Torneo Argentino B, con las camisetas de Ferrocarril Sud de Tandil (2000), Estudiantes de San Luis (2000) y Sportivo Las Parejas (2003/2004 y 2006), donde supo salir campeón de la liga cañadense y donde aún sigue destacándose.
En su legajo profesional figura la excelente anécdota de haber tenido de hijo (le hizo varios goles) al Atlético Marte de El Salvador. Un dato muy elocuente para un baldosero de otro planeta.

Juan Pordiosero

Piombo Juan Ignacio

Juan Ignacio Piombo
Luego de que el proyecto Roberto Cornejo fracasara, este volante central nacido en 1982 pasó a ser la máxima promesa de las inferiores de San Lorenzo de Almagro (2001).
Oscar Ruggeri como entrenador lo promocionó al plantel profesional, pero recién debutó con la llegada de Manuel Pellegrini. Durante esos años, conoció a Pedro Portocarrero y vivió buenos momentos con otros juveniles como «Tiqui Tiqui» Di Lorenzo, Nicolás Guevara, Alexis Cabrera, Lucio Filomeno, José Devaca, Hernán Mattiuzzo y Gustavo Paruolo.
Sin embargo, fue perdiendo su lugar a tal punto de estar ocho meses sin ser titular y en el 2003, sin posibilidades ni siquiera en tercera, rescindió el contrato y tiró la bronca señalando que lo tenían «para el cachetazo».
Es que Piombo no la pasó bien ya que ni Insúa ni Gorosito lo tuvieron en cuenta y para colmo llegó a discutir Cacho Borelli, el técnico de reserva. Dejando un saldo de 25 partidos con un gol a Estudiantes y otro a Kimberley de Mar del Plata en un amistoso más un penal en el palo en un torneo en Neuquén, buscó cambiar de aire y durante un buen tiempo entrenó con el plantel de Chacarita para no perder el estado.
Fue inscripto por el desesperado Talleres de Córdoba junto a una cantidad increíble de jugadores, de los cuáles no llegó ninguno. Sumado a ello, fue asaltado y su auto apareció baleado y con manchas de sangre, pero el futbolista no sufrió ninguna herida.
Cansado y desanimado, partió rumbo a Europa para volver a empezar, sin importar la categoría ni los euros que podría ganar.
Fichó en el Cartagena de España (2004) pero mucho antes de finalizar el contrato, fue apartado del plantel por actos de indisciplina.
No obstante, buscó revancha en el Almansa (2005), pero una lesión en la pretemporada lo hizo perder medio año y cuando retornó su forma física no fue la mejor, motivo por el cual se adelantó su salida de común acuerdo con los dirigentes.
De nuevo en el país y con la idea de que nunca es tarde, se puso a entrenar y recomendado por el «Choclo» Reghenardt, llegó a Unión de Santa Fé (2005) donde inicialmente debió pasar una prueba, para convertirse después en compañero de Tauber, Donnet, Mosset, Mazzoni y Bazán Vera. La campaña del Tatengue no fue la mejor y a fin de temporada, quedó libre.
Con 24 años, aún busca su lugar en el fútbol, pero la situación parece ser irreversible.

Cucu