Diego Ladislao Oyarbide (El Colo)
Interesante valor del PC Fútbol 6.0 que no rindió a la altura de los acontecimientos en la vida real. Como si eso fuera poco, le sumó a su historia un segundo nombre difícil de igualar, un apellido fácil para la gastada y una trayectoria en el exterior plagada de equipos extravagantes. En definitiva: un grosso con todas las letras.
Surgido de las inferiores de
Newell’s, tuvo algunas experiencias en otros equipos antes de desembarcar en Primera. En
La Lepra, asomó jugando como puntero izquierdo (aunque es diestro) en 1995. Sólo disputó 3 partidos ese año, pero ganó la chapa suficiente como para volver rodar por el Mundo, con múltiples regresos a nuestro país.
Afuera jugó en el
Regional Atacama de Chile (1994, ver informe de
La_Rompieron),
Bucaramanga de Colombia (1999),
Trujillanos de Venezuela (2001) e
Isidro Metapán de El Salvador (2002), todos de Primera División
En la argentina, en cambio, probó un poquito de todas las categorías. Estuvo en el Nacional B con
Nueva Chicago (1993),
Godoy Cruz de Mendoza (1995-96),
Huracán de Corrientes (1997-98) y
Atlanta (1998); en Primera B con
Argentino de Rosario (1995-97); en el Argentino A con
Huracán San Rafael de Mendoza (2001); y en el Torneo Argentino B, con las camisetas de
Ferrocarril Sud de Tandil (2000),
Estudiantes de San Luis (2000) y
Sportivo Las Parejas (2003/2004 y 2006), donde supo salir campeón de la liga cañadense y donde aún sigue destacándose.
En su legajo profesional figura la excelente anécdota de haber tenido de hijo (le hizo varios goles) al Atlético Marte de El Salvador. Un dato muy elocuente para un baldosero de otro planeta.
Juan Pordiosero