Machín Edison

Edison Javier Machín
Nombrar este apellido implica remitirse inmediatamente a Argentinos Juniors, pero señalarlo como padre, primo o hermano del actual volante del equipo de La Paternal es un error.
Edison nació en 1965 en Uruguay y su amor por el fútbol lo llevó ingresar de chico al club U.E.O Empalme Olmos de Baby Fútbol, una unión entre C.A El Trébol y C.S y D Santa María. Afianzado como volante central, pasó después por Ferrocarrilero F.C y Sud América para luego, comenzar a baldosear por el mundo.
Deambuló con poca gloria por Chile, Escocia y un fugaz paso por nuestro país.
En el Bichito (1992-1993) jugó apenas 14 partidos, pero se dio el gusto de usar las medias bajas como los enganches habilidosos y compartir concentraciones junto a Gancedo, Cagna, Netto, Mogrovejo, Germano y otras viejas glorias.
De nuevo en su país, vistió los colores de clubes pequeños. En Rentistas (1997) conoció a Meloño y Orta, donde se salvaron del descenso en las finales. Pasó después por Miramar Misiones, Atlético Progreso (1999) y terminó su carrera donde la había arrancado, en el Empalme Olmos (2004).

Cucu

Saric Martín

Martín Saric
Volante surgido en las inferiores de San Lorenzo de Almagro que encontró su lugar en el mundo bien lejos de Boedo.
Para propios y extraños, su nombre estará por siempre emparentado al recuerdo de su hermano Mirko, que se quitó la vida en abril de 2000. Con todo el dolor que supone una pérdida tan importante, recompuso la carrera futbolistica que había iniciado a los 12 años en las divisiones menores del Cuervo. Allí pasó por todas las categorías hasta llegar a la reserva, donde jugó con su hermano. Antes de firmar contrato, en 1999, el club lo dejó en libertad de acción.
Debutó en la Primera División del fútbol paraguayo con los colores de Sportivo Luqueño. Y estando en Asunción recibió la trágica noticia familiar. Su vida pegó un vuelco y su trayectoria también. Volvió al país y se sumó a Nueva Chicago, donde logró el ascenso en 2001, el mismo día que San Lorenzo se consagró campeón del Torneo Clausura. Ese mismo año apareció jugando en la liga de Croacia. Primero en el NK Zagreb y luego en el NK Rijeka. Se sintió tan a gusto que inclusive se nacionalizó croata.
Luego se fue a Eslovenia para jugar en el Olimpija Ljubljana, donde tuvo buenas actuaciones que le valieron un pase, a principios de 2005, al Hapoel Beer Sheba de Israel. Su currículum indica que actualmente integra el plantel del Politehnica Iasi de Rumania (donde juega Juan Manuel Pablo Raponi y Alejandro Gavatorta), aunque su última incursión laboral lo tuvo como representante de la Federación croata de fútbol en la frustrada tarea de convencer a Daniel Bilos de que se sume a la seleción europea.

Juan Pordiosero

Griffo Ariel

Ariel Leonardo Griffo
Arquero al que conocí jugando Football Manager, el cual causó mi asombro. A partir de eso, intenté dar con su paradero y lo logré ubicar. De acuerdo al rastreo, nació en Villa Insuperable, vaya paradoja, hizo inferiores en River, San Lorenzo y Racing pero pasó sin pena ni gloria por el futbol argentino y mundial, haciéndolo en Almagro hasta irse a Italia. Fichó en el Como donde sólo participó de un encuentro en la temporada 2003/04 con el buzo número 77. Semejante tristeza la logró superar por su buena amistad con el uruguayo Abeijón. En Abril de 2005 un diario italiano denunciaba la enorme deuda del club que ascendía a 16 millones de euros, y entre ellos los 7.226,73 que le correspondían a él.
En 2006 apareció en Deportivo Morón como suplente.
No aparecieron muchos más datos sobre su trayectoria, pero semejante apellido ameritaba un post. Podría inventarle toda una aventura, pero eso si, sería abrir demasiado los grifos.

Pastor

Vignolo Sebastián

vignolosebastian

Sebastián Vignolo (El Pollo)
Otro caso de personaje mediático con un pasado de promesa incumplida dentro del fútbol. Detrás de este presente que lo tiene como el principal relator en las transmisiones de Torneos y Competencias, se esconde un perfil mucho menos conocido que encaja perfectamente en éste sitio.
El Pollo Vignolo fue, según cuentan, un correcto marcador central que sobresalía, ante todo, por su cabellera, mucho más oscura que en la actualidad (por supuesto). Nacido en San Francisco (Córdoba), y criado en Armstrong (Santa Fe), llegó a Capital Federal junto a su familia para encontrar un destino definitivo. Dividió sus días entre el estudio y el fútbol. Hizo las inferiores en Argentinos Juniors, primero, y en Vélez Sarsfield, después, y también fue convocado a aquella pre-selección sub 20 que tenía a Verón, Gallardo, Crespo y Luciano Castro como figuras.
Pero un día, el destino le preparó una trampa. Cuando jugaba en la cuarta división y le quedaba un pequeño recorrido hacia la Primera, sufrió una doble fractura de tibia y peroné que le cortó la carrera. Su vida cambió por completo y el fútbol no lo tuvo más dentro del campo de juego, sino en las cabinas de transmisión.
Hincha de All Boys (en su colegio la mayoría era del equipo de Floresta o de Argentinos Juniors), comenzó a trabajar como relator siguiendo la campaña de Estudiantes de Buenos Aires en una radio FM de Caseros. Después llegó a La Red por intermedio de Héctor Caldiero.
En una nota al Diario Olé, Vignolo habló sobre aquellos días » Ahí largué con conexiones y de a poco me fueron dando partidos. Después pasé a relatar los sábados por TyC Sports y en el 98, fui a Francia para Telefé en pareja con Pekerman. Lo cuento y me sigue pareciendo increíble. Y de ahí, no paré más. Radio, TV… Si tuve a todos como comentaristas: Fernando Niembro, Quique Wolff, Elio Rossi, Fernando Pacini, el Tano Fazzini, Martín Liberman, Ricardo Scioscia, Alejandro Fabbri. Y ahora al maestro Macaya. Es demasiado«. Sobre su estilo, aclaró «no podría hacerme el chistoso como Marcelo Araujo, porque no soy gracioso. Él es Maradona y yo todavía estoy para tirarme al piso y recuperarla. Mi estilo es tratar de seguir fielmente el voltaje del partido y, como fui jugador, trato de entender por qué un futbolista hace tal o cual jugada. Y dejarles el protagonismo a ellos. Yo siempre les pedí autógrafos a los jugadores, no a los periodistas«. ¿Habrá dejado el fútbol para no firmar autógrafos?.
Hoy labura en Fox y además es el relator oficial del clásico de los domingos.

Juan Pordiosero

Castro Luciano

Luciano Castro
Al revés de lo que suele pasar con los jugadores que aparecen en éste sitio, este hombre tuvo sus 15 minutos de fama fuera del ámbito deportivo. Su momento de mayor exposición y locura mediática lo vivió en la pantalla de Telefé, cuando participaba de «Jugate Conmigo«, el programa orientado a los adolescentes que tuvo una gran repercusión a principios de los 90’s. Al mismo tiempo que formaba su carrera al lado de Cris Morena, Romina Yan, Octavio Borro, Pamela Rodríguez, Hernan Caire y compañía, dejaba al margen una carrera de futbolista que le había dado algunas satisfacciones.
Antes de incursionar en la TV, Luciano Castro fue arquero. Como muchos de los chicos criados en Villa del Parque, hizo las inferiores en Argentinos Juniors, donde llegó a destacarse, muy a pesar de sus propios intereses, ya que le gustaba más el boxeo.
Su buen nivel lo llevó a tener una responsabilidad más grande: pelear por un puesto en la selección juvenil. Eran épocas del Coco Basile en la selección mayor y de Reinaldo Carlos Merlo en la Sub 20. Y fue el propio Mostaza quien le tuvo que decir que no iba a integrar más la Pre-selección que tenía, entre otros, a Juan Sebastián Verón y a Marcelo Gallardo.»Vos salís mucho de noche, pibe» fue la frase que el actual técnico de River utilizó para borrar a Castro de aquel combinado.
A los 17 años entró a la TV y no paró. Estuvo en Chiquititas (1995), Hola Papi! (1995), Montaña Rusa, otra vuelta (1995), Como pan caliente (1996), RRDT (1997, donde volvió a su viejo rol de futbolista), Campeones de la vida (1999), Durmiendo con mi jefe (2003) y Los Roldán (2004/05).
Trabajó en España arreglando barcos y también en México. Lejos de quedarse cómodo en el papel de galán para el que lo llaman habitualmente, se perfeccionó estudiando y actualmente está bien considerado en el ambiente teatral.
Para el pueblo futbolero quedarán pendientes algunas cuestiones sobre sus características de juego. ¿Cortaba bien los centros?, ¿Achicaba bien?, ¿Cuidaba el primer palo?. Sólo los recuerdos de Mostaza y algún que otro memorioso hincha del Bicho podrán responder a estas inquietudes tan baldoseras.

UPDATE:

El 31 de octubre de 2007 el diario Olé publicó una entrevista:

FUERA DE JUEGO: LUCIANO CASTRO
«Ortega me metió un golazo en la cancha de River»

Arquero de Parque y de Argentinos, jugó con Sorin, Cambiasso, Pena e Insúa. Pero sufrió con el Burrito: «Me tiré y estuve como cinco meses para sacarme la tierra de la cara».

Cuál fue tu contacto inicial con el fútbol?

—A través de mi padre, de los clubes de barrio en los que jugaba. Mis amigos de toda la vida me los dio Argentinos Juniors. En gran parte recuerdo a mi viejo por la pasión por el arco que él me transmitió. Yo sé de fútbol por lo que me enseñaron Ramón Maddoni, Yiyo Andretto, Pompeo Tardivo, José Pekerman, gente que representa el buen fútbol, el fútbol de Argentinos, el del Club Parque, que hoy pertenece a Boca por el negocio enorme que representa el fútbol. Pero el corazón de ese club es del Bicho, aunque se enojen los hinchas de Boca. Yo soy de Boca pero Parque es patrimonio de Argentinos y eso no se puede discutir.

—¿Siempre jugaste de arquero?

—Empecé a atajar a los cuatro años en Pedro Lozano y enseguida me vio Maddoni. Yo pisé Parque con seis años, me acuerdo porque en marzo fue mi cumple y lo pasé ahí atajando.

—¿Fue un puesto natural o se fue dando?

—Super natural, mi viejo me llevaba adonde él iba a atajar y yo me sentaba atrás del arco. Y cuando empecé, no conocía otro puesto más que el de arquero… sabía que un delantero pateaba y hacía goles, pero de los movimientos, sólo conocía los del arquero.

—¿Coincidís en que ese puesto es el más complicado de todos?

—Diego dice que son todos boludos los arqueros, ja, a mí me decía eso, «si sos arquero sos un pelotudo»… pero él mismo lo abrazó a Goycochea en el 90 y le dijo «sos mi ídolo». El arquero tiene eso, es el héroe y a los cinco minutos es el más pelotudo del mundo. Pero también fijate que nadie se olvida de un arquero, todos arman el equipo y empiezan por el arquero, no por el 9. Gatti fue cuestionado toda su carrera por su forma de atajar, pero era Gatti, indiscutible.

—¿Hasta qué categoría jugaste en Argentinos?

—Oficialmente, hasta la Séptima. Y no jugué en otro lado más que en Parque y Argentinos Juniors.

-¿Quiénes de tus amigos triunfaron en el fútbol?

—-De mi grupo cercano, Marcelo Trapasso, quien vive del fútbol, Juampi Sorin… Había un grupo que eran los pendejos, a los que no les dábamos bola más que cuando los necesitábamos para jugar, porque eran deteminantes como lo siguen siendo hoy… Eran el Cuchu Cambiasso, Fede Insúa, Sebastián Pena… Era imposible pasarlo a Pena… no había manera.

—¿Cuál era tu estilo de arquero?

—No me importaba nada, pero tenía mucha determinación, la misma determinación que me ha llevado a cometer errores terribles. Un día, el Chapulín Cardetti me hizo un gol en la cancha de Argentinos. Fue un gol de 7.700 metros… Cardetti no paraba de correr, venía corriendo desde Rosario, creo, y se llevó por delante la pelota que yo nunca agarré y metió el gol. Y Ortega, una vez, me hizo un golazo en la cancha de River. Me tiré y después estuve cuatro o cinco meses para sacarme la tierra de la cara…

—¿Qué cosas tienen en común el mundo del fútbol y el de la actuación?

—Si no tenés un elenco «motivado», todo es más difícil, y en eso es igual que en el fútbol. «Lalola» es un equipo ganador, somos como el Bicho de La Paternal, estamos en América y medimos muy bien. En América medís 10 puntos y si eso lo llevás a Canal 13 o Telefé, son 30 puntos.

—Además sos muy fanático del boxeo…

—Es un deporte que amo y al que llegué por mi papá y por Richard, un amigo de mi padre quien también es un boxeador frustrado como yo. Fui al Luna Park desde los 7 hasta los 14 años. Todos los sábados en la fila 7, porque mi viejo sacaba abono anual.

—¿Qué peleas recordás?

—Hubo dos que me arruinaron. Una que me indignó fue la que Sugar Ray Leonard le ganó a Marvin Hagler… porque para mí Hagler no podía perder con nadie. Y otra fue la de Hagler con Martillo Roldán. Y con los años tuve la suerte de ir a Córdoba y conocer a Martillo por intermedio de su sobrino. Y ese día me contó paso a paso la pelea. Con cada palabra se me ponía la piel de gallina….

Actualización

Hemos hallado una magnífica nota que pinta de cuerpo entero a un arquero que decora la parte izquierda de esta página. Una declaración suya confirmó su inclusión y despejó todo tipo de dudas. Cumpliendo con un requisito fundamental, los invitamos a ver el Update de José Luis Campi.

En Una Baldosa

Basavilbaso Diego


Diego Basavilbaso
Que el fútbol argentino es generoso no es novedad: «el hijo de…», «el hermano de…», «el primo de…», «el sobrino de…» y hasta algún «vecino de…» lograron jugar en Primera División gracias a su relación con alguna gloria.
Diego Basavilbaso se suma a este listado, pero con la particularidad de que su hermano es Federico Basavilbaso, quien nos acompaña desde hace mucho por acá.
Diego tuvo sus 2 minutos de fama en 1997, cuando en «Futbol de Primera», Marcelo Araujo le dedicó toda la introducción del partido en el que debutó en la primera de Deportivo Español, al explicar el «síndrome del debut», que según recuerdo, consistía en no poder hacer nada en la cancha ya sea por miedo o por nervios. Eso le había pasado a Diego, por lo cual se fue reemplazado promediando la primera mitad del encuentro.
Eran épocas del Container de Estrellas con Carrario, Guzmán, el Pepe Basualdo, Soñora, Canobbio, Jorge Reinoso, Almandoz y muchos otros en el equipo gallego por lo cual su segundo partido (y último en Primera) lo tuvo cuando las estrellas habían consumado el descenso y le dieron juego a los pibes del club.
Siguió en el plantel, inclusive en el ascenso (jugó 14 partidos en el Nacional B). Desapareció del fútbol profesional hasta que llegó el rumor de que Victoriano Arenas lo había contratado para la temporada 2002, pero no fue así.
Hoy despunta el vicio en alguna liga amateur, en el equipo No Vale Molinete, donde sin presión es una de sus figuras.
Diego Basavilbaso se une así a la dinastía de «hermano baldosero de un jugador baldosero». Dante y Mariano Ciglic ya no están solos.
Pastor

Nicolás Alejandro

Alejandro Nicolás
Jugador sin apellido, apareció en Estudiantes de La Plata en 1998 luego hacer las inferiores. Sin embargo tapado por Galletti, Farías, Fúriga, Temporini y Piersimone entre otros, jamás tendría un lugar de privilegio en la consideración de los entrenadores.
De la camada de Alayes y Lanfranchi, deslumbró cuando debutó con el Profe Córdoba, sin embargo al tiempo se pinchó. A mitad de 1999 se destacó en la pretemporada y era número puesto para el debut frente a Argentinos Juniors por el Torneo Apertura, pero imprevistamente el nuevo entrenador Francisco Ferraro lo bajó y nunca más lo tuvo en cuenta.
Extrañamente a punto estuvo de viajar a Italia para incorporarse ni más ni menos que a la Sampdoria. Claro, por allí había estado dirigiendo César Luis Menotti, padre de su representante.
La cuestión es que la transferencia no se hizo y el delantero quedó masticando bronca. Para colmo, una vez removido el cuerpo técnico y con la llegada de Patricio Hernández, su ilusión arrancó de cero, pero lamentablemente el nuevo entrenador tampoco requeriría de sus servicios.
Cansado y desilusionado, en Julio del 2000 se desvinculó del club. De ese plantel fueron dejados libres Carlos Andersen, Silvio Duarte, Martín Mazzucco, Alejandro Candia, Sebastián Baratteri, Diego Ezquerra y Alejandro Peralta. En tanto que Roberto Lanfranchi y Cristian Guaymas fueron negociados.
Si bien contaba con la presunta posibilidad de ser contratado por el Tenerife de España y de realizar una prueba en el Racing de Santander, arregló con el Arezzo de la C1 de Italia, donde estaba Martín Turchi. Y obviamente en las divisiones de ascenso, como a tantos otros, se le perdió el rastro.

Cucu