Dómene Darío

Darío Cristian Dómene
No hay mucho que decir de este defensor que mostró sus pocos dotes futbolísticos por el interior del país en equipos que pelearon el descenso en primera aunque también en otros en los que conoció las mieles del éxito como Instituto (1989-1992), donde arrancó, y Gimnasia y Esgrima de Jujuy (1993-1996). En el medio tuvo un paso fugaz por Racing de Córdoba (1992-1993) en el ascenso. Abandonado su periplo por la A, creyó que la propuesta de Atlético Tucumán (1996-1997) era la indicada, épocas en que «El Deca» compraba todo lo que caminaba. Sin embargo uno de los tantos fracasos de esa institución por obtener el pasaje a primera lo alejó de las grandes luces y nunca más se supo de él.
Ya para en el 2004, seguramente retirado, apareció en un partido homenaje por los 10 años del histórico ascenso en 1994 del Lobo Jujeño. Participó junto al «Chato» Rosas, el «Pato» Ibáñez, Bullentini, Moreyra, Arzubialde, Prisaijniuc y Luis Lobo entre otros.
En resumidas cuentas, la aburrida la historia de un tipo al que ni siquiera le dio para llegar a DomeneCH.

Cucu

Gambirassi Rodrigo

Rodrigo Fabio Gambirassi (El Palito)
Nació en Coronel Suárez y arrancó jugando en la Liga Regional de la zona, de la que salieron entre sus figuras más destacadas el malogrado arquero Schulmeister, el Pícaro Fernández, el Vasco Odriozola y Roberto Trotta.
En 1989 pasó por Racing Club de Avellaneda del cual no se tiene mucho registro, salvo que en la última fecha de la temporada convirtió un gol frente a San Lorenzo. El partido finalizó 2 a 2 con goles de él y Pérez para la Academia y Siviski y Villarreal para el Cuervo.
Tiempo después pasó Sarmiento de Junín (1991) donde conoció a Daniel Cangialosi. Luego arrancó una especie de retirada. Porque poco a poco se fue acercando a su lugar de origen. Pasó por Atlético Cipolletti (1993-1994) club en el cual hizo buena amistad con Gerardo Solana, Liniers de Bahía Blanca en los viejos torneos del interior, y luego por Deportivo Patagones.
Actualmente, el longilíneo delantero es supervisor general de su club de origen, el Automoto de Tornquist.

Cucu

Cenci Carlos

Carlos Claudio Cenci

«Cuidate mucho Carlitos de las malas compañias» podría titularse ésta historia. Condiciones tenía. Futuro también. Pero, como bien muestra la imagen, no eligió bien a la gente que lo acompañó durante su carrera. Al lado del Colo Farías y de Gustavo Neffa, dos íconos de ésta página, no podía llegar muy lejos. Carlos Cenci fue un discreto volante central que jugó en Boca Juniors (4 partidos en 1991). En el Xeneize también formó parte del plantel que ganó la Copa de Oro Sudamericana de 1993 ante el Atlético Mineiro (1 a 0, gol de Mac Allister). Sin chances para ser titular (tampoco para estar entre los 16) se fue a Estudiantes de La Plata (1993-94), donde jugó 8 partidos.
A mediados de 1994 tomó la decisión de mudarse a un club que le diera continuidad. Y no lo dudó. Apuntó hacia el norte y terminó en Gimnasia y Esgrima de Jujuy. En el Lobo alcanzó los 25 encuentros y marcó dos goles. Ese fue el punto más alto de su trayectoria, lo que provocó el interés de otro grande, San Lorenzo. Se despidió de la Primera División en Boedo, con 13 partidos en la temporada 1995-96.
Con el pase en su poder intentó ganarse un lugar en la multitudinaria prueba que hizo Griguol en Gimnasia, pero quedó en el camino. Se resignó y bajó de categoría. Jugó en San Martín de Tucumán (1997), junto a Bermegui, Alaniz y Solbes, y también en Estudiantes de Buenos Aires (1998-99). Luego se retiró en la más absoluta intrascendencia y en 2003 formó dupla con el ex arquero Daniel Cirrincione para dirigir a General Urquiza.

Juan Pordiosero

Iturrieta Isidro

Isidro Iturrieta
Histórico volante del norte argentino, guerrero de mil batallas pero carente de brillo propio, apenas enumerado siempre dentro de un equipo.
Arrancó en Atlético Ledesma de Jujuy, igual que Ariel Ortega, aunque bastante distante del Burrito en cuanto a talento y condiciones. Llegó al fútbol grande con Gimnasia y Tiro de Salta donde conoció la gloria del ascenso. Formó esos típicos equipos que salían de memoria, pero no por ello buenos, con Plaza, Cuadrado, Manchado, Giberguis, Ramasco, Cervera y compañía. En 1998 fue dejado libre junto a Darío Ortiz, Miguel Ibáñez, Fornero, Galucci, Scotto y Paiber, evitando ser partícipes del posterior descenso, aunque relacionados por la herencia dejada del promedio.
No existen datos relevantes de su carrera, sólo que fue homenajeado por su retiro en 1999 en un amistoso frente al Boca de Bianchi. No obstante, al año siguiente logró recuperarse de algunas lesiones y decidió su vuelta a la actividad. Fue jugando para el importantísimo Atlético Libertad de Campo Santo.
Pero este noble personaje de nombre gauchesco no se quedó con chiquitas y apuntó alto. El 8 de Agosto del 2005 el Frente Unión por Jujuy presentó las nóminas para Senadores, Diputados y otros cargos. El concejal por Caimancito, adivinen ¿quién es?

Cucu

Gómez Roberto

Roberto Gómez
Con este nombre y apellido podría pasar desapercibido para todos o perfectamente ser confundido con el creador del Chavo y el Chapulín Colorado, sin embargo nada tuvo que ver con la Chilindrina, Ñoño, Godines ni el Chipote Chillón. Saltó a la fama muchísimos años después, en Argentina y a través del fútbol.
Apareció en la primera de Boca Juniors a principios de 1995 cuando Silvio Marzolini era el entrenador. Y alguna vez le tocó ocupar el lugar nada más y nada menos que de Diego Maradona en épocas de inestabilidad total por parte del crack. Su momento inolvidable fue haber convertido un gol en primera en la victoria sobre Gimnasia y Esgrima de Jujuy por 3 a 1. En otra oportunidad, y entrando como suplente de Bogado, jugó la Copa Brahma frente a River Plate y la selección de Colombia.
Su efímero paso por el xeneize, en el que participó en cuatro partidos, en uno solo como titular y con una sola conquista, no lo apagó y se las rebuscó para seguir probando y viviendo de lo que realmente le gustaba, el fútbol.
Durante años se le perdió el rastro y se escondió vertiginosamente al anonimato. Pero volvió a sonar, esta vez por un tema legal en el vecino Paraguay. En el año 2002 fue contratado por el Deportivo Recoleta donde tuvo un paso fugaz, tan corto como la permanencia del club en primera división. Una pésima campaña generó la vuelta a la B y la dirigencia lo separó del plantel sin respetar el contrato. Dejó el club pero con la idea de cobrar hasta la finalización de lo firmado. Obviamente no vio un peso y promovió la demanda correspondiente. La ley le dio la derecha y los capos del club, de no haber juntado el monto, hubiesen sufrido el remate del predio de la institución de aproximadamente unos 14.000 metros cuadrados. No se supo más nada, ni siquiera la resolución del caso. Y ponerse a buscar a un Roberto Gómez perdido por algún lugar del mundo, es más complicado que caminar en chancletas hacia atrás. Chanfle!

Cucu

Parmo Pablo

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Pablo Oscar Parmo

Con pasado en las inferiores de Racing e Independiente, Pablo Parmo apareció en el fútbol grande del otro lado del Rio de la Plata ( en Racing de Montevideo), aunque en realidad no jugó nunca. Volvió al país a entrenar con un combinado de libres, y después disputó sus únicos 8 partidos en el país en el equipo del «Dandy» Neuspiller: Fénix.

Corría el año 2001 cuando el diario Miami Herald hizo una nota sobre los argentinos que sacaban pasaporte europeo. Y allí figuraba la experencia de Parmo. Estaba resignado en la tarea de ser jugador profesional y conseguir trabajo, por lo que iba a irse a Italia a buscar mejor vida.
La suerte tocó su puerta y le llegó una oferta del equipo más Argentino de Finlandia: el Inter Turku , equipo de Arístides Pertot y Diego Corpache y que supo tener a Fabio Schiavi, Della Salla y Bazan Vera en sus filas. En Finlandia estuvo desde el 2001 hasta el 2004 con el Inter y el VG62 (es una filial del Inter). No tuvo malos números ya que jugo 71 partidos y marco 19 goles. Bastante bien para un volante ofensivo.

Pablo Parmo se une a la familia baldosera en 2005. La actualidad lo tiene Suiza, en el YF Juventus, donde marcó 3 goles en 11 partidos disputados.
A mediados de 2004 consiguió el pasaporte italiano, lo que significa que si no tiene suerte en el fútbol puede irse a la serie D de Italia para hacer amistad con Dino Bonfigli y Andres Grande, entre otros.

Pastor

Garcete Jaime

Jaime Ramón Garcete
Defensor paraguayo con nombre ochentoso pero que transitó por equipos chicos sin grandes actuaciones en la década del ’90 y cuya salida del fútbol argentino pasó totalmente desapercibida, casi tanto como su llegada.

Con más pena que gloria conoció lo que era jugar con la soga al cuello ya que en Ferrocarril Oeste (1994-1995, 21 partidos), Gimnasia de Jujuy (1996-1997, 16 partidos y 1 gol a su ex club que quizás no gritó y nunca más lo pudo hacer), y Belgrano de Córdoba (1998-1999 8 partidos) jamás pudo pelear por otra cosa que no sea la permanencia.

En este último equipo, que compartió con Ragg, Zaccanti, Alarcón, Medina, Avalos, Guendulain, Lavallén, Sala, Luis Fernando, Ruffini, Carnero y Rueda entre otros, dejó su sello cuando se trompeó con Marcelino Galoppo en un clásico, que a partir de la expulsión, Talleres pudo llevarse con tranquilidad.

De nuevo en su país, pasó por Cerro Porteño (1999), River Plate y su último registro lo ubica en Guaraní en el año 2002.
Cuando llegó a la Argentina, pocos paraguayos llegaban sin haber jugado en su selección, pero Jaime no podía defraudarnos, y efectivamente, no pasó por la albirroja.

Cucu

Cano Benítez Alfredo

Alfredo Virgilio Cano Benítez
Delantero nacido en Posadas que apareció imprevistamente junto al paraguayo Diego Centurión en los entrenamientos de Olimpo de Bahía Blanca (2003) al inicio de la triste y corta era Trossero. Fue tan pobre y efímero su paso que nunca logró hacer entender que no era de Paraguay como varios creían pues venía de jugar en ese país. Para colmo los dirigentes lo colocaron en un departamento junto al japonés Okatani que entrenaba con el plantel pero que nunca llegó a jugar.
Sin embargo, vale repasar un poco su vida. De chico se quedó sin sus padres y debió criarse en el seno de una familia humilde por lo que todo le costó el doble. «A veces me cuesta creer que haya sido tan bien educado cuando me la pasé deambulando de un lado para el otro, primero con mis padres que fallecieron y luego con mis abuelos que también dejaron de existir. Luché por lo que quise y mis tíos me apoyaron, al igual que mis primos. Quiero triunfar en el fútbol para poder ayudarlos y retribuirle parte de lo que me dieron».
Así como en la vida, también «pasearía» por el fútbol. Luego de hacer algunas changas y hacer las inferiores en la escuela de fútbol Achi Miers Ñandú González, pudo debutar en el Vicov y una temporada después pasó al Sportivo Eldorado, el club fuerte de la zona. A los 18 años se sumó al Tambetary de Paraguay que estaba en segunda división y después vistió los colores de San Lorenzo(2001-2002)del mismo país.
Luego sí, su paso por Bahía que lo tuvo como protagonista en apenas tres partidos, todos viniendo desde el banco. A mitad de temporada se desvinculó y volvió a El Dorado, esta vez para hacerlo en su club pero bajo el nombre de Unión de Clubes que jugó el Argentino B (2004). Tiempo después sonó en Rosario Puerto Belgrano de Punta Alta (2004) junto a Sandro Ventoso pero la operación no se hizo y viajó hacia México. En el 2005 los dirigentes del San Luis de Potosí luego del ascenso que lo tuvo como volante tapón o lateral, al delantero le dieron de baja.
Estuvo a prueba en Unión Española de Chile nuevamente con Centurión. No quedó y en el último tiempo nuevamente el Sportivo lo anduvo buscando para ser refuerzo del Clausura 2005 del mencionado torneo de ascenso. Dicen que anda por Paraguay, aunque a nadie le importa.

Cucu