Tradito Martín

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Gustavo Martín Tradito
Otro valor más (y van…) surgido de las divisiones menores de Argentinos Juniors. Apareció a fines de 1996, con el Bicho en el Nacional «B» y él con 18 años. Tan sólo 3 días después de su debut marcó su primer gol ante Quilmes, que valió un triunfo y muchos elogios por su actuación. Fueron tan buenas sus primeras apariciones, que finalizó la etapa clasificatoria siendo titular, ganándole el puesto a Pablo Rodríguez, reemplazante natural por aquellos días de Cristian Zermattén.
Chiche Sosa llegó a la dirección técnica en lugar de Jorge Olguín y le aseguró un lugar entre los 11 iniciales para la Zona Campeonato, pero luego de dos partidos en regular nivel el DT confió nuevamente en Rodríguez. Tras el receso veraniego volvió Zermattén y Tradito ya no tuvo tanta continuidad. Se dio el lujo de jugar el partido de la última fecha -ante Gimnasia y Tiro de Salta- que determinó la vuelta de Argentinos a Primera División.
Tradito debutó en la máxima categoría nada menos que contra Boca y en la Bombonera, pero sólo jugó 7 partidos del Apertura ’97. El Clausura no lo tuvo ni siquiera en el banco de suplentes y, tras 20 encuentros en total en el equipo de La Paternal, el final de la historia fue previsible: volvió al Nacional «B» para jugar en Chacarita Juniors. Una temporada en el Funebrero y el pase a All Boys para la 1999/2000. Tras un año en Floresta, bajó una categoría más fichando para Almirante Brown.
Al año siguiente San Miguel fue su casa, donde permaneció un par de temporadas y Flandria, en la 2003-04, es el último destino futbolístico que se le conoce.

Doctor_JR

Iantorno Roberto

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Roberto Daniel Iantorno (El Beto)
Sentando precedentes de lo que luego serían las frustrantes contrataciones de hombres del ascenso como Lucas Ferreiro, Sebastián Penco, Carlos Luna y tantos otros, en 1987 Racing se enloqueció con la asomborsa performance del atacante Roberto Iantorno, que por entonces metía goles todos los fines de semana con JJ Urquiza, y lo contrató para jugar en la máxima división.
El pibe venía de marcar 15 tantos en los primeros 14 partidos del torneo de la Primera D y aunque era evidente el cambio de categoría, más de uno se esperanzó con la posibilidad de que el delantero repitiese su labor en La Academia.
Su paso por el club de Avellaneda fue insignificante. Sin llegar a debutar en ese gran team del Coco Basile, viajó luego a Córdoba para sumarse al plantel de Talleres (1988/90), y peleó el puesto con jugadores de la talla de Mario Bevilacqua y el Toti Iglesias. Su momento de gloria, quizás, fue precisamente contra La Gloria, cuando convirtió sú único gol en Primera en el clásico que ganó Instituto por 4 a 2, en 1989. En total fueron 7 partidos con la camiseta albiazul, que le sirvieron como despedida de los grandes flashes.
Tampoco en Chacarita (1991/92) pudo recuperar el prestigio ganado en sus primeros años del under y es por eso que ni siquiera llegó a ser un grande del ascenso. Sus días, según cuentan, volvieron a ser tan comunes como los de cualquier mortal y hasta terminó atendiendo un kiosco.

Juan Pordiosero

Zinho

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Elías Ferreira de Souza (Zinho)
Más de un desprevenido hincha cervecero habrá pensado que el Zinho que llegó a Quilmes en febrero de 2007 era la sombra de aquel que se consagrara campeón del mundial de Estados Unidos en 1994 con la selección brasileña. Otros habrán temido la vuelta del crack que desparramara talento en Rosario Central y Gimnasia de Jujuy, allá a fines de los noventas. Pero no.
El encargado de seguir la dinastía de los Zinhos, no contaba con los pergaminos del original, y seguramente no conocía al honómino que pisó Arroyito. Apenas acumulaba un pasado en las divisiones inferiores del Coritiba, en su Paraná natal.
A los 22 años, un llamado de un compatriota que tenía una escuela de idiomas en Uruguay, lo hizo trasladarse hasta el paisito para realizar una prueba en Bella Vista.
En una demostración de lo que viene siendo el nivel del fútbol charrúa hace una década, Zinho la rompió y quedó fichado. Desde entonces se dedicó a conocer la Suiza del Sur de punta a punta. Paseó su fútbol y sus goles por Sudamerica (2001/2002), Montevideo Wanderers (2003), Deportivo Colonia (2004) y Rentistas (2005 y 2006).
Se sacó la grande a comienzos de 2006 cuando Peñarol, sumergido en una de las peores rachas de los últimos tiempos, puso los ojos en él. Dirigido por el Gordo Garisto y acompañando a Serafín García y el ex River Luiz Nunes, disputó el torneo Clausura con la camiseta del Manya, en un fracaso colectivo que derivó en la campaña más magra de la historia del mirasol.
A mediados de año volvió a Rentistas y en enero de 2007 se sumó a Rampla Juniors.
En febrero, un llamado desde el otro lado del río lo hizo acercarse a Quilmes. Ante el primer micrófono que vio no dudó en decir: «Estuve muchos años en el fútbol uruguayo, es verdad. Pero por fin he llegado acá. Ahora quiero mostrarme en este país, cuyo fútbol es tan reconocido en el mundo entero». Minutos después completamente desinhibido arrancó con todo: «¿Mis características? Soy un delantero de área. Siempre estoy ahí, pescando. Y tengo mucha movilidad para crear opciones y convertir. Estoy al tanto de la situación adversa. Por eso, con más razón, tengo que andar bien y hacer goles».
Es nuestra obligación admitir que nos quedamos con las ganas de ver cómo ensuciaba (o no) la blanquita (fue al banco de suplentes contra Gimnasia y Esgrima La Plata pero no entró), aunque más nos hubiese gustado compartir una noche de parranda con él, el chileno Pablo Galdames y el japonés Takeshi Kagawa (no es joda, se llama así).
Lleno de cerveza, después de haber probado los alfajores Capitán del Espacio y con varios kilos de más, Zinho agarró sus bártulos para retornar a su país adoptivo. Así, en el último semestre de 2007 fue compañero del inoxidable Karim Adippe en Miramar Misiones y desde este año hace lo que puede en Cerro.
Una mentira viviente del fútbol. Otra de las tantas que se gana la vida acá cerquita, en un país llamado Uruguay, donde en medio de papeleras, los diputados se agarran a trompadas en pleno parlamento al grito de «oligarca puto«.

KeyserSoze

Porras Juan Carlos

Juan Carlos Porras
En el plantel de San Lorenzo del Apertura ’92, el nombre de Juan Carlos Porras se diferenciaba de consagrados como Fabián Carrizo, Néstor Gorosito, Alberto Acosta y Néstor Lorenzo; y al mismo tiempo se mimetizaba con otros que prometían (y luego decepcionaron) como Gabriel Olivera, Fernando Regules, Gabriel Flores, Walter Rojas y Gabriel Rodríguez.
Un único partido con la camiseta del Ciclón le facilitó a este volante con pasado en Vélez Sársfield, la tarea de salir a jugársela por otros equipos de menor envergadura, teniendo el beneficioso antecedente de haber debutado en la Primera División. Así fue como anduvo por Aguascalientes de México (donde querían ir a jugar todos los uruguayos) , Los Andes y All Boys.
Si alguien se pregunta cómo hizo para forjar tan majestuosa trayectoria, encontrará la respuesta en el sitio de Christopher Sullivan. ¿Quién? Vamos, no jodamos. Ya todo el mundo sabe quién es Christopher Sullivan, el famoso ex futbolista/entrenador/relator yanqui que se dedica a vender DVD’s con los secretos de una buena preparación. En esa página, Porritas dejó un mensaje que explica todo:

«Quiero expresar mi sentimiento a un grande como Christopher Sullivan, extraordinario profesional y exquicito jugador de futbol, que supo demostrar su nivel internacionalmente. Ha sido muy grato para mi compartir con este GRANDE ese toque distinto de la misma pasion que nos une dentro de un campo de futbol. ¡GRACIAS MAESTRO!«

Por un momento casi desconfiamos de las palabras de Juan Carlos. Pero ahora que vemos la foto de Christopher jugando en River le creemos todo.

Juan Pordiosero

Molinari Sergio

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Sergio Fabián Molinari
Debe ser duro (más que duro, durísimo) disputar un único partido en Primera como titular, que te peguen un baile y que encima los goles los conviertan Pablo Islas y Alexis Weisheim. Debe provocar ganas de matarse.
Algo así le tocó vivir al pibe Sergio Molinari, cuando debutó con la camiseta de Estudiantes de la Plata en la última fecha del Apertura 2002, contra Unión en Santa Fe. Aquel día se paró en la defensa al lado de Leo Ramos, Marcos Angeleri y Ariel Donnet, amparado en la seguridad que sólo Nicolás Tauber puede ofrecer. Era obvio que los goles no tardarían en llegar, y a los 20 minutos el Tatengue ganaba por un doblete del soldado Weisheim. Poco después, otra doppietta del hermano del Luigi, pondría cifras definitivas al encuentro.
Molinari, sin saberlo, en una jornada nefasta metía debut y despedida. Después se dedicó a deambular por el ascenso, primero recaló a préstamo en Defensa y Justicia (2003) acompañando a Juan José Lezica. Volvió por un rato a la ciudad de las diagonales, pero a mediados de 2004 rumbeó para el norte cuando se incorporó a Atlético Ledesma de Jujuy. Luego de una temporada se mudó a Salta, para defender los colores de Central Norte (2005/2007), trabar amistad con el ex Independiente y Olimpo, Renato Riggio y estampar de recuerdo sus tapones en las piernas rivales, algo que le valió unas cuantas expulsiones en su paso por el conjunto salteño.
Para olvidar viejos fantasmas, en 2007 cruzó de vereda y se puso la camiseta de Gimnasia y Tiro. Pero duró poco porque en octubre, disconformes con algunas actitudes del rubio, sus propios compañeros pidieron que sea separado del plantel.
¿Qué hace ahora? Es todo un misterio.

KeyserSoze

Vega Jorge

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Jorge Omar Vega
Implicado en ese naufragio colectivo que fue el Ferro de las temporadas 1998/99 y 1999/2000, Jorgito Vega hizo lo que pudo desde su humilde lugar en la mitad de la cancha y disputó 7 encuentros con la camiseta de Oeste en la Primera División.
Su momento de gloria, sin embargo, no estuvo en el marco de un torneo oficial sino en un encuentro amistoso ante Boca, el 10 de julio de 1999, cuando convirtió el gol en la victoria 1 a 0 en Caballito. Aquel día, con un toque suave ante la presencia de Oscar Córdoba, provocó los festejos de sus compañeros Rocha, Vales, Sartori, Tula, Hudahied, Grana, Martens, Landaburu, Diego Velázquez y Mandra.
Ese mismo año había vivido, en cancha, el fin de la histórica racha negativa, cuando Cristian Chaparro anotó ante River, luego de 875 sin que el equipo hiciera un gol.
Con el fanstasma del descenso ya metido en el espíritu verdolaga, Vega hizo banco durante el 2000 y perdió la categoría junto a Galant, Cristian Ayala, Juan Pablo Cracco, Maxi Velázquez, Félix Décima, Fernando Sanjurjo, Mario Costas y muchos otros.
Después de muchos años de incertidumbre, a mediados de 2007 se incorporó al Deportivo Armenio y conoció finalmente a baldoseros de lujo como Marcelo Luca, Diego De la Vega y Alejandro Orsi.

Juan Pordiosero

Landro Juan Sebastián

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Juan Sebastián Landro
El plantel de Estudiantes de La Plata de la temporada 1997/1998 probablemente sea lo más parecido a un dream team baldosero. Bajo el mismo cielo convivían Raul Román Garay, Nicolás Tagliani, Cristian La Grottería, Sergio Catán, Martín Mazzuco, Martín Fúriga, Roberto Lanfranchi, Mauro Scaloni, Juan Martín Turchi, Leandro Temporini y Gonzalo Pavone, sin olvidar que en el banco estaba el gran Profe Córdoba.
En esa época, Juan Sebastián Landro era un lateral izquierdo que pedía a gritos una chance en Primera División, aunque opacado por defensores con más cartel. Con el arribo de Patricio Hernández a la dirección técnica, el pibe que apenas unos meses atrás había firmado el primer contrato quedó en libertad de acción, sin siquiera haber disputado un minuto de manera oficial.
No se hizo demasiado problema en cruzar el océano y llegar al por aquel entonces no tan concurrido fútbol suizo. Tampoco tuvo pelos en la lengua a la hora de decir que fue por la guita o que a futuro se veía jugando con la camiseta del Lugano, o algún equipo de Francia, Alemania o España.
En el país de los relojes cucú y los chocolates, el muchacho con nombre de traidor arrancó en el Chiasso (1998/1999) y continuó en el Delemont (1999/2000). Fue allí donde dejó de surcar el lateral para convertirse en un doble enganche con la obligación de repartir bien el balón y raspar.
Ya sin ganas de pegar la vuelta, siguió viajando por Europa hasta llegar a Italia, donde se encargó de meter una carrera descendente. En la península defendió los colores del Avellino (2000/2001), Salernitana (2001/2002), Battipagliese (2002) y Ebolitana (2003), de la Serie D.
En este último equipo fue noticia por última vez en febrero de 2003, cuando en una trifulca digna del conurbano bonaerense o partido de la Primera B Metropolitana, recibió un bonito cinturonazo en la nuca, proveniente de algún tifosi enardecido.
En una de esas, esta circunstancia bochornosa lo haya hecho recapacitar y a los 26 años, colgar los botines de manera definitiva para robarla en otro ámbito menos peligroso. Después de todo, Landro es anagrama de ladrón.

KeyserSoze

López Juan Carlos

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Juan Carlos López

Otro de los baldoseros que escupió el plantel de Lanús en la temporada 1990/91 fue Juan Carlos López, arquero que había llegado desde Santiago del Estero con el antecedente de haber atajado en Central Cordoba, tradicional institución de la provincia que históricamente supo ponderar el arte de dormir la siesta, por lejos la actividad no sexual más placentera de la vida. Y no vengan con poner las patas en remojo, descargarse con Luis Cubilla o comer helado en la cama porque esas acciones no alcanzan el mínimo de goce exigido (?).

Sus minutos en la Primera División fueron más de los imaginados. Disputó 18 encuentros en el Granate y un tiempo más tarde se puso el buzo de Quilmes (1993/94) en el Nacional B, donde perdió el puesto con Néstor Merlo. Desde ese día no supimos nada de él.

Juan Pordiosero