Guevara Alfredo

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Alfredo Nicolás Guevara
Si buscáramos el paradigma de la ineficacia en la era actual, sin lugar a dudas, deberíamos recurrir al archivo de delanteros que pasaron por San Lorenzo de Almagro en los últimos 5 años, en la época post retiro de Alberto Federico Acosta. De esta forma nos encontraríamos con nombres como Hernán Peirone, Jorge Drovandi, Leonardo Ulloa, Germán Casigol Herrera y el homenajeado de la fecha, Alfredo Guevara.
Nacido el 2 de enero de 1982 en Mar del Plata, El Tanque (algunos apodos son inexplicables) llegó al Ciclón 17 años más tarde, jugando como volante por derecha.
Probablemente su buen desempeño en las divisiones inferiores apuró su estreno entre los grandes. Fue la noche del 28 de septiembre de 2000, en el Nuevo Gasómetro, por la Copa Mercosur y ante el Vasco da Gama de Juninho Pernambucano, Juninho Paulista, Euller y Romário. El Ciclón ya no jugaba por nada, y presentó un mix de juveniles, con suplentes y unos pocos titulares. Aquel día, Guevara, con la camiseta número 27, reemplazó a «Tiki Tiki» Di Lorenzo a los 11 minutos de la segunda etapa. Un par de semanas más tarde fue al banco de suplentes ante Peñarol, pero no ingresó.
Como si después de haber debutado lo hubieran metido en un freezer, poco menos de tres largos años tuvieron que pasar para volver a verlo en una cancha. En la Copa Sudamericana de 2003, ante el Deportivo Italchacao venezolano rapiñó unos minutos al ingresar en lugar de Ariel Carreño.
El 6 de diciembre de 2003, el Beto Acosta se despidió del fútbol ante Vélez Sarsfield, anotando su gol número 300. Sindicado como el reemplazante natural del nueve («El más parecido al Beto. Aguanta la pelota y usa bien el cuerpo, también es dúctil. Hizo muchos goles en la Reserva«, dijo Gorosito), Alfredito se llevó unos tímidos aplausos cuando entró por el goleador que se quedó con la ovación de la noche en el Bajo Flores.
Pero una vez en Primera algo pasó, los goles se esfumaron y el apodo de Tanque parecía ser más por su físico morrudo que por su supuesta eficacia a la hora de definir en el área rival.
En el Clausura 2004, San Lorenzo sufrió como pocos con la falta de gol, apenas convirtió 18 veces. Y eso que Pipo Gorosito puso toda la carne en el asador. En la ofensiva del Cuervo no faltaron chances para Carreño, Cordone, Luna, Peirone, Urbano, Barrientos, Cornejo, Astudillo y Román Díaz.
Pese a la gran cantidad de delanteros, Guevara alcanzó a disputar en la Primera del Ciclón 9 encuentros, en los que sólo convirtió un gol, ante Gimnasia y Esgrima La Plata, tras una buena jugada de Walter Montillo.
En la temporada 2004/2005, para que se fogueara o se terminara de incendiar, al bueno de Guevarita lo mandaron a Nueva Chicago. Así como se fue, volvió, y después poco le importó mandarse a mudar a Huracán… de Tres Arroyos (2005), para ser suplente del eterno Novillo García.
En 2006, ya bastante corpulento se paseó por San Martín de Mendoza. A mediados de 2007, junto al ex Racing Maximiliano Ractoret estuvo a prueba en Sarmiento de Junín, pero no convenció y siguió camino hasta Pergamino para jugar el Torneo Argentino B en Douglas Haig, donde anotó 5 goles.
Se ve que en la tierra del buen vino dejó una grata imagen y a comienzos de este año lo volvieron a buscar los dirigentes de San Martín.
En el Chacarero comparte la delantera con el ex Lanús Sebastían Coria y entre ambos buscan hacerse un lugar entre tantos baldoseros y personajes con un pasado en la Primera División que figuran en la tabla de goleadores del Torneo Argentino B.

KeyserSoze

Zamora René

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René Eduardo Zamora
Se sabe que la etiqueta de «hermano de» suma muchos puntos para la condición de baldosero. Ser el menos conocido de una familia futbolera es un dato que para muchos puede resultar irrelevante, pero a nosotros nos conmueve.
Más allá de las diferencias notorias con su hermano, el Negro Julio Zamora, es fácil deducir que la carrera de René estuvo por debajo de cualquier otro player de mediano nivel. Quizás a modo de agradecimiento por llevar el mismo apellido que una gloria leprosa, le regalaron minutos en 2 partidos de la Primera de Newell’s en 1996.
También atacante, aunque con características que jamás pudimos apreciar, sólo tuvo un poco de protagonismo cuando el diario Clarín lo entrevistó, haciendo obvia alusión al parentezco que lo une con el ex jugador de River.
Después de su momento de mayor exposición (ese día es probable que lo haya saludado amablemente hasta el almacenero de la esquina, aún debiéndole plata por 200 de salame y 150 de queso) aceptó su mortalidad y pasó junto a otros fiambres» a Argentino de Rosario, en la temporada 1996/97.
De movida, para ganarse otro lugar de privilegio, quizás intentó decir que era hermano del rubio Piva, pero estimamos que luego de una rigurosa prueba científica los dirigentes le dijeron «acá esa historieta no corre, vas a tener que lucharla como todos«. El hecho de haber estado con otros chicos de la cantera de Ñuls como Uriel Bartolucci, Luciano Busso y Sebastián Cavalli seguramente le hizo más fácil la adaptación, pero tampoco le alcanzó para destacarse por méritos propios.
A mediados de 1998 se incorporó a San Martín de San Juan y compartió el plantel con Cristian Manfredi, Sergio Priseajniuc y Palito La Grottería.
No sabemos a qué se dedica en la actualidad, pero googleando encontramos a un René Zamora que en abril de 2006 tuvo inconvenientes por meter mucho público en un show del cuartetero Jean Carlos. La próxima vez que contrate a Samanta Rodríguez Peña, la gente no se va a dar cuenta.

Juan Pordiosero

Zalazar Raúl

Raúl Marino Zalazar (El Oreja)
Llegado a Argentinos Juniors con edad de Sexta División desde su Córdoba Natal, este potente delantero surgido del Club Las Palmas de la provincia mediterránea hizo sus primeras armas en un contexto no tan agradable.
En el epílogo del Clausura 2002, la despedida del Bichitos Colorados de la divisional de privilegio lo hizo debutar junto a otras promesas como Pablo Aurrecochea, José María Belforti y Nicolás Pisano en el encuentro final ante Lanús. Ya en el Nacional B, Ricardo Rezza confió en él para que integrar el banco de suplentes e ingresar en 2 partidos -San Martín de San Juan y Los Andes-, totalizando nada más que 4 minutos, más los descuentos pertinentes.
Luego de un cambio de dirección técnica, no tuvo oportunidades con Ricardo Gareca y al finalizar la temporada 2002/03 decidió buscar mejores horizontes. Fichó para El Porvenir, donde no tuvo demasiadas chances de mostrarse, aunque señaló algunos goles. Permaneció allí un año y medio, para recalar en el amanecer del 2005 en Talleres de Remedios de Escalada. Allí tuvo buenos desempeños, pero a fines del Clausura se mudó un poco más al sur para jugar en Brown de Adrogué. Media temporada en su cuarto equipo, lo llevó a cambiar nuevamente de aire, pero esta vez decidió armar las valijas, siendo el norte su destino.
En 2006 jugó para Sportivo Patria de Formosa, que era parte del Torneo Argentino A pero a mediados de ese año se trasladó un poco más al centro del país para jugar en el primer campeón profesional de la historia de nuestro país: Gimnasia y Esgrima de Santa Fe.
Promediando el 2007 tomó rumbo desconocido pero lo volvimos a encontrar a principios de 2008, cuando nos enteramos de su fichaje para Alvarado de Mar del Plata. Sin embargo, algo salió mal, ya que no pasó la revisación médica y el Presidente del Torito, quizás abriendo el paraguas porque unos días antes habían incorporado a un delantero con problemas cardíacos, salió a declarar: «Parece ser (sic) que tiene un problema en un pulmón, y aunque no tenemos el diagnóstico definitivo, prácticamente está descartado, porque no estamos en condiciones de arriesgar«.
Cualquier información sobre su paradero futbolístico será agradecida.

Doctor_JR

Romani Eduardo

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Eduardo Juan Ramón Romani
Promesa del futbol santafesino que luego de integrar la Selección Juvenil de su provincia, tuvo la chance de actuar en la Primera División con los colores de Colón. En el Sabalero estuvo desde 1998 a 2000, pero sólo en su primera temporada le dieron la chance de disputar partidos oficiales. En total fueron 6 presentaciones, en las que le tocó jugar de movida y también desde el banco de los suplentes. Volante por derecha (en algunos medios también figura como defensor), llegó a cumplir la función de enganche bajo la dirección técnica de Osvaldo Piazza, ante las ausencias de Gastón Córdoba y Jairo Morales Santos.
Antes del Apertura 2000, lo transfirieron a Central Córdoba de Rosario y se tuvo que despedir de Bontemps, Segalla, Daniel Chafer, Nico Hernández y Joaquín Irigoytía. Lo último que supimos es que en 2001 estuvo a prueba en 9 de Julio, su tercer equipo en Rafaela, ya que había defendido las divisas de Atlético y Argentino Quilmes.

Juan Pordiosero

Medina Diego

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Diego Hernán Medina
A mediados de 2000, la Tota Hernán Medina, sacudió el mercado de pases al pegar una transferencia de Belgrano a Boca. Con la posibilidad latente de colgarse de la fama del ex Pirata, Diego Hernán Medina prefirió seguir su camino barranca abajo. Claro que el volante ya había tenido su oportunidad de romperla en la Primera División, y la suerte pasó de largo. Apenas 3 partidos con la camiseta de Huracán de Parque Patricios le dieron cierto handicap para robarla en el ascenso y el exterior.
En julio de 1998, quedó libre y pasó a Nueva Chicago. Un año en Mataderos le sirvió de previa para unirse a Gimnasia y Tiro de Salta (1999/2000).
Cansado de cobrar en pesos argentinos, agarró el mate, cruzó el charco y se fue a Uruguay. Arrancó en Huracán Buceo (2001), después se paseó por Racing de Montevideo (2002) y terminó penando en Deportivo Colonia (2003/2004).
Cuando los orientales se avivaron ya era tarde y Medina había rajado rumbo a Paraguay. Se hizo unos mangos mientras jugaba en General Caballero, pero no aguantó o no lo aguantaron y rápidamente abandonó el tereré para volver a la Argentina.
Recaló en Temperley (2005/2006), donde duró poco y nada. Con la llegada de Walter Céspedes a la dirección técnica, en mayo de 2006, fue apartado del plantel al igual que Gabriel del Valle Medina, el ex Racing Lucas Ferreiro, Gastón Vales y Mariano Pasini, entre otros. Esa fue la última vez que se lo vio en una cancha.

KeyserSoze

Di Diego Martín

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Martín Alejandro Di Diego
Enganche puteado por la parcialidad cervecera durante esa lágrima colectiva que fue el Quilmes de la temporada 1991/92. Di Diego no fue el único responsable del descenso al Nacional B, está claro. Pero su exagerada parsimonia y su baja temperatura corporal lo condenaron al hostigamiento perpetuo.
Con el club sureño en Primera División (ya había jugado en el ascenso) disputó 14 encuentros y le marcó un gol a Estudiantes que poco sirvió para embellecer su trayectoria, que hasta ahí no prometía ni mucho menos.
Su derrotero continuó en instituciones del under como Talleres de Remedios de Escalada, Defensores de Belgrano (en la temporada 1995/96 actuó junto a Latrechina, Walter Siciliano y Diego Ghini), Almirante Brown (21 partidos y 1 tanto en la temporada 1996/97), Argentino de Quilmes (varios torneos desde 1999 a 2004), Brown de Adrogué (2000/01), y Ben Hur de Rafaela (2002/03, al lado de figuras como Juan Manuel Suligoy, José Luis Marzo, Rodrigo Llinás, Juan Carlos Betancor, Diego Maier, Silvio Azoge y Martín Román).
Ya recibido en la Escuela de Directores Técnicos Hugo Manuel García (cuna de grandes entrenadores como Daniel Garnero, Pablo Rotchen, Walter Parodi, Fabián Alegre, Carlos Castagneto y Fabio Spotorno), comenzó a trabajar en las inferiores de Argentino de Quilmes…ahí cerquita del club donde alguna vez lo acusaron de pechofrío. Pero, como los cerveceros no son rencorosos, a fines de 2005 lo invitaron a participar del homenaje a Nelson Vivas. Un gesto para imitar. Es más, nosotros también lo vamos a llamar el día que hagamos un tributo a Vivas. A Lucas Vivas, obvio.

JuanPordiosero

Weber Mauricio

Mauricio Enrique Weber Texeira
Delantero uruguayo de buenos antecedentes en inferiores e improductivo paso por el fútbol profesional. Como si fuera poco, supo rapiñar con la camiseta de Instituto de Córdoba, ganando así sus consabidos segundos de gloria que, a decir verdad, si los hubiésemos cronometrado no nos hubiera dado la velocidad del pulgar para darle stop a tiempo.
Surgido en el modesto Atlanta de Young, pasó por la selección del pueblo y luego de marcar muchos goles en la Quinta de Nacional de Montevideo, se hizo hombrecito cuando debutó en Primera con la camiseta de Rentistas (2000/2004).
El 2005 fue su año. Un día le dieron un folleto de Buquebus, vio que le alcanzaba para el pasaje y se mandó para la Argentina.
No se sabe si los goles los perdió en el Eladia Isabel o si los extravió en el trayecto Buenos Aires-Córdoba. La realidad es que Weber hizo poco y nada en Instituto. En 5 partidos (sólo 2 como titular) no pudo convertir y encima lo ponían casi siempre de local (fuera de la Docta sólo le tocó jugar en la cancha de Arsenal). Asqueado de tomar mate con Pilipauskas, Deivis Barone y Josemir Lujambio, se despidió de Sanchírico, Cobo y Maxi Ayala para regresar al fúbol charrúa.
Así fue como recaló en Rampla Juniors y prometió darle alegrías a Ricardo Espalter, Víctor Hugo Morales y a Natalia Oreiro, reconocidos picapiedras. Cuando le explicaron que las alegrías a Naty sólo podía dárselas con goles, se sintió engañado y empezó a maquinar la idea de mandarse a mudar. A principios de 2006 firmó para el Santiago Morning de Chile, donde no hizo demasiado (sólo se le recuerda un tanto al Huachipato).
Extraño fue cuando, teniendo ya sobre sus hombros un historial para robarla tranquilamente en otra liga sudamericana, regresó al pequeño Atlanta de Young para jugar por el chivito y la Pilsen.
En 2007 se incorporó, junto al argentino Walter Gigena y al charrúa Daniel Cardozo, al Victoria de Honduras, un equipo que había tenido mala suerte con los extranjeros. Ellos se metieron rápidamente a la gente en el bolsillo y en ese contexto Weber se agrandó y declaró en la previa de un partido importante: «Dentro de la cancha somos once contra once y ahí es donde se miran los verdaderos hombres. A Motagua no le tenemos miedo«. Como para tenerle miedo a un equipo que se llama Motagua. ¡De-ja-te de jo-der!

Juan Pordiosero

Andreoli Ezequiel

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Fernando Ezequiel Andreoli
Defensor de olvidado paso por el fútbol de primera división. Fue a comienzos de 1998, cuando enfundado en los colores de Huracán disputó 2 encuentros correspondientes al torneo Clausura. Actuando como lateral derecho fue titular en un choque ante Estudiantes de La Plata, aunque a la fecha siguiente fue reemplazado por Alejandro Giuntini y posteriormente ya no tuvo chances de reaparecer, teniendo que conformarse con algunos minutos en la reserva.
La continuidad que no encontró en Parque Patricios salió a buscarla en la zona sur, y así fue que apareció en Banfield (2000/2001).
Si bien tampoco jugó seguido (9 partidos) fue partícipe del plantel que logró el ascenso a la máxima categoría. Claro que a la hora de armar el equipo para la Primera, Andreoli fue uno de los primeros baluartes que abandonó el barco, al igual que Martin Mazzuco y Gonzalo Pavone.
Recaló en Independiente Rivadavia de Mendoza (2001/2002), entidad con la que a final de la temporada descendería al Torneo Argentino A.
Conoció la Primera B Metropolitana en 2003, cuando se acercó hasta Victoria, tentado por Tigre. Dieciséis encuentros y un gol después, poco para destacar, ya era hora de cruzar la frontera.
En Chile, con más pena que gloria, defendió la camiseta de Huachipato (2003/2004). Pegó la vuelta a mediados de 2004 para jugar en All Boys.
Apenas seis meses pasaron hasta que volvió a sacar el pasaporte. En Bolivia, vistió los colores del The Strongest, equipo que disputaba la Copa Libertadores, aunque Andreoli sólo podía participar en el torneo Adecuación.
En el segundo semestre, ya se encontraba en Villa Crespo, jugando en Atlanta. Su paso por el Bohemio le volvería a abrir las puertas del mercado internacional.
A mediados de 2006, el pibe de Haedo arribó a Perú, para sumarse al Sport Boys (2006/2007). Y desde este año, despunta el vicio en Juan Aurich, en compañía del Cuto Guadalupe, el ex Belgrano José Moisela y el ex portero de Lanús, Fernando Martinuzzi.
Diez clubes en diez años de trayectoria casi no dejan margen de dudas, ya afianzado en el fútbol peruano sólo resta saber qué combinación de colores defenderá el año próximo en las tierras de la La Tigresa del Oriente.

KeyserSoze