
René Eduardo Zamora
Se sabe que la etiqueta de «hermano de» suma muchos puntos para la condición de baldosero. Ser el menos conocido de una familia futbolera es un dato que para muchos puede resultar irrelevante, pero a nosotros nos conmueve.
Más allá de las diferencias notorias con su hermano, el Negro Julio Zamora, es fácil deducir que la carrera de René estuvo por debajo de cualquier otro player de mediano nivel. Quizás a modo de agradecimiento por llevar el mismo apellido que una gloria leprosa, le regalaron minutos en 2 partidos de la Primera de Newell’s en 1996.
También atacante, aunque con características que jamás pudimos apreciar, sólo tuvo un poco de protagonismo cuando el diario Clarín lo entrevistó, haciendo obvia alusión al parentezco que lo une con el ex jugador de River.
Después de su momento de mayor exposición (ese día es probable que lo haya saludado amablemente hasta el almacenero de la esquina, aún debiéndole plata por 200 de salame y 150 de queso) aceptó su mortalidad y pasó junto a otros fiambres» a Argentino de Rosario, en la temporada 1996/97.
De movida, para ganarse otro lugar de privilegio, quizás intentó decir que era hermano del rubio Piva, pero estimamos que luego de una rigurosa prueba científica los dirigentes le dijeron «acá esa historieta no corre, vas a tener que lucharla como todos«. El hecho de haber estado con otros chicos de la cantera de Ñuls como Uriel Bartolucci, Luciano Busso y Sebastián Cavalli seguramente le hizo más fácil la adaptación, pero tampoco le alcanzó para destacarse por méritos propios.
A mediados de 1998 se incorporó a San Martín de San Juan y compartió el plantel con Cristian Manfredi, Sergio Priseajniuc y Palito La Grottería.
No sabemos a qué se dedica en la actualidad, pero googleando encontramos a un René Zamora que en abril de 2006 tuvo inconvenientes por meter mucho público en un show del cuartetero Jean Carlos. La próxima vez que contrate a Samanta Rodríguez Peña, la gente no se va a dar cuenta.
Juan Pordiosero




