Grech Leandro

grechleandro.jpg

Leandro Grech
Volante rosarino que no supo capitalizar en Primera todo lo que prometía en las divisiones inferiores de Newell’s Old Boys a la par de Elvio Martínez, Diego Villar, Mauro Conocchiari y Lisandro Sacripanti y que gracias a la doble ciudadanía, actualmente se dedica a robarla en el under europeo.
Tal como fuera costumbre de la Lepra a fines de los noventa, Grech pasó previamente por Argentino de Rosario (1998/1999) acompañando a Martín Uranga, Gastón Leva, Sebastián Bodnar, Pooli y Uriel Bartolucci. Otra vez en el Parque Independencia, debutó en el Apertura 2001 de la mano de Juan Manuel Llop, el 23 de septiembre en la derrota por 2 a 1 ante Colón de Santa Fe. Hasta su despedida al año siguiente, redondeó 24 partidos, sin goles, y con una tendencia a ser titular en las últimas fechas de los torneos.
A mediados de 2003, armó el bolsito y salió a buscar nuevas experiencias. Cruzó la Cordillera y apareció a prueba en Colo Colo de Chile. Aparentemente su nivel convenció al técnico Jaime Pizarro, pero no disputó ningún encuentro de manera oficial. La temporada siguiente se sumó al Aurora boliviano, donde conoció a Gustavo Romanello y Damián Yañez, algo que seguramente cambiaría su vida para siempre.
En 2005 retornó a la Argentina para pasar una temporada en el ascenso nacional, primero en Aldovisi de Mar del Plata (dirigido por Andrés Rebottaro, que lo conocía de Newell’s) y luego en San Martín de Mendoza.
Un año más tarde, después de ver el Mundial, rompió el chanchito y sacó un pasaje de ida a Alemania. En tierras germanas defendió los colores del SC Pfullendorf (2006/2007) en la tercera división, y desde comienzos de 2008 juega en el Erzgebirge Aue, un equipo que a cuatro fechas del final de la temporada naufraga de la zona de descenso en la segunda categoría.

KeyserSoze

González Roberto

gonzalezrobertoariel.jpg

Roberto Ariel González
Era un pibe normal. Demasiado. Llevaba un nombre de pila muy común y un apellido popular. Tenía que ser muy bueno para diferenciarse del resto. Y eso conspiró contra su estabilidad en el fútbol. Tras 10 partidos en la Primera de Rosario Central (1994/95), el volante se miró a los ojos con su compañero Mario Gori y ambos se preguntaron: ¿Por qué no nos vamos a robar a Estados Unidos?
Así fue como se metieron dentro de un paquete que habían armado los representantes Ricardo Schlieper y Jorge Balbis. La idea de poblar la liga yanqui con jugadores latinoamericanos parecía ser la salvación de varios. Pero no fue todo color de rosa.
Luego de algunas pruebas, Gori quedó en el plantel del Miami Fusion y un tiempo más tarde, ya defendiendo al DC United, fue acusado de violación.
Nuestro homenajeado, en cambio, no superó la evaluación para ingresar al maravilloso mundo de la MLS y se perdió de actuar en el mismo país donde triunfan Darío Sala, Juan Carlos Toja y Carlitos Marinelli. Después desapareció entre la multitud, como cualquier Roberto González.

Juan Pordiosero

Yocco Emiliano

Emiliano Oscar Yocco

Sería bastante arriesgado confirmar esa versión, pero algunos descerebrados simpatizantes académicos aseguran que Emiliano Yocco comenzó a debilitarse futbolísticamente al mismo tiempo que en la TV argentina se hacía popular Yoko, el personaje de Celeste Cid en la novela Verano del ’98.

Haya tenido que ver o no la ascendente carrera de la actriz, es llamativo como este marcador central (luego lateral izquierdo), que supo ser señalado como una de las mayores promesas de las inferiores de Racing, no tuvo chances de actuar en Primera y lejos de emular a la ex de Emmanuel Horvilleur, no pegó un protagónico ni de casualidad. Menos un video con Charly García.

Incorporado a la pretemporada estival de 1999, pasó el filtro junto al Polaco Bastía y Luciano Castillo, ganándose su lugar en el plantel profesional. Zurdo y de buena técnica, se hizo habitué de la Reserva que también contaba con otros valores como Harguindeguy, Cucit, Orellano y Zubeldía; Y esperó tranquilo la posibilidad que, a diferencia de sus compañeros, jamás le llegó.

Peor aún fue cuando a fines de ese año le comunicaron que iba a quedar libre, junto a otros 70 chicos que cayeron en una limpieza general que se había iniciado un año antes con la ida de otros 108 juveniles. «Se tomó la decisión para que no quedaran tantos chicos en el medio. No podía haber centrales 79 y 80 cuando llevamos a dos 81 (Barsottini y Tambussi) a la pretemporada de Primera«, dijo en su momento el Pampa Jorge. Una depuración con todas las letras.
La trayectoria de Yocco encontró huecos no demasiado cómodos. Estuvo en Central Córdoba de Rosario (2001/02 y 2003/05), Sol de América de Paraguay (2003), Juventud Antoniana (2005/06), Chacarita (2006) y desde el 2007 pelea contra el viento en la Comisión de Actividades Infantiles de Comodoro Rivadavia. Nunca le tocaron dulces campañas (descendió 2 veces) y se nota que, aún haciendo goles de vez en cuando, le cuesta muchísimo recuperar aquella imagen de purrete prometedor. Y la culpa de todo la tuvo Yoko. Sino que lo digan los Beatles.

Vicente Gonzalo

vicentegonzalo.JPG

Gonzalo Ernesto Vicente
Hizo del puesto de arquero suplente un trabajo estable, y convirtió el banco de relevos en su lugar en el Mundo. Nacido el 1º de agosto de 1979 en Río Primero, debutó oficialmente en el arco de Belgrano de Córdoba, por una lesión de Bernardo Ragg en el Clausura 2000.
La historia dice que de chico era un delantero goleador en Picapiedras, un club de su pueblo, pero un día el arquero faltó y lo mandaron para atrás.
Ya de grande llegó al Celeste y se sentó en el banco a esperar su chance.
En Primera jugó poco, cada tanto lo llamaban para tapar huecos (por lesiones de Bernardo Ragg o Juan Carlos Olave) y sólo se adueño del arco en la última fecha del Clausura 2002, cuando la suerte del Pirata ya estaba decidida hacía rato.
Ya en la B Nacional, Raúl Sanzotti, la aparición de Germán Montoya, el colombiano Robinson Rufay Zapata y una rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda lo terminaron de condenar al ostracismo.
En enero de 2005 se despidió de la tropa de baldoseros que tenía Belgrano (donde redondeó 6 encuentros en Primera y otros tantos en el ascenso) y se fue a Villa María para jugar en Alumni. Después de seis meses armó nuevamente las valijas para abandonar por primera vez la provincia de Córdoba.
A mediados de año, pasó a Juventud de Pergamino (2005/2006), donde conoció al ex Talleres Gonzalo Baroni, y al ex Boca Diego Cepeda. Una temporada más tarde se sumó a Sol de América de Formosa (2006/2007). Allí era titular indiscutido, pero se ve que jugar al lado de baldoseros como Cristian Jara Lunghi, Santiago Del Sotto y Roberto Chaparro no era lo suyo y en la primera de cambio aprovechó para irse.
Así fue que después de un tiempo a la deriva (dicen que la señora lo mandaba al banco a pagar los impuestos, para no perder la costumbre) llegó a Racing de Córdoba (2008), para hacer lo que mejor le sale, ser suplente, en este caso del ex Talleres, Esteban Dei Rossi.

KeyserSoze

Reynoso Rodrigo

reynoso.jpg

Rodrigo Joaquín Reynoso
Arquero nacido en Lomas del Mirador, que sin embargo hizo sus primeras armas en el fútbol atajando para Atlético Tucumán en la temporada 96/97 del Nacional B.
Si bien no jugó demasiado, al año siguiente volvió a Buenos Aires y se quedó con el buzo de Atlanta. En el Bohemio cubrió el arco durante dos años, con buenos desempeños que hicieron que equipos de la Primera División le echasen el ojo. Así fue que en 1999 fichó para Argentinos Juniors, donde inicialmente fue suplente de Raúl Sanzotti, quien heredó el puesto de Marcelo Pontiroli.
Reynoso alternó en el banco con Guillermo Crudo, eterno suplente durante tres temporadas en el Bicho. Su momento de gloria en la Primera División fue durante el Clausura 2000. Argentinos y Sanzotti venían con un mal torneo, con goleada en contra 1-8 en Avellaneda ante Independiente incluida, y tras un 3-3 con Vélez que se empezó ganando por dos goles, en la jornada siguiente Osvaldo Chiche Sosa le confió la titularidad.
En su debut, Argentinos le ganó 1 a 0 a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, y Reynoso tuvo un buen desempeño, por lo que parecía que un nuevo arquero se iba a lucir por La Paternal. En la fecha posterior tenía la chance de mostrarse en la cancha de River, pero el partido se suspendió porque el Monumental se inundó tras una fuerte tormenta. El martes 11 de abril el Bicho recibió en Ferro a Newell’s y todo se desmoronó. En 22 minutos la Lepra se puso 3-0 en el marcador -finalmente fue 4 a 1- y la derrota determinó la salida de la dirección técnica de Chiche Sosa.
Asumió Carlos Javier Mac Allister y con él Reynoso volvió al banco, reapareciendo en el arco Sanzotti. Al finalizar la temporada llegaron el pibe Aurrecochea y comenzado el Apertura 2000 el veterano Robert Dante Siboldi, por lo que las chances de Reynoso decayeron y decidió probar mejor suerte.
Bajó una categoría y jugó en Huracán de Tres Arroyos, equipo que disputó la Promoción ante Lanús. Tras un año volvió al Gran Buenos Aires, pero en una categoría menor aún -Primera «B»- para defender los azzurros colores de Sportivo Italiano. Allí estuvo hasta 2004, para luego se le perdió el rastro sobre su actuación profesional en los arcos de nuestro fútbol.

Doctor_JR

Da Silva Henrique

dasilvahenrique.jpg

Henrique Eduardo Da Silva
Lateral izquierdo brasileño dueño de una fructífera estadía en el fútbol paraguayo, y un doble paso en falso por estas tierras que lo condena a la baldoseridad. Nacido en 1972 en la localidad de Cabo Frío, en el estado de Rio de Janeiro, hizo sus primeras armas en el Cabofriense.
No perdió demasiado tiempo en el medio local y rápidamente cruzó la frontera para llegar a Paraguay. Arrancó en Cerro Corá, pasó por Sport Colombia y comenzó a tomar notoriedad cuando disputó la Copa Libertadores de 1998 con Cerro Porteño.
A mediados de aquel año mundialista arribó a la Argentina para sumarse a Platense. En el Calamar conoció a Teresa Cancelarich, Pachora Godoy, Pepe Chatruc, Claudio Spontón y al Chivo Peinado, dándose el gusto de ser último cómodo, y en lo personal actuando con altibajos (mas bajos que altos).
En 1999 retornó a Brasil para ganar el torneo estadual con Atlético Mineiro y cuando parecía que no volvería a jugar en Argentina, pegó la vuelta. Así cambió la blanquinegra del Galo de Belo Horizonte por la verde de Ferro Carril Oeste. Sin embargo, en Caballito la suerte le volvió a ser esquiva, y después de un puñado de encuentros (expulsión ante Racing incluída), los dirigentes le rescindieron el contrato.
Era hora de volver a Paraguay, donde sin duda había alcanzado su mejor rendimiento. Otra vez en Asunción, no tuvo problemas en irse a la otra vereda y calzarse la camiseta de Olimpia. Quizas esa fue la mejor decisión de su vida, ya que le quitó el puesto al eterno Juan Carlos Franco, y se adueñó del carril izquierdo. Con el conjunto guaraní se consagró campeón local y de la Copa Libertadores en 2002.
Una lesión lo marginó de la final de la Copa Intercontinental ante el Real Madrid y desde entonces apareció a cuentagotas, como en la final de la Recopa Sudamericana en 2003.
Después, desapareció sin dejar rastros, algunos dicen que incentivado por el Líder dejó su lugar entre los simples mortales, se subió a la nave y partió rumbo al planeta Felicidonia.

KeyserSoze

Tambussi Guillermo

tambussiguillermo.jpg

Guillermo Andrés Tambussi
Es probable que los hermanos Tambussi hayan apostado alguna vez por cuál de los dos aparecería primero en este sitio. Si eso ocurrió, queremos decirle a Leonardo que se ponga contento, que ya puede cobrar lo suyo, porque el turno de Guillermo ha llegado.
Marplatense nacido en 1982, vivió con admiración la ascendente carrera de su hermano mayor, que siendo muy joven prometió en la Primera del Racing Club de Avellaneda. Él sabía que poníendole ganas no pasaría mucho tiempo para que le sucediese lo mismo. A lo sumo tendría que esperar un año…o dos. Lo cierto es que este delantero veloz y de gambeta desprolija integró el plantel racinguista desde 2000 hasta fines de 2005, pero el debut nunca llegó. En el medio le tocó vivir de todo. Desde falsas expectativas generadas por entrenadores como el Pato Fillol, hasta un préstamo condenatorio a uno de los clubes más baldoseros de la historia, La Plata Fútbol Club, en la temporada 2004/05.
Allí ascendió al Torneo Argentino A y luego de un retorno sin gloria a La Academia, volvió a la ciudad de las diagonales para jugar un semestre en el 2006. Ese último campeonato al lado de figuras como Nicolás Ayr, Darío Cajaravilla, Martín Mazzuco, Agustín González Tapia, Gustavo Paruolo y Mauro Amato, le dio el valor suficiente para cerrar los ojos y entregarse a lo que fuese. Pero no le fue mal. Firmó para el Deportivo Italiano (2006/07) y arrancó algunos aplausos que luego se desvanecieron cuando, al finalizar la temporada, no se puso de acuerdo con la renovación de su contrato y quedó a la deriva.
Su destino más próximo, pese a lo que parecía ser un repunte en su trayectoria, terminó siendo Río Cuarto. Primero coqueteó con Estudiantes y luego firmó con Sportivo Atenas, conjunto cordobés que participa del Argentino B. Se nota que le sobra talento para actuar en una categoría superior. Pero a esta altura ya es tarde. Su hermano está cobrando la apuesta.

Juan Pordiosero

Santillán Luis

Luis Alberto Santillán
Sumó bastanta rodaje en Primera División a raíz de una envidiable regularidad para disputar partidos en el Ferro de principios de los 90’s. De bajo perfil, sin extravagancias ni escándalos, llegó a los 68 encuentros con el verdolaga, que por supuesto no lo eximieron de nuestro sentido homenaje.

Marcador central sin ningún tipo de acercamiento al área rival, estuvo con el club de Caballito en la máxima división desde 1991 a 1994, cuando armó el bolsito, lo saludó a Pobersnik y bajó hasta el Nacional B para vestir la casaca verdinegra de Nueva Chicago (1994/95). No contento con el envión que llevaba, pidió que lo empujaran una vez más y se estroló contra la dura Primera B, donde fue dirigido por Ricardo Calabria en El Porvenir, institución que lo tuvo en sus filas entre 1996 y 1997.

Después tendría tiempo para expandir su carrera a nivel internacional. Aprovechó el enamoramiento de los dirigentes ecuatorianos (en 1997 jugaron en esa liga otros argentinos como Pablo Abdala, Miguel Ángel D’Agostino, Chistian Akselman, Ariel Graziani, Gustavo Raggio y Fabián Alegre) y firmó para el Deportivo Cuenca, donde nuevamente, como en sus inicios, fue compañero de Miguel Ortolá. En ese momento se dio cuenta de que su carrera no había avanzado nada y desapareció por completo.

Juan Pordiosero