Boca Clausura 2003

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El 6 de julio de 2003 mientras el plantel profesional festejaba la obtención de la Copa Libertadores, Boca Juniors cerraba su participación en el torneo Clausura enfrentando a Rosario Central. Dirigido por Oscar Regenhardt el conjunto xeneize formó con Gustavo Eberto, Raúl Osella, Joel Barbosa, Federico Carballo, Víctor Magnago, Leonardo Verón, Matías Silvestre, Juan Pablo Caffa, Jonathan Fabbro, Mauro Boselli y Héctor Bracamonte. Luego ingresaron Víctor Ormazabal y Edilio. Mientras que desde el banco lo vieron Adelquis Ruffini, Pablo Álvarez y Mauro Zanotti.
En un partido ninguneado hasta por los medios (sin TV y casi sin radios) el resultado fue un anecdótico 7 a 2 a favor del equipo rosarino con 5 tantos de Luciano Figueroa -goleador del campeonato-, César Delgado y Mariano Messera, mientras que Hector Bracamonte y Jonathan Fabbro descontaron para Boca.

KeyserSoze

Argentinos Juniors de Mendoza 1993/94

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Hundido económicamente y perdido en el terreno futbolístico, Argentinos Juniors se entregó a los designios de Torneos y Competencias en la temporada 1993/94. La empresa de Carlos Ávila se hizo cargo del equipo y para causar un golpe de efecto cambió la localía: de la cancha de Ferro (había abandonado La Paternal) al estadio Islas Malvinas de Mendoza. Ridículo.
El conjunto dirigido por Chiche Sosa se reforzó bastante pero no pudo escaparle a la mediocridad. En el Apertura ’93 se colocó en el undécimo lugar de la tabla de posiciones, mientras que en el Clausura ’94 finalizó decimotercero y no ganó como local.
En la foto, arriba: Andrés Duarte, Damián Facciuto, Rubén Cousillas, Juan Gómez, Mauricio Taricco, Leonel Gancedo y Cristian Traverso. Abajo: Christian Dollberg, el Cuqui Silvani, Luis Ramos y Roberto el Toro Acuña.
También integraron aquel experimento jugadores como Faryd Mondragón, Leonardo Asencio, Carlos Bustos, Favier Soca, Jaime Pizarro, Norberto Ortega Sánchez, Walter Paz, Nestor Cedrés y Nicolás Lauría Calvo, entre otros.

Juan Pordiosero

Especial: «Los Lobitos» de Gimnasia, 1998

Existen varios casos de chicos quemados a causa de un debut prematuro. A veces los entrenadores, generalmente de clubes en situaciones desesperantes, meten mano en las inferiores y suben a pibes que prometen pero que aún están crudos para la competencia de alto rendimiento. Lo que hizo Gimnasia y Esgrima La Plata en 1998 es el ejemplo más claro, aunque en un contexto inesperado. Por cantidad y por calidad, nuestro homenaje. Con ustedes, Los Lobitos:

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Todo empezó en julio de 1998, cuando los dirigentes triperos que estaban en La Plata (los capos estaban en Francia, de vacaciones) se dieron cuenta de que debían disputar la primera fase de la Copa Conmebol con una pequeña dificultad: no tenían jugadores. Los profesionales del Lobo, encabezados por Timoteo Griguol, estaban de gira por Norteamérica, tratando de juntar algo de dinero mientras se preparaban para el Torneo Apertura.

La solución más inmediata hubiese sido no presentarse. Pero ese desplantle le hubiera representado a Gimnasia una inhabilitación de varios años para participar de cualquier campeonato organizado por la Confederación Sudamericana.

Ante la proximidad del partido de ida ante el Jorge Wilstermann de Bolivia, los platenses armaron un equipo con juveniles de las categorías 78, 79 y 80, más la experiencia de Marcelo Kobistyj (estaba colgado) y Leonardo Mansilla, un defensor de la clase 77 que sobresalía por ser el único profesional de los pibes.

Así fue como los chicos dirigidos por Mario Griguol viajaron a Cochabamba, con la premisa de hacer un papel digno, dentro de las posibilidades, ante el puntero de la liga boliviana. El mismo DT, un rato antes de emprender viaje, había estado a las corridas para conseguir la autorización de los padres de los futbolistas, que por supuesto, eran menores de edad.

Partido de ida: Jorge Wilstermann 0 – Gimnasia 0.

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El 15 de julio de ese año Los Lobitos, apodados cariñosamente por los medios, sorprendieron a muchos con un valioso empate 0 a 0, en condición de visitante. Esa noche Gimnasia formó con Juan Romero, Claudio Páez, Marcelo Kobistyj, Miguel Angel Córdoba, Pablo Schleig, Sebastián Acosta, Leonardo Mansilla, Federico Martínez, Diego Deering, Enrique Velázquez y Sebastián Barclay. También ingresaron Héctor Méndez y Sergio Urquiza, mientras que Jorge Reguera, Roberto Verza y Federico Molinari quedaron en el banco de los suplentes.

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Como era de imaginarse, los adolescentes festejaron la igualdad como un triunfo, a pesar de que todavía faltaba la otra mitad del gran objetivo: jugar el partido de vuelta y clasificarse. A su regreso, los juveniles fueron recibidos con mucha emoción por sus familiares y simpatizantes triperos que consideraban (y con razón) una hazaña lo que habían logrado a 2400 metros de altura.

En la semana previa a la revancha pasó de todo. Desde la prensa se criticó justificadamente a la dirigencia del club platense, como se lo había hecho antes del primer encuentro. Nadie olvidaba que la categoría de «héroes» los pibes la habían ganado gracias a una irresponsabilidad de los popes del Lobo, que habían ignorado su participación en esa Copa, dejando todo en manos de Dios.

Tampoco era clara la situación de Marcelo Kobistyj, la figura de la cancha en Bolivia, que luego de haber estado más de un año en el club sin firmar contrato, se cansó de las deudas y pidió una renegociación o la libertad de acción 5 días antes del desquite. Hubo acusaciones cruzadas entre el ex Independiente y el presidente Delmar. ¿Resultado? El defensor quedó libre y se perdió el segundo capítulo.

Partido de vuelta: Gimnasia 1 (2) – Jorge Wilstermann 1 (4)

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La expectativa generada para el match del miércoles 21 de julio en La Plata era aún mayor. Mario Griguol trató de sacarle presión a su  equipo, a sabiendas de que la clasificación, después de lo demostrado en Cochabamba, era una gran posibilidad pero no una obligación.

Esa noche Sergio Urquiza jugó como titular, reemplazando a Kobistyj. Los demás fueron los mismos de la proeza en la altura.

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Los visitantes, bajo las órdenes de Dalcio Giovagnoli, se pusieron en ventaja a los 17 minutos del segundo tiempo, por intermedio de José Loayza, y jugaron con la deseperación de los locales, que intentaron marcar el empate hasta último momento y lo lograron con una arremetida de Mansilla cuando ya se consumían los minutos adicionados por el árbitro brasileño Claudio Cerdeira.

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En la definición desde el punto del penal, los bolivianos fueron categóricos. Convirtieron los 4 que patearon, mientras que los Mens sana malograron 2 (Barclay y Páez). De esa triste manera terminó la historia de Los Lobitos. Una leyenda más dentro de los fracasos colectivos de Gimnasia. Aunque en este caso, vale aclarar, los futbolistas no tuvieron demasiada responsabilidad.

Individualmente ya hemos recordado a algunos integrantes de aquel plantel y seguramente, en poco tiempo, terminaremos por evocar a los restantes. Algo es innegable: ni uno zafó de aparecer en este sitio. Y es por eso que este homenaje se hacía necesario, indispensable.

Juan Pordiosero

Independiente 2005

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Los mandaron al muere. Mientras los profesionales de Independiente descansaban de la dura pretemporada de Menotti en Chapadmalal, los juveniles del Rojo dirigidos por Norberto Outes y Osvaldo Ingrao se presentaron ante Boca, en Salta, por el Pentagonal de verano de 2005. Eso sí, para que no sintieran tan desprotegidos, contaron con el apoyo del arquero experto en irse al descenso.
Esa noche, el conjunto de Avellaneda formó con Carlos F. Navarro Montoya, Leandro Pereyra, Leonardo Mussin, Rubén Salina, Mariano Viola; Martín Morello, Fernando Lorefice, Martín Fabbro; Hernán Losada; Esteban Rivas e Ismael Sosa. En el banco de suplentes, además, estuvieron Daniel Mielnicchuck, Emiliano Romero, Roberto Carboni, Maximiliano Vallejo, Lucas Cariati, Lucas Ojeda y…Sergio Agüero.
El Xeneize, también con algunos juveniles, ganó 2 a 0. A más de dos años de ese partido podriamos afirmar que salvo al Kun y en menor medida a Ismael Sosa (por ahora), parece que a la mayoría le pesó ese incendio veraniego.

Juan Pordiosero

Aldosivi 1994/95

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El conjunto del Puerto de Mar del Plata reunió, en la temporada 1994/95, una importante cantidad de futbolistas que con el tiempo se harían de un cartel respetable a nivel zonal, nacional e internacional. Sin embargo, en el viejo Torneo del Interior ni siquiera pasó a instancias finales.
Integraron aquel caldo de cultivo, jugadores de la talla de Pablo Corti, Esteban Solabarrieta, Pablo Piro, Mariano Miginini, Gustavo Giustozzi, El Novillo Claudio García y el Campeón del Mundo en Alemania 2006, Mauro Camoranesi.
Desde aquí el recuerdo para un plantel de Aldosivi que no hizo historia colectivamente pero que otorgó grandes valores a la escena mundial.

Juan Pordiosero

Racing 1990, El Deportivo Empate

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Las victorias se festejan. Las derrotan se sufren. Y los empates a veces no dicen nada. ¿Cómo soportar 10 igualdades de forma consecutiva? Sólo los hinchas de Racing deben conocer el secreto. La Academia encadenó esa cantidad de partidos empardados desde la última fecha de la temporada 1989/90 hasta la novena jornada de la 1990/91. No le pudo ganar (y tampoco le tocó perder) a San Lorenzo, Unión, Independiente, Chaco For Ever, River, Rosario Central, Gimnasia, Ferro, Vélez y el Deportivo Español.
En la foto, arriba: Homman, Zaccanti, Goycochea, Perico Pérez, Fabbri y Míguez. Abajo: Escudero, Reinoso, Lamadrid, Andrada y Meza.
En el Apertura ’90 el conjunto de Avellaneda sólo ganó 2 encuentros y empató 13. Un campaña histórica.

Juan Pordiosero

Atlanta 1990/91

El Nacional B fue testigo, en la temporada 1990/91, de un lamentable desempeño de Atlanta, que había ingresado a la categoría ese mismo año. A sus problemas futbolísticos, el Bohemio le sumó un escándalo en un partido ante Cipolletti de Río Negro. Estando abajo en el resultado (2 a 0 y de local), el vicepresidente de la institución, Bernardo Kravestck, entró a la cancha para increpar al árbitro Humberto Dellacasa y provocó la reacción de otros particulares que copiaron su actitud. El encuentro fue suspendido y al conjunto de Villa Crespo se lo sancionó con la quita de 8 puntos. Atlanta terminó último en el campeonato, con 16 unidades, y se fue al descenso junto a Tigre.
En la foto, parados: Montes, Mattis, Corsi, García, Martínez y Peña Pérez. Hincados: Arce, Spotorno, Ozán, Castro y Chumba.
Nótese la transpiración del arquero antes de empezar el partido. Presagio de una tarde oscura.

Juan Pordiosero (Créditos a la revista Fútbol, Historia y Estadísticas)

Argentinos Juniors 1992

Frustrante labor la del Bichito de La Paternal en el torneo Apertura ’92. Argentinos, con mayoría de nombres importantes, pero también con otros de inexorable destino baldosero, terminó anteúltimo (sacó 14 puntos, con 3 victorias, 8 empates y 8 derrotas), superando sólo a Newell’s en la tabla de posiciones. En la foto, arriba: Traverso, Fernando Batista, Juan Gómez, Wirtz, Dollberg, Machín y Netto. Abajo: Sáez, Walter Pescadito Paz, Cristian Zermatten y Trapasso.
Ese intento de equipo también tenía a otras luminarias como Patricio Mac Allister, Gabriel D’ Ascanio y el ex Independiente Marcelo Reggiardo. Lo positivo, claro, fue la camiseta nevada que llegaron a utilizar.

Juan Pordiosero