En 1979 surgió la idea de armar un equipo de fútbol, con mayoría de jugadores de Rugby, algunos amigos y otros desconocidos entre si. Se unieron, ganaron torneos en San Isidro, un campeonato de Liga en Madariaga, jugaron un regional y en Primera D para Acassuso. Pero además viajaron mucho y vivieron una gran historia.
Al aventurero Guillermo Malbrán se le ocurrió una tarde, a fines de de 1979. Tenía la idea de formar un equipo de fútbol. Pero claro, no un equipo cualquiera sino un proyecto ambicioso que no pararía hasta el campeonato Nacional, para lo cual enfrentaba algún pequeño inconveniente: no tenía club, no tenía cancha, no tenía técnico y no tenía jugadores.
Junto a Tomás Nills, Marcelo Suárez Bidondo, Eugenio Maschwitz, Alejandro Crespo, “Chino” Pérez Cobo (gente del rugby que conocía de los campeonatos del SIC), entre otros, se unieron con la intención de ir a jugar un torneo en Estados Unidos. Malbrán viajó para cerrar la realización de partidos en Fort Laudardale, Miami, San Francisco y Santa Bárbara. Volvió y organizaron festivales y un show en el teatro para pagarse los gastos y bautizarse San Isidro Fútbol.
En Miami tuvieron suerte dispar ante combinados de universidades, clubes y residentes latinoamericanos y hasta disputaron un encuentro contra un equipo de mujeres, que además los alojó.
“Me fui a la AFA para averiguar como se hacia para entrar, para tener un club. Que se yo, me pedían 600 socios, antigüedad, personería jurídica y alambrado en la cancha, que ni teníamos. Pero vi un camino: ganar el campeonato de una liga, ganar el regional y llegar al Nacional. Le mandé una carta a Hernán Béccar Varela, con la idea era ir a Madariaga en nombre nuestro o representando algún club de allá. Y bueno, al poco tiempo me llamo Chichilo Zalguisuri, el presidente de Independiente, me tomé el micro y fui. Arreglamos, pero tenía miedo que nos golearan y pidió un amistoso de prueba contra el mejor equipo de la zona. Se hizo contra el León y les ganamos 3 a 0”, señaló en su momento el entusiasta Malbrán.
Y agregó: «Tiempo después tuvimos una práctica en Avellaneda contra el Rojo y perdimos 3 a 1 pero el negro Ortiz le dio un baile bárbaro a Matarazzo. Después River, en la época del Polaco Cap y caímos 5 a 0 aunque el Tapón Maschwitz le metió un túnel a Gallego. Luego jugamos contra el San Lorenzo del Bambino Veira y ganamos 1 a 0 y también contra la selección de Bilardo y Burruchaga nos marcó el 1 a 0 final«.
Campeones en Madariaga, llegaron al regional y les tocó jugar en Tandil, Mar del Plata, Azul y Necochea. Mal al principio, con el grupo en crisis, porque había entrado gente nueva y todos querían jugar. Con problemas de universidad, de trabajo, de casamiento. “Terminamos terceros y conseguimos cosas, por ejemplo, hacer tercer tiempo con los contrarios. En realidad dimos muchas ventajas por falta de experiencia y también por falta de fe la mayoría no se había convencido de que podíamos competir. Después de eso y como premio, porque el esfuerzo estaba hecho, se me ocurrió una gira por Oriente. Y me puse a trabajar”.
Fueron mil llamadas telefónicas, cartas, búsqueda de contactos en las embajadas y folletos hasta que se arregla con Tailandia por 35.000 dólares por cuatro partidos, con un sponsor que era la marca de cerveza Sura Mahara, que ya había sido sponsor de Bayer Munich. Topper les dio ropa deportiva, Casa Muñoz la de calle y de pronto se encontraron en el estadio nacional de Bangkok jugando contra la selección.
Perdieron tres partidos, pero antes de irse le ganaron al juvenil. Tras ello y posterior a los intentos fracasados de ir a Singapur, Kuwait y Arabia Saudita, llegaron a Corea del Sur.
Cayeron 6 a 0 con la selección para luego ir hacia Japón, donde superaron 2 a 1 a la juvenil en el estadio nacional de Tokio.
A su regreso, el grupo se dividió. Algunos jugaron y ganaron otra vez el torneo de verano de Punta del Este. Pero Malbrán los quería juntos y fue así como apareció la oportunidad de representar a Acassuso, club directamente afiliado a la AFA. Eso si, antes de disputar el torneo de la Primera D tuvieron que pagar una multa por haber viajado como Independiente de Madariaga sin autorización.
Esta es la historia de un grupo de amigos que cobraron viáticos aparte por cada partido, recorrieron un Mundo distinto, vivieron en los mejores hoteles, fueron escoltados por patrulleros y motocicletas de la policía, y conocieron las grandezas y las miserias de lejanas ciudades.
Calala