Ferro 1995

El 6 de agosto de 1995 Ferrocarril Oeste iniciaba una nueva temporada en la primera división, y con ello, una nueva batalla para salvar la categoría.
Pensando en la necesidad de sumar recaló en la institución el ignoto sudafricano Doctor Khumalo, que fue titular en esa primera fecha frente a Independiente y marcó un gol que sería con el paso de los años, un gran momento en la historia del fútbol argentino.
En esa soleada jornada, el mítico entrenador Rodolfo Motta dispuso una alineación para el aplauso. El Verde saltó al campo con jugadores como Oscar Ferro, Aldo Paredes, Diego Cocca, Vargas, Sergio Mandrini, Doctor Khumalo, Carlos Duré, Cristian Chaparro y Sergio «Zapatilla» Sánchez, entre otros.
A los 33 el africano sorprendió a todo con una gran definición que puso a los de Caballito arriba. El estadio era una fiesta, pero Javier Mazzoni “escupió el asado” y dejó a todos cabizbajos.
De todos modos, ese día fue histórico, no sólo por la hazaña del Negro sino por las figuras del local.
Al fin del camino, Ferro quedaría 17mo entre 20 participantes, con 3 partidos ganados, 8 empatados y 8 perdidos.

Cucu

Huracán de Tres Arroyos (2004/05)

huracanta2005

La temporada 2004/05 de la Primera División tuvo un invitado de piedra difícil de olvidar para quienes seguimos la carrera de los chascos individuales o colectivos. El muy buen equipo de Huracán de Tres Arroyos que se había consagrado en la B Nacional intentó mantener la categoría en la máxima división con magros resultados.

En el Apertura, el Globito mantuvo la base y estuvo cerca de batir a Boca, en la Bombonera (después de pegarle un baile e ir arriba en el marcador, perdió 2 a 1), e incluso se dio el gusto de ganar el «clásico» zonal ante Olimpo de Bahía Blanca.

Pero en el Clausura, el conjunto de Morant (ya se había ido el Chavo Anzarda) incorporó a algunos jugadores y dio pena: sólo consiguió 5 empates y perdió los 14 encuentros restantes. Hizo 12 goles y le convirtieron 42. Ni si quiera el cambio de localía (de Mar del Plata a su estadio en Tres Arroyos) lo benefició.

En la foto, arriba: Marcos Dragojevich, Daniel Gómez, Malagueño, Caggiano, Gancedo, Nilton Pardal y Pablo Lavallén. Abajo: Julio César Rentería, Martín Mandra, Martín Zapata e Iván Dragojevich.

Tambien integraron ese plantel, el Bibi González, el Novillo García, Guillermo Imhoff, Néstor Lo Tártaro, Paolo Frangipane, Maximiliano Natalichio, Jorge Izquierdo, el Gori Galván, Jonatan Vannieuwenhoven y el paraguayo Francisco López Rojas, entre otros. Baldoseridad al palo.

Deportivo Italiano (1989)

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El submundo del ascenso tiene historias que a veces trascienden el plano nacional. Un caso curioso fue el de Deportivo Italiano, que se hizo conocer en el exterior jugando la tradicional Copa Carnevale.

Sucedió en enero de 1989, cuando el conjunto azzurro fue invitado a la edición número 41 del torneo internacional para juveniles que se disputa en la ciudad de Viareggio, Italia.

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Para la cita, el técnico Osvaldo Crosta armó un equipo con lo mejor de la cantera del club y le sumó dos refuerzos de lujo: Darío Franco y Gabriel Batistuta, que por entonces asomaban en Newell’s.

batienitaliano

Nadie se dio cuenta del histórico momento, pero sería la presentación del Batigol en tierras tanas. ¡Y vaya si se presentó! Con 3 tantos fue el goleador del equipo, que finalizó el torneo de forma invicta (en los 90 reglamentarios) tras perder por penales y en semifinales con el Torino, que sería el campeón.

Boca Juniors (1980)

Guillermo Coppola no solo llegó a representar a 183 futbolistas profesionales, los cuales quedaron sin su tutela cuando tocó el cielo con las manos y Diego Armando Maradona le pidió que fuera su nuevo apoderado.

Ademas el 12 de Octubre de 1980 se dio un gusto histórico: en un partido amistoso ante Acerias Bragado, jugado en la ciudad homónima de la provincia de Buenos Aires, Antonio Rattin le hizo el mejor regalo de su cumpleaños numero 32: lo hizo jugar los quince minutos finales del cotejo. Boca gano 4-0 todas conquistas de Norberto Outes y sobre la hora, Coppola estuvo al borde del infarto: cuando reventó un pelotazo en el palo…

Calala

Independiente de Madariaga 1980

En 1979 surgió la idea de armar un equipo de fútbol, con mayoría de jugadores de Rugby, algunos amigos y otros desconocidos entre si. Se unieron, ganaron torneos en San Isidro, un campeonato de Liga en Madariaga, jugaron un regional y en Primera D para Acassuso. Pero además viajaron mucho y vivieron una gran historia.

Al aventurero Guillermo Malbrán se le ocurrió una tarde, a fines de de 1979. Tenía la idea de formar un equipo de fútbol. Pero claro, no un equipo cualquiera sino un proyecto ambicioso que no pararía hasta el campeonato Nacional, para lo cual enfrentaba algún pequeño inconveniente: no tenía club, no tenía cancha, no tenía técnico y no tenía jugadores.
Junto a Tomás Nills, Marcelo Suárez Bidondo, Eugenio Maschwitz, Alejandro Crespo, “Chino” Pérez Cobo (gente del rugby que conocía de los campeonatos del SIC), entre otros, se unieron con la intención de ir a jugar un torneo en Estados Unidos. Malbrán viajó para cerrar la realización de partidos en Fort Laudardale, Miami, San Francisco y Santa Bárbara. Volvió y organizaron festivales y un show en el teatro para pagarse los gastos y bautizarse San Isidro Fútbol.
En Miami tuvieron suerte dispar ante combinados de universidades, clubes y residentes latinoamericanos y hasta disputaron un encuentro contra un equipo de mujeres, que además los alojó.
“Me fui a la AFA para averiguar como se hacia para entrar, para tener un club. Que se yo, me pedían 600 socios, antigüedad, personería jurídica y alambrado en la cancha, que ni teníamos. Pero vi un camino: ganar el campeonato de una liga, ganar el regional y llegar al Nacional. Le mandé una carta a Hernán Béccar Varela, con la idea era ir a Madariaga en nombre nuestro o representando algún club de allá. Y bueno, al poco tiempo me llamo Chichilo Zalguisuri, el presidente de Independiente, me tomé el micro y fui. Arreglamos, pero tenía miedo que nos golearan y pidió un amistoso de prueba contra el mejor equipo de la zona. Se hizo contra el León y les ganamos 3 a 0”, señaló en su momento el entusiasta Malbrán.
Y agregó: «Tiempo después tuvimos una práctica en Avellaneda contra el Rojo y perdimos 3 a 1 pero el negro Ortiz le dio un baile bárbaro a Matarazzo. Después River, en la época del Polaco Cap y caímos 5 a 0 aunque el Tapón Maschwitz le metió un túnel a Gallego. Luego jugamos contra el San Lorenzo del Bambino Veira y ganamos 1 a 0 y también contra la selección de Bilardo y Burruchaga nos marcó el 1 a 0 final«.
Campeones en Madariaga, llegaron al regional y les tocó jugar en Tandil, Mar del Plata, Azul y Necochea. Mal al principio, con el grupo en crisis, porque había entrado gente nueva y todos querían jugar. Con problemas de universidad, de trabajo, de casamiento. “Terminamos terceros y conseguimos cosas, por ejemplo, hacer tercer tiempo con los contrarios. En realidad dimos muchas ventajas por falta de experiencia y también por falta de fe la mayoría no se había convencido de que podíamos competir. Después de eso y como premio, porque el esfuerzo estaba hecho, se me ocurrió una gira por Oriente. Y me puse a trabajar”.
Fueron mil llamadas telefónicas, cartas, búsqueda de contactos en las embajadas y folletos hasta que se arregla con Tailandia por 35.000 dólares por cuatro partidos, con un sponsor que era la marca de cerveza Sura Mahara, que ya había sido sponsor de Bayer Munich. Topper les dio ropa deportiva, Casa Muñoz la de calle y de pronto se encontraron en el estadio nacional de Bangkok jugando contra la selección.
Perdieron tres partidos, pero antes de irse le ganaron al juvenil. Tras ello y posterior a los intentos fracasados de ir a Singapur, Kuwait y Arabia Saudita, llegaron a Corea del Sur.
Cayeron 6 a 0 con la selección para luego ir hacia Japón, donde superaron 2 a 1 a la juvenil en el estadio nacional de Tokio.
A su regreso, el grupo se dividió. Algunos jugaron y ganaron otra vez el torneo de verano de Punta del Este. Pero Malbrán los quería juntos y fue así como apareció la oportunidad de representar a Acassuso, club directamente afiliado a la AFA. Eso si, antes de disputar el torneo de la Primera D tuvieron que pagar una multa por haber viajado como Independiente de Madariaga sin autorización.
Esta es la historia de un grupo de amigos que cobraron viáticos aparte por cada partido, recorrieron un Mundo distinto, vivieron en los mejores hoteles, fueron escoltados por patrulleros y motocicletas de la policía, y conocieron las grandezas y las miserias de lejanas ciudades.

Calala

San Martín de Tucumán 2000-2001

Si existe una institución que sufrió a partir del año 2001 fue San Martín de Tucumán. Con un pasado por primera división en los años 90, se quedó durante buen tiempo en el Nacional B, pero las malas campañas y decisiones dirigenciales lo hicieron caer incluso al Argentino B.
Justamente este equipo fue el inicio de semejante caída. Nueve de los once que allí aparecen tuvieron antes o después un reconocido paso por la A, pero con eso no les alcanzó para mantener la categoría.
Se aprecia en la foto a Banegas (Vélez), Garate (Unión), Ortiz, Mércuri (Ferro), Corbalán (Huracán), Marcos Gutiérrez (Huracán), Garaycochea (Racing), Di Carlo (Platense), López Maradona (Argentinos), Araya y Katip. Completaron el plantel Barreto (Unión), Comba (Ferro) y Chacana (River).
En la tabla quedaron ubicados décimocuartos sobre 17 participantes, con 32 partidos jugados, 9 ganados, 5 empatados y 18 perdidos con un saldo de 35 goles a favor y 42 en contra. Ello agregado a que no ganó ninguno de los dos clásicos frente a Atlético Tucumán. Un verdadero calvario.

Cucu

Racing/Argentino de Mza. 1986


El infierno de los dos años de Racing en la B culminó el 27 de diciembre de 1985, con el empate 1 a 1 ante Atlanta que le devolvió la categoría. Nadie imaginó que aquel grupo de héroes estaría jugando días más tarde en una liga del interior. La Academia se había ganado el derecho de volver a Primera, pero por esas cosas de los calendarios reestructurados, la temporada recién arrancaba en la mitad de 1986, para emular a los europeos.
Las urgencias económicas no recomendaban tener a los jugadores parados. No le convenía el club ni a los futbolistas. Intentaron recaudar fondos haciendo partidos amistosos en el exterior pero eso no alcanzaba para mantener al plantel. Fue ahí cuando dos hinchas de Racing pertenecientes a una filial en Mendoza hicieron de nexo con el Club Atlético Argentino, con idénticos colores y apodo.
Dadas las condiciones (unos 150 mil dólares más 150 australes por partido ganado y mil por clasificar), la institución de Avellaneda le alquiló por dos meses el equipo al club mendocino, para que jugase el torneo local que otorgaba una plaza para el nuevo Nacional B.

La leyenda cuenta que ese conjunto que tenía entre sus nombres más reconocidos a Gustavo Costas, Walter Fernández, Colombatti y Attadía , sufrió la presión de los simpatizantes anti-porteños y ni siquiera pudo clasificar al cuadrangular final, ya que terminó quinto. La histórica cesión de un equipo entero es una curiosidad más en la larga lista de infortunios que tuvo La Academia en su vida.

Juan Pordiosero

Alvarado 1994

Durante los 90’s varios fueron los esfuerzos por revivir el fútbol de Mar del Plata. Algunos solventados por proyectos serios y otros no tanto. A fines de 1993, la empresa Telemarket se hizo cargo del fútbol de Alvarado y puso a uno de sus representantes, César Luis Menotti, como coordinador. El Flaco se encargó de designar a su mano derecha, Cayetano Rodríguez, como director técnico del equipo marplatense que de golpe se iría llenando de refuerzos . Llegaron jugadores como Silvio Rudman, Juan Barbas, Germán Cáceres, Hugo Musladini, la Rata Rodríguez y el uruguayo Obdulio Trasante (campeón de América con Peñarol).
De movida todo parecía ir bien, sobre todo después de ganar un torneo amistoso en el que participaron el Yokohama Marinos de Japón (con Zapata y Ramón Díaz) y Newell’s Old Boys (se especuló hasta último momento con la presencia de Maradona pero no jugó). Pero después, en la dura realidad del fútbol del interior, todo se hizo más difícil. El equipo, que generalmente jugaba de noche en el Estadio Mundialista y convocaba mucha gente, decepcionó cuando quedó eliminado en la segunda fase del Torneo Regional 1993/94.
El arquero de ese inolvidable conjunto, el gran Néstor Lo Tártaro, declaró alguna vez: «Era un equipazo. Hubo tipos como Hugo Jenkins y el Flaco Menotti que nos estafaron. El único que dió la cara fue Eduardo Metzguer. Nadie nos había dicho que para cobrar teníamos que ganar. Lo que le hicieron a Barbitas fue inadmisible«.
Juan Pordiosero