Corría el crítico año 2001 cuando Alvarado de Mar del Plata quería, después de varias frustraciones, ser protagonista en el Torneo Argentino B. Para eso necesitaba buenos jugadores, el apoyo de su gente y un sponsor fuerte. Trío difícil de lograr.
Con los dos primeros ítems cumplidos al pie de la letra, como bien muestra la foto (?), terminó flaqueando con el tema auspiciante, ya que lo mejor que consiguieron los dirigentes fue un canje con una parrilla de nombre extraordinario: Qué hay?.
Lo curioso del caso es que la entrega de tiras de asado, chinchulines y algo de guita para los futbolistas de Alva se hizo efectiva gracias a un pequeño detalle que cualquier club negociaría (?): el cambio de colores.
Y sí, el Torito dejó de lado el azul y blanco para vestir una camiseta blanca con vivos rojinegros. ¡Los colores de la parrilla! El destino quiso que en su debut tuviese que enfrentarse con otro equipo marplatense con rojo y negro en su casaca: San Lorenzo. El mamarracho duró sólo 45 minutos. Pero también es historia.







