
El retiro del fútbol del Hugo Gatti no fue el que él hubiese deseado. Por eso, más de una vez, se vio tentado a calzarse los guantes nuevamente. En Boca, o en donde sea. Y todos lo sabían. Muestra de ello fue el interés del Deportivo Español a mediados de 1990. Es que todo podía suceder en el club de Ríos Seoane. «Firmé un precontrato, estoy inscripto», afirmaba el Loco. Y no era lo único que decía.
«¿Por qué me decidí por Español? Primero, porque quiero jugar; después, porque es una institución simpática y fue el único club que movió el mercado. Se reforzó bien, con jugadores como el Negro Enrique, Bevilacqua, el Toti Iglesias. Y si a eso le agregamos mi poder de convocatoria, van a tener que agrandar las canchas», arrancó. Y no se quedó ahí: «tengo que demostrar que soy el mejor, ése es mi desafío y lo que me impulsa a seguir. Pero me voy a ganar el puesto en las prácticas, nunca me lo gané con la cédula y tampoco lo haré ahora». Para terminar, cerró con: «en veinticinco días como máximo tengo que estar jugando. Estoy muy bien físicamente, sólo me falta un poco de arco. Me van a ver pronto, Español es una linda novia para mi. Ahora sí, juego un año más y largo». La expectativa por ver al Loco otra vez en el arco duró poco, y este, con 46 años, no pudo tener el final que siempre soñó.