
En el receso invernal de 2006, la incertidumbre reinaba sobre el futuro de Ariel Carreño, quien sin pensarlo se convirtió en la vedette de los futbolistas. En Julio, luego de haber descendido a la B Nacional con Tiro Federal de Rosario viajó a Turquía junto a Víctor Piriz Alves para sumarse a prueba al Ankaragücü. Tras varios días de entrenamiento ninguno de los jugadores convenció al cuerpo técnico y pegaron la vuelta. El oriental recaló en Talleres de Córdoba, mientras que el ex Boca y San Lorenzo tenía todo arreglado de palabra para incorporarse a Rampla Juniors de Uruguay.
A la hora de firmar los papeles, en el trayecto desde el aeropuerto de Carrasco hasta la sede del conjunto picapiedra, un llamado del Thun de Suiza hizo recapacitar a Carreño, que de esta forma dejó pagando a los dirigentes charrúas y se tomó un avión con destino europeo.






