El Chino Volpato es más digno

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Era 1993. El Gallego González, histórico abonado a las juergas del ambiente deportivo y farandulésco, quiso llamar la atención en la fiesta de la editorial Atlántida y no tuvo mejor idea que contrastar el negro de su remera con un saco color mostaza. Grande fue su sorpresa cuando entró al salón y se lo cruzó a Quique Wolff, que mientras se tomaba un trago y sin soltar la caprichosa le advirtió «querido Galleguito, la vida es hermosa, y vos le has dado tantas alegrias a la gente, que me parece inoportuno darte una mala noticia porque no te lo merecés. Pero bueno, alguien te lo tiene que decir. Primero, sos un hijo de puta, no te podés poner ese saco. Y segundo, Miguel del Sel te lo quemó. Igual, no te preocupes, vení que te lo presento y arreglan todo. ¡Que lindo y sano es el fútbol, Gallego!».
Al final de la noche, el actor y el delantero se miraron y se prometieron una tregua. «La próxima vez yo me visto de La Tota«, dijo el hincha de Unión. «Y yo de Batman«, remató el amigo de Verón.

Juan Pordiosero

Un provechito en el pecho no quedaría tan feo

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Los chicos vienen cada vez más despiertos, dicen las abuelas. Y no es mentira. Como ejemplo, vale el prematuro gesto de terror de la pequeña Chiara Mancuso, la hija del ex volante de Vélez, que pese a sus escasos días de vida no puede creer que su padre haya sido tan caradura de ponerse esa camisa.

Juan Pordiosero

El Negro juega al ahorcado

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¿Se dieron cuenta? No hay colores llamativos ni dibujos extraños. Todo bastante sobrio, como la carrera de Fernando Cáceres. Pero hay algo que salta a la vista y que no podemos obviar. El cinto nunca (jamás de los jamases) puede estar a 5 centímetros del bolsillo de la camisa.
La sonrisa forzada lo dice todo: estaba conteniendo la respiración.

Juan Pordiosero

¿Y dónde está el piloto?

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Promediaban los 80’s cuando Racing se fue de gira por Colombia para jugar contra el América y el Deportivo Cali . En pleno vuelo, el Pato Fillol ablandó al comandante con una acción de inteligencia: le obsequió una foto autografiada. Con el camino allanado, los protagonistas de la imagen (algunos con pesados antecedentes en esta sección) se dirigieron a la cocina del avión y allí hicieron de las suyas.
El porrudo de Chupete Vázquez perdió 3 kilos dentro de esa calurosa campera de ciré. Walter Fernández no tuvo mejor idea que sostener una torta, ¡vistiendo jogging y camisa a rayas! Horacio Attadía había chupado tanto que se había olvidado de la misión que le había encomendado la gente de Apple: probar la versión Beta del Ipod. Y el Flaco Lamadrid, que había perdido 3 botones de la camisa vaya a saber en qué circunstancias, quiso olvidar el disgusto aferrándose a la primera botella que encontró. Se comenta que uno, mareado por razones lógicas, gritó «¡parada, chofer!» una hora antes de llegar.

Juan Pordiosero (Gracias Lita y ForoRacing.com.ar)

Tremendo

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Ya se sabe que lo de Rubén Insúa no es un casual mal gusto. El tipo insistió durante toda su vida en eso de cagarse en la moda y en las buenas costumbres a la hora de vestir. En esta oportunidad, lo podemos observar en el verano de 1992, disfrutando de sus vacaciones junto a su esposa Alejandra luego de un año excelente en Ecuador. La melena imponente, la colorida camisa bien abierta y el jean bien apretadito. Y pensar que empilchados de esa manera triunfaron los de Tremendo.

Juan Pordiosero

Las 3 G (Gordo, Grasa y Gasalla)

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Al borde de cumplir su sanción por doping, Diego Maradona disfrutaba de sus últimos días como condenado. Aquel junio de 1992 lo mostraba con un pico de hiperactividad, típico de su personalidad. Mientras negociaba su situación contractual con el Nápoli de Ferlaino, también jugaba en Ritmo de La Noche, compraba jugadores como Charles y hasta tenía tiempo para ir a ver «la verdá de la milanesa«, el espectáculo de Antonio Gasalla. Esa noche, en honor al nombre del show, se comió una milanga tan aceitosa como la camisa que llevaba puesta.

Juan Pordiosero

Con la pistola parada

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El fotógrafo de la extinta revista Mística le dijo «Luis, poné una cara desafiante, como cuando te encara un delantero«. Y el arquero le respondió «es que los delanteros no me encaran. Yo los encaro a ellos. Y además, prefiero los defensores«. Discusión al margen, sabemos que la pistola (o metralleta) de agua formaba parte de la pobre producción fotográfica. Pero la remerita ajustada…corre por cuenta del arquero con problemas de calvicie.

Juan Pordiosero

Diazastroso, Diego

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Recién se iniciaba el verano del 92 y el actor/conductor/futbolista Diego Díaz se paseaba por las playas marplatenses destilando un innegociable mal gusto a la hora de vestir. Jardinero rojo (sin remera), vincha rojiblanca y protector labial. Por aquellos días, el Tinelli Boy que integraba el plantel de Platense (nótese la combinación archirrival de Díaz en su ropaje) se debatía entre la redonda y la pantalla como notero de canal 13. Finalmente, se decidió por el ambiente televisivo. Los hinchas, agradecidos…

Chelo